Elecciones anticipadas, otra vez

Por Marcelo Kisilevski

Ayer el primer ministro Biniamín Netanyahu dio el puntapié inicial a la campaña electoral con un acto de fuerza: el despido premeditado de los ministros Yair Lapid y Tzipi Livni. También dio un discurso en el que admitió que su gobierno había sido desastroso y él fue un primer ministro débil. Eso sí,  por culpa de otros. La prueba está en que su gobierno anterior, que fue excelente. De paso, también culpó al pueblo de Israel: esto ocurrió por una coalición imposible, a la que llegó debido a que “no obtuvimos suficientes bancas en la Knesset”.
En lo único que se puede decir que acertó es en que este gobierno estuvo signado por una heterogeneidad imposible de conciliar, por la deslealtad al gobierno del que formaban parte y a su jefe de equipo y, por ende, la parálisis. No se terminó de vencer a Hamás, tampoco de asegurar la pacificación del sur israelí, no se abarataron las viviendas ni el costo de vida, no avanzó el proceso de paz. Nada. En su famoso discurso de “No evacuaste, no hiciste”, del que ya hay un remix en Youtube, enumeraba logros tan “extraordinarios” como la ley de guardería gratuita desde los tres años de edad.
En su discurso de ayer enumeró una lista de acusaciones donde pintaba a Lapid y a Livni poco menos que como traidores, sobre todo por su intento de conformar un gobierno alternativo volteando a Bibi… siendo parte del propio gobierno. El premier olvidó mencionar solamente que también Liberman y Bennet, sus dos puntales derechos, habían sido tan desleales como ellos, pero a ellos no se animó a despedirlos. Esto justificó el argumento de Livni: “Bibi se rindió a las amenazas de su ala derecha. Todo lo demás son excusas”.
Al único que se animó a despedir, durante el operativo Margen Protector, fue a un vice ministro, Dany Danón. El problema es que Danón preside nada menos que del Comité Central del Likud, y allí lo esperará en las internas. También estará Moshé Feiglin, un ultra nacionalista que infiltró el Likud para derechizarlo desde adentro, el propio Danón, y posiblemente, si lo convencen, Gideon Saar, el que se retiró de la política para criar a su hijo.
Sin embargo, las posibilidades de que lo voten a Netanyahu nuevamente en las internas no son surrealistas: si las elecciones se realizaran hoy, con él encabezando a su partido, éste aumetnaría sus bancas, de 20 a 22, y eso es un argumento de peso en un Comité que tiene que decidir, no a quién le tienen más afecto, sino quién es capaz de mantener al Likud en el poder. Y hoy por hoy, no hay quien pueda llenar los zapatos del vapuleado líder.
Estos son los resultados de la encuesta de intención de voto realizada por Mina Tzémaj para el Canal 2 de televisión:
Likud 22
Habait Hayehudí (Bennet) 17
Avodá (Herzog) 13
Israel Beiteinu (Liberman) 10
Shas 10
Partido nuevo de Moshé Kajlón 10
Yesh Atid (Lapid) 9
Yahadut Hatorá (Jaredim) 8
Meretz 7
Yesh Atid (Lapid) 9
Hatnuá (Livni) 4
Partidos árabes juntos 11
De este panorama resulta que el Likud no se debilitó, al contrario, y que bloque de la derecha sigue teniendo las de ganar. Itzjak Herzog, del Laborismo, intentará formar un bloque que le cierre el paso a la derecha, y ayer llamaba a Livni, Lapid y Meretz a unirse tras su liderazgo. El que ayer no se descartaba que pudiera barajar su incorporación es Avigdor Liberman, que con su plan de paz publicado este fin de semana hace un significativo guiño hacia el centro del mapa político.
Las elecciones se perfilaban ayer para el 17 de marzo o alrededores, y hasta entonces este gobierno seguirá gobernando, con campaña electoral, con acusaciones mutuas por lo que se consideran las elecciones adelantadas más injustificadas de la historia (atribuidas a las malas relaciones personales de sus líderes), con un presupuesto nacional provisorio y sin proyectos ni realizaciones a la vista. El resto es incertidumbre.

Renace la nación aramea, y ocurre en Israel

"Gracias Israel por reconocer a las minorías arameas cristianas. Occidente, paren con la política de doble rasero hacia las comunidades no islámicas". Arameos cristianos israelíes manifiestan en abril pasado.

“Gracias Israel por reconocer a las minorías arameas cristianas. Occidente, paren con la política de doble rasero hacia las naciones no islámicas”. Arameos cristianos israelíes manifiestan, en abril pasado.

Por Marcelo Kisilevski

Hace tiempo venimos explicando la persecución que sufren los cristianos a manos de los musulmanes en el Medio Oriente. Las pruebas más contundentes han venido de la mano de la siniestra organización Estado Islámico con sus crucifixiones, decapitaciones, conversiones forzadas, ejecuciones masivas y expulsiones de cristianos en Irak y Siria.

En Israel hace años ya, la comunidad árabe cristiana intenta separarse de su identidad árabe y abrazar la identidad israelí, por entender que muy bien no les ha ido con su histórica alianza con el panarabismo del siglo pasado, y con la nación árabe en general. Comenzó con un movimiento por el reclutamiento obligatorio de los cristianos al ejército israelí, un derecho-obligación que también solicitaron y se les concedió en su momento a los drusos israelíes.

Ahora el siguiente paso: el ministerio del Interior israelí ha concedido el pedido de los cristianos israelíes de que en sus cédulas de identidad, donde figura el apartado “Etnia” (en hebreo dice Leóm, Nación), en lugar de “Árabe” se lea “Arameo/a”. Se trata de una lucha de años, y ayer el ministro del Interior, Gideon Sáar, supo tomar la decisión correcta.

“No somos árabes, sino cristianos que sólo hablamos árabe”, explican, pero que hasta la conquista árabe en el siglo 7, hablaban arameo, el idioma más extendido en Palestina-Eretz Israel por siglos. En ese idioma se hablaba en Canaán y en la Península Arábiga premahometana, lo hablaron los hebreos, parte del Talmud y muchas plegarias están escritas en ese idioma. En arameo, probablemente habló Jesús. Hasta hoy en día el arameo es la “Lengua Sagrada” de las iglesias orientales.

El intento de ser parte

En los años ’50 del siglo pasado, cristianos como el sirio Michel Aflaq, uno de los ideólogos del Panarabismo y uno de los pensadores fundantes del partido Baath en ese país, intentaron con esta doctrina superar la barrera religiosa que los separaba de los musulmanes y elevar la identidad nacional como una instancia superadora del paradigma religioso, lo cual configuró su mejor intento de integrar el mainstream, e incluso el establishment mesoriental.

Pero el experimento salió mal a medida que el paradigma islamista se hacía carne, y en muchos lugares, el Medio Oriente se retrotrae hoy 1.400 años. No solamente en Irak o en Siria. Belén, la ciudad más importante de toda la grey cristiana en el mundo, ha sido vaciada prácticamente de cristianos en los últimos veinte años. Hoy es una ciudad musulmana, con un magro 1.5% de cristianos.

Israel, en cambio, es el único país en el Medio Oriente donde la comunidad cristiana crece. Lo ha hecho en un 1.000% desde 1948. Sin embargo, quizás con menos violencia, también son hostigados por sus supuestos conacionales, los árabes musulmanes israelíes. Ayer, los cristianos lograron oficialmente el divorcio.

El titular de la Asociación Aramea-Cristiana y capitán del ejército israelí, Shaadi Jalul, se emocionó y felicitó la decisión del ministro Sáar. “Es una decisión histórica y un viraje histórico en las relaciones entre cristianos y judíos en el Estado de Israel”.

Dijo más: “Es quitarles la carta de la mano a todos los antisemitas, que calumnian al pueblo judío y al Estado de Israel. Es la prueba de que Israel cuida a sus ciudadanos y las identidades de las minorías que viven en ella, a diferencia de todos los países árabes en nuestro derredor”.

Ahora se podrá hablar de tres iglesias o ramas cristianas israelíes: la Iglesia Aramea-Maronita (cuya mayoría se encuentra en el Líbano), la Iglesia Aramea-Católica, y la Iglesia Aramea-Ortodoxa. En Israel, en total, se trata de una comunidad de unos 133.000 arameos. Su reconocimiento como etnia separada de los árabes puede tener implicancias importantes, como la posibilidad de una red educativa separada de la árabe: hasta ahora, en las escuelas árabes sólo se estudia la heredad árabe, e islam.

Desde ahora, todo cristiano en Israel podrá optar por colocar “Arameo/a” en su cédula de identidad. La nación aramea ha renacido, y lo hace nada menos que en Israel. ¡Salud!

La hora de la paz

A la derecha de Netanyahu, Liberman y Bennet. A la izquierda, Livni y Lapid. Los desafios de la hora.

A la derecha de Netanyahu, Liberman y Bennet. A la izquierda, Livni y Lapid. Los desafios de la hora.

Por Marcelo Kisilevski

El Operativo Margen Protector ha terminado. Ha sido más bien una guerra. Fue iniciada por Hamás, que no dudó en llevar una vez más a su gente a la destrucción y la muerte. La debilidad o la cantidad de muertos de una parte, no le otorga necesariamente la razón. Pero la razón de Israel se puede terminar de construir ahora, dando los pasos necesarios, y en diálogo con los interlocutores correctos. La única pregunta es si el actual gobierno está en condiciones de lograrlo.

El gobierno israelí sale maltrecho del Operativo Margen Protector. El mayor damnificado es Biniamín Netanyahu, el primer ministro, al que no le ha quedado prácticamente ningún margen, ni de protección ante sus adversarios internos, ni de maniobra ante los palestinos y el mundo, para seguir gobernando hasta 2017. El resultado es la parálisis, y la vuelta a la posición anterior al operativo.

El problema es que en el camino han muerto más de 2.000 palestinos y 70 soldados, que millones de israelíes fueron convertidos en refugiados en su propio país, que el prestigio de Israel en el mundo no es precisamente rutilante, y que el antisemitismo en el mundo, que estaba latente, ha salido –ya sin la máscara de “antisionista”- de su madriguera. Todo esto podría ser un precio trágico, terrible, de un proceso de paz a comenzar ya. Podría ser la vía hacia la concreción de una agenda a la que Netanyahu ya dio su acuerdo, la de dos estados para dos pueblos.

Pero si en cambio gana la parálisis, las vidas, junto con la salud mental de los israelíes habitantes del sur, por no hablar del ánimo de los palestinos de Gaza hacia un futuro compartido, se habrán perdido en vano. A lo único que se podrá aspirar será un escenario de mínima, por el que Hamás no sea el que hegemonice la política de Gaza, en el que gobierne la Autoridad Palestina, con el gobierno de unidad Fatah-Hamás reconocido de facto con Israel, y se dé, no una paz, sino una pacificación de facto basada en la mutua disuasión.

Por el momento, sin embargo, ni siquiera eso parece estar en la agenda del gobierno que se conforma con una especie de “status quo mejorado”: gobierno de Hamás en Gaza, pero débil y ahogado; gobierno de Al-Fatah en Cisjordania, pero también débil, y que coopere con Israel. Se trata de una receta literalmente explosiva, que nos llevará hacia la próxima vuelta de violencia en el sur. En esta situación, sólo podemos esperar que lleve más de dos años llegar a ella.

¿Qué hacer?

En su último discurso, Netanyahu habló de que “se abre un horizonte político, no necesariamente malo para Israel”. No podemos saber por el momento si se trató de un guiño para liberarse de la presión por izquierda –EEUU, los países árabes moderados, Lapid y Livni- o una intención real. Por las dudas, su anuncio de la nacionalización de 400 hectáreas en Gush Etzion, donde fueron asesinados los tres adolescentes antes del operativo, sería un guiño compensatorio para su ala derecha.

Lo que muchos alrededor del premier dicen que hay que hacer no es nada sencillo, pero el intento sería un comienzo tan valioso como el logro. Los portavoces son variados y a veces insólitos. En la oposición, por ejemplo, el líder laborista Itzjak (Buyi) Herzog dijo: “Si yo hubiera estado al mando, habría dado ese duro golpe a Hamás, que en todo momento hemos apoyado, y luego iría corriendo a golpear la puerta de Mahmud Abbas (presidente de la Autoridad Palestina) para dialogar con él”.

En la propia coalición, Tzipi Livni, la ministra de Justicia y líder del partido Hatnuá, puso en evidencia por televisión el absurdo en el que está atenazado su jefe: “Se opone a dialogar con un gobierno de unidad nacional palestino, que apoya los pactos firmados previamente con Israel, pero negocia con Hamás en El Cairo. Con Hamás no se negocia, sino con la Autoridad Palestina, de la mano de Egipto, Jordania, Arabia Saudita. Con un paraguas político y financiero internacional reconstruir Gaza y llegar a la solución de dos estados. Es la única manera en que podremos garantizar la paz, junto con la continuidad de Israel como estado judío y democrático”.

La nota insólita la dio el ministro de Relaciones Exteriores, Avigdor Liberman. Haciendo caso omiso de las amenazas de Netanyahu y de su ministro de Defensa, Moshé Yaalón, que le dijeron a él y a Naftali Bennet: “Hablen menos”, Liberman expuso su teoría, también por televisión: Hamás debe ser eliminado, y tengo una manera muy “sencilla” de hacerlo, dijo. Y el elemento sorpresivo: “debemos sentarnos a hablar con la Liga Árabe sobre el Plan Saudita de paz”.

Arabia Saudita había propuesto en 2000 un plan según el cual todos los países de la Liga Árabe normalizarían sus relaciones con Israel, a cambio de una retirada israelí total de los territorios de 1967; la creación de un estado palestino con Jerusalén oriental como su capital; y una “solución justa” para el tema de los refugiados. El plan en sí no es tan fácil de aceptar así como está, pero podría ser una base para comenzar a negociar. En años más recientes, incluso, la Liga Árabe flexibilizó el punto sobre la “retirada total” y aceptó el principio de intercambio de territorios.

El Plan Saudita fue refrendado luego por la Liga Árabe (sí, la misma de los nefastos “Tres no de Khartoum”) en 2002 en Beirut. Tan solo el primer punto del plan es revolucionario en el Medio Oriente: la potencial disposición de todos los países árabes, los más acérrimos enemigos de Israel, a poner fin a décadas de estado de guerra y a aceptar al estado judío en el concierto de la región. Es, ni más ni menos, el fin declarado del conflicto árabe-israelí.

Sin embargo, en toda la década y media transcurrida desde entonces ningún gobierno israelí, ni de izquierda, ni de centro, ni de derecha, ha levantado ese guante, por ser un “plan inaceptable”. Cada tanto, por suerte, los árabes insisten. Esta semana, el rey Abdallah de Arabia Saudita dijo: “Los países árabes debemos reconocer a Israel”.

Hete aquí que es nada menos que Avigdor Liberman la primera voz oficial que se anima a abrir una puerta al Plan Saudita de paz con Israel. Era hora.

Las cadenas de Netanyahu

En resumen, el “nuevo horizonte político, no necesariamente malo para Israel” está compuesto por una coyuntura quizás irrepetible, que coloca de un mismo lado a Israel con las fuerzas moderadas del Medio Oriente, junto con el mundo occidental, frente a amenazas como Irán nuclear y Hezbollah del lado chiíta, el Estado Islámico (ISIS) en Irak, Jabat el Nusra en Siria, Boko Haram en Nigeria… y también el Hamás palestino, todos ellos del lado sunita, y sus países mecenas: Qatar y Turquía. Más arriba, Estados Unidos de un lado, Rusia del otro.

No se trata de nuevos bloques compactos y duros como en la Guerra Fría. A Rusia no le dan los números para volver por sus fueros, pero no cabe duda que existe la voluntad política de volver por sus fueros imperiales, aunque la amenace el desmembramiento interno. Estados Unidos también llega a esta constelación bastante debilitado, y se alegra de poder ceder ante Rusia en casos como el casi ataque a Siria por el uso de armas químicas. Además, no son bloques herméticos: EEUU se habla con Irán sobre cómo enfrentar al fenómeno ISIS.

En ese sentido, la oportunidad para Israel consistiría en terminar de hacer la paz con la Autoridad Palestina moderada del sobreviviente Mahmud Abbas (que cumple en estos días 80, y para el que no hay sucesor potable a la vista) y abrir las compuertas de la paz con todos los países de la Liga Árabe, para poder enfrentar todos juntos los próximos desafíos.

La pregunta es si el gobierno de Netanyahu, como están las cosas, estará a la altura de la oportunidad. Los problemas que tiene el premier, más allá de la estrecha visión ligada a si es posible voltear o no a Hamás o si es mejor dejarlo en el poder, o si hablar o no con Mahmud Abbas, tienen que ver con la supervivencia de su coalición y, más estrechamente aún, con su propio futuro político.

Con un Hamás golpeado y disuadido, convertido en la pata débil de una coalición palestina de unidad, sería posible acercarse a Mahmud Abbas y cerrar trato. Por lo menos, más posible que antes de Margen Protector. Pero si lo hace, Netanyahu perderá a los partidos a su derecha: Habait Hayehudí de Naftali Bennet, a Avigdor Liberman y, lo que es más grave, será linchado políticamente por el propio Likud, que ya lo espera en el próximo congreso del Comité Central, presidido nada menos que por el ex vice ministro de Defensa, Dany Danón, que le prepara una verdadera vendetta por despedirlo en medio de la guerra. Si, en cambio, el premier continúa con el status quo, lo podría abandonar su ala izquierda: Tzipi Livni y Yair Lapid.

Mientras tanto, la acción de gobierno de Bibi se reduce a “control de daños”: cómo hacer callar a sus ministros, frente a los que ha perdido toda autoridad, cómo responder a la comisión investigadora de la ONU sobre supuestos crímenes de guerra en Gaza, cómo recuperar votantes del Likud, muchos de los cuales lo han dejado a favor de Bennet en las encuestas de intención de voto, y cómo recuperar lugar en la interna de su propio partido: según una fuente del Likud, para esta semana y la que viene organizó dos convenciones partidarias, varios brindis por Rosh Hashaná, un congreso de mujeres del Likud, otro congreso de fundadores del partido, y actos varios con punteros zonales que todavía lo apoyan. Extraño modo de invertir el tiempo luego de una guerra.

Más muertos, nuevos horizontes

Por Marcelo Kisilevski

Todavía no queda claro cómo se sale de Gaza. El primer ministro ofreció el pasado miércoles una conferencia de prensa donde, además de denostar a sus ministros por hablar en contra de su política, dijo también cosas como: “Ante cada ataque palestino, tendrán un golpe 70 veces más fuerte”, y “se abre un nuevo horizonte político en la región que no necesariamente es malo para Israel”.

Lo primero se refleja en la acción del ejército, que ha pasado a una nueva fase de la guerra contra Hamás, la liquidación selectiva de líderes de Hamás y el derribamiento de edificios enteros donde tiene lugar la actividad terrorista.

Lo segundo queda menos claro pero se ven sus señales: la propuesta egipcia, el mayor involucramiento de Arabia Saudita, el lobby que hace Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina, en Qatar frente a Khaled Mashal, el líder del brazo político de Hamás, gestiones de resultado incierto.

La propuesta egipcia sobre la mesa hoy incluye un alto el fuego inmediato y el regreso a la mesa de negociaciones dentro de un mes. Según sostiene la delegación palestina, ya durante ese mes se abrirían los pasos fronterizos para personas y mercancías, y comenzaría de inmediato la reconstrucción de Gaza.

Dentro de un mes se hablaría del puerto y el aeropuerto y la liberación de presos palestinos. Según los palestinos, su delegación en El Cairo ya dio su consentimiento al esquema, pero Israel todavía no. No es del todo exacto. Dentro de la delegación existe una interna feroz. El representante de la Jihad Islámica dio su consentimiento, pero no así los de Hamás. En un comunicado esta organizaicón dijo: “Está por verse, cuando haya algo nuevo avisaremos”. Israel está esperando a Hamás.

Es que Hamás parece haber logrado una ecuación que le es cómoda: 1) Ha logrado matar al primer niño israelí, Danielito Treguerman, de 4 años y medio, por una bomba de mortero en su casa en el kibutz, y ha logrado convertir a decenas de miles de israelíes en refugiados dentro de su país: ahora se sienten más empatados. 2) La abundante cobertura en los medios israelíes, que muestran a tantas familias alejadas de sus hogares, acumulando ira contra el gobierno que no ha resuelto el tema de los disparos y que no presta ayuda económica para su deambular por casas de parientes y gente solidaria en otros kibutzim y poblados, y con la inminente apertura del ciclo lectivo la semana que viene, quizás no brinda una imagen de triunfo contundente al Hamás, pero se acerca bastante a una sensación de pervereso placer, y además, podría hacer caer al actual gobierno israelí en un mediano plazo. 3) Hamás sabe que Israel no quiere reconquistar la Franja, así que aprieta las clavijas del “cautiverio” israelí en la trampa gazatí. La trampa consiste en no poder parar la contienda, pero al mismo tiempo no poder terminarla de modo contundente, pues ello implicaría una guerra de meses, miles de muertos palestinos, y cientos de soldados israelíes caídos.

En el ejército lo saben: “Por supuesto que Israel puede voltear a Hamás, pero tiene su precio”. Sobre todo cuando, en el plano político, se perfila un esquema de pacificación (no necesariamente de paz) donde Hamás obtendría logros como los que figuran en la propuesta egipcia, pero Israel podría obtener una mayor intervención regional por parte de sus nuevos y coyunturales aliados, los ya nombrados saudíes, egipcios, jordanos, Autoridad Palestina, una alianza que posibilitaría un corrimiento de Hamás, que quedaría como parte del gobierno de unidad de la AP, ahora sí reconocido por Israel, a un plano menor.

Al punto tal esto asoma como posibilidad real, que el mismísimo ministro de Relaciones Exteriores, Avigdor Liberman, llamó a su gobierno a desempolvar la Propuesta Árabe de Paz de 2002 y sentarse a negociar la paz con toda la Liga Árabe sobre esa base. Soplan nuevos vientos, a no dudarlo, y el fin de esta contienda abre ciertamente nuevas oportunidades.

Puede tratarse de wishful thinking, pero está claro que existe una dinámica más compleja, sobre todo a la vista de ISIS, que viene marchando desde el noreste, que lo que veíamos antes del operativo. No es el sueño de Netanyahu, que durante el operativo anterior, Pilar Defensivo, aseguraba con arrogancia que a él no le ocurriría lo mismo, pues “nosotros derribaremos a Hamás”. Pero en el Medio Oriente también existe la política como el arte de lo posible, y ahí estará Israel, ganando una guerra y haciendo concesiones al derrotado, esperando que los réditos vengan esta vez por otros costados más amplios.

El resultado es que nada le impide a Hamás esperar una semana más, hasta que empiecen las clases en Israel, para que el país entre en caos social y político, y algunos muertos y heridos israleíes más con bombas de mortero. Todavía le quedan a Hamás miles de estas bombas a las que Israel, que ha logrado dar solución a los cohetes de mediano y largo alcance y a los túneles, recién ha comenzado a desarrollar una tecnología que dé respuesta a estas bombas pequeñas, primitivas, pero no menos asesinas. Según dijeron los medios, pasarán todavía un par de años hasta dar con esta tecnología.

Siendo así, y no previéndose un mutis por el foro de Hamás al cabo de la contienda y de las negociaciones, sólo cabe esperar que prospere la nueva alianza moderada en el Medio Oriente, de la que Israel es parte, y que, junto con la gravedad de la destrucción en Gaza y la duración de la guerra, hagan que Hamás no sea ya el único jugador en Gaza, y que la pacificación, esta vez, dure más de dos años. Es lo más opitimistas que podemos ser por el momento.

Otra vez a Gaza

Muhamad Def, jefe militar del Hamás, en la mira del ejército israelí, aunque no queda claro si fue alcanzado por el bombardeo. ¿Un golpe de suerte casual de la Inteligencia, o Israel sube la apuesta y apunta ahora a los líderes de Hamás?

Muhamad Def, jefe militar del Hamás, en la mira del ejército israelí, aunque no queda claro si fue alcanzado por el bombardeo. ¿Un golpe de suerte casual de la Inteligencia, o Israel sube la apuesta y apunta ahora a los líderes de Hamás?

Hamás y las demás organizaciones terroristas en Gaza violaron una vez más ayer al medio día el cese del fuego, que debía finalizar a la medianoche. Decenas de cohetes fueron lanzados desde la Franja de Gaza durante la noche, hacia el sur y centro de Israel. No hubo víctimas, la mayoría de los cohetes estallaron en terrenos abiertos. Se escucharon alarmas, entre otros lugares, en torno a Gaza, en Beer Sheva, Ashdod, Ashkelon, Tel Aviv, Jerusalén. El arma de Retaguardia del ejército ordenó reabrir los refugios públicos en un rango de 80 kilómetros, y llamó a la gente a volver a estar atenta a las instrucciones de seguridad.

Israel responsabilizó a Hamás por el lanzamiento de cohetes ayer al mediodía, a pesar de que no necesariamente fueron hombres de Hamás mismos los que lo perpetraron. La Fuerza Aérea israelí atacó decenas de objetivos en Gaza, de lo cual se informó de 10 muertos y 60 heridos.

En el bombardeo israelí a una casa en el barrio de Sheij Radwán, en Gaza, murieron la esposa y la hija de Muhamad Def, comandante del brazo armado de Hamás. Un hombre más resultó muerto también, y todavía no se sabe si se trata de Def mismo. En el pasado, Israel ya había intentado cuatro veces liquidar al comandante Def. La casa pertenece a la familia A-Dalu, uno de cuyos miembros, Yamal Muhamad, es un alto comandante del sistema de cohetes de Hamás.

El vice jefe político de Hamás (segundo de Khaled Mashal), Musa Abu Marzuk, afirmó que “Israel inventó excusas de disparo de cohetes para intentar asesinar a Muhamad Def”. Sin embargo, no dio detalles del estado en que se encuentra Def.

Fuentes en Israel afirmaron, por su parte, que el jefe político de Hamás, Khaled Mashal, actuó para frustrar el cese del fuego para boicotear la iniciativa de paz egipcia, colocando en su lugar otra propuesta árabe, la lanzada por Qatar. Según dichas fuentes, en los próximos días seguirán los lanzamientos de decenas de cohetes desde Gaza, y también los bombardeos israelíes en respuesta. Las estimaciones mediáticas en Israel son que quedan en manos de las organizaciones terroristas palestinas alrededor de 2.000 cohetes.

Un diario en árabe que se publica en Londres informó que Qatar, que es hoy en día el principal financiador de Hamás, había amenazado a Khaled Mashal con expulsarlo del país si Hamás acepta el acuerdo propuesto por El Cairo. Una fuente palestina informó al diario que Hamás había exigido a Egipto otorgar a Qatar un papel preponderante en las negociaciones, pero El Cairo rechazó esta idea y anunció que no actuaría en tal sentido, a menos que Qatar se disculpara ante Egipto por el papel que ha jugado desde el derribamiento en ese país de la Hermandad Musulmana.

Estados Unidos expresó su “preocupación” por el reanudamiento del combate en Gaza, y culpó a Hamás por la violación al alto el fuego. La portavoz de la Casa Blanca condenó el lanzamiento de cohetes, y enfatizó que Israel tiene derecho a defenderse. No obstante, llamó a las partes a un nuevo cese del fuego y a regresar a la mesa de negociaciones.

El secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, también lamentó el colapso del cese del fuego, si bien no culpó a ninguna de las partes por ello. También llamó a las partes a demostrar responsabilidad y evitar más escalada. Dijo que “un futuro mejor para los palestinos en Gaza y de seguridad para Israel está contenido en las conversaciones de El Cairo”.

¿Ganando la guerra, perdiendo la paz?

Hamás ha "logrado" una nueva invasión israelí, con destrucción masiva y más de 1.800 muertos, ha quedado de pie, y es posible que obtenga ahora concesiones: eso es ganar. Equipo negociador de Hamás, con Azam Al-Ahmad (3o. de la izq.) a la cabeza.

Hamás ha “logrado” una nueva invasión israelí, con destrucción masiva y más de 1.800 muertos, ha quedado de pie, y es posible que obtenga ahora concesiones: eso es ganar. Equipo negociador de Hamás, con Azam Al-Ahmad (3o. de la izq.) a la cabeza.

Por Marcelo Kisilevski

Mañana martes termina el nuevo cese del fuego entre Israel y Hamás, que están negociando en El Cairo sobre la propuesta de Egipto, que también es el país mediador. Ambas partes, Israel y Hamás sienten que están en una trampa. La propuesta egipcia contiene la mutua no agresión, el levantamiento del bloqueo israelí y la posibilidad de reconstruir Gaza. Pero no incluye el puerto y el aeropuerto ni, por sobre todo, la reapertura del paso de Rafah, por donde pasa el dinero de Qatar para pagar sueldos y cemento.

De todos los apartados del plan egipcio para un cese del fuego duradero, el más difícil de aceptar es el que los obliga a cesar de plano su desarrollo balístico y la excavación de túneles de ofensiva en el subsuelo israelí. Aquí se divide la interna hamásica: Hamás-Gaza está dispuesto a aceptar la propuesta egipcia así como está, pero Khaled Mashal, desde su hotel de 5 estrellas en Qatar, ya la ha rechazado: para él, ese apartado implica reconocer a Israel en las fronteras del ’67.

Israel está dispuesto a otorgar algunas medidas de alivio a la situación humanitaria, y de hecho, los cientos de camiones con insumos de primera necesidad nunca han dejado de fluir hacia la Franja. Ahora, a pesar del silencio de radio al que se ha llamado el equipo negociador israelí, la prensa sabe que Israel permitiría la ampliación de la zona pesquera gazeña a 3 millas. Hamás quiere 6.

Hamás está en una trampa porque llevó a la Franja de Gaza a la peor destrucción de su historia y a más de 1.800 muertos, bajo una confesa política de “escudos humanos”, en las que se le pedía a la gente sacrificarse por la causa, literalmente hablando. Si no lleva a su opinión pública logros que impliquen que el sacrificio valió la pena, en la forma de alivio al bloqueo y dinero contante y sonante, puede ver en peligro su permanencia en el poder y su relevancia en las conciencias.

Pero Israel está en una trampa no menor, que ni siquiera pasa por la construcción de un puerto y un aeropuerto, sino por el hecho de estar negociando con Hamás, lo cual se quería evitar. Cualquier logro que se lo otorgue a Hamás implicará que Israel está dando un premio al terrorismo y a la política desquiciada de esa organización islamista radical. Por no hablar del sentido común: Hamás es el bando que perdió una guerra que él comenzó. ¿Por qué habría de salir de la negociación con logro alguno? Por todo ello, Israel prefiere que sea Hamás el que diga que no a la propuesta de El Cairo.

Un síntoma del malestar que recorre la cúpula israelí es el hecho de que, durante el operativo, el premier Netanyahu efectuaba reuniones de consulta de varias horas por día con su gabinete, intentando evitar errores del pasado, pasando el examen del Contralor del Estado, que luego revisa los procesos de toma de decisiones. Ahora, en la etapa diplomática, se quejan sus ministros, nadie se entera de nada. Sus ministros, dicen en los pasillos de la Knesset y también en los del partido Likud, esperan a Netanyahu en la esquina para liquidarlo políticamente.

Nadie está conforme

Es que el operativo no ha dejado conforme a nadie. La derecha israelí truena ahora con que el operativo no fue “ni chicha ni limonada”: no terminó de liquidar al Hamás, ni ha logrado calma por años para los pobladores del sur -ni del centro- de Israel, y estamos negociando con los terroristas para darles “premios” por esta guerra que ellos lanzaron. Una vez terminado el operativo, se sienten libres para dar sus opiniones independientes -y prepararse quizás para inminentes internas y elecciones generales-, y la inconsultabilidad con la que se conduce ahora el premier, los hace sentir aún más libres para criticar e incluso atacar a la dupla Netanyahu-Yaalón, el ministro de Defensa.

Tampoco están conformes los pobladores del sur, que temen volver a sus hogares en torno a Gaza, y hasta el momento sólo un 25% lo hicieron. Es que por lo menos un tercio de los cohetes hamásicos salieron ilesos del ataque, la cúpula hamásica entera no fue tocada, la capacidad de fabricación de nuevos cohetes continúa viva, aunque no sepamos sus dimensiones. Ante la red de Qatar, Al-Jezeera, Hamás lució orgulloso uno de sus talleres, presentando incluso en sociedad al nuevo cohete J-80, capaz de llegar a Tel Aviv. Tampoco hay garantías de que se hallan encontrado y destruido todos los túneles excavados debajo de pueblos y kibutzim. Cuando a fines de mes terminen las vacaciones de verano, y los chicos israelíes deban volver a clases, el problema de opinión pública se agravará.

La izquierda israelí, por supuesto, tampoco está conforme, pero a diferencia de ocasiones anteriores, ha logrado articular una línea de acción que le permite salir de su letargo. Esta vez, a la par de expresar su preocupación por la población palestina en Gaza, denunciaron con fuerza la locura de Hamás y, salvo algunas manifestaciones con tinte anarquista, la clase política se mantuvo alineada con el gobierno, y en especial con el ejército.

Pero la izquierda apoya la línea de, una vez golpeado con fuerza el islam radical y quitada de en medio su relevancia, pasar rápidamente a un arreglo global que de verdad garantice paz, no sólo por años sino por generaciones.

El que mejor expresa esta línea hoy en día es el líder de la oposición, Itzjak (Buyi) Herzog, jefe del Partido Laborista. Luego de apoyar republicanamente al gobierno durante el operativo, elogiando la autocontención, y el no dejarse llevar por las propuestas de destrucción total escuchadas desde la propia coalición, Herzog otorgó este fin de semana una extensa entrevista a Yediot Ajaronot, donde rompió el silencio. Fue crítico, pero dejó implícito que todavía el premier está a tiempo.

“Bibi no es fuerte frente a Hamás, sino que fortalece a Hamás”, dijo con dureza. “Hamás, que estaba debilitado antes de la contienda, entendió que por medios militares puede obtener logros, y el pueblo (palestino) se aglutinó en torno suyo. No hemos logrado crédito internacional a nivel político, no hemos aislado a Hamás, y al final Netanyahu entró en una trampa… Se ha desarrollado en nuestra región una coalición apasionante, de la que somos parte: Egipto, Jordania, la Autoridad Palestina, Arabia Saudita, los estados del Golfo. Una coalición que refleja una visión”, la visión de un Medio Oriente laico, que se opone en bloque al islam radical que viene avanzando, donde se incluye a ISIS, pero también a Hamás. “¿Y qué hizo Bibi con eso?”, pregunta Herzog. “Sólo fanfarronear y dedicarse a su supervivencia política, mientras sus ministros se dedican a mutuas chicanas preelectorales… Yo espero por lo menos que el primer ministro diga cuál es su visión… El problema es que fortalecer al Hamás impide toda capacidad de llegar a una paz por la vía política… Yo en su lugar habría dado un golpe doloroso a Hamás, y luego habría viajado a Ramallah, a lo de Mahmud Abbas,  habría llamado a su puerta y comenzado a hablar con él”.

Se puede discutir con el líder laborista: el crédito internacional se debilitó hacia el fin del operativo pero sigue vivo y coleando. Hamás estuvo más aislado que nunca en el frente internacional e incluso en el mesoriental. Pero un dato es incuestionable: Israel está en El Cairo negociando con Hamás. Cuando, en realidad, la idea era bien otra: apalancar el aislamiento de Hamás, negociar con Egipto, la Autoridad Palestina, Jordania, Arabia Saudita (todos ansiosos por cerrar un bloque contra el islam radical en la región), para una desmilitarizar la Franja, con o sin autorización de Hamás. Y, a partir de allí, generar una coalición humanitaria internacional para reconstruir y desarrollar la Franja de Gaza (el gobierno ya dijo que no tendría problema en ayudar), y crear un estado palestino moderado al que Israel, de todos modos, ya se ha comprometido.

La ventana de oportunidades no se ha cerrado aún. Los próximos días y meses dirán si el gobierno israelí aprovecha, a pesar de todas las dificultades, una oportunidad que puede ser histórica para alcanzar la paz regional.

 

Israel, Gaza y el Mundo: Cuando Todo Aumenta

Por Marcelo Kisilevski

El islam radical aumenta la apuesta. El cinismo de Hamás a trepado a nuevos picos. El antisemitismo se ha quitado la máscara. La superficialidad en el análisis no conoció límites. La guerra de los números (de muertos) adquiere ribetes macabros. Crónica de un mundo que “va por más”. 

En muchas manifestaciones, los motivos antisemitas directos se entremezclaron en los clásicos llamados a "parar la masacre". Los medios y los gobiernos no pueden quedar indiferentes al aumento del antisemitismo abierto.

En muchas manifestaciones, los motivos antisemitas directos se entremezclaron en los clásicos llamados a “parar la masacre”. Los medios y los gobiernos no pueden quedar indiferentes al aumento del antisemitismo abierto.

Durante esta guerra se exacerbó todo. Los cohetes de Hamás llegaron más lejos. Más israelíes quedaron dentro del rango de tiro y millones debieron correr a los refugios. Hamás aumentó su apuesta casi hasta el final, y así aumentó también la reacción israelí.

El islam fundamentalista también fue más. La contienda no fue solamente contra Hamás: los políticos, los países árabes, los analistas, miran hacia el noreste, donde ISIS sólo ha comenzado su carnicería, y su marcha implacable hacia Siria, Líbano Jordania, Israel y también hacia Europa. Las banderas de ISIS ya han llegado al Viejo Continente. No por nada los países árabes no se pronunciaron esta vez, como era su costumbre, condenando a Israel por el ataque en Gaza. El contexto internacional se ha modificado, se ha amplificado.

Durante el último Ramadán, que terminó hace pocos días, organizaciones como ISIS en Irak, Jabat El Nusra en Siria, Boko Haram en Nigeria, mataron a 15.500 personas. En 2013 habían sido 8.000. Este fin de semana, ISIS conquistó una aldea de la etnia yazidi en Irak, y les dio dos opciones: conversión al islam o muerte. Al final fusilaron a sangre fría a 80 varones y secuestraron a 100 mujeres. Los muertos en Siria ya rozan los 200.000, entre ellos 1.800 palestinos de campos de refugiados. Sin embargo, sólo la muerte de 1.867 palestinos en Gaza a manos de Israel, fue calificada de “genocidio” por gente muy respetada en Occidente. El relativismo moral también alcanzó niveles de exuberancia.

Periodistas “apretados” y amenazados

Creció también la sofisticación de la táctica de Hamás de utilización de civiles en la contienda. Una vez que los corresponsales extranjeros salieron de la Franja, comenzaron a relatar lo que verdaderamente había ocurrido. Fueron publicadas las órdenes de Hamás a sus combatientes de mantener a la población en sus hogares: “El ejército israelí limita su fuego contra concentraciones de población civil”, se lee en el documento de instrucciones a los cuadros. “Recomendamos utilizarlas con fines ofensivos. Disparar desde viviendas civiles es interés de Hamás puesto que potencia el odio contra Israel”.

Los periodistas fueron “apretados” para que den una sola versión de los hechos, a saber: “Israel dispara deliberadamente contra civiles”. Cuando un periodista de la India filmó desde su cuarto de hotel a una célula de Hamás disparando misiles de entre las casas, lo hizo murmurando: sabía que estaba arriesgando la vida. Muchos periodistas saben que no podrán entrar más en Gaza por estas revelaciones.

Medios respetados y no precisamente pro-israelíes, como New York Times, la mismísima Al Jezeera y la BBC de Londres, comenzaron a poner en duda las estadísticas hamásicas y a hacer las preguntas correctas, si bien sólo después de la retirada israelí de Gaza, cuando el daño en la opinión pública mundial ya estaba hecho.

El NYTimes analizó las cifras y las edades de los muertos de la lista entregada por “fuentes médicas en Gaza” pero controlada por Hamás con mano de hierro, y descubrieron que los hombres de 20 a 29 años (varones en edad de combatir), que son el 9% de la población general, constituían un tercio de los muertos. Ello implicó, por ejemplo, quitarles los uniformes a los cuerpos de los combatientes caídos y hacerlos pasar por civiles. En cambio, las mujeres y los niños menores de 15 años -menos propensos a empuñar un rifle- y que representan juntos el 71% de la población general, representan un tercio de los muertos. Es decir, con todo el dolor por la muerte de civiles no involucrados, no se puede llamar a eso “matanza indiscriminada”. Algo bien diferente sucedió allí.

En el islam radical, la posibilidad de “ocultar la verdad en la defensa del islam” se llama “taqiyya”, que es difinido como “disimulación, o dispensa legal, por la cual un creyente puede negar su fe o cometer otros actos ilegales o blasfemos, al verse en peligro significativo de persecución”. En otras palabras, el islam prevé el uso de la mentira, pero sólo ante el peligro para la propia vida. El islam radical, con Hamás a la cabeza, ha llevado ese concepto a altísimos y macabros niveles de sofisticación.*

Cuando los “sionistas” eran los “judíos”

La cobertura de ciertos medios de comunicación también fue exacerbadamente militante. Un “poeta” palestino fue entrevistado por una radio sudamericana diciendo que los soldados caminaban entre la multitud palestina “buscando mujeres y niños”, y cuando los encontraban “les disparaban en la cabeza”. Los periodistas de la radio lo dejaron hablar sin siquiera repreguntar.

Es que la superficialidad del análisis también fue la estrella de este período. La lectura se redujo a un pensamiento moralmente escandaloso: “Murieron más palestinos. Ergo, Hamás tiene razón”. Ese pensamiento, llevado a sus últimas consecuencias, daría la razón a Hitler: en los bombardeos de los aliados sobre Alemania murieron entre 400.000 y 600.000 alemanes civiles. Por los cohetes nazis sobre Londres, murieron 10 veces menos: 60.000.

También ha crecido el antisemitismo en el mundo, o por lo menos, ha aumentado el desembozo. A partir de la Segunda Guerra Mundial y la Shoá, el antisemitismo había quedado colocado en el freezer: ya no era políticamente correcto decir “yo soy antisemita”, o “yo odio a los judíos” a excepción de los neonazis, por décadas alejados del mainstream occidental. No es que el odio hubiera desaparecido, sino que había quedado sublimado, recanalizado hacia “el judío entre los estados”, Israel. De ello hemos tratado en un post anterior.

Pues bien: el “recreo” de siete décadas ha finalizado, y los antisemitas ya no tienen problema en identificar al odiado sionismo con los judíos. En Alemania se escuchaban gritos de “judíos (ya no ‘sionistas’) a las cámaras de gas”. En Berlín, un hombre fue golpeado por usar kipá en la calle, y el embajador israelí en Alemania denunció que “están atacando judíos en la calle como si fuera 1938″. En México se gritó “Fuera judíos de México”, en París una sinagoga fue atacada por una horda neonazi y repelida por la juventud judía. En Toulouse, un hombre fue arrestado por lanzar bombas incendiarias contra un centro judío, periodistas mezclaron la palabra “judío” como sinónimo del demoníaco “sionista”. En las manifestaciones en Londres, Hitler fue convocado y bendecido.

Es que también ha aumentado la claridad, el sinceramiento de todas las pasiones. El antisemitismo no había desaparecido, sólo estaba camuflado. Ahora ha recibido certificado de buena conducta, ha quedado en libertad, y se ha sincerado. La mayor parte de la humanidad, que en general se mantiene imparcial, cuando no indiferente, deberá ser advertida de que de eso se trataba, y deberán cuidarse de aquellos que llaman a la destrucción de Israel: estaban hablando de los judíos. Ahora queda más claro.

 

* Para leer un informe completo de USNews traducido al español: http://hatzadhasheni.com/las-mentiras-del-hamas-sobre-los-muertos-y-los-medios-de-comunicacion-que-les-creen-por-oren-kessler/