Elecciones anticipadas, otra vez

Por Marcelo Kisilevski

Ayer el primer ministro Biniamín Netanyahu dio el puntapié inicial a la campaña electoral con un acto de fuerza: el despido premeditado de los ministros Yair Lapid y Tzipi Livni. También dio un discurso en el que admitió que su gobierno había sido desastroso y él fue un primer ministro débil. Eso sí,  por culpa de otros. La prueba está en que su gobierno anterior, que fue excelente. De paso, también culpó al pueblo de Israel: esto ocurrió por una coalición imposible, a la que llegó debido a que “no obtuvimos suficientes bancas en la Knesset”.
En lo único que se puede decir que acertó es en que este gobierno estuvo signado por una heterogeneidad imposible de conciliar, por la deslealtad al gobierno del que formaban parte y a su jefe de equipo y, por ende, la parálisis. No se terminó de vencer a Hamás, tampoco de asegurar la pacificación del sur israelí, no se abarataron las viviendas ni el costo de vida, no avanzó el proceso de paz. Nada. En su famoso discurso de “No evacuaste, no hiciste”, del que ya hay un remix en Youtube, enumeraba logros tan “extraordinarios” como la ley de guardería gratuita desde los tres años de edad.
En su discurso de ayer enumeró una lista de acusaciones donde pintaba a Lapid y a Livni poco menos que como traidores, sobre todo por su intento de conformar un gobierno alternativo volteando a Bibi… siendo parte del propio gobierno. El premier olvidó mencionar solamente que también Liberman y Bennet, sus dos puntales derechos, habían sido tan desleales como ellos, pero a ellos no se animó a despedirlos. Esto justificó el argumento de Livni: “Bibi se rindió a las amenazas de su ala derecha. Todo lo demás son excusas”.
Al único que se animó a despedir, durante el operativo Margen Protector, fue a un vice ministro, Dany Danón. El problema es que Danón preside nada menos que del Comité Central del Likud, y allí lo esperará en las internas. También estará Moshé Feiglin, un ultra nacionalista que infiltró el Likud para derechizarlo desde adentro, el propio Danón, y posiblemente, si lo convencen, Gideon Saar, el que se retiró de la política para criar a su hijo.
Sin embargo, las posibilidades de que lo voten a Netanyahu nuevamente en las internas no son surrealistas: si las elecciones se realizaran hoy, con él encabezando a su partido, éste aumetnaría sus bancas, de 20 a 22, y eso es un argumento de peso en un Comité que tiene que decidir, no a quién le tienen más afecto, sino quién es capaz de mantener al Likud en el poder. Y hoy por hoy, no hay quien pueda llenar los zapatos del vapuleado líder.
Estos son los resultados de la encuesta de intención de voto realizada por Mina Tzémaj para el Canal 2 de televisión:
Likud 22
Habait Hayehudí (Bennet) 17
Avodá (Herzog) 13
Israel Beiteinu (Liberman) 10
Shas 10
Partido nuevo de Moshé Kajlón 10
Yesh Atid (Lapid) 9
Yahadut Hatorá (Jaredim) 8
Meretz 7
Yesh Atid (Lapid) 9
Hatnuá (Livni) 4
Partidos árabes juntos 11
De este panorama resulta que el Likud no se debilitó, al contrario, y que bloque de la derecha sigue teniendo las de ganar. Itzjak Herzog, del Laborismo, intentará formar un bloque que le cierre el paso a la derecha, y ayer llamaba a Livni, Lapid y Meretz a unirse tras su liderazgo. El que ayer no se descartaba que pudiera barajar su incorporación es Avigdor Liberman, que con su plan de paz publicado este fin de semana hace un significativo guiño hacia el centro del mapa político.
Las elecciones se perfilaban ayer para el 17 de marzo o alrededores, y hasta entonces este gobierno seguirá gobernando, con campaña electoral, con acusaciones mutuas por lo que se consideran las elecciones adelantadas más injustificadas de la historia (atribuidas a las malas relaciones personales de sus líderes), con un presupuesto nacional provisorio y sin proyectos ni realizaciones a la vista. El resto es incertidumbre.

Se baraja y da de nuevo en Israel

Prácticamente empate entre los bloques izquierda y derecha según boca de urna: Likud-Beiteinu: 31; Iesh Atid: 19; Avodá: 17; Bait Yehudí: 12; Shas: 12; Livni: 7; Meretz: 7; Yahadut Hatorá: 6; Jadash: 4; Raam: 3; Balad: 2. Bloque derecho: 61; Bloque izquierdo: 59. Si Lapid de Iesh Atid se pasa para Bibi, éste tiene 80, con opción a formar gobierno con menos partidos religiosos. Por eso, Lapid es la gran sorpresa y el gran ganador. Meretz más que duplicó su presencia en la Knesset, también buena noticia. Salud!

Nuestro gobierno te educa, nuestro gobierno entretiene…

"La democracia comienza por la educación". Cartel de los chicos del Colegio Arara.

Linda manera de terminar el año. Noticia en Haaretz: el director de una escuela árabe en Israel salió con todos sus alumnos a una manifestación por los derechos humanos y contra el racismo. Recibió por ello una reprimenda del Ministerio de Educación: “Los alumnos portaban pancartas contra el racismo, la demolición de casas y otros, lo cual contraviene las instrucciones del Director General”.

En la escuela respondieron anonadados: “Se trató de una apasionante clase de educación cívica. Los alumnos  actuaron según las reglas de la educación y la democracia, y propusieron ellos mismos su participación en un evento de esta naturaleza, a expensas de sus días libres. Se encontraron allí con todo el abanico social del Estado de Israel. ¿Por qué el estado nos ataca?”

En octubre de 2000, al iniciarse la Intifada de Al Aqsa, los árabes israelíes salieron a protestar en paralelo con los palestinos de los territorios. Lo hicieron “a la palestina”: en lugar de salir a las plazas con carteles, lanzaron piedras y cócteles molotov y quemaron coches. La policía los reprimió, también “a la palestina”: con balas de goma y de las otras, muriendo 13 ciudadanos árabes.

En la escuela árabe Arara, en la zona del Triángulo (norte de Israel) decidieron enseñar a sus alumnos, por fin, a protestar “a la israelí”: caminando, con pancartas y con cánticos, tomando parte activa en la lucha por el perfil democrático de Israel. Tampoco esto es suficiente para nuestro nacionalista gobierno, que prefiere ver bocas cerradas a bocas educadas y críticas, eso sí, pero en pacífica coexistencia.

En su respuesta, la dirección de la escuela también citó textualmente al ministro de Educación, Gideon Saar, en su comunicado difundido con motivo del Día Internacional de los Derechos Humanos: Saar llamaba a TODOS los docentes israelíes a enseñar a sus alumnos a “demostrar compromiso y responsabilidad personal, social, cívica y nacional, que los lleve al involucramiento y la participación”. En el Ministerio se abstuvieron de replicar. Parece que el sentido del absurdo de todo este gobierno tiene también sus límites, aunque esto podría ser wishful thinking.

Tengo amigos que me propondrán una solución drástica a este problema: “¡Dejá de leer Haaretz de una vez!” Pero no puedo. Junto con mi optimismo a ultranza termino este año con un sentimiento de preocupación por el año que está por empezar.

Yo tengo otra solución. Seguir bregando por un Israel mejor, más seguro pero también más democrático, transitar este 2012 en puntas de pie (pero con pancartas en alto) y esperar pacientemente a las elecciones de 2013.

Feliz año nuevo para todos.

Bibi y el estado palestino

Como Michael Jackson, pertenecer tiene su precio. Bibi cambia de color.

Como Michael Jackson, pertenecer tiene su precio. Bibi cambia de color.

Vaya primero un palo para el premier Biniamín Netanyahu. En su encuentro con el ministro de exteriores de Alemania dijo, refiriéndose a la eventual evacuación de la Margen Occidental, que “los territorios no serán Judenrein”, “zona libre de judíos” que era el concepto nazi de la limpieza étnica del Tercer Reich. Lo dijo, lo repitió, y recomendó a sus ministros utilizar ese mismo concepto en sus declaraciones. El alemán movió la cabeza perplejo, pero no respondió. No se puede juzgar a las víctimas en sus expresiones, sobre todo cargando con semejante culpa.

Pero diantres -por usar una palabra delicada y en desuso, pregúntenle al zeide lo que significa-, ¿no le da vergüenza? De un solo plumazo, Bibi ha borrado esfuerzos gigantescos de educadores, políticos, diplomáticos y comunicadores judíos y no judíos en todo el mundo por separar el Holocausto de lo que ocurre en los territorios, porque toda traspolación histórica es brutal y deshonra la memoria de las víctimas. Y así como no permitimos que los anti-sionistas comparen, al punto que nos negamos a entrar en la mera comparación, que implicaría en sí un triunfo del comparador, así me niego a discutir la ridiculez de la comparación de Bibi, por no decir su imbecilidad.

Y de aquí a su otro discurso. Aluf Ben, el brillante analista de Haaretz, da razón a mi último post: “El domingo (en la reunión de gabinete) Biniamín Netanyahu aprovechó esa tribuna para emitir su declaración más significativa hasta hoy: ‘Hemos logrado un acuerdo nacional en torno al conepto de dos estados para dos pueblos’. En su discurso de Bar Ilán, tres semanas antes, Netanyahu ya había dado su acuerdo a un estado palestino, pero se había cuidado de formulaciones, y habló con una manifiesta falta de entusiasmo. Esta semana sonó totalmente distinto, al adoptar el viejo slogan de la izquierda, encima presentándolo como un logro de su gobierno en sus primeros 100 días”.

Y agrega Ben, casi como si fuera lector de mi blog: “Netanyahu también respaldó su lema con medidas en el terreno, en cooperación con el ministro de Defensa Ehud Barak. Muchos checkpoints fueron retirados, y a los palestinos les es mucho más fácil circular por las rutas de la Margen Occidental. La cooperación de seguridad entre Israel y la Autoridad Palestina ya superó los récords de los días de Oslo, según altos funcionarios palestinos. Ambas partes tienen interés en minimizar el asunto, cada lado por sus propios motivos políticos, pero debe ser dicho a favor de Netanyahu, que está cumpliendo en el terreno lo que prometió en su campaña electoral”.

Más adelante, Aluf Ben da otra “pista” de que Netanyahu se propone lanzar dentro de poco un proceso político de extrema significación. Es cierto que Bibi habló en Bar Ilán de las condiciones para la creación de ese estado palestino, y de las garantías que le exigía a la comunidad internacional, empezando por Estados Unidos. “Pero una averiguación reveló que Netanyahu estaba adoptando de hecho el ‘Documento de los Ocho Puntos’ que su antecesor Ehud Olmert había presentado a la Administración Bush. Los puntos en sí son bastante triviales: desmilitarización total del estado palestino, observadores extranjeros en la frontera con Jordania, Paso de Rafah con supervisión europea, control israelí del espacio aéreo y en la adjudicación de frecuencias. Barak ya había elevado exigencias similares en Camp David hace nueve años, y Olmert las reformuló, logrando incluso, según testimonio de sus allegados, acuerdo norteamericano para ellas. Netanyahu quiere obtener de Obama esas garantías por escrito, para asegurar que Israel goce de la legitimidad internacional para sus temores de seguridad respecto de la creación de un estado palestino”.

A partir de allí, Ben se dedica a analizar las motivaciones personales del premier para este viraje histórico, por el cual él y el Likud adoptan la línea de “dos estados para dos pueblos” y abandonan la idea de la “Gran Eretz Israel”. Está claro que ello convierte en irrelevante la oposición de Kadima, y que Netanyahu aspira a atraer a sus miembros de regreso al Likud, así como a gente de otros partidos, convirtiéndose en “más grande que Ben Gurión”.

Pero la historia se escribe así, al compás de los intereses personales de sus pequeños-grandes actores. Y si todo lo que quiere este político llamado Netanyahu a cambio de hacer lo correcto, es que lo aplaudan, entonces, aplaudamos. Que, como diría Adler, prácticamente todo lo que hace el ser humano, luego de sus pulsiones fisiológicas, es para satisfacer su instinto de pertenencia. Y Bibi quiere pertenecer al consenso nacional, ser un prócer.

O, para usar el lenguaje tanguero del Negro Dolina: “Todo lo que hace el hombre es pa’ levantarse minas”. Pero para eso la tenemos a Doña Sara, la primera dama, manteniendo las riendas bien cortas.

Elecciones: resultados y algunas lecturas

Tzipi Livni es la ganadora de las elecciones de ayer, aunque no pueda formar finalmente coalición. En la última semana, en la recta final, la campaña despertó un poco de su adormilamiento, y en muchos sectores pudo más el miedo a Bibi. A ella parecen haber confluido, en efecto, votos del Laborismo, de Meretz, de las mujeres y de los árabes.

Finalmente le ganó a Biniamín Netaniahu y esa es una victoria personal que no le podrán arrebatar. Tzipi Livni será una líder central en la política israelí en los próximos años, y su partido Kadima ha demostrado que no hereda a otros intentos fracasados de partidos de centro (Shinui, Haderej Hashlishit, Dash, etc.). Sin embargo, quizás repita la historia de Al Gore, que ganó en cantidad de votos, pero quedó fuera de la Casa Blanca.

Otra lectura es que, en realidad, todos perdieron: Livni ganó en votos, pero tiene escasas posibilidades de formar coalición. Netaniahu quedó segundo; puede ser el próximo primer ministro, pero se lo privó de una victoria clara, y ayer reclamaba el triunfo, no del Likud, sino del “sector nacional”, la victoria de la derecha, “con el Likud a la cabeza”. Casi suena a premio consuelo.

Ehud Barak, líder del Laborismo, que esperaba obtener 20 diputados, obtuvo apenas 13, detrás de Liberman con su partido Israel Beiteinu, al que se le propiciaba 19 diputados en las intenciones de voto. Sin embargo, no parece haber posibilidad de gobierno sin Liberman, y ese es su consuelo y su triunfo.

Shas, el partido religioso sefardí, conserva su peso parlamentario de 11 diputados, y la izquierda sionista tradicional, el Nuevo Movimiento Meretz, sigue su lenta agonía, habiendo obtenido 3 diputados solamente.

Lo que queda claro es que la sociedad israelí, en su eterno pendular, dio en este caso un paso a la derecha. Si Netaniahu quiere, puede formar tranquilamente una coalición de por lo menos 64 diputados, en la que él sería su puntal izquierdo, cosa que no desea.

Las razones de este viraje -que tranquilamente se puede revertir en los próximos comicios- se pueden rastrear en un enojo y un miedo. Enojo contra el actual gobierno de Ehud Olmert (Kadima) por lo que se percibe en la calle israelí como un “desperdicio de oportunidad”, la de derribar al Hamás de su gobierno en la Franja de Gaza, después de un operativo militar tan bien ejecutado, y con tan pocas bajas para Israel.

Y el miedo es Irán. Netaniahu ha dicho claramente que “no va a haber un Irán nuclear”, negándose enigmáticamente a añadir más, pero no hacía falta. Es evidente que Irán y su inminente poderío nuclear, unido a otras advertencias del ex premier del Likud sobre la posibilidad de que Livni “divida Jerusalem”, han surtido buen efecto sobre la mitad de la sociedad israelí.

Una mala noticia para todo el sistema político es la agonía de la izquierda y el progresismo israelí. El Laborismo puede de algún modo atribuir su deshidratación al miedo a Netaniahu, que hizo que muchos migraran a Kadima. No falta quien recomiende en la prensa israelí la urgente fusión entre ambos partidos, entre los que prácticamente no existe diferencia programática. Entre ambos reunirían 41 escaños en la 18° Knesset y serían un factor central indiscutible en este período parlamentario, incluida la posibilidad de ser gobierno.

Los votos también migraron a Kadima desde Meretz, que hoy lame las heridas y les pregunta a los votantes por qué dieron la espalda al partido laico-ashkenazí-progresista. Lo de Meretz se parece a una tragedia griega. A medida que su plataforma histórica va siendo adoptada por los partidos del mainstream, como por ejemplo, “territorios a cambio de paz” y “dos estados para dos pueblos”, el partido que representaba a lo “más lindo” del sionismo histórico, a saber: los kibutzim, el socialismo, el pionerismo no violento, el pacifismo y los derechos humanos, es castigado en las urnas en lugar de ser premiado por su triunfo en la historia. Los próximos años, Meretz deberá dedicarse a diseñar una estrategia para no desaparecer en los próximos comicios.

En fin. Los resultados, por el momento, y hasta que se implementen los acuerdos por votos residuales, quedan así:

Kadima (Livni): 28

Likud: 27

Israel Beiteinu (derecha, partido de los nuevos inmigrantes): 15

Laborismo: 13

Shas (ultraortodoxos sefardíes): 11

Iahadut Hatorá (ultraortodoxos ashkenazíes): 5

Ijud Leumí (derecha): 4

Jadash (comunistas): 4

Raam-Taal (árabes): 4

Balad (árabes): 3

Se quedaron fuera por no alcanzar el umbral necesario de votos: Guil (Jubilados), el gran perdedor, pues había gozado de 7 escaños en la Knesset saliente; Ierukim (Verdes, ecologistas), Alé Yarok (Hoja Verde, por la despenalización del uso de drogas livianas), el Movimiento-Verde-Meimad (ecologistas y religiosos sionistas moderados), e Israel Jazaká (derecha, contra el crimen organizado), entre muchos otros.

Pastillas electorales

"A la hora de la verdad, Barak". Siempre y cuando Bibi mire para otro lado, y a Tzipi -como en todos los carteles de Jerusalem- le escrachen la cara, para que nos libre de todo instinto carnal (de votarla).

"A la hora de la verdad, Barak". Siempre y cuando Bibi mire para otro lado, y a Tzipi -como en todos los carteles de Jerusalem- le escrachen la cara, para que nos libre de todo instinto carnal (de votarla).

 

Me siento como en uno de esos diarios argentinos de los años ’40, que usaban palabras como “misceláneas” para sus crónicas costumbristas. Acá lo de “pastillas” es eso y además política, pero quizás sea también, para algunos, pastillas contra la náusea. Ahí vamos.

Día de fiesta

En fin, hoy los israelíes salen a votar y después a gastar en el kenion (shopping, mall). Porque llueve y está feo ahí afuera, y además porque los israelíes, tan acostumbrados a paseos en la naturaleza, están ya acostumbrados, también, a paseos por el ruido de la ciudad y el consumo. Y hoy los kenionim aprovechan, con cientos de ofertas, que mejor ni aparecer por ahí. Parafraseando un aviso estatal, a veces, también un día de fiesta puede ser una pesadilla…

Y en la política

Lo más interesante de estas elecciones es el ascenso de Avigdor Liberman, del partido de derecha, a la derecha del Likud, llamado Israel Beiteinu (Israel es Nuestro Hogar). Las claves habrá que buscarlas en el miedo, las mismas cuerdas que toca desde el comienzo de su carrera Biniamín (Bibi) Netaniahu, líder del Likud y favorito en las intenciones de voto. Así quedan, en este orden: Likud, Kadima (Tzipi Livni), Israel Beiteinu, Avodá (Ehud Barak).

En efecto, en las últimas encuestas Liberman se convirtió en el tercer partido, luego de Likud y Kadima. En estos dos últimos partidos la brecha se ha achicado hasta alcanzar los 3 mandatos de diferencia.

Liberman parece concentrar en sí la suma de los miedos israelíes, empezando por el “asunto no terminado en Gaza” frente al Hamás, y siguiendo por el “enemigo interno”, los árabes israelíes, que para el líder derechista, ex mano derecha de Netaniahu, ex militante (en su lejana juventud) del movimiento de ultraderecha religiosa Kaj, son “peores que los externos”.

La coalición de sus sueños

Si de miedos hablamos, Bibi teme a Liberman. Dice en su campaña que votar a Liberman no asegura un gobierno “nacional”, o sea de derecha. Hay que votarlo a él. Liberman dice que al contrario, votando Israel Beiteinu, se asegura el gobierno de Bibi. Es como votar con boleta doble, como en los regímenes presidenciales. “Votá a Liberman para la Knesset, estarás votando también a Bibi para primer ministro”.

Para Bibi, no sólo se trata de la posibilidad de, al final, perder frente a Kadima hoy. Se trata también de un abrazo de oso: él no quiere ser el “puntal izquierdo” de su propio gobierno. Su coalición de los sueños está formada por muchos: Liberman, Shas, Avodá (con Barak como su ministro de Defensa), y entonces sí, se puede invitar a Ijud Leumí por derecha, a Iahadut Hatorá e, incluso, a Kadima. A Tzipi le será difícil rechazar, porque ella quiere “ganar y llamar a un gobierno de unidad nacional”. Si pierde, no se sentirá muy unida, pero tampoco será muy coherente si rechaza.

Esperanza para Guilad Shalit

Mientras tanto, en Ciudad Gótica, Egipto ha logrado en los últimos días, con mucho trabajo de hormiga, ir quebrando la oposición de Irán y de Hamás-Damasco a un acuerdo de cese el fuego entre Hamás-Gaza e Israel. Logró que Israel aceptara que un alto líder oculto en los bunkers, Mahmud A-Zahar, pudiera asistir a las negociaciones en El Cairo sin que le cayera un misil israelí encima. Su presidente, Hosni Mubarak, logró que A-Zahar viajara a Damasco a convencer a Khaled Mashal, líder político del Hamás en el exilio, de que dejara al pueblo palestino en paz y cerrara trato para dar vuelta de página.

Mubarak logró también algo para Israel: incluir a Guilad Shalit en las negociaciones. Antes, Hamás se oponía, insistiendo en que se trataba de dos asuntos separados: por un lado, los Qassam y los pasos fronterizos; por otro, Guilad Shalit y el intercambio de prisioneros.

Ahora, el trato, que pareciera inminente, según fuentes egipcias, incluiría todo de un saque: cese de las hostilidades mutuas, apertura paulatina de los pasos fronterizos, incluido el de Rafah entre Gaza y Egipto; intercambio entre el soldado Guilad Shalit y cientos de presos palestinos en cárceles israelíes. Éstos, advirtieron los medios en Israel,  incluirían a terroristas que han perpetrado atentados terribles: el del Hotel Park en Natania, durante el Seder de Pesaj de 2002, en el que 30 civiles israelíes fueron masacrados; los terroristas del restaurante Maxim en Haifa, en octubre de 2003, donde 21 comensales fueron asesinados por una mujer suicida de la Jihad Islámica; también serían liberados los asesinos del entonces ministro de Turismo, Rehavam Zehevi (a) Gandhi.

Egipto e Israel están corriendo contra el reloj, para que estos temas se resuelvan todavía en tiempos de Ehud Olmert, y no en los del nuevo gobierno, y para limpiarle el escritorio a Obama.

En Israel, en tanto, parece ser que la sociedad israelí está dispuesta a pagar el altísimo precio de este dilema de vida o muerte, en el que ninguna solución es aceptable. Sólo se está eligiendo la menos terrible.

Y en Caracas

Una sinagoga ha sido incendiada.

Punto final.

Invitación: Conferencia Virtual Pre-Elecciones

Invitación a una conferencia virtual que dí ayer, pero que quedó grabada.

Hola a todos. No, no me borré, muy por el contrario. Empecé una nueva etapa de trabajo, con cosas nuevas. Una de ellas, quizás la más apasionante y sorpresiva, por su excelencia y potencial, es el descubrimiento de una nueva plataforma internética para la realización de web-video-conferencias.

Ayer domingo fue la prueba de fuego, organizada por el Dpto. de Acitivdades Sionistas y Hagshamá, de la Organización Sionista Mundial, junto con las comunidades de México y de varios países de Centroamérica.

De este lado, aquí en Modiín, un servidor, junto con Andy Faur el director para América Latina de la OSM. Del otro lado, el rabino Joshua Kullock, digitando la organización del encuentro, y quien nos hizo conocer la nueva plataforma.

En ésta, el conferenciante puede ser visto y escuchado, al tiempo que pasa presentaciones de PPT, videos, docs, escribe en un pizarrón, etc. Ideal para la educación a distancia, y funciona a la perfección. Ni siquiera tiene los cortes de los que habíamos advertido en los casos del Messenger y Skype, sencillamente porque el video ocupa un rincón de la pantalla solamente, consumiendo menos memoria.

La grabación de la conferencia queda colgada durante 30 días. Pero las elecciones son ya la semana que viene, así que apúrense, antes que envejezca.

Entren en el siguiente link (donde dice: “Israel rumbo a las elecciones”), una vez adentro aprieten “View recording”, les van a pedir que se inscriban, sólo email y contraseña, nada grave. Cuando aparezca la sesión, en la ventana de la izquierda van a ver la lista de slides. Empiecen desde el slide 27. Que lo disfruten, y espero sus comentarios!