El Comunicador Personal

Una mirada (más) sobre Israel, por Marcelo Kisilevski

Posts etiquetados ‘Conversión’

Una Video Conferencia Innovadora, ó: Kisilevski, Gran Hermano

Publicado por marcelokisilevski en Diciembre 21, 2008

VC de casa a casa.

Nuevas tecnologías (caseras) y un poco de audacia: VC de casa a casa.

La semana pasada logramos la proeza: una video conferencia con costo 0 (cero!) en tecnología. Digo logramos porque fue en conjunto con el equipo de dirección de la escuela J.N. Bialik de Rosario, Argentina, en una capacitación para el equipo docente en pleno, y con el auspicio del Programa Jail, del Ministerio de Educación de Israel.

Atención instituciones y grupos privados: todo es cuestión de animarse, que las conexiones hoy en día andan mucho mejor. Se trata de “traer” un ponente desde Israel, pero con el único gasto de los honorarios del ponente: ni vuelo, ni hotel, ni viáticos, tampoco gastos de equipos, cámara, conexión coaxil. Cuando el presupuesto no dio para la conexión para Video Conferencia entre el Contact Center de la Sojnut en Jerusalem y la comunidad rosarina, decidimos dar el salto y jugarnos por el nunca bien ponderado Messenger. También se puede hacer por Skype. No hemos inventado la rueda, y ya son muchas las instituciones que realizan actividades de intercambio educativo internacional por estas vías.

La directora del Bialik, Noemi Almus Simbler, y el equipo docente del Bialik, en clase...

La directora del Bialik, Noemí Almus Simbler, y el equipo docente del Bialik, en clase...

¿Y cómo fue? Con Andrea Trumper, una docente con agallas, probamos equipos, primero desde su casa en Rosario a la mía en Modiín, y todo perfecto. Pero desde la escuela la conexión no enganchaba, aparentemente debido a que las computadoras están conectadas en red. Decidimos que debía ser de casa a casa.

Noemí Almus Simbler, la valiente directora del Bialik, decidió levantar el guante e invitar a todos sus docentes a su propia casa. Laptop, cañón, café y facturas mediante, cosa de hacerme extrañar. Yo mandé una presentación en Power Point de antemano, tema: “Religión y Estado en Israel, y sus implicancias para la vida cotidiana”.

Llegada la hora, nos conectamos. Cuando la imagen no anduvo, pasamos al audio, que anduvo perfecto durante dos horas. Yo iba hablando como por radio, con la diferencia de que escuchaba a mis oyentes, hasta cuando se reían, cosa que no pasa en la técnica de la web-conference, e iba contestando preguntas. Yo iba pidiendo “Próximo slide”, y en Rosario iban apretando la flechita de la Power Point.

Una vez pasada la novedad, el medio dejó de ser el mensaje, y nos metimos de lleno en la problemática social israelí, como si estuviéramos todos juntos sentados en el living de Noemí.

Una cosa para corregir: cuando terminamos, decidimos probar de nuevo el video. Ahí anduvo otra vez, entonces vi mi propia cara enorme proyectada en la pared, y me hizo acordar del Gran Hermano, pero el original, el de “1984″ de Orwell. Del terror. Les dejo a ustedes los comentarios sobre la época extraña e increíble que nos toca vivir. Yo, por mi parte, prometo alejar un poco la cámara la próxima vez…

La concurrencia viendo un slide del PPT, enviado sencilla y previamente por e-mail desde Modiin. Un lujo.

La concurrencia viendo un slide del PPT, enviado sencilla y previamente por e-mail desde Modiín. Un lujo.

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Ciento cincuenta años después: llega la conversión laica

Publicado por marcelokisilevski en Diciembre 7, 2008

Ya lo hemos dicho en este espacio: una de las batallas perdidas del sionismo frente a la religión fue el dejarle a ésta ser el custodio de las puertas de entrada al pueblo judío. De modo absurdo, en la época del Iluminismo, la Revolución Francesa y los estados-nación, el sionismo logra imponer su definición del judaísmo ya no como mera práctica religiosa, sino como un pueblo, una civilización, una nación, en el que la religión es un componente importrante y fundacional, pero no el único. Y la pregunta que se hace el goi laico -e incluso ateo- de buena voluntad es: “¡Excelente! No soy creyente, pero me gusta ese pueblo, su historia de coraje, su visión humanística de avanzada, su solidaridad y su amor por la sabiduría y la ciencia, su sentido de ayuda al resto del mundo.  La nación ‘x’ me ha decepcionado, quiero vivir en el seno de la nación judía. ¿Por dónde entro?” El sionismo, que compartía y comparte esta visión, le respondía y le responde: “Ah, genial, vaya al Rabinato Principal, cito en la calle Strauss, en el centro de Jerusalem. Después venga y seguimos bailando rikudim, hablando hebreo, construyendo y combatiendo por Israel, comiendo falafel y estudiando a Agnón y a Herzl”.

Los religiosos tienen argumentos en contra de esto que van a niveles ligados a la sangre: si la conversión laica -así como la conservadora y la reformista- no son aceptadas en Israel, los hijos de los conversos, que no están reconocidos por el rabinato ni por el total de los públicos ortodoxos, no podrán casarse con ellos, so pena de contraer un matrimonio mixto. Pasadas algunas generaciones no se podrá saber quién se convirtió por dónde, y el resultado será la endogamia de las comunidades ortodoxas, cada una dentro de sí, para no correr riesgos. Para ciertos argumentadores, la medida que voy a comentar  constituye el fin de la unión del pueblo judío. Pero otros rabinos ortodoxos admiten: todo es política, y también dinero. Los ortodoxos sabrán hallar argumentos muy eruditos con tal de no perder el control político que ostentan hoy. Pero cuando se les gane, si se les gana, bien podrán vivir con estas y otras cosas sin que se produzcan catástrofes inimaginables. Si esta heterodoxia ocurre en otras comunidades del mundo, también puede ocurrir aquí.

La cuestión, para ir de una vez al punto, es que el lobby laico junto con otras organizaciones, han decidido la creación de un Tribunal de Conversión independiente del Rabinato Principal. El nuevo Tribunal ofrecerá, además de las conversiones conservadoras y reformistas que existen ya hoy, también conversiones laicas y ortodoxas nacionales (datí leumí, los que reconocemos por su “kipá tejida”). Estas conversiones no serán reconocidas por el Rabinato Principal a los efectos de casamiento, pero el Ministerio del Interior deberá inscribir a los así conversos como judíos en el registro poblacional, informó el diario Haaretz.

El Foro por la Conversión Pluralista, impulsor de la medida, explica que apenas 1.800 personas pasan por el proceso de conversión cada año. Sin embargo, “hay 300.000 personas en Israel que han hecho aliá (inmigración) en el marco de la Ley del Retorno y que se ajustan a los criterios para ser convertidos, pero no están reconocidos como judíos en el registro poblacional. Se han integrado a nuestra sociedad, han sellado con nosotros un pacto por el cual comparten nuestro destino, pero no son aceptados como parte del pueblo judío, con todo lo que ello implica: negación de derechos civiles, alienación y rechazo”.

Agregan los impulsores de la medida, entre quienes se encuentra un argentino, el Dr. Efraim Zadoff, que “la oportunidad que se le dió al Rabinato de resolver el problema de la conversión ya fue utilizada; ha llegado el momento de quitarle el monopolio”.

Una de las innovaciones en esta vuelta de conflicto entre religión y estado en Israel, es la participación de los religiosos nacionales a favor de los que innovan. Ello fue posible sólo gracias a un fallo halájico de los ultraortodoxos por el cual se quitaba reconocimiento a todas las conversiones hechas por un rabino religioso nacional, el rabino Drukman. Ahora, los de “kipá tejida” se incorporan a esta nueva coalición con los laicos, con sus movimientos: “Fieles de la Torá y el Trabajo”, “Callejón sin Salida” (que ayuda a las mujeres negadas de divorcio), y “Kolej” (Tu voz, movimiento feminista sionista-religioso).

Por el momento, el único movimiento que da servicio de conversión laica al judaísmo es el movimiento “Tmurá”, del cual forma parte Zadoff, quien trabajó codo a codo con la rabina del movimiento, Siván Mass, para lograr que esta iniciativa sea por fin aprobada. La rabina Siván Mass anunció que ya en enero de 2009 comienza el primer curso de conversión laica en Israel. ¡Salud!

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A las puertas del Judaísmo (Laico) II

Publicado por marcelokisilevski en Octubre 22, 2008

¿Hacia una conversión laica?

Muy interesante el artículo “Los otros”, de Dina Markon, publicado en la revista Eretz Ajeret, que me mandó el Dr. Efraim Zadoff, sobre la liberalización de las prácticas judías como el casamiento en Israel, y de eso hemos hablado en el post anterior sobre el tema. Pero es la primera vez que escucho (o leo) hablar también del tema de la conversión. El artículo reseña un encuentro realizado en Ramat Efal a fines de julio.

Empieza contando que a una mujer, después de 15 años de convertida, un tribunal rabínico le anuló la conversión en retrospectiva. ¿Y todo por qué? “Por incumplimiento de las mitzvot”. En realidad, explica el artículo, el motivo fue el hecho de que la conversión la había hecho el rabino Drukman, que se había ganado una buena cantidad de enemigos en el mentado tribunal rabínico. Drukman es religioso sionista, igualmente ortodoxo, pero enfrentado con el sector ultraortodoxo no sionista, que puebla en general los rabinatos y sus tribunales. Agrega la autora: “Ésas son las guerras de los judíos”.

Explica Dina Markon que hay cerca de 300.000 israelíes no judíos, la mayoría porque sus padres lo son pero no sus madres, que quieren pertenecer al pueblo judío por medio de la conversión, incluso halájica. El problema es la definición de “halájica”. Y cita a Eli Zarjin, titular de la Asociación por los Hijos de los Olim: ”La conversión según el Talmud comprende tres componentes: Brit Milá (circuncisión), baño ritual y brajá (bendición). Todo lo demás es puro invento local”.

El proceso de conversión actual en Israel conlleva “sufrimiento y humillación; hay que posibilitarle a la gente convertise de modo digno”, dice Markon. “Y es importante que sean reconocidos, para el caso, también las conversiones conservadoras, reformistas, o incluso la incoroporación al pueblo judío por la vía laica”.

El artículo es más profundo de lo que puedo reflejar aquí. Habla de la identidad, de la alienación que sienten los inmigrantes y sus hijos, aun después de convertidos, y de los absurdos producidos por el poder, el dinero y la política. Al decir del recordado rabino Ishaiahu Leibovich, la religión debe ser separada del estado, pero por el bien de la religión.

"¿Quién guarda los portales de entrada al pueblo judio?"

La conversión laica puede no resolver el problema político-legal en Israel, pero definitivamente agregaría un fuerte condimento a la disputa intra-judía en torno a la pregunta: ¿Quién guarda los portales de entrada al pueblo judío?

Efraim Zadoff, que hizo aliá de la Argentina en los años ‘60, es miembro de Tmurá, organización que representa en Israel a la Federación Mundial de Judaísmo Laico y Humanista, es citado en el artículo llamano a una revuelta civil. Dado que los políticos laicos ceden ante las presiones, y que éstas en general vienen de los partidos religiosos, y dado que éstos no van a renunciar así como así a sus posiciones de poder político, “la sociedad debe presionar a los políticos”. ¿Cómo? Por ejemplo, si también miles de parejas de judíos halájicos deciden casarse en el exterior (y hoy ya hay cientos de ellos), el establishment no tendrá más alternativa que reconocer la institución del casamiento por registro civil.

Para Zadoff, la identidad y la pertenencia son el verdadero problema. O, como lo dice, “la pertenencia de aquellos olim a la sociedad judeo-israelí, tanto desde el punto de vista de su propia sensación, como de su aceptación por dicha sociedad”. ¿Y la solución? “Cada uno resolverá el problema de la identidad según su propio sentir”, dice Zadoff. “Quien quiera ser aceptado por la sociedad judía -y no hay un solo público sino públicos judíos- buscará su marco de identificación según la concepción que le sea más cercana. Se debe permitir a la gente el acercamiento al judaísmo por medio del estudio, las festividades y las ceremonias vitales”.

El movimiento Tmurá está por lanzar un curso de conversión propio, cuyos egresados hallarán su lugar en la comunidad judeo-israelí no religiosa.

¿Qué tal esa?

Aclaro yo: La conversión, o el casamiento, o el entierro laicos en Israel no están reconocidos por el rabinato ni por la ley. Judíos convertidos secularmente no podrán casarse por el rabinato, y sus hijos no serán considerados judíos para ningún propósito. De eso se trata la disputa. La conversión laica puede no resolver el problema político-legal en Israel, pero definitivamente agregaría un fuerte condimento a la disputa intrajudía en torno a la pregunta: ¿Quién guarda los portales de entrada al pueblo judío?

PD: Quien quiera leer el artículo (está sólo en hebreo), me lo pueden pedir escribiendo a marcelokisi@gmail.com

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A las puertas del Judaísmo (Laico) I

Publicado por marcelokisilevski en Octubre 7, 2008

Uno de los más grandes problemas de la sociedad israelí es la pertenencia al pueblo judío, la identidad, la autodefinición. El problema ya es conocido de las comunidades en la Diáspora, pero cuando los judíos son mayoría, y cuando son gobierno y, por ende, manejan presupuestos estatales millonarios, la cosa se complica. Se vuelve menos simbólica y más terrestre, con asuntos de dinero, política y poder.

La culpa, o el pecado original, si se quiere, está en las propias raíces del sionismo, aquel movimiento de liberación nacional que fue el primero en ver al judaísmo como una nación, basada en una tierra y una cultura. ¿Y cuál fue el pecado original? En resolver toda la identidad judía… menos su puerta de entrada.

En efecto, si hay judíos laicos, incluso ateos -puesto que los judíos son un pueblo y no una religión, igual como lo es el pueblo francés, o más o menos- y si un “goi” (no judío) quiere entrar a formar parte, ¿por qué tiene que pasar por el rabinato para hacerlo? El sionismo dio respuestas a toda la vida judía, pero si un goi se acercaba, lo mandaban a la sinagoga. Y lo hacen -lo hace el Estado de Israel- hasta el día de hoy.

De ahí el resto de los problemas. Si el rabinato -y encima el ortodoxo- decide quién es judío, miles de jóvenes cuyos padres -y no sus madres- son judíos, pueden hacer aliá (inmigrar a Israel), ser considerados ciudadanos israelíes bajo la Ley del Retorno, ir al ejército y morir en las guerras, pero no judíos según la Halajá, y cuando caigan en batalla serán enterrados en las parcelas de los soldados no judíos, junto con los no menos heroicos soldados drusos y beduinos.

Y para casarse, deberán hacerlo en Chipre, porque el rabinato israelí (que es el “registro civil” local, es decir el casamiento legal), no aceptará casarlos. Y los que se casen, si se quieren divorciar, deberán hacerlo según la Halajá, en general de común acuerdo. Y muchos maridos se niegan a dar el “Guet”, divorcio ritual, dejando a cientos de mujeres en Israel “ancladas”, según la jerga. No pueden casarse ni rehacer su vida, y los hijos que tengan con su nueva pareja serán considerados “mamzerim”, bastardos, sin derechos de herencia. Otra vez el dinero.

Ya me quejé bastante. Pero se está queriendo organizar una especie de rebelión civil. Mañana les cuento.

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