John Kerry, bueno para los palestinos… y para los israelíes

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En Israel también lo acusaron de perseguir solamente el Premio Nobel de la Paz. John Kerry.

Por Marcelo Kisilevski

El hermano del secretario de Estado norteamericano, John Kerry, publicó ayer en Yediot Ajaronot una carta abierta a los israelíes donde intenta defenderlo de aquellos que lo denostan en el lado israelí de la mesa de negociaciones con los palestinos. Algún transnochado diputado israelí (específicamente Moti Yoguev, de Habait Hayehudí, partido religioso nacionalista), dijo que en sus palabras acerca del posible boicot a Israel se notaba un “tono antisemita”. Antes, el ministro de Defensa Moshé Yaalón lo había acusado en diálogos cerrados de ser “obsesivo y mesiánico” en sus denodados esfuerzos de paz. Algún otro aseguró que Kerry había “declarado una guerra al Santo Bendito Sea”. Sus comentarios sobre la ola de boicots que podría estar cirniéndose sobre Israel si esta negociación fracasa fueron tomados como desembozadas amenazas por parte del Secretario de Estado de que EEUU apoyaría tales boicots. No fue un malentendido: fue un calculado -y notoriamente sobreactuado- ataque contra el norteamericano.

Para presentar su caso a favor de su hermano, Cameron Kerry despliega en su artículo el pasado judío de la familia, remontándose a los días de la Segunda Guerra Mundial. Comienza contando que viajó con un grupo de su sinagoga en Boston a los campos de exterminio en Europa. Su abuelo Frederick Kerry, nacido como Fritz Cohen, tuvo que convertirse al catolicismo debido al antisemitismo en el ejército checo, en cuyas filas servía. Su madre fue una de tantos refugiados huidos a París por el terror nazi, y sirvió como enfermera antes de ser encerrada por su ayuda a la resistencia antinazi francesa. Entre otros, ayudó a familias judías a huir de la Francia de Vichy. Cameron mismo, con todo este telón de fondo, se convirtió más tarde al judaísmo y John le dio su bendición, si bien no se sumó.

Todo esto y muchos otros episodios que cuenta son parte, según Kerry, del ADN de su hermano John. Esto, y el hecho de que desde siempre estuvo involucrado y siguiendo de cerca el conflicto mesoriental, incluido un vuelo en un avión militar cruzando todo Israel, comprendiendo que se podía atravesar el país en minutos. Desde entonces, dice, John está comprometido con la seguridad de Israel. Y para Kerry, como para muchos israelíes, incluido el aquí firmante, la única manera de que Israel continúe siendo un estado que sea a la vez seguro y a la vez judío y democrático, es crear un estado palestino a su lado, con el que pueda vivir relativamente en paz. (Y no me refiero aquí a la pregunta de si es posible llegar a eso o no. Esa es una incógnita que dejo a la opinología y la futurología de los lectores, aunque tratándose del Medio Oriente, no recomiendo estar seguro de ningún escenario, ni rosado ni negro).

Los exabruptos de algunos políticos israelíes deben ser leídos como nerviosismo por lo que se perfila como la cercanía de la hora de la verdad, el “money time”, cuando ambas partes deberán tomar decisiones históricas como dolorosas. También los palestinos opuestos al proceso de paz hacen lo propio, en su caso aumentando los intentos de atentados terroristas, tanto desde Gaza como desde Cisjordania, para sabotear un proceso que ven como amenazante a sus mitos relativos a Dar El Islam, el antiguo Califato perdido, dogma central del radicalismo islámico. En ambos casos, se trataría de buenas noticias, en el sentido de que algo de verdad está logrando mover John Kerry.

Buena propuesta, mala propuesta

Ciertamente su propuesta para un acuerdo marco que logre persuadir a ambas partes de permanecer en la mesa de negociaciones más allá de la fecha tope de fin de abril próximo, no es todo lo que la parte israelí sueña; tampoco es la panacea para los palestinos. A saber:

1) Acuerdo de “dos estados para dos pueblos” tomando las líneas de 1967 como base, con intercambio de territorios. A eso -a tomar 1967 como base- se opone el equipo negociador israelí.

2) Jerusalem será la capital de ambos estados. A esto también se opone Israel.

3) Todas las medidas de seguridad posibles para Israel, incluida la presencia del ejército israelí en el Valle del Jordán. A esto se oponen los palestinos.

4) Los refugiados serán absorbidos en el estado palestino. A ello se oponen también los palestinos; implicaría la renuncia al sacralizado derecho al retorno, quizás un árbol demasiado alto del que les será difícil bajarse. Pero resolvería un absurdo único en términos de política internacional: que un reclamo de un país a otro sea que éste acepte en su territorio a parte de la población de aquél.

5) Reconocimiento de la naturaleza judía del Estado de Israel. A esto se oponen los palestinos con más energía aun.

6) Compensación económica a los judíos orientales, aquellos que fueron prácticamente expulsados de los países del Medio Oriente en reacción a la creación de Israel. Este curioso punto puede estar motivado en su percepción de que es necesario trazar un paralelismo con los refugiados palestinos, que ulteriormente podrían ser también compensados materialmente. O bien, como se ha analizado en Israel, podría ser un intento de congraciarse con una parte de la opinión pública israelí, prácticamente la mitad de la población judía, que, debido a sus vivencias personales de expulsión y persecución, no ve con buenos ojos ningún acuerdo con árabes de cualquier tipo y lugar. De todos modos un punto extraño, si bien se mira, que implica involucrar -y hacer pagar- a otros países que no son parte de esta negociación específica.

Se dice con razón que una negociación exitosa es aquella en la que ambas partes se sienten perdedoras en igual medida. Para que esta negociación sea exitosa, hace falta un mediador que, si bien pueda no ser imparcial (y Kerry, insistimos, se declara abiertamente pro-israelí), por lo menos sea equilibrado. Los israelíes no necesitan un mediador que sea favorable solamente a Israel, porque la sola sospecha de que ello es así echaría por tierra la confianza palestina en esa mediación. Obama y Kerry son mejores que sus antecesores para los israelíes, porque son mejores que esos mismos antecesores para los palestinos. Una propuesta que incluye puntos inaceptables para ambas partes, por lo tanto, es una buena propuesta. Por lo menos para seguir negociando más allá de abril.

Murió un duro entre los halcones de la política israelí

POR MARCELO KISILEVSKI

Tenía 85 años. Y fue uno de los últimos veteranos que fundaron Israel. Ex general, ministro de Defensa y premier, estaba en coma desde hacía ocho años. Fue una figura intensa y controvertida.

Image TEL AVIV. ESPECIAL PARA CLARIN – 12/01/14 Dejó de respirar, luego de ocho años de coma, quien fuera uno de los políticos más famosos y controvertidos de la historia israelí, Ariel Sharon. Fue uno de los últimos veteranos que fundaron el país junto con David Ben Gurion, y que acompañaron como el asesinado Yitzhak Rabin, o el presidente Shimon Peres, la historia de Israel desde sus comienzos. En diciembre de 2005 cayó en coma, luego de dos infartos cerebrales. Una insuficiencia renal lo llevó al colapso primero y al final después. Sharon nació como Ariel Sheinerman en el poblado de Kfar Malal, en 1928, en una familia de pioneros agrícolas provenientes de Rusia. En 1945 se incorporó a la Haganá, la principal milicia clandestina judía en la Palestina del Mandato Británico, que luchaba contra la potencia colonialista y contra las milicias árabes locales. La Guerra de Independencia, en 1948, lo encontró como comandante de pelotón, y fue herido de gravedad en la batalla de Latrún. Al parecer, la herida sería fundacional en su ideología y en su accionar posterior. En la Guerra de los Seis Días, en 1967 fue factor clave, al frente de la División 38, en la conquista de la Península del Sinaí de manos de Egipto. La Guerra del Día del Perdón, en octubre de 1973, fue la última guerra de invasión emprendida por Egipto y Siria, pero que tomó por sorpresa a la mayoría de los israelíes y al gobierno de Golda Meirpreso de una concepción según la cual los países árabes ya no se atreverían a atacar a Israel. Luego de una desventaja inicial, Sharonimpulsó y condujo un audaz operativo, resistido en principio por el alto mando, para cruzar el Canal de Suez pasando entre fuerzas egipcias, lo que empujó a El Cairo a pedir el alto el fuego. Pero uno de los episodios que más trascendieron al mundo fue el papel de Sharon como Ministro de Defensa durante la Primera Guerra del Líbano en 1982. Uno de los incidentes más graves fue la matanza de palestinos por las falanges cristianas en los campos de refugiados de Sabra y Chatila. La comisión investigadora israelí Kahanadeterminó la responsabilidad indirecta de Sharon y del propio Menajem Begin (“No se les podían haber escapado los hechos de las falanges”, rezó el informe), que un año después renunció y se retiró de la política hasta su muerte. Sobre Sharon, la comisión r ecomendó que no se le permitiera retomar Defensa. Nada dijo de la posibilidad de que fuera Primer Ministro. En 2000, luego del fracaso de las conversaciones de Camp David entre el premier israelí Ehud Barak y el presidente palestino Yasser Arafat, Sharon efectuó como jefe de la oposición una resonante visita al Monte del Templo, donde se halla la Mezquita de Al Aqsa. Lo hizo acompañado de mil efectivos de policía por temor a disturbios y, según se supo luego, con la anuencia del Waqf, la autoridad religiosa a cargo de los lugares santos para el islam en Jerusalén, que había asegurado al gobierno israelí que no habría incidentes. Las razones de la Intifada de Al Aqsa son más profundas, deben buscarse en l a frustración palestina por el fracaso del diálogo de paz y la continuación de una situación incierta. Sin embargo, y aunque ya había habido incidentes pocos días antes, la visita de Sharon se inscribió como la chispa que la encendió. Luego de numerosos cargos ministeriales, Sharon llegó a la jefatura de gobierno en 2001, pero no fue sino hasta 2005, ya al frente de Kadima, el nuevo partido que fundó luego de perder en las internas del Likud frente a Benjamin Netanyahu, que efectuó su acto más dramático y, tal vez, el más controvertido: la retirada unilateral de la Franja de Gaza. Muchos, incluida la propia Autoridad Palestina presidida por Mahmud Abbas, se oponían a la jugada: el fundamentalista grupo Hamas, opuesto Al Fatah de Abbas, era hegemónico en la Franja, decían, y la policía palestina no era suficiente para imponer control. Pero Sharon insistió, con el argumento de que “no hay con quién hablar de paz” en el lado palestino y, por lo tanto, se deben efectuar medidas “que aseguren la mayoría judía en el Estado de Israel”, al replegar las tropas hacia líneas más defendibles, según dijo. La retirada se efectuó en agosto de 2005, y las imágenes de los 8.000 colonos judíos evacuados a la fuerza recorrieron el mundo. El resultado, si bien pudo haberse leído como el principio del fin de la ocupación israelí, fue “vendido” por Hamas como una victoria propia sobre el “enemigo sionista” y, entre otros factores, le valió la victoria en las elecciones palestinas de 2006. Para algunos, fue el error más grande de Sharon, al signar el cisma que separa hasta hoy, tanto geográfica como políticamente, a Cisjordania de Gaza. Hay quienes dicen que fue ése, precisamente, el resultado que quiso conseguir, si bien habrá que esperar a los historiadores para determinarlo. Eso, y la construcción de la discutida Cerca Separadora o “Muro”, fueron los últimos actos de Sharon, que cayó en coma en diciembre de ese mismo año.

El inusual temporal de nieve que logró acercar a Israel y a Hamas

POR MARCELO KISILEVSKI

El Estado judío envió a Gaza agua y combustible. Y alimentos y frazadas a Cisjordania.

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TEL AVIV. ESPECIAL PARA CLARÍN – 15/12/13

La inusual tormenta que azota al Oriente Medio, y que convirtió a Jerusalén y a Safed en verdaderas prisiones de nieve, cobrándose cuatro víctimas fatales, no perdonó tampoco a los palestinos. En la Franja de Gaza, que también vio la nieve en algunas zonas, más de 4.000 personas fueron evacuadas de sus hogares inundados, según informó Muhamad al-Madaina, del Departamento de Defensa Civil de Gaza.

La buena noticia es que el temporal logró acercar a Israel con Hamas. El gobierno del movimiento islamista radical que gobierna la Franja de Gaza hizo llegar al ejército israelí a través de las Naciones Unidas un pedido de ayuda para capear los daños de la tormenta, en especial inundaciones y cortes masivos en el suministro eléctrico.

A raíz del pedido, el coordinador de actividades en los territorios por parte del ejército israelí, general Eitán Dangot, autorizó a la compañía acuífera israelí Mekorot transferir a la Franja bombas de agua a través del paso fronterizo Kerem Shalom.

En diálogo con funcionarios de la Autoridad Palestina y de la comunidad internacional, Dangot enfatizó que “Israel hará todo lo que esté a su alcance para asistir a la población civil tanto en Gaza como en Cisjordania”, en especial transferencia de electricidad a la central eléctrica gazeña, así como combustible y gas.

El primer ministro de Hamas, Ismail Haniyeh, llamó a sus fuerzas a permitir la entrada de combustible y otros suministros a la Franja de Gaza desde territorio israelí.

“Hemos sobrevivido a dos guerras frente a Israel, y sobreviviremos también a esto”, declaró. Las cámaras lo captaron con chaleco de rescate en las calles de Gaza, siguiendo los acontecimientos.

En Cisjordania, gobernada por el partido laico nacionalista Fatah, la cooperación entre la Autoridad Palestina e Israel fue más abierta. Allí se abrió una oficina de enlace conjunto israelo-palestino, dedicado especialmente a supervisar el despeje de rutas de la copiosa nieve. Equipos de rescate israelíes utilizaron pequeñas embarcaciones para hacer llegar alimentos y frazadas a casas palestinas, de donde evacuaron también a unas 700 personas.

 

Publicado en Clarín, http://www.clarin.com, 15.12.13

JANUKIÁ DE QASSAMS. ¿ME ESTÁN CARGANDO?

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En Sderot armaron una Janukiá, el candelabro de 8 brazos que se prende en la festividad de Jánuka, hecha con restos de misiles Qassam, de los muchos lanzados por los palestinos desde la Franja de Gaza. Podría leerse el asunto como dos pronunciamientos claros: por un lado, a la oscuridad que plantea el Hamás, nosotros le oponemos luz. Por otro, como lo dijeron en una de las ceremonias, protestar contra el gobierno que no previene los lanzamientos.

A mí, qué quieren que les diga, me dio cosa. Si fuera religioso hablaría de profanación. Volví a recordar la memorable película de la saga “El Planeta de los Simios”, cuando los humanos sobrevivientes a la hecatombe adoraban, deformados por la radiación, un misil atómico. Así desarrollamos por aquí también la famosa “identidad de la catástrofe”. Nadie en Israel se escandalizó por esto. Al contrario, las crónicas cuentan cómo tal o cual alta personalidad “tuvo el honor” de encender la vela del día. ¿Estaré yo muy mal, o acá estamos todos muy mal?

¿Quién está tirando misiles Qassam?

Sderot, ayer. (Foto: Avi Rókaj, Ynet)

Las noticias en Israel son que las clases comenzaron hoy con éxito, sin amenazas de huelga, y yo ya filmé a mi hijo conduciendo el acto de apertura. Eso es lo más importante.

Le sigue en importancia, claro está, los misiles Qassam que cayeron en Sderot y alrededores ayer, cuando chicos de la secundaria hacían un encuentro previo con sus docentes. De un tiempo a esta parte han cambiado las constelaciones políticas en Gaza, y para entender quién ha lanzado los misiles hay que retrotraernos al líder espiritual del Hamás, el jeque Ahmad Yassin.

Hasta su muerte, el Hamás, como buena organización palestina, era aislacionista e independentista aun dentro del mundo árabe y musulmán, resistiendo todas las voces internas que lo presionaban, ante la quiebra económica impuesta por Israel, Estados Unidos y la Unión Europea, a aceptar el padrinazgo, el dinero y los pertrechos iraníes.

En 2001 Israel liquida al líder terrorista, y la nueva conducción del Hamás acepta el abrazo de oso iraní, pasando a la égida de los ayatollahs chiítas, tradicionales enemigos del mundo árabe, que son en general sunitas. La conducción política y económica se instala en Damasco, el gran aliado iraní.

Pero cuando comienza hace un año y medio la revuelta en Siria, el Hamás no tiene más alternativa que apoyarla, puesto que buena parte de los rebeldes son sunitas en armas contra el régimen alawita (que religiosamente son un antiguo desprendimiento chiíta) del carnicero de Damasco, Bashar El Assad. Éste se siente traicionado por el Hamás, y arroja de todas las escaleras a su líder político, Khaled Mashal.

Hamás queda huérfano de protectores, y vira hacia Egipto, aún gobernado por el general Tantawi, post-Hosni Mubarak, pero donde los Hermanos Musulmanes, su movimiento matriz, van levantando cabeza. En efecto, el Hamás se autodefine en su carta fundacional como “el brazo palestino de los Hermanos Musulmanes”.

Tantawi le dice al Hamás, no necesariamente con estas palabras: “No tengo problema en que pactemos una alianza, pero yo tengo que cuidar mis relaciones con Estados Unidos, Israel y Occidente en general. Ustedes tienen hace cinco años encerrado a un pobre soldadito, Gilad Shalit. Libérenlo y hay trato”. La liberación de Shalit en 2011, pues, fue posible gracias a la revuelta siria y a una flexibilización en la posición del Hamás, no de Israel.

Desde entonces, en los hechos, la relativa calma entre Israel y Gaza se debe a una coyuntural comunión de intereses entre Egipto, Israel y Hamás, todos interesados en bajar los decibeles de la violencia. Una vez que los Hermanos Musulmanes asumen el poder ordenadamente en Egipto, tienen interés en controlar a las facciones más extremistas que ellos, y asegurar el monopolio del uso de la fuerza en su país. Su introducción de tanques en el Sinaí (cuya prohibición es una cláusula clara en los acuerdos de Camp David de 1979) está más motivado por su necesidad de reprimir a las nuevas facciones terroristas beduinas allí, que con cualquier intención de violar el tratado de paz con Israel.

Israel, no hace falta explayarse, tiene la obsesión de la paz y la tranquilidad por razones obvias, pero ahora acrecentada por la coyuntura abierta frente a Irán.

¿Y Hamás? El gobierno hamásico en Gaza necesita desesperadamente una calma que le permita reafirmar su poder político y económico una vez abandonado el cálido hogar iraní. Necesita reconquistar a las masas palestinas, que no estaban tan acostumbradas a la tan estricta ley de la Shaaría. Y necesitan consolidar su control de corte mafioso de la principal industria gazeña: la industria de los túneles de contrabando de mercaderías civiles, drogas y armas.

Pero dentro de esta política, quizás la principal obsesión es la represión de las facciones opositoras en Gaza, generalmente terroristas y jihadistas más fundamentalistas que el Hamás, similar al desafío que enfrenta la Hermandad Musulmana egipcia. Irán no iba a renunciar tan fácilmente a su cabeza de playa en “Palestina”, así que luego de la traición hamásica, los iraníes pasaron a apadrinar a la Jihad Islámica y a los Comités de Resistencia. Hamás incluso llegó a crear un cuerpo de policía especial cuya función exclusiva es prevenir lanzamientos de misiles contra Israel, desafiando su autoridad. Suena surrealista, pero si las cosas no pasan a mayores en el último año entre Israel y Gaza, es en buena parte gracias al Hamás.

Otros desafíos se asoman en Gaza, como una pequeña sucursal de la multinacional del terror, Al Qaeda, y como una organización salafista, quizás los fundamentalistas de mayor extremismo en el mundo de la jihad, que ven a todos los demás musulmanes como herejes, autodenominada “Consejo de Combatientes junto a Jerusalem”.

Según el analista de asuntos árabes del Canal 2, Ehud Yaari, ellos son los que lanzaron los Qassam de ayer, pero no en respuesta a Israel… sino en represalia contra alguna acción represiva del Hamás.

Ahora que la cosa no es con Israel, y que se entiende un poco más la interna palestina, uno podría quedarse más tranquilo. Pero no sé, la sensación de que los palestinos dirimen sus entuertos jugando al “Tiro al pato” no es muy agradable que digamos. Pero por lo menos no es personal. Al fin y al cabo, somos sólo patos…

Sí al nombramiento de ex terroristas en la ANP; sí a las liquidaciones selectivas por Israel

El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, ha nombrado al general Mahmud Damra, como su nuevo asesor, según informa hoy el diario Israel Haiom. Damra fue condenado en 2006 por estar involucrado en atentados terroristas en los que fueron asesinados civiles israelíes, y fue liberado de la prisión israelí en el marco del acuerdo por la liberación de Guilad Shalit de manos del Hamás.

La prensa israelí, en especial un diario como Israel Haiom, que es prácticamente un vocero del premier derechista Biniamín Netanyahu, se escandaliza por el apoyo y nombramiento de personajes que Israel ve como terroristas en cargos oficiales en la Autoridad Palestina, pues se trata a las claras de ver a los terroristas como héroes nacionales, y de dar al terrorismo premios por sus actos criminales.

Pero el blanqueo de terroristas no es nuevo. Israel mismo ha hecho las pases con el archi terrorista Yasser Arafat en los Acuerdos de Oslo. Del lado israelí, durante el Mandato Británico, milicias clandestinas judías mataron civiles, tanto ingleses como árabes, y no sólo el Etzel y el Leji. Algunos de sus líderes, como Menajem Beguin e Itzjak Shamir, llegaron a ser respetables primeros ministros del estado judío.

Es hora de que tanto israelíes como palestinos se deshagan de su pose de ingenuidad y de su careta de hipocresía si quieren llegar a la paz algún día. El terrorismo, esa plaga de muerte que ha asolado el siglo 20, y al parecer nos acompañará por un buen par de siglos más, ha dado buenos resultados, históricamente, como táctica de guerra. Ha obtenido logros significativos y los gobiernos han debido negociar con él. El caso de Guilad Shalit es una sola prueba entre muchas.

Pero si esto es así, lo mismo cabe advertir a los palestinos y a todo pueblo que haga de sus terroristas, héroes de guerra. Pues si ellos no se autodefinen como terroristas, sino como “guerreros de la libertad”, entonces las reglas de juego que están imponiendo son las de matar y morir. Si ellos convierten a un autobús lleno de israelíes civiles en su campo de batalla, su casa y su barrio en Gaza, en los que se ocultan luego, también lo son.

Una de las respuestas de Israel al terrorismo es el encarcelamiento, cuando ello es posible. Lo atestiguan los 10.000 presos palestinos que aún permanecen en cárceles israelíes. Pero en otras circunstancias también lo es la tan debatida “liquidación selectiva”. Algunos lo llaman “asesinato selectivo”, cargando el concepto negativamente. Pero si son viles asesinatos selectivos o ejecuciones sumarias, entonces los actos terroristas no son “ataques”, sino también viles homicidios en serie y en masa, que deben ser igualmente condenados. Vaya eso a mis colegas en los medios de comunicación.

Las liquidaciones selectivas tienen como fin limitar la matanza. Intenta matar al combatiente palestino, que está en guerra, y a cuantos menos personas a su alrededor mejor. Al ocultarse en su casa, el “guerrero de la libertad” está convirtiendo a su casa y su barrio en campo de batalla, y está poniendo en peligro a quienes lo rodean. Los está tomando de rehenes. Si él está en guerra, Israel también, con todo lo que ello implica.

Pues no puede ser que se juzgue a los palestinos según el criterio de “estado de guerra”, en la que todo les está permitido, y a los israelíes según el criterio de “estado de paz”, donde todo procedimiento que no sea arrestar y buscar evidencias como si se tratara de un caso para CSI, les estuviera prohibido.

Si los palestinos eligen esa táctica, ese campo de batalla -un autobús, una escuela- y esos blancos, y son luego convertidos en héroes de guerra y en altos dignatarios, todo bien. Esa es su percepción de la guerra que están librando. Pero a no reclamar cuando Israel, precisamente respetando la percepción palestina, se maneje también como en la guerra que es.

ImagenEl Presidente de la Autoridad Nacional palestina, Mahmud Abbas, reunido con Amana Muna, responsable de seducir a un adolescente israelí de 14 años, Ofir Rajum en un chat de Internet. Quedaron en un encuentro, y el chico fue asesinado por los terroristas cómplices de Muna, que fue convertida así en “heroína de la resistencia palestina”. (Imagen tomada de la televisión palestina). 

Nuestro gobierno te educa, nuestro gobierno entretiene…

"La democracia comienza por la educación". Cartel de los chicos del Colegio Arara.

Linda manera de terminar el año. Noticia en Haaretz: el director de una escuela árabe en Israel salió con todos sus alumnos a una manifestación por los derechos humanos y contra el racismo. Recibió por ello una reprimenda del Ministerio de Educación: “Los alumnos portaban pancartas contra el racismo, la demolición de casas y otros, lo cual contraviene las instrucciones del Director General”.

En la escuela respondieron anonadados: “Se trató de una apasionante clase de educación cívica. Los alumnos  actuaron según las reglas de la educación y la democracia, y propusieron ellos mismos su participación en un evento de esta naturaleza, a expensas de sus días libres. Se encontraron allí con todo el abanico social del Estado de Israel. ¿Por qué el estado nos ataca?”

En octubre de 2000, al iniciarse la Intifada de Al Aqsa, los árabes israelíes salieron a protestar en paralelo con los palestinos de los territorios. Lo hicieron “a la palestina”: en lugar de salir a las plazas con carteles, lanzaron piedras y cócteles molotov y quemaron coches. La policía los reprimió, también “a la palestina”: con balas de goma y de las otras, muriendo 13 ciudadanos árabes.

En la escuela árabe Arara, en la zona del Triángulo (norte de Israel) decidieron enseñar a sus alumnos, por fin, a protestar “a la israelí”: caminando, con pancartas y con cánticos, tomando parte activa en la lucha por el perfil democrático de Israel. Tampoco esto es suficiente para nuestro nacionalista gobierno, que prefiere ver bocas cerradas a bocas educadas y críticas, eso sí, pero en pacífica coexistencia.

En su respuesta, la dirección de la escuela también citó textualmente al ministro de Educación, Gideon Saar, en su comunicado difundido con motivo del Día Internacional de los Derechos Humanos: Saar llamaba a TODOS los docentes israelíes a enseñar a sus alumnos a “demostrar compromiso y responsabilidad personal, social, cívica y nacional, que los lleve al involucramiento y la participación”. En el Ministerio se abstuvieron de replicar. Parece que el sentido del absurdo de todo este gobierno tiene también sus límites, aunque esto podría ser wishful thinking.

Tengo amigos que me propondrán una solución drástica a este problema: “¡Dejá de leer Haaretz de una vez!” Pero no puedo. Junto con mi optimismo a ultranza termino este año con un sentimiento de preocupación por el año que está por empezar.

Yo tengo otra solución. Seguir bregando por un Israel mejor, más seguro pero también más democrático, transitar este 2012 en puntas de pie (pero con pancartas en alto) y esperar pacientemente a las elecciones de 2013.

Feliz año nuevo para todos.

Escalada en Medio Oriente: algunas lecturas

(Respuesta a comentario a la entrada anterior*)

Querido Andy, gracias por tu coment. La verdad es que no tengo una respuesta contundente a tu pregunta de por qué no se derribó al Hamás del gobierno en Plomo Fundido (2009), pero sí un posible análisis. Cuando tenés un problema como el de los misiles, lo tenés que resolver sí o sí. Y tenés dos opciones: o barrés con todo y hacés un genocidio, lo cual Israel no quiere hacer, o das un golpe duro, que algunos considerarán “desproporcionado” pero que constituye no una solución física (porque si no matás a todos no eliminás toda amenaza de continuación de los misiles), sino un mensaje. El mensaje de Plomo Fundido fue: “Sepan que estamos locos, y si nos tocan un pelito de la nariz, les desfiguramos toda la cara, así que no jodan más”. Y la idea es que sea un mensaje de disuasión, que no tiren misiles, no porque ya no vivan, sino porque tienen miedo. La “proporcionalidad de la fuerza” no puede ser respecto de los ataques recibidos, sino con lo que se quiere buscar, que es resolver el problema, a saber, que no tiren más misiles. Entonces el mensaje tiene la intencionalidad de generar un efecto de disuasión.

El problema es que, si elegís la vía del mensaje, lo último que tenés que hacer es eliminar al destinatario, es decir en este caso bajar al Hamás. Porque si le entregás un mensaje al Hamás y después matás al destinatario, en su lugar vendrá otro que no ha recibido ese mensaje, y tendrás que empezar de nuevo: soportar que se sigan tirando misiles, y eventualmente tener que lanzar otro operativo similar. Lo otro que se quiso buscar es que la opinión pública palestina en Gaza presione a su dirigencia hamásica para que se deje de joder. Esto es a mi entender un rasgo de la miopía israelí, porque las opiniones públicas no funcionan así, ni la palestina ni la israelí, ni ninguna otra, pero ta.

El tema de la disuasión sí es más coherente. La idea es que el Hamás, una vez convertido en gobierno, tenga responsabilidad de estado, y sepa el precio que paga por no proteger a la población que gobierna. Esa responsabilidad no la tiene una organización de “resistencia clandestina” en la oposición. De hecho Hamás ha controlado el lanzamiento de misiles casi por completo durante dos años, y en la coyuntura del Medio Oriente dos años no son nada despreciable. Ahora ha soltado las riendas de las organizaciones opositoras, en especial la Jihad Islámica y los Comités de Resistencia. Hay allí elementos de política interna, de relaciones con Irán (que el que está dando las órdenes, por lo menos a la Jihad) creo también de torpedear toda posibilidad de negociaciones con Israel, y quizás incluso de torpedear el intento del Fatah de crear un estado palestino por medio de la ONU en septiembre, en sólo parte de “Palestina”. El Hamás quiere todo, y la idea de Fatah de un estado palestino en las fronteras del 67 es para ellos una traición a Allah. Dos años de tranquilidad, en la actual coyuntura del Medio Oriente no son despreciables.

Nabil Shaat (Fatah) está nervioso, pero no sólo contra Israel, él no tendría problema en que Israel aplastara al Hamás y a todos los fundamentalistas, al contrario: con estas acciones de los jihadistas, y las respuestas israelíes, puede estar sintiendo que la maniobra diplomática frente a la ONU se les escapa como agua entre los dedos: la ONU no podría (legalmente) aceptar un estado palestino con milicias paralelas, un gobierno bifurcado e incapaz de controlar el orden público, caos de seguridad, etc. De ahí que intentaran esta reconciliación con Hamás, que a todas luces no les está funcionando.

 

*Jabotito escribió

agosto 21, 2011 a 7:32 am e

Y estos son los “moderados”, nuestros “socios de la paz”. Terroristas de traje y corbata que hablan inglés, pero terroristas árabes al fin y al cabo. “Socios pacifistas” como Nabil Shaath quien declara que Israel “usa los atentados terroristas” como pretexto para impedir un Estado palestino?. Es como que el asesino de tu padre te diga que no uses ese hecho como excusa para no prestarle dinero.

Mucho antes de estos horribles y cobardes ataques yo estaba en contra de darles un Estado. No por motivos ideológicos (no me muero por un “Eretz Israel ha Shlemá”), sino precisamente políticos y estratégicos. Estas declaraciones, además sin ningún tipo de compasión por las víctimas inocentes (sería como increpar en medio de un accidente a un peatón atropellado que se está revolcando en el suelo por haber cruzado mal la calle, sin atenderlo primero y esperar a que llegue la ambulancia, en definitiva mostrar un poquito de compasión humanitaria), es la prueba cabal de que Israel no debe permitirle a semejante liderazgo tener un país soberano a pocos kilómetros de Tel Aviv. No se trata de “los territorios” que tanto obsesiona a la izquierda transnochada del Haaretz, sino de seguridad lisa y llana.

Espero que terminen pronto la barrera de seguridad en la frontera con Egipto, tal como hicieron en Judea y Samaria, pero esta vez que le pongan un cerco electrificado. Hay que poner un límite al traspaso de inmigrantes ilegales, traficantes de droga y terroristas en el sur del país, porque aparentemente esa frontera se está haciendo tan porosa y débil como la de EE UU-México o la Triple Frontera. No se puede confiar en los gobiernos árabes inestables, porque hoy son tus socios y mañana no se sabe…

Lo que no entiendo, quisiera que algún israelí me conteste (preferentemente el autor de este blog), es por qué no terminaron el trabajo que empezaron en Plomo Fundido. Por qué allá por el 2009, cuando se estaba por lanzar la tercera fase de la operación para destruir por completo al Hamás y demás grupos terroristas, le pararon los pies a Yoav Galant bajo la excusa de que “podía ocasionar muchas bajas propias y la comunidad internacional condenaría a Israel”. Ahora van a tener que terminar el trabajo que dejaron incompleto en Gaza en medio de una guerra contra Hezbollah, Siria e Irán que, si no estalla en septiembre, seguramente estallará en la fecha límite (2012)… no falta mucho para la gran colisión.

Terrorismo otra vez, sobre la ciudad

El atentado múltiple en el sur de Israel constituye una fase nueva en la saga del terrorismo palestino, es una secuela de la revolución egipcia y eleva signos de pregunta sobre lo que pasará en tan solo un mes.

Por un lado, como lo dijo la líder de la oposición, Tzipi Livni, la frontera con Egipto ha dejado de ser la frontera de la paz. Por alguna misteriosa razón, Israel decidió no construir una frontera física, llámese cerca, en la frontera entre el Néguev y el Sinaí durante todos los años de “paz fría” con Egipto. Treinta años después, y con el status quo cambiado, ya es tarde. La larguísima frontera con Egipto se ha convertido en un paraíso para contrabandistas, y para “Sinaí Tours”, como llaman la Jihad Islámica y el Hamás las posibilidades ilimitadas abiertas ante sí.

Operativamente, un atentado combinado, con por lo menos quince terroristas con un estupendo entrenamiento militar, incluyendo uniformes, armas largas, cinturones explosivos, disciplina de desplazamiento y emboscada, comunicación sofisticada, y ejecución de una operación militar compleja, son la muestra de que el paradigma Hezbollah, con el knowhow iraní, han bajado hacia el sur.

Políticamente preocupa más todavía el silencio de  Mahmud Abbas y Salam Fayad, presidente y primer ministro respectivamente de la Autoridad Nacional Palestina, que controlan Cisjordania. Tal como lo señala Avi Dichter, ex jefe del Shin Bet, en una columna en el sitio Ynet, la pregunta es con qué cara se presentarán ahora ante la ONU dentro de exactamente un mes, para reclamar el reconocimiento de un estado palestino normalizado, unificado políticamente y en paz con sus vecinos. Lo menos que cabría esperar es que condenaran la acción de una formación terrorista satélite de Hamás o tolerada por esta organización, y que garantizaran que sobre los responsables recaería todo el peso de la ley palestina.

Pero el moderado partido Fatah se ha llamado por ahora a silencio. Tal vez es mejor, piensan, esperar hasta que pase la tormenta. Porque lo cierto es que el atentado múltiple perpetrado entre ayer y hoy puede ser leído como un intento de Hamás por torpedear esa jugada diplomática pergeñada por Fatah, a espaldas del Hamás.

Así ha ocurrido, desde los albores del proceso de paz con los palestinos. Ante cada avance por la senda de la paz sobre la base del reconocimiento mutuo, los terroristas, en especial su vertiente fundamentalista, ha buscado torpedear la maniobra por medio de una ola de terrorismo. La primera vez fue en 1996, con la ola de atentados suicidas que acabó dándole la victoria electoral al intransigente Biniamín Netanyahu. Entonces la ola paró, o más bien amainó: Bibi garantizaba que el proceso de paz cesaría si el terrorismo actuaba a fuego lento. No importa si Bibi entendió o no la dinámica, pero ella le sirvió para adjudicarse el éxito en la lucha contra el terrorismo frente a la mano blanda de sus antecesores.

Tampoco importa ahora si el establishment israelí ve en la maniobra de septiembre en la ONU un crimen de lesa diplomacia palestina contra Israel. El Hamás la ve también con ojos negativos, como una nueva traición del Fatah contra los dictados de Allah. Pues, a no olvidarlo, la creación de “un estado palestino en las fronteras de 1967 con intercambio de territorios”, como en la fórmula oficial de Obama que tanto escandalizó a la derecha israelí, implica también el definitivo reconocimiento palestino e internacional de la existencia de Israel en todo el resto de la Tierra de Israel, lo que ellos llaman “Palestín”. Y eso, para el jihadismo fanático, es una traición al dogma teológico islámico, y su pena es la muerte.

Una contracara de esta lectura, que explicaría también la connivencia del Fatah de Mahmud Abbas, es el intento palestino de arrastrar a Israel a una nueva vuelta de violencia en Gaza, lo que proporcionaría carne de cañón, literalmente hablando, al esfuerzo diplomático palestino en la ONU. La jugada es de un cinismo monumental, pues coloca nuevamente a los propios civiles palestinos otra vez en la mira de los cañones israelíes, para que las víctimas sirvan como irrebatible argumento propagandístico en pos de una votación favorable en la Asamblea General. Hasta ahora han utilizado la técnica con sumo éxito, e Israel ha caído una y otra vez en la misma trampa mortal.

Los próximos días y semanas dirán. Pero si estas lecturas son correctas, el terrorismo y sus represalias, con vistas al 20 de septiembre en la ONU, sólo han comenzado.

El camino a septiembre

Por Marcelo Kisilevski, desde Modiín, Israel*

El último fin de semana en Israel perteneció a la “Flotilla aérea” de los militantes pro-palestinos. Su “media event” fue un éxito resonante, y en eso ayudó la histeria del gobierno de Israel por “esta vez, hacer las cosas bien”. El gobierno de Biniamín Netanyahu se reunió, se tomaron decisiones importantísimas, la policía se desplegó en el Aeropuerto Ben Gurión de a miles, 300 activistas fueron frenados en Francfurt y otros aeropuertos, cientos más fueron trasladados al aterrizar con carteles de “Bienvenidos a Palestina” para ser interrogados. Y todo, ante las miradas de los canales de televisión del mundo. Ya. Los activistas podían ahorrar el dinero del pasaje. Misión cumplida.

 Ocurrió tal como en el cuento de Jelem: nevó, y los habitantes pensaron en cómo evitar que el blanco manto se arruinara con las pisadas de los vecinos. Se les ocurrió que uno de ellos pasara por un megáfono por las calles anunciando la decisión de no salir de las casas. Se dieron cuenta del sinsentido: el anunciante mismo estaría pisando la nieve. Entonces tuvieron la idea genial: para que no pise la nieve el heraldo sería portado sobre una plataforma cargada… por cuatro compañeros.

El equipo de Netanyahu, desde Rumania, donde logró el no apoyo de ese país al estado palestino unilateral, de votarse en la ONU en septiembre, trataba de tranquilizar a los críticos: “Si no hacemos nada nos critican; si hacemos, dicen que somos histéricos”, se quejaba uno de sus colaboradores.

Una prueba más exitosa rumbo a septiembre parece ser, por ahora, la de la “Flotilla 2″, y no importa el grado de incumbencia que tiene Israel en ello. ¿Navegará o no navegará? Desde diversos países se intenta poner paños fríos, una vez que comprendieron que el bloqueo militar a Gaza es internacionalmente legal, y que el intento de quebrarlo es lo ilegal. En Grecia detuvieron a una de las embarcaciones a media hora de haber zarpado sin autorización del puerto. En Turquía intentan disuadir también a los organizadores, a medida que Ankara busca el camino de regreso a las buenas relaciones con Israel. En Irlanda anunciaron que los desperfectos no fueron producidos por el Mossad, sino… por desperfectos. La Flotilla, así, pierde altura. Muchos activistas, agotados, anunciaron que “navegaremos pronto”, y regresaron a sus casas.

El examen final, sin embargo, sigue siendo la elevación a la ONU, en septiembre, del pedido de la Autoridad Palestina de ser reconocida como Estado en las fronteras de 1967 en el seno de la Asamblea General. No porque vaya a triunfar. Los palestinos ya saben que legalmente no tienen muchas posibilidades. Incluso el gobierno de unidad nacional ficticio entre Fatah y Hamás no es más que un intento de cumplir uno de los requisitos de la organización de naciones para ser considerada estado, el de un “gobierno único y efectivo”. Voces dentro de la ANP, como la del propio primer ministro Salam Fayad, intentan construir una escalera para bajarse de ese alto árbol al que se han trepado: el intento, dice Fayad, echará por tierra toda la buena voluntad creada entre las partes, incluida la cooperación económica y militar entre Israel y la AP. Sin la cooperación en esos dos rubros, todas las mejoras que se registran en Cisjordania, y que la población percibe, serán borradas de un plumazo si Israel les da el portazo. Para la ANP y para los palestinos en Judea y Samaria, será volver a los desérticos, autoritarios y corruptos tiempos de Arafat, advierte, no con esas palabras, Salam Fayad.

Pero Fayad, que habla también de parte del presidente Mahmud Abbas, representa a la tecnocracia cuerda del lado palestino. En cambio, el petardista Saeb Erekat, portavoz del equipo negociador, ya anunció que “nada detendrá a los palestinos en su camino a la ONU”.

Entonces habrá crisis. Los palestinos declararán su independencia, una mayoría de los estados miembro aprobarán. En el terreno no ocurrirá absolutamente nada, salvo un posible divorcio entre Israel y la ANP de Abbas, más la frustración de las corrientes palestinas y de la calle politizada. Podría sobrevenir la violencia, quizás una tercera Intifada, con muertos de ambos lados. Las cámaras de televisión del mundo no pararán de filmar, con la consiguiente presión política sobre Israel para mayores concesiones.

Entonces, sobrevendrá un nuevo proceso negociador y, quizás, la creación del estado palestino de modo acordado, que es lo que se les pide ya hoy a los líderes. Ello ocurrirá este gobierno israelí o en el próximo, o en el siguiente.

La pregunta de rigor, entonces, será si hacía falta esta nueva crisis, estos nuevos muertos. El gobierno israelí actual es coherente en su política. Ante el desafío de septiembre, tiene dos opciones: “agachar” y propender a negociaciones, lo cual implicaría aceptar la precondición de congelar los asentamientos en los territorios; o bien, dejar correr, reclutar la mayor cantidad de votos en contra, y apostar a un autofiasco palestino en la ONU, la cual, por tecnicismos, podría rechazar la solicitud de la ANP, que quedaría puesta en ridículo internacional.

Aparentemente, Netanyahu apuesta a esto último, y tiene chances de ganar. El problema es el precio estratégico. Israel, a diestra y siniestra, ya ha aceptado la vía de “dos estados para dos pueblos”. No sólo por presión, sino porque la opción a largo plazo es un solo estado, ya sea binacional o de mayoría árabe. La tercera alternativa, el status quo actual, no es sostenible por muchos años más. Una vez adoptada la etrategia de dos estados, el gobierno debería tomar los recaudos para implementar esta política, que ya está en el consenso nacional.

La negativa, debido a la necesidad de defender el ego a nivel interno y externo, el no “agachar” del macho, implicará un camino de colisión hacia un solo estado, lo que llevará al fin de la empresa sionista. Ello estará precedido por boicots internacionales, en un proceso de deslegitimación que inundará también las costas de Estados Unidos de América.

Las sonrisas seguras e irónicas de Netanyahu están muy bien. Pero no son suficientes para hacer política de estado. E Israel, de cara a septiembre, no está seguro en sus manos.

* Publicado en “Ruaj”, Buenos Aires, 12.7.2011