El blog de Marcelo Kisilevski

Una mirada (más) sobre Israel

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Cómo leer y cómo no leer el ataque israelí*

Publicado por marcelokisilevski en mayo 10, 2013

"Me escandaliza la idea de una intervención extranjera". Una caricatura que nos invita a complejizar el análisis.

“Me escandaliza la idea de una intervención extranjera”. Una caricatura que nos invita a complejizar el análisis.

Una de las cosas que enervan a los israelíes que rompen la claustrofobia de los medios locales para leer lo que se publica y dice afuera de la propia burbuja, es que los setenta mil muertos, entre masacres y sub-masacres que perpetra a diario Bashar El Assad en una guerra civil que tiene lugar en el marco de la erupción volcánica de las llamadas “primaveras árabes”, que comenzaron en Túnez, allá por 2010, y que amenaza con seguir extendiéndose por los países árabes que aún no fueron afectados, arrastrando a potencias y mini-potencias a un agujero negro impredecible, todo eso, digo, no es visto por el mundo como una amenaza a la estabilidad y la paz.

Pero un solo bombardeo israelí fuera de su suelo, con el fin de prevenir ataques en su contra por milicias para-estatales, eso sí, eso y no otra cosa, amenaza nada menos que la paz mundial. Hay que sufrir de una miopía internacional seria, o bien ser dueño de una mente analítica algo torcida, para compartir esa cosmovisión tan de moda según la cual, sólo cuando Israel dispara, el mundo queda puesto al borde del abismo, mientras todo lo demás, en especial lo que hacen los países árabes, es comprendido como parte de un multiculturalismo retorcido, que blanquea las peores atrocidades bajo la bandera del relativismo cultural.

El ataque israelí, es cierto, puede ser entendido por Bashar Assad, desde todas las reglas del derecho internacional, y si de verdad se empecina, como una declaración de guerra por parte de Israel. Pero Siria, al tiempo que combate a sus oponentes domésticos, está hace ya más de una década inmersa hasta el cuello en el programa del eje Irán-Siria-Hezbollah-Jihad Islámica palestina y otros apadrinados de los ayatollas de Teherán para armar hasta los dientes a organizaciones terroristas con las cuales intentar atenazar a Israel por el norte y por el sur sin ensuciar sus propias manos. ¿Armar a organizaciones terroristas y asociarse para atacar a otro país sin provocación de su parte, todo eso sí es legal según el derecho internacional? El mundo debería explicarse y explicar, en cambio, que los actos de armamentismo de Irán y Siria son los que bien pueden ser entendidos por Israel como declaración de guerra en su contra. Pero al parecer, eso es mucho pedir.

Pensar en Israel como violador serial del derecho internacional y en Bashar El-Assad como la Madre Teresa de Calcuta, sólo puede provenir de mentes confundidas en el mejor de los casos, o de mentes afiebradas de sospechosa agenda, en el peor. Lo mejor, en cambio, es intentar entender el conflicto desde su propia dinámica, que no está guiada por derechos y morales, sino por fidelidades, identidades religiosas e intereses.

Desde esta perspectiva, el ataque doble de este fin de semana no estuvo inscripto en la guerra civil siria, sino en el enfrentamiento que la mencionada alianza chiíta-alawi mantiene con Israel. Los israelíes vieron en el virtual “empate” entre el régimen alawita de Assad y los rebeldes sunitas, una oportunidad para destruir parte de un arsenal de misiles de largo alcance que estaban en camino al sur del Líbano, a manos de Hezbollah.

Según fuentes de inteligencia militar occidentales, el cargamento incluiría misiles Fatah 110, con un alcance de unos 70 kilómetros, que podrían llegar desde el sur del Líbano a Tel Aviv, o misiles Scud-D, con un alcance de más de 600 kilómetros, que podrían llegar desde el sur libanés a Eilat, o ambos.

Según los cálculos israelíes, Siria no responderá al ataque, abriendo un nuevo frente en el cual debería utilizar su fuerza aérea, única ventaja estratégica que hoy en día mantiene frente a los rebeldes sunitas. El problema de Assad es que, de iniciarse una contienda contra Israel, éste destruiría sus aviones en un par de días, pero frente a sus rebeldes, esas naves son las que mantienen al régimen en pie. Por eso, a Israel le es más conveniente un Assad fuerte y en control, más que un líder sirio acorralado, que no tenga nada que perder y que desde ese rincón decida lanzar sus misiles contra Israel.

Israel no está preocupado por las armas que puedan detentar los diversos regímenes en el Medio Oriente. Ni los misiles de tecnología iraní y rusa que hoy pasan por territorio sirio, ni las eventuales armas nucleares en manos de Irán. Se trata ciertamente de regímenes autocráticos, pero de gobiernos que, al fin y al cabo, tienen responsabilidad de estado. Siria sabe que atacar a Israel implica colocar a toda la nación en un riesgo mortal. Irán, por su parte, sabe que lanzar una bomba contra Tel Aviv tendrá su réplica en la desaparición de Teherán. E Israel sabe que sus vecinos saben.

A Israel, en cambio, le preocupa que esas tecnologías, convencionales y no convencionales, nucleares y químicas, puedan llegar a las organizaciones terroristas, que carecen de tal responsabilidad por sus estados y por sus habitantes, y que tienen, por lo tanto, el gatillo fácil.

Israel se ha abstenido de participar de modo alguno en ninguna de las llamadas primaveras árabes. No ha intervenido en el plano militar, ni en el de inteligencia, ni en el diplomático, ni siquiera en el verbal. Nada. Este país sabe que cualquier cosa que diga o haga, será utilizada en su contra. Y dado que ningún escenario emergente es necesariamente favorable a Israel –de un lado caen tiranos, pero de otro lado surgen regímenes islamistas- lo mejor es llamarse a un estricto silencio de radio y de acción.

Por eso, a casi dos años y medio de masacres y guerra civil en Siria, se puede confiar con cierta dosis de seguridad en que Israel tuvo buenos motivos para efectuar este ataque doble contra el tren cargado de misiles y el instituto de investigación aledaño a Damasco. Sólo cabe esperar que sus cálculos sean correctos y que Siria se abstenga de reaccionar, que el conflicto en Siria culmine pronto y con la menor cantidad de muertos posible, por el bien y la paz entre todos los actores de la zona.

*Publicado en “El Diario Judío”, http://www.eldiariojudio.com

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Rabino Menajem Fruman Z”L, el “extraño” rabino de Tekoa

Publicado por marcelokisilevski en marzo 15, 2013

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El Rabino Menajem Fruman con un amigo, Ibrahim Abulhawa,

invitado al casamiento de la hija de Fruman.

Pocas personas en Israel ilustran tanto la complejidad del conflicto israelo-palestino como el Rabino Menajem Fruman, que falleció a principios de este mes. Era colono de los territorios, pues vivía en el asentamiento de Tekoa. Por otro lado era “pacifista”, pues quería solucionar el conflicto, y para ello fue capaz de hacer lo prohibido: conversar y activar con el Hamás. Incluso llegó a desempeñarse como “enlace” entre el establishment rabínico israelí y líderes musulmanes. Por un tercer lado, ir hasta el fondo del diálogo tenía podía tener ribetes extremos: participar junto con los sacerdotes del Hamás en manifestaciones contra las Marchas del Orgullo Gay. Fue muy controvertido incluso a su muerte, cuando su vida se convierte en texto. Un texto que vale la pena leer.

 Dentro del amplio paraguas ideológico del sionismo surge el Rabino Menajem Fruman, que funda junto con su grupo un asentamiento que, si bien está en los territorios, se plantea como premisa la convivencia, tanto entre judíos religiosos y laicos, como entre judíos y palestinos de la zona.

 Según él, el conflicto entre israelíes y palestinos es eminentemente religioso. Por ende, sólo los sacerdotes de ambos credos serán capaces de llegar a la paz entre ambos pueblos. Veía con preocupación la actitud menospreciativa de los israelíes hacia los palestinos, pues, sostenía, esa actitud es la que impide un diálogo verdaderamente abierto y sincero. Afirmaba que, dado el carácter religioso del conflicto, es justamente con el liderazgo del Hamás que se debe dialogar. Ello se debe a que sólo ellos comprenden que su visión puede no cumplirse de modo inmediato sino que la resolución última, en especial sus plazos y cronogramas, están en manos de Dios. Ello se contrapone a la visión laica, según la cual, son precisamente los religiosos los que carecen de toda capacidad de flexibilización de sus posiciones. Paradójicamente, desde esa visión laica, son los mismos laicos los que actúan más “religiosamente” al oponerse a todo diálogo con el Hamás.

 ¿Y los asentamientos? Los laicos en Israel están dispuestos a evacuar. Los religiosos se oponen, y sostienen que deben permanecer todos ellos bajo soberanía israelí. Los partidos de centro se han mostrado más pragmáticos: anexar los grandes bloques de asentamientos a Israel, evacuar el resto, transferir territorios bajo soberanía israelí a los palestinos en compensación por las anexiones. Del lado palestino, el presidente Mahmud Abbas ha expresado lo que ningún líder no judío se había atrevido a pronunciar desde Hitler: que ningún judío vivirá en el Estado palestino a crearse. Eso hizo correr un escalofrío por las espaldas de muchos judíos, que recuerdan el concepto de Judenrein, zona “limpia” de judíos de la Alemania nazi.

Sólo Menajem Fruman plantea un escenario que no sólo es pragmático sino que aparece como el único plausible: una Tierra de Israel en la que existen dos estados, uno palestino y otro judío, y en donde cada uno alberga una minoría nacional del pueblo vecino. Israel ya tiene un 20% de palestinos con ciudadanía israelí plena. Que el Estado palestino tenga un porcentaje de judíos con ciudadanía palestina plena, no debería poner los pelos de punta a nadie. Al fin y al cabo, los judíos han vivido en Eretz Israel siempre, hoy existe el Estado de Israel, y su propuesta no contradice en una sola coma a la promesa divina hecha a los Patriarcas hebreos. El cumplimiento de la promesa seguirá siendo esperado con ansias, pues habrá de llegar indudablemente, algún día.

 Es tan sencillo, que aun hoy nadie, salvo el fallecido Rabino Menajem Fruman de Tekoa, se atreve a hablar del asunto. Sin dudas, un pensador “extraño”, quizás demasiado adelantado a su tiempo.

 * Publicado en El Diario Judío, http://www.eldiariojudio.com, 13.3.13

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Allah Islam, sobre el islamismo en Europa

Publicado por marcelokisilevski en octubre 3, 2012

El prestigioso periodista israelí, Tzvi Yejezkeli, del Canal 10 de la televisión de este país, ha realizado una miniserie de 4 capítulos sobre la pentración del islam fundamentalista en Europa. Yejezkeli proviene de una familia de judíos irakíes, es especialista en el mundo árabe y, en la actualidad, es analista para varios medios de comunicación.

La miniserie contribuye a comenzar a comprender un fenómeno que parece haberse colado en Europa por su puerta trasera y mejor intencionada. La minimización del fenómeno por parte de los sectores más progresistas con una fácil acusación de racismo o xenofobia tiene un doble peligro: por un lado se trata de un peligro real, que ya ha comenzado a cobrar vidas inocentes. Por otro, deja la lucha contra el extremismo islámico en manos de las corrientes más acendradas de la ultraderecha europea, que ven en esta penetración una excelente oportunidad de levantar cabeza.

A continuación los primeros dos capítulos, subtitulados al español por Gabriel Ben Tasgal.

Allah Islam, Capítulo 1

Allah Islam, Capítulo 2

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¿Quién está tirando misiles Qassam?

Publicado por marcelokisilevski en agosto 27, 2012

Sderot, ayer. (Foto: Avi Rókaj, Ynet)

Las noticias en Israel son que las clases comenzaron hoy con éxito, sin amenazas de huelga, y yo ya filmé a mi hijo conduciendo el acto de apertura. Eso es lo más importante.

Le sigue en importancia, claro está, los misiles Qassam que cayeron en Sderot y alrededores ayer, cuando chicos de la secundaria hacían un encuentro previo con sus docentes. De un tiempo a esta parte han cambiado las constelaciones políticas en Gaza, y para entender quién ha lanzado los misiles hay que retrotraernos al líder espiritual del Hamás, el jeque Ahmad Yassin.

Hasta su muerte, el Hamás, como buena organización palestina, era aislacionista e independentista aun dentro del mundo árabe y musulmán, resistiendo todas las voces internas que lo presionaban, ante la quiebra económica impuesta por Israel, Estados Unidos y la Unión Europea, a aceptar el padrinazgo, el dinero y los pertrechos iraníes.

En 2001 Israel liquida al líder terrorista, y la nueva conducción del Hamás acepta el abrazo de oso iraní, pasando a la égida de los ayatollahs chiítas, tradicionales enemigos del mundo árabe, que son en general sunitas. La conducción política y económica se instala en Damasco, el gran aliado iraní.

Pero cuando comienza hace un año y medio la revuelta en Siria, el Hamás no tiene más alternativa que apoyarla, puesto que buena parte de los rebeldes son sunitas en armas contra el régimen alawita (que religiosamente son un antiguo desprendimiento chiíta) del carnicero de Damasco, Bashar El Assad. Éste se siente traicionado por el Hamás, y arroja de todas las escaleras a su líder político, Khaled Mashal.

Hamás queda huérfano de protectores, y vira hacia Egipto, aún gobernado por el general Tantawi, post-Hosni Mubarak, pero donde los Hermanos Musulmanes, su movimiento matriz, van levantando cabeza. En efecto, el Hamás se autodefine en su carta fundacional como “el brazo palestino de los Hermanos Musulmanes”.

Tantawi le dice al Hamás, no necesariamente con estas palabras: “No tengo problema en que pactemos una alianza, pero yo tengo que cuidar mis relaciones con Estados Unidos, Israel y Occidente en general. Ustedes tienen hace cinco años encerrado a un pobre soldadito, Gilad Shalit. Libérenlo y hay trato”. La liberación de Shalit en 2011, pues, fue posible gracias a la revuelta siria y a una flexibilización en la posición del Hamás, no de Israel.

Desde entonces, en los hechos, la relativa calma entre Israel y Gaza se debe a una coyuntural comunión de intereses entre Egipto, Israel y Hamás, todos interesados en bajar los decibeles de la violencia. Una vez que los Hermanos Musulmanes asumen el poder ordenadamente en Egipto, tienen interés en controlar a las facciones más extremistas que ellos, y asegurar el monopolio del uso de la fuerza en su país. Su introducción de tanques en el Sinaí (cuya prohibición es una cláusula clara en los acuerdos de Camp David de 1979) está más motivado por su necesidad de reprimir a las nuevas facciones terroristas beduinas allí, que con cualquier intención de violar el tratado de paz con Israel.

Israel, no hace falta explayarse, tiene la obsesión de la paz y la tranquilidad por razones obvias, pero ahora acrecentada por la coyuntura abierta frente a Irán.

¿Y Hamás? El gobierno hamásico en Gaza necesita desesperadamente una calma que le permita reafirmar su poder político y económico una vez abandonado el cálido hogar iraní. Necesita reconquistar a las masas palestinas, que no estaban tan acostumbradas a la tan estricta ley de la Shaaría. Y necesitan consolidar su control de corte mafioso de la principal industria gazeña: la industria de los túneles de contrabando de mercaderías civiles, drogas y armas.

Pero dentro de esta política, quizás la principal obsesión es la represión de las facciones opositoras en Gaza, generalmente terroristas y jihadistas más fundamentalistas que el Hamás, similar al desafío que enfrenta la Hermandad Musulmana egipcia. Irán no iba a renunciar tan fácilmente a su cabeza de playa en “Palestina”, así que luego de la traición hamásica, los iraníes pasaron a apadrinar a la Jihad Islámica y a los Comités de Resistencia. Hamás incluso llegó a crear un cuerpo de policía especial cuya función exclusiva es prevenir lanzamientos de misiles contra Israel, desafiando su autoridad. Suena surrealista, pero si las cosas no pasan a mayores en el último año entre Israel y Gaza, es en buena parte gracias al Hamás.

Otros desafíos se asoman en Gaza, como una pequeña sucursal de la multinacional del terror, Al Qaeda, y como una organización salafista, quizás los fundamentalistas de mayor extremismo en el mundo de la jihad, que ven a todos los demás musulmanes como herejes, autodenominada “Consejo de Combatientes junto a Jerusalem”.

Según el analista de asuntos árabes del Canal 2, Ehud Yaari, ellos son los que lanzaron los Qassam de ayer, pero no en respuesta a Israel… sino en represalia contra alguna acción represiva del Hamás.

Ahora que la cosa no es con Israel, y que se entiende un poco más la interna palestina, uno podría quedarse más tranquilo. Pero no sé, la sensación de que los palestinos dirimen sus entuertos jugando al “Tiro al pato” no es muy agradable que digamos. Pero por lo menos no es personal. Al fin y al cabo, somos sólo patos…

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La crítica a Israel: aclarando los tantos

Publicado por marcelokisilevski en enero 25, 2012

Mi último post armó una pequeña bataola que no ha hecho más que alimentar mi ego. Los apoyos y las críticas han venido de todos los costados, como si se tratara de una especie de manifiesto político. Yo en realidad lo escribí como un post más, tomando café en Aroma y mirando gente pasar, como si nadie fuera a leerlo. Me tendré que hacer cargo, y aclarar varios puntos:

1) No fue una diatriba contra los dirigentes comunitarios. En cambio, fue una propuesta para mejorar. La calidad o no de los dirigentes queda a juicio de cada comunidad (tampoco hablé de ninguna en particular sino de tendencias generales), pero para entenderme a mí hay que leer posts anteriores. Pues ya lo he dicho y repetido: creo que los dirigentes son personas que activan con el alma, con su tiempo y con su dinero. Mientras podrían estar veraneando en Montecarlo (algunos) o rompiéndose el alma de sol a sol porque el sueldo no alcanza (otros) ellos van a la comunidad a deshoras para que los marcos funcionen. Todo lo que quieren a cambio es reconocimiento, que los aplaudan. O sea, quieren que los amen por cosas buenas que hacen. No es un precio muy alto el que exigen, y además, ¿no es acaso lo que queremos todos?

Muchos hacen un excelente trabajo, otro menos, muchos estudian y se profesionalizan. Sí, ya sé que hay casos de corrupción, como lo hay en todo, pero también hay que entender que se trata de una arena política, con sus propias reglas de juego, y no se puede tildar a todos de corruptos. A la larga, sin que se les agradezca demasiado, los dirigentes comunitarios voluntarios, esa raza incomprendida, son los que mantienen la comunidad funcionando. (Sí, ya, ahora los profesionales de las comunidades se me echarán encima. Todo bien.) Pero todo esto no implica que sean incriticables.

2) Crítica a Israel I: ¿cuál fue entonces la “propuesta para mejorar”? Que se separe el contenido, de la política de gobierno comunitaria. Descalificar a un judío progresista como antisionista ante cualquier crítica a Israel puede estar bien para un debate de café, incluso de salón. Pero como política a seguir no es muy afortunado, ni moral ni tácticamente, en especial si se quiere atraer a los jóvenes. La propuesta es sencilla: abrir los espacios para que, sin descalificar a nadie, se digan unos a otros lo que quieran. Eso también incluye presupuestos y estructuras. No hay atajos. No alcanza con decirles “escriban un blog”.

3) “No se permite el disenso”: Me dicen que no es cierto una de las razones del alejamiento de los jóvenes de la comunidad sea el monolitismo de opinión. Me dicen que el tema es más complejo. Debe ser. Pero yo no me lo inventé, lo juro. Lo escucho de jóvenes que pasaron por mis charlas y seminarios, y de antiguos janijim de años, que han atestiguado un proceso de vaciamiento y/o que ellos mismos se han sentido excluidos.  También otros colegas en las comunidades han coincidido conmigo. Pero quien quiera aportarme diagnósticos más diversos en cada país, estaré profundamente agradecido.

4) Crítica a Israel II: Hacia adentro y también hacia afuera. Un viejo caballito de batalla desde el establishment comunitario es: “podemos criticar a Israel, pero puertas adentro, en casa, porque si se critica afuera, eso le da pasto a los leones antisionistas-antisemitas”. Pues bien: eso se acabó. A quienes siguen sosteniendo el argumento les tengo noticias: en la era de la globalización, internet y facebook, las paredes de la “casa” son transparentes.  Y además, los antisionistas-antisemitas no necesitan de nuestro pasto, se las apañan bien solos. La solución no es acallar las voces críticas “porque se las escucha afuera” sino salir también afuera y contestar. Ello, con dos condiciones, desde mi punto de vista: que se critique para mejorar, y que sea con una sólida base informativa. Veamos.

5) Crítica a Israel III: Desde el amor. Suena cursi, lo sé, pero criticar a Israel desde el amor, y no desde la deslegitimación, son mis líneas rojas, la cancha dentro la cual yo juego este juego. Cito por enésima vez al rabino Marshal Meyer Z”L: “Se critica lo que se ama”. Yo critico las políticas del gobierno de turno de Israel (y no a “Israel” como si fuera un ser uniforme con conciencia única) porque quiero que Israel sea mejor, no para que desaparezca.

Israel puede estar gobernado por personas que pueden equivocarse, pero es ante todo la expresión de una revolución popular en el más izquierdista, derechista y centrista sentido de la palabra. Y el hecho de que sea un país espectacular -que lo es- no debe ser una traba para querer mejorarlo.

En cambio, atacar a Israel por todo lo que hace, sin señalar logros, comprando el argumento de que es un país “ocupante y opresor” por esencia, es de mala leche. Es buscar siempre por dónde se lo puede atacar… a pesar de todo.

Pequeño ejemplo: no muchos se han percatado de que hace varios años, por lo menos desde 2004 (fallecimiento de Arafat), ya no se habla más de los sufrientes “palestinos” sino de la sufriente “Gaza”. Eso se debe a que la Autoridad Palestina en Cisjordania bajo Mahmud Abbas ha emprendido un camino diferente: está gobernando para su gente, desarrollando la economía, el trabajo, la educación. El conflicto violento con la ANP gobernada por el Fatah se puede dar por concluido por ahora, abriendo la histórica oportunidad de cerrar trato, dejando aislada a la Gaza del fundamentalista (y reaccionario) partido Hamás. Si yo hago mi crítica porque el proceso de paz está frenado, lo hago hacia ambos liderazgos, el de Netanyahu y el de Abbas, pero se trata de una crítica coyuntural.

Quiero decir: si Israel es el mismo “opresor de palestinos” tanto hacia el este como hacia el oeste, pues no puede ser un monstruo de dos cabezas, ¿por qué trata diferente a Cisjordania que a Gaza? La diferencia son los palestinos mismos, no Israel. En Cisjordania bajo el partido Fatah existe un proyecto de construir un estado palestino, y en Gaza existe otro proyecto, el de destruir a Israel. Es contra los misiles y el terrorismo que llegan desde Gaza que Israel se defiende, no contra el pueblo palestino, con el que Israel no tiene problema alguno. Pero el hecho de que haya un bloqueo en Gaza, que hoy se reduce a armas y personas, ya alcanza para atacar a “la entidad sionista” como un todo.

La crítica a Israel es antisemita cuando, de todos los conflictos que hay en el mundo, en todos los cuales hay fuertes y débiles, el único en el que se propone como solución que una de las partes desaparezca es el que mantiene el estado judío, hoy en día sólo con Gaza. Cuando el Hamás siente cabeza y este conflicto también desaparezca, se llamará a la destrucción de Israel por matar vacas para hacer bifes. Algo habrá que encontrar…

6) Criticar a Israel IV: Desde el conocimiento. Lamentablemente, mucha gente que en otras áreas critica de modo conciente, en el tema de Israel lo hacen desde una pasión “derecho-humanista” pero ignorante. Y esto, lamentablemente, incluye a muchos jóvenes judíos que se ven a sí mismos como progresistas.

Ejemplo, más breve que el anterior: ¿cómo se puede ser progresista y apoyar a los movimientos fundamentalistas como si fueran “luchadores contra el imperialismo yanqui y por la justicia social”? Esto es ideológicamente aberrante, por no decir imbécil. El resultado es que la ideología que se ve a sí misma como la más progresista y de avanzada del mundo, blanquea y se alía con la ideología que, dicho en los términos marxistas más ortodoxos, es la más reaccionaria, la más violadora de los derechos humanos, la más feudal y la más retardataria de la historia. Pero para entenderlo, hay que estudiar islam y jihadismo, y eso, parece, ya da mucho trabajo. El islam fundamentalista es demasiado peligroso para dejarle el combate sólo a la derecha. Ese es el principal pecado de la izquierda actual. Pero no se preocupen: no vamos a llamar a su destrucción…

El problema es dinámico y no estoy repartiendo culpas: si los jóvenes judíos no encuentran su lugar en la comunidad, por las razones diversas que sean, mal se les puede exigir que les guste el tema Medio Oriente y que lo investiguen. Es un tema tan complejo que abarca incluso el sexo. Como se lo dijo un universitario judío a un educador israelí -y de izquierda- especialista en Medio Oriente: “Tienes que entender: si yo hablo bien de Israel en mi universidad, no me encamo más”. Entre nos, los puedo entender, pero el resultado de este “antisionismo sexual” es que los jóvenes judíos se pliegan a una corriente que legitima la ignorancia y se autoconvencen de criticar a Israel como “brazo del imperialismo yanqui” para no verse excluidos también allí.

En resumen, se les puede pedir a los jóvenes que se informen, y también se puede esperar que las comunidades abran espacios formativos donde el disenso tenga cabida junto con el aumento del caudal informativo. El proceso ya ha comenzado:  existen seminarios de los que soy parte, organizados por CLAM (Confederación Latinoamericana Macabi) en sociedad con todas las comunidades iberoamericanas, por ejemplo, en los que buscamos complejizar, debatir, y en especial informar mucho.

El desafío sigue siendo llegar a los jóvenes alejados, que en muchos casos quizás ni se enteran de estos seminarios, y volver a despertar en ellos un interés apagado por algo que, a la larga, les toca y les pertenece.

 

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Sí al nombramiento de ex terroristas en la ANP; sí a las liquidaciones selectivas por Israel

Publicado por marcelokisilevski en enero 3, 2012

El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, ha nombrado al general Mahmud Damra, como su nuevo asesor, según informa hoy el diario Israel Haiom. Damra fue condenado en 2006 por estar involucrado en atentados terroristas en los que fueron asesinados civiles israelíes, y fue liberado de la prisión israelí en el marco del acuerdo por la liberación de Guilad Shalit de manos del Hamás.

La prensa israelí, en especial un diario como Israel Haiom, que es prácticamente un vocero del premier derechista Biniamín Netanyahu, se escandaliza por el apoyo y nombramiento de personajes que Israel ve como terroristas en cargos oficiales en la Autoridad Palestina, pues se trata a las claras de ver a los terroristas como héroes nacionales, y de dar al terrorismo premios por sus actos criminales.

Pero el blanqueo de terroristas no es nuevo. Israel mismo ha hecho las pases con el archi terrorista Yasser Arafat en los Acuerdos de Oslo. Del lado israelí, durante el Mandato Británico, milicias clandestinas judías mataron civiles, tanto ingleses como árabes, y no sólo el Etzel y el Leji. Algunos de sus líderes, como Menajem Beguin e Itzjak Shamir, llegaron a ser respetables primeros ministros del estado judío.

Es hora de que tanto israelíes como palestinos se deshagan de su pose de ingenuidad y de su careta de hipocresía si quieren llegar a la paz algún día. El terrorismo, esa plaga de muerte que ha asolado el siglo 20, y al parecer nos acompañará por un buen par de siglos más, ha dado buenos resultados, históricamente, como táctica de guerra. Ha obtenido logros significativos y los gobiernos han debido negociar con él. El caso de Guilad Shalit es una sola prueba entre muchas.

Pero si esto es así, lo mismo cabe advertir a los palestinos y a todo pueblo que haga de sus terroristas, héroes de guerra. Pues si ellos no se autodefinen como terroristas, sino como “guerreros de la libertad”, entonces las reglas de juego que están imponiendo son las de matar y morir. Si ellos convierten a un autobús lleno de israelíes civiles en su campo de batalla, su casa y su barrio en Gaza, en los que se ocultan luego, también lo son.

Una de las respuestas de Israel al terrorismo es el encarcelamiento, cuando ello es posible. Lo atestiguan los 10.000 presos palestinos que aún permanecen en cárceles israelíes. Pero en otras circunstancias también lo es la tan debatida “liquidación selectiva”. Algunos lo llaman “asesinato selectivo”, cargando el concepto negativamente. Pero si son viles asesinatos selectivos o ejecuciones sumarias, entonces los actos terroristas no son “ataques”, sino también viles homicidios en serie y en masa, que deben ser igualmente condenados. Vaya eso a mis colegas en los medios de comunicación.

Las liquidaciones selectivas tienen como fin limitar la matanza. Intenta matar al combatiente palestino, que está en guerra, y a cuantos menos personas a su alrededor mejor. Al ocultarse en su casa, el “guerrero de la libertad” está convirtiendo a su casa y su barrio en campo de batalla, y está poniendo en peligro a quienes lo rodean. Los está tomando de rehenes. Si él está en guerra, Israel también, con todo lo que ello implica.

Pues no puede ser que se juzgue a los palestinos según el criterio de “estado de guerra”, en la que todo les está permitido, y a los israelíes según el criterio de “estado de paz”, donde todo procedimiento que no sea arrestar y buscar evidencias como si se tratara de un caso para CSI, les estuviera prohibido.

Si los palestinos eligen esa táctica, ese campo de batalla -un autobús, una escuela- y esos blancos, y son luego convertidos en héroes de guerra y en altos dignatarios, todo bien. Esa es su percepción de la guerra que están librando. Pero a no reclamar cuando Israel, precisamente respetando la percepción palestina, se maneje también como en la guerra que es.

ImagenEl Presidente de la Autoridad Nacional palestina, Mahmud Abbas, reunido con Amana Muna, responsable de seducir a un adolescente israelí de 14 años, Ofir Rajum en un chat de Internet. Quedaron en un encuentro, y el chico fue asesinado por los terroristas cómplices de Muna, que fue convertida así en “heroína de la resistencia palestina”. (Imagen tomada de la televisión palestina). 

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Nuestro gobierno te educa, nuestro gobierno entretiene…

Publicado por marcelokisilevski en diciembre 31, 2011

"La democracia comienza por la educación". Cartel de los chicos del Colegio Arara.

Linda manera de terminar el año. Noticia en Haaretz: el director de una escuela árabe en Israel salió con todos sus alumnos a una manifestación por los derechos humanos y contra el racismo. Recibió por ello una reprimenda del Ministerio de Educación: “Los alumnos portaban pancartas contra el racismo, la demolición de casas y otros, lo cual contraviene las instrucciones del Director General”.

En la escuela respondieron anonadados: “Se trató de una apasionante clase de educación cívica. Los alumnos  actuaron según las reglas de la educación y la democracia, y propusieron ellos mismos su participación en un evento de esta naturaleza, a expensas de sus días libres. Se encontraron allí con todo el abanico social del Estado de Israel. ¿Por qué el estado nos ataca?”

En octubre de 2000, al iniciarse la Intifada de Al Aqsa, los árabes israelíes salieron a protestar en paralelo con los palestinos de los territorios. Lo hicieron “a la palestina”: en lugar de salir a las plazas con carteles, lanzaron piedras y cócteles molotov y quemaron coches. La policía los reprimió, también “a la palestina”: con balas de goma y de las otras, muriendo 13 ciudadanos árabes.

En la escuela árabe Arara, en la zona del Triángulo (norte de Israel) decidieron enseñar a sus alumnos, por fin, a protestar “a la israelí”: caminando, con pancartas y con cánticos, tomando parte activa en la lucha por el perfil democrático de Israel. Tampoco esto es suficiente para nuestro nacionalista gobierno, que prefiere ver bocas cerradas a bocas educadas y críticas, eso sí, pero en pacífica coexistencia.

En su respuesta, la dirección de la escuela también citó textualmente al ministro de Educación, Gideon Saar, en su comunicado difundido con motivo del Día Internacional de los Derechos Humanos: Saar llamaba a TODOS los docentes israelíes a enseñar a sus alumnos a “demostrar compromiso y responsabilidad personal, social, cívica y nacional, que los lleve al involucramiento y la participación”. En el Ministerio se abstuvieron de replicar. Parece que el sentido del absurdo de todo este gobierno tiene también sus límites, aunque esto podría ser wishful thinking.

Tengo amigos que me propondrán una solución drástica a este problema: “¡Dejá de leer Haaretz de una vez!” Pero no puedo. Junto con mi optimismo a ultranza termino este año con un sentimiento de preocupación por el año que está por empezar.

Yo tengo otra solución. Seguir bregando por un Israel mejor, más seguro pero también más democrático, transitar este 2012 en puntas de pie (pero con pancartas en alto) y esperar pacientemente a las elecciones de 2013.

Feliz año nuevo para todos.

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Escalada en Medio Oriente: algunas lecturas

Publicado por marcelokisilevski en agosto 22, 2011

(Respuesta a comentario a la entrada anterior*)

Querido Andy, gracias por tu coment. La verdad es que no tengo una respuesta contundente a tu pregunta de por qué no se derribó al Hamás del gobierno en Plomo Fundido (2009), pero sí un posible análisis. Cuando tenés un problema como el de los misiles, lo tenés que resolver sí o sí. Y tenés dos opciones: o barrés con todo y hacés un genocidio, lo cual Israel no quiere hacer, o das un golpe duro, que algunos considerarán “desproporcionado” pero que constituye no una solución física (porque si no matás a todos no eliminás toda amenaza de continuación de los misiles), sino un mensaje. El mensaje de Plomo Fundido fue: “Sepan que estamos locos, y si nos tocan un pelito de la nariz, les desfiguramos toda la cara, así que no jodan más”. Y la idea es que sea un mensaje de disuasión, que no tiren misiles, no porque ya no vivan, sino porque tienen miedo. La “proporcionalidad de la fuerza” no puede ser respecto de los ataques recibidos, sino con lo que se quiere buscar, que es resolver el problema, a saber, que no tiren más misiles. Entonces el mensaje tiene la intencionalidad de generar un efecto de disuasión.

El problema es que, si elegís la vía del mensaje, lo último que tenés que hacer es eliminar al destinatario, es decir en este caso bajar al Hamás. Porque si le entregás un mensaje al Hamás y después matás al destinatario, en su lugar vendrá otro que no ha recibido ese mensaje, y tendrás que empezar de nuevo: soportar que se sigan tirando misiles, y eventualmente tener que lanzar otro operativo similar. Lo otro que se quiso buscar es que la opinión pública palestina en Gaza presione a su dirigencia hamásica para que se deje de joder. Esto es a mi entender un rasgo de la miopía israelí, porque las opiniones públicas no funcionan así, ni la palestina ni la israelí, ni ninguna otra, pero ta.

El tema de la disuasión sí es más coherente. La idea es que el Hamás, una vez convertido en gobierno, tenga responsabilidad de estado, y sepa el precio que paga por no proteger a la población que gobierna. Esa responsabilidad no la tiene una organización de “resistencia clandestina” en la oposición. De hecho Hamás ha controlado el lanzamiento de misiles casi por completo durante dos años, y en la coyuntura del Medio Oriente dos años no son nada despreciable. Ahora ha soltado las riendas de las organizaciones opositoras, en especial la Jihad Islámica y los Comités de Resistencia. Hay allí elementos de política interna, de relaciones con Irán (que el que está dando las órdenes, por lo menos a la Jihad) creo también de torpedear toda posibilidad de negociaciones con Israel, y quizás incluso de torpedear el intento del Fatah de crear un estado palestino por medio de la ONU en septiembre, en sólo parte de “Palestina”. El Hamás quiere todo, y la idea de Fatah de un estado palestino en las fronteras del 67 es para ellos una traición a Allah. Dos años de tranquilidad, en la actual coyuntura del Medio Oriente no son despreciables.

Nabil Shaat (Fatah) está nervioso, pero no sólo contra Israel, él no tendría problema en que Israel aplastara al Hamás y a todos los fundamentalistas, al contrario: con estas acciones de los jihadistas, y las respuestas israelíes, puede estar sintiendo que la maniobra diplomática frente a la ONU se les escapa como agua entre los dedos: la ONU no podría (legalmente) aceptar un estado palestino con milicias paralelas, un gobierno bifurcado e incapaz de controlar el orden público, caos de seguridad, etc. De ahí que intentaran esta reconciliación con Hamás, que a todas luces no les está funcionando.

 

*Jabotito escribió

agosto 21, 2011 a 7:32 am e

Y estos son los “moderados”, nuestros “socios de la paz”. Terroristas de traje y corbata que hablan inglés, pero terroristas árabes al fin y al cabo. “Socios pacifistas” como Nabil Shaath quien declara que Israel “usa los atentados terroristas” como pretexto para impedir un Estado palestino?. Es como que el asesino de tu padre te diga que no uses ese hecho como excusa para no prestarle dinero.

Mucho antes de estos horribles y cobardes ataques yo estaba en contra de darles un Estado. No por motivos ideológicos (no me muero por un “Eretz Israel ha Shlemá”), sino precisamente políticos y estratégicos. Estas declaraciones, además sin ningún tipo de compasión por las víctimas inocentes (sería como increpar en medio de un accidente a un peatón atropellado que se está revolcando en el suelo por haber cruzado mal la calle, sin atenderlo primero y esperar a que llegue la ambulancia, en definitiva mostrar un poquito de compasión humanitaria), es la prueba cabal de que Israel no debe permitirle a semejante liderazgo tener un país soberano a pocos kilómetros de Tel Aviv. No se trata de “los territorios” que tanto obsesiona a la izquierda transnochada del Haaretz, sino de seguridad lisa y llana.

Espero que terminen pronto la barrera de seguridad en la frontera con Egipto, tal como hicieron en Judea y Samaria, pero esta vez que le pongan un cerco electrificado. Hay que poner un límite al traspaso de inmigrantes ilegales, traficantes de droga y terroristas en el sur del país, porque aparentemente esa frontera se está haciendo tan porosa y débil como la de EE UU-México o la Triple Frontera. No se puede confiar en los gobiernos árabes inestables, porque hoy son tus socios y mañana no se sabe…

Lo que no entiendo, quisiera que algún israelí me conteste (preferentemente el autor de este blog), es por qué no terminaron el trabajo que empezaron en Plomo Fundido. Por qué allá por el 2009, cuando se estaba por lanzar la tercera fase de la operación para destruir por completo al Hamás y demás grupos terroristas, le pararon los pies a Yoav Galant bajo la excusa de que “podía ocasionar muchas bajas propias y la comunidad internacional condenaría a Israel”. Ahora van a tener que terminar el trabajo que dejaron incompleto en Gaza en medio de una guerra contra Hezbollah, Siria e Irán que, si no estalla en septiembre, seguramente estallará en la fecha límite (2012)… no falta mucho para la gran colisión.

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Terrorismo otra vez, sobre la ciudad

Publicado por marcelokisilevski en agosto 19, 2011

El atentado múltiple en el sur de Israel constituye una fase nueva en la saga del terrorismo palestino, es una secuela de la revolución egipcia y eleva signos de pregunta sobre lo que pasará en tan solo un mes.

Por un lado, como lo dijo la líder de la oposición, Tzipi Livni, la frontera con Egipto ha dejado de ser la frontera de la paz. Por alguna misteriosa razón, Israel decidió no construir una frontera física, llámese cerca, en la frontera entre el Néguev y el Sinaí durante todos los años de “paz fría” con Egipto. Treinta años después, y con el status quo cambiado, ya es tarde. La larguísima frontera con Egipto se ha convertido en un paraíso para contrabandistas, y para “Sinaí Tours”, como llaman la Jihad Islámica y el Hamás las posibilidades ilimitadas abiertas ante sí.

Operativamente, un atentado combinado, con por lo menos quince terroristas con un estupendo entrenamiento militar, incluyendo uniformes, armas largas, cinturones explosivos, disciplina de desplazamiento y emboscada, comunicación sofisticada, y ejecución de una operación militar compleja, son la muestra de que el paradigma Hezbollah, con el knowhow iraní, han bajado hacia el sur.

Políticamente preocupa más todavía el silencio de  Mahmud Abbas y Salam Fayad, presidente y primer ministro respectivamente de la Autoridad Nacional Palestina, que controlan Cisjordania. Tal como lo señala Avi Dichter, ex jefe del Shin Bet, en una columna en el sitio Ynet, la pregunta es con qué cara se presentarán ahora ante la ONU dentro de exactamente un mes, para reclamar el reconocimiento de un estado palestino normalizado, unificado políticamente y en paz con sus vecinos. Lo menos que cabría esperar es que condenaran la acción de una formación terrorista satélite de Hamás o tolerada por esta organización, y que garantizaran que sobre los responsables recaería todo el peso de la ley palestina.

Pero el moderado partido Fatah se ha llamado por ahora a silencio. Tal vez es mejor, piensan, esperar hasta que pase la tormenta. Porque lo cierto es que el atentado múltiple perpetrado entre ayer y hoy puede ser leído como un intento de Hamás por torpedear esa jugada diplomática pergeñada por Fatah, a espaldas del Hamás.

Así ha ocurrido, desde los albores del proceso de paz con los palestinos. Ante cada avance por la senda de la paz sobre la base del reconocimiento mutuo, los terroristas, en especial su vertiente fundamentalista, ha buscado torpedear la maniobra por medio de una ola de terrorismo. La primera vez fue en 1996, con la ola de atentados suicidas que acabó dándole la victoria electoral al intransigente Biniamín Netanyahu. Entonces la ola paró, o más bien amainó: Bibi garantizaba que el proceso de paz cesaría si el terrorismo actuaba a fuego lento. No importa si Bibi entendió o no la dinámica, pero ella le sirvió para adjudicarse el éxito en la lucha contra el terrorismo frente a la mano blanda de sus antecesores.

Tampoco importa ahora si el establishment israelí ve en la maniobra de septiembre en la ONU un crimen de lesa diplomacia palestina contra Israel. El Hamás la ve también con ojos negativos, como una nueva traición del Fatah contra los dictados de Allah. Pues, a no olvidarlo, la creación de “un estado palestino en las fronteras de 1967 con intercambio de territorios”, como en la fórmula oficial de Obama que tanto escandalizó a la derecha israelí, implica también el definitivo reconocimiento palestino e internacional de la existencia de Israel en todo el resto de la Tierra de Israel, lo que ellos llaman “Palestín”. Y eso, para el jihadismo fanático, es una traición al dogma teológico islámico, y su pena es la muerte.

Una contracara de esta lectura, que explicaría también la connivencia del Fatah de Mahmud Abbas, es el intento palestino de arrastrar a Israel a una nueva vuelta de violencia en Gaza, lo que proporcionaría carne de cañón, literalmente hablando, al esfuerzo diplomático palestino en la ONU. La jugada es de un cinismo monumental, pues coloca nuevamente a los propios civiles palestinos otra vez en la mira de los cañones israelíes, para que las víctimas sirvan como irrebatible argumento propagandístico en pos de una votación favorable en la Asamblea General. Hasta ahora han utilizado la técnica con sumo éxito, e Israel ha caído una y otra vez en la misma trampa mortal.

Los próximos días y semanas dirán. Pero si estas lecturas son correctas, el terrorismo y sus represalias, con vistas al 20 de septiembre en la ONU, sólo han comenzado.

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Sionismo de verdad

Publicado por marcelokisilevski en agosto 3, 2011

Por Shlomo Avineri *

Publicado en Haaretz el 3.8.2011. Traducido por Lic. Shai Abend.

Artículo original en: http://www.haaretz.co.il/hasite/spages/1236936.html

Si bien Herzl no era socialista, comprendió muy bien que un proyecto revolucionario como el sionismo no tendría éxito, mientras estuviera basado únicamente en el modelo capitalista de mercado. Por eso en “Altneuland” describe a la Eretz Israel futurista como una sociedad de bienestar, una especie de tercera vía entre capitalismo y socialismo.

Se trata de una sociedad donde las riquezas naturales –tierra, agua, yacimientos- pertenecen a todos; la industria es en su mayoría cooperativa, al igual que la agricultura; el comercio minorista está en manos privadas. La sociedad le garantiza a sus ciudadanos educación, salud y cuidados. Pero para hacer uso de los servicios de bienestar, todos tienen la obligación –hombres como mujeres- de un Servicio Nacional de dos años. Herzl denomina a este camino intermedio “mutualismo”, inspirándose en la experiencia económica y social europea: del capitalismo toma la sociedad judía futurista los principios de libertad y competencia, y del socialismo toma los principios de igualdad y justicia.

Esta concepción es válida hoy, como fue válida –y revolucionaria- cuando Herzl la planteó en 1902. El movimiento sionista, el Ishuv en Eretz Israel y el Estado de Israel en los primeros diez años de su existencia, marcharon por esa senda, profundamente conscientes de la necesidad de institucionalizar la solidaridad social, como condición para el éxito del proyecto sionista. No es casual que Israel ha sido objeto de admiración e imitación para tantos individuos y movimientos en occidente; porque supo combinar sabiamente –en condiciones nada fáciles- democracia y libertad con fuertes principios de solidaridad social. No tiene sentido idealizar a Israel y considerarla como sociedad ejemplar; pero no cabe duda que uno de sus logros más importantes fue su capacidad para mantener la cohesión social con un relativo alto grado de igualdad.

Esta combinación otorgó al Movimiento Laborista ventaja sobre el Movimiento Revisionista, embanderado en el “monismo”, es decir, en la focalización únicamente en los objetivos políticos nacionalistas. El Estado de bienestar que fue creado aquí permitió absorber millones de olim de países en crisis de Europa Oriental y del Medio Oriente – impresionante emprendimiento que, a pesar de todos sus defectos, no tiene precedente histórico por sus dimensiones; y tuvo lugar, no en un rico país escandinavo o en Suiza, sino en una sociedad pobre y carente de medios, que se encontraba sitiada política y militarmente. Solemos despreciar y quitar mérito a esta hazaña.

El mundo cambió mucho, y el fracaso histórico del Movimiento Laborista fue que no supo lidiar con estos cambios de manera sistemática. En lugar de ello fue adoptando un modelo simplista de privatización, que tuvo frente a sus ojos la economía neo-capitalista de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Los gobiernos del Likud lideraron estos procesos, pero no se puede negar, además, que el Laborismo perdió la fe en su “justo camino”.

La actual protesta social es una consecuencia directa de los trastornos creados por este capitalismo salvaje, que fue acompañado –debido a intereses políticos de coalición- de un sistema global de subsidios gubernamentales de viviendas, empleo en el sector público y reducciones disparatadas de impuestos para colonos y ultra-ortodoxos. Quienes cargan sobre sus hombros estos subsidios sectoriales son quienes ahora protestan, jóvenes que pagan impuestos, sirven en el Ejército y aportan a la economía.

Es difícil predecir adónde conducirán estas protestas. Pero está claro que aquí sucedieron tres cosas revolucionarias: primero, se trata de manifestantes que no pertenecen a la ultra-ortodoxia, ni al fundamentalismo de derecha, ni a aquellos obsesionados con Sheikh Jarrah o Bil’in – sino la columna vertebral de la sociedad israelí. Segundo, va quedando claro que la democracia está basada en el pueblo y su participación en el sistema político, y no sólo en las sentencias de los tribunales de justicia. Y por último, parece ser que el modelo neo-capitalista (que claramente produjo las crisis económicas por las que pasa Occidente) es opuesto a las necesidades y valores del proyecto sionista. Por eso es maravilloso ver las banderas de Israel izándose en las manifestaciones, luego de que parecía que las había monopolizado la derecha colona. La protesta no es solamente social; es sionista, en el sentido más profundo, justo y humano del sionismo.

* Avineri es Profesor de Ciencia Política en la Universidad Hebrea de Jerusalem y laureado del Premio Israel en 1996.

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