Allah Islam, sobre el islamismo en Europa

El prestigioso periodista israelí, Tzvi Yejezkeli, del Canal 10 de la televisión de este país, ha realizado una miniserie de 4 capítulos sobre la pentración del islam fundamentalista en Europa. Yejezkeli proviene de una familia de judíos irakíes, es especialista en el mundo árabe y, en la actualidad, es analista para varios medios de comunicación.

La miniserie contribuye a comenzar a comprender un fenómeno que parece haberse colado en Europa por su puerta trasera y mejor intencionada. La minimización del fenómeno por parte de los sectores más progresistas con una fácil acusación de racismo o xenofobia tiene un doble peligro: por un lado se trata de un peligro real, que ya ha comenzado a cobrar vidas inocentes. Por otro, deja la lucha contra el extremismo islámico en manos de las corrientes más acendradas de la ultraderecha europea, que ven en esta penetración una excelente oportunidad de levantar cabeza.

A continuación los primeros dos capítulos, subtitulados al español por Gabriel Ben Tasgal.

Allah Islam, Capítulo 1

Allah Islam, Capítulo 2

El camino a septiembre

Por Marcelo Kisilevski, desde Modiín, Israel*

El último fin de semana en Israel perteneció a la “Flotilla aérea” de los militantes pro-palestinos. Su “media event” fue un éxito resonante, y en eso ayudó la histeria del gobierno de Israel por “esta vez, hacer las cosas bien”. El gobierno de Biniamín Netanyahu se reunió, se tomaron decisiones importantísimas, la policía se desplegó en el Aeropuerto Ben Gurión de a miles, 300 activistas fueron frenados en Francfurt y otros aeropuertos, cientos más fueron trasladados al aterrizar con carteles de “Bienvenidos a Palestina” para ser interrogados. Y todo, ante las miradas de los canales de televisión del mundo. Ya. Los activistas podían ahorrar el dinero del pasaje. Misión cumplida.

 Ocurrió tal como en el cuento de Jelem: nevó, y los habitantes pensaron en cómo evitar que el blanco manto se arruinara con las pisadas de los vecinos. Se les ocurrió que uno de ellos pasara por un megáfono por las calles anunciando la decisión de no salir de las casas. Se dieron cuenta del sinsentido: el anunciante mismo estaría pisando la nieve. Entonces tuvieron la idea genial: para que no pise la nieve el heraldo sería portado sobre una plataforma cargada… por cuatro compañeros.

El equipo de Netanyahu, desde Rumania, donde logró el no apoyo de ese país al estado palestino unilateral, de votarse en la ONU en septiembre, trataba de tranquilizar a los críticos: “Si no hacemos nada nos critican; si hacemos, dicen que somos histéricos”, se quejaba uno de sus colaboradores.

Una prueba más exitosa rumbo a septiembre parece ser, por ahora, la de la “Flotilla 2″, y no importa el grado de incumbencia que tiene Israel en ello. ¿Navegará o no navegará? Desde diversos países se intenta poner paños fríos, una vez que comprendieron que el bloqueo militar a Gaza es internacionalmente legal, y que el intento de quebrarlo es lo ilegal. En Grecia detuvieron a una de las embarcaciones a media hora de haber zarpado sin autorización del puerto. En Turquía intentan disuadir también a los organizadores, a medida que Ankara busca el camino de regreso a las buenas relaciones con Israel. En Irlanda anunciaron que los desperfectos no fueron producidos por el Mossad, sino… por desperfectos. La Flotilla, así, pierde altura. Muchos activistas, agotados, anunciaron que “navegaremos pronto”, y regresaron a sus casas.

El examen final, sin embargo, sigue siendo la elevación a la ONU, en septiembre, del pedido de la Autoridad Palestina de ser reconocida como Estado en las fronteras de 1967 en el seno de la Asamblea General. No porque vaya a triunfar. Los palestinos ya saben que legalmente no tienen muchas posibilidades. Incluso el gobierno de unidad nacional ficticio entre Fatah y Hamás no es más que un intento de cumplir uno de los requisitos de la organización de naciones para ser considerada estado, el de un “gobierno único y efectivo”. Voces dentro de la ANP, como la del propio primer ministro Salam Fayad, intentan construir una escalera para bajarse de ese alto árbol al que se han trepado: el intento, dice Fayad, echará por tierra toda la buena voluntad creada entre las partes, incluida la cooperación económica y militar entre Israel y la AP. Sin la cooperación en esos dos rubros, todas las mejoras que se registran en Cisjordania, y que la población percibe, serán borradas de un plumazo si Israel les da el portazo. Para la ANP y para los palestinos en Judea y Samaria, será volver a los desérticos, autoritarios y corruptos tiempos de Arafat, advierte, no con esas palabras, Salam Fayad.

Pero Fayad, que habla también de parte del presidente Mahmud Abbas, representa a la tecnocracia cuerda del lado palestino. En cambio, el petardista Saeb Erekat, portavoz del equipo negociador, ya anunció que “nada detendrá a los palestinos en su camino a la ONU”.

Entonces habrá crisis. Los palestinos declararán su independencia, una mayoría de los estados miembro aprobarán. En el terreno no ocurrirá absolutamente nada, salvo un posible divorcio entre Israel y la ANP de Abbas, más la frustración de las corrientes palestinas y de la calle politizada. Podría sobrevenir la violencia, quizás una tercera Intifada, con muertos de ambos lados. Las cámaras de televisión del mundo no pararán de filmar, con la consiguiente presión política sobre Israel para mayores concesiones.

Entonces, sobrevendrá un nuevo proceso negociador y, quizás, la creación del estado palestino de modo acordado, que es lo que se les pide ya hoy a los líderes. Ello ocurrirá este gobierno israelí o en el próximo, o en el siguiente.

La pregunta de rigor, entonces, será si hacía falta esta nueva crisis, estos nuevos muertos. El gobierno israelí actual es coherente en su política. Ante el desafío de septiembre, tiene dos opciones: “agachar” y propender a negociaciones, lo cual implicaría aceptar la precondición de congelar los asentamientos en los territorios; o bien, dejar correr, reclutar la mayor cantidad de votos en contra, y apostar a un autofiasco palestino en la ONU, la cual, por tecnicismos, podría rechazar la solicitud de la ANP, que quedaría puesta en ridículo internacional.

Aparentemente, Netanyahu apuesta a esto último, y tiene chances de ganar. El problema es el precio estratégico. Israel, a diestra y siniestra, ya ha aceptado la vía de “dos estados para dos pueblos”. No sólo por presión, sino porque la opción a largo plazo es un solo estado, ya sea binacional o de mayoría árabe. La tercera alternativa, el status quo actual, no es sostenible por muchos años más. Una vez adoptada la etrategia de dos estados, el gobierno debería tomar los recaudos para implementar esta política, que ya está en el consenso nacional.

La negativa, debido a la necesidad de defender el ego a nivel interno y externo, el no “agachar” del macho, implicará un camino de colisión hacia un solo estado, lo que llevará al fin de la empresa sionista. Ello estará precedido por boicots internacionales, en un proceso de deslegitimación que inundará también las costas de Estados Unidos de América.

Las sonrisas seguras e irónicas de Netanyahu están muy bien. Pero no son suficientes para hacer política de estado. E Israel, de cara a septiembre, no está seguro en sus manos.

* Publicado en “Ruaj”, Buenos Aires, 12.7.2011

Cómo no defender a Israel

Por Carlo Strenger – Haaretz, 22.9.10

Deberíamos estar contentos. Luego de más de medio año de rodeos, el Ministerio de Diplomacia Pública (Hasbará) y Asuntos de la Diáspora ha lanzado la versión en inglés de su sitio Masbirim (Esclarecedores), que apunta a proveer a aquellos que quieren responder a los detractores y enemigos de Israel con material para defender a este país. ¡Qué idea maravillosa! Finalmente contamos con las municiones que nos permitirán, de una vez y para siempre, contrarrestar a todos los críticos de Israel.

Veamos pues el contenido del website. El mismo parte de la suposición de que la gente ignorante en el mundo piensa que Israel es un país atrasado, donde la gente se traslada montada en camellos, y explica orgullosamente que Israel es pletórico en automóviles, que los israelíes no cocinan en primitivas parrillas, ni que comen sólo falafel.

La sección que pretende derribar mitos sobre Israel ofrece abundante “información”. Se nos dice que la Línea Verde ha sido inflada más allá de toda proporción, y que los asentamientos no son de ninguna manera un obstáculo para la paz. El problema real es que los árabes no aceptan en absoluto a Israel. El problema, parece insinuar el sitio web, es que Tel Aviv no es menos que Elon Moreh (asentamiento en Cisjordania, N. de T.), pues los árabes sencillamente no aceptan la existencia de Israel. Más aun, así se nos dice, Israel no tuvo nada que ver con el origen del problema de los refugiados palestinos.

Todo el proyecto Masbirim está basado en la falsa premisa de que defender todo lo que hace Israel es una manera efectiva de representar los intereses y asuntos de este país. El Ministro Edelstein podría saber ya que esto no funciona, nada más revisando la excelente información recogida por el proyecto Israel Branding del Ministerio de Relaciones Exteriores. Uno de los hallazgos más importantes es que en el mismo momento en que los voceros israelíes asumen una posición esencialista, según la cual Israel tiene razón en todo y jamás comete errores, pierden a su audiencia automáticamente.

Los siguientes son algunos consejos para la gente que quiere generar empatía hacia Israel, que no costarán al contribuyente israelí un centavo, debido a que se basan en datos sólidos por los que ya han pagado. El proyecto Branding Israel ha mostrado que la élite juvenil global es el público más importante al que debemos dirigirnos.

No piensen que están todos mal informados, ni piensen que son estúpidos. No tienen ninguna de las malas persepciones que el Ministerio de Hasbará les imputa. Tienen una sola preocupación primordial: piensan que la ocupación de los territorios palestinos y la construcción de asentamientos en los territorios es indefendible; que el acoso a los palestinos en la Margen Occidental y el bloqueo en Gaza es inmoral; y que Israel utiliza a menudo fuerza desproporcionada, como lo hizo en el operativo Plomo Fundido. No están para nada preocupados por si utilizamos más camellos que automóviles.

Mi sugerencia es: no traten de venderles patrañas. Nunca se rebajen al nivel de los peores detractores de Israel. Nunca mientan, y nunca distorcionen los hechos. Nunca utilicen frases propagandísticas huecas; perderán su credibilidad en el preciso momento en que lo hagan.

En lugar de ello, traten de de hacer a Israel humanamente inteligible. Señalen que la mayoría de los israelíes desean una solución de dos estados, pero que una serie de eventos, desde la segunda Intifada, al bombardeo del sur de Israel luego de la retirada de Israel de la Franja de Gaza, ha decepcionado profundamente a los israelíes; que éstos tienen temores bastante justificados de que una retirada de la Margen Occidental podría conducir al bombardeo de la zona central de Israel; y que son bastante reacios a correr riesgos por la paz después de estos traumas.  

Hablen acerca de los temores y los errores de Israel; de la parálisis de su sistema político; del hecho de que los israelíes tienen problemas para elegir a un primer ministro que no exude un duro machismo, debido a que temen los muchos peligros reales que los rodean. Díganles que los israelíes a menudo no pueden desentenderse por más tiempo de los muy reales peligros de Hezbollah y Hamás por un lado, y del Fatah y otros árabes moderados por el otro, porque vivir en Israel puede ser bien traumático.

Se encontrarán con que la gente estará dispuesta a escucharles. Yo vivo esta experiencia una y otra vez. A menudo escribo en The Guardian, un diario que no es precisamente pro-israelí. La mayoría de los comentarios son considerados (aun cuando siempre van a haber algunos groseros). No siempre aceptan mis argumentos, pero en general aprecian los intentos de proveer un análisis equilibrado y no ideológico.

Mi experiencia con otros medios europeos es similar: los periodistas me dicen que están absolutamente hartos de los voceros oficiales israelíes; sienten que éstos los llenan de propaganda vacía, y no creen una palabra de lo que escuchan. Pero se interesan inmediatamente cuando les explican qué difícil es la situación de Israel en términos humanos. Estarán dispuestos a escuchar explicaciones acerca de las cosas inaceptables que Israel hace, si comparten su experiencia aquí, en lugar de hablar con slogans propagandísticos, más típicos de regímenes totalitarios.

Díganles que están preocupados por el aumento del odio hacia Israel; díganles que son críticos de muchas de las políticas de Israel, pero que sienten que muchos detractores siemplemente no advierten que la sombra de la muerte pende sobre Israel todo el tiempo, y que muchos de los temores de Israel son, desafortunadamente, bastante reales.

Si quieren que la gente entienda a Israel, lean a Amos Oz y David Grossman. Ellos son mucho mejores embajadores de Israel. Y por último: si se sienten dolidos por los errores de Israel, no tengan miedo de compartirlo. La mayor parte de sus interlocutores prefieren la imperfección humana a una engreída arrogancia.

Traducción: Marcelo Kisilevski

El nuevo Shopping del Hamás

En la Franja de Gaza han inaugurado su nuevo shoppin-center, mall, centro comercial, como lo quieran llamar. Es muy lindo, tiene varios pisos, mucha luz, negocios, aire acondicionado. Se llama Gaza Mall, abrió el último sábado, y es el primero en su tipo en la Franja. De verdad, felicidades.

Tiene dos pisos de 900 m2 cada uno, y entre sus locales están las principales marcas internacionales, como en todo shopping que se precie en cualquier parte del mundo. Los palestinos vinieron en masa a ver, muchos por curiosidad, más que por comprar. Pero el director del consejo del mall palestino, Salah Adín Abu Abdu, dijo al sitio israelí Ynet que los asistentes sólo aumentan día a día.

Es una buena noticia que los palestinos en la fundamentalizada Franja de Gaza bajo el férreo gobierno islámico jihadista del Hamás puedan gozar de la cultura de consumo a la occidental, sin que se les produzca una disonancia cognitiva irresoluble. Se podrían trazar más ironías y piecitas de despreciable humor negro, como la esperanza de que en los negocios del mall no se anuncien “ofertas explosivas”.

Pero no lo vamos a hacer. Es mejor desearles felices compras a los sufridos gazeños, y formularnos preguntas, acerca de la manipulación del “bloqueo”. El mismo ya se ha levantado en su casi totalidad, incluyendo la introducción de materiales de construcción, para la reconstrucción de la Franja, a pesar de que parte de ellos puedan ser canalizados para la construcción de más túneles de contrabando y mafia hamásica. Lo único que continúa bloqueado es el ingreso de armas, el paso de personas y el comercio exterior. Es una situación totalmente diferente, ligada sólo a consideraciones de seguridad, por más que Hamás se empeñe hasta la histeria en seguir gritando desgañitado por el levantamiento del “bloqueo”.

Ynos queda también hacer votos por la cura de la insania fundamentalista de sus gobernantes, y por que empiecen a rescatar a sus pobladores -que los votaron- del abismo en los que los han sumido. Si es a través de poder comprar en Zara y comer en McDonalds, no estaremos tan mal después de todo.

Noticia de un secuestro

Vengo de la biblioteca de Modiín. Me traje “Notica de un secuestro”, de García Márquez, emocionado de encontrarlo en castellano. Volví a casa y me acordé del aniversario del secuestro de Guilad Shalit, cuatro años exactos. Las conclusiones místicas o subconcientes de la coincidencia se las dejo a los lectores, según sean de la especie “new-age”, o de la especie “psi”. O bien de la especie “no creo en nada / el mundo fue y será una porquería”, para los cuales será simplemente eso: una coincidencia, incluso estúpida e indigna de mención.

Lo intersante, en cambio, es analizar dónde nos encuentra el cuarto aniversario en la que un muchacho israelí de buena familia transcurre sus años 20 en un oscuro pozo pudriéndose como una rata por el tedio y la incertidumbre. El primer minstro Biniamín Netanyahu acaba de declarar el fin del bloqueo civil (lo llaman por aquí “reducción del bloqueo”) a la Franja de Gaza. Podrán pasar absolutamente todas las mercancías de consumo doméstico, comercial, médico e industrial, incluidos los materiales de construcción, a pesar de que buena parte de los mismos serán utilizados para la construcción de más túneles de contrabando en la frontera con Egipto. Pero recordemos: la reconstrucción de las casas de la gente en la Franja después de Plomo Fundido apenas si ha empezado. El resto -armas y productos de combate derivados- seguirá bajo estricta prohibición y vigilancia, por primera vez, con colaboración militar extranjera.

Muchos israelíes se preguntan: ¿seremos tan idiotas? Después de tres años en los que el gobierno nos viene diciendo que el bloqueo es una “necesidad prioritaria para la seguridad israelí”, hoy nos hacen la “hasbará” del levantamiento explicándonos que precisamente el no-bloqueo de Gaza es de prioritario interés israelí. ¿Por qué? Por las presiones internacionales a raíz del episodio de la “Flotilla” que colocó a Israel en una débil posición en el plano geopolítico frente a Estados Unidos y Europa. Lo terrible es la pasividad con que la opinión pública aceptó que el castigo colectivo es absolutamente necesario para la seguridad y para liberar a Guilad, y la misma pasividad con la que acepta una explicación exactamente inversa.

De por sí el bloqueo era una mala noticia. Se trataba de un castigo colectivo, contrario a lo que Israel sostiene a todo lo largo del conflicto con los palestinos: que el país no tiene ningún problema con el pueblo palestino, pero sí con su liderazgo. La intención del bloqueo era ahogar al Hamás y también a su opinión pública, con la idea, “obvia” desde la mentalidad de los tomadores de decisiones en Israel, que dicha opinión pública palestina volcaría su ira sobre el Hamás y eventualmente lo obligaría a libera a Guilad Shalit e incluso a caer del poder.

Se trata de un caso de miopía crónica. El Hamás es un régimen autoritario, que gobierna a un pueblo tampoco muy ejercitado en las prácticas de la democracia más allá de un temeroso “descontento de la calle”. En esas condicones de poder férreo y censura informativa, el Hamás no tiene problema en canalizar la ira popular hacia el enemigo externo, Israel. Es un error estratégico sobre el que Israel vuelve a caer una y otra vez. En lugar de ello, el actual levantamiento parcial del bloqueo acomoda los tantos de un modo más “normal”, al quedar claro que se trata de medidas de seguridad y no de castigar a la gente en base a cálculos torcidos.

Queda de este episodio una conclusión triste: el gobierno actual de Israel no tiene iniciativa, y actúa en base a presiones, en especial extranjeras, dejando una gravísima impresión: la de que Israel pareciera entender sólo por la violencia, que es precisamente de lo que este país acusa  sus enemigos. Ante semejante inoperancia, parálisis política y visón torcida de la realidad, queda una nota macabramente optimista: dos flotillas más como la “Flotilla de la paz” y veremos concretarse la política ya anunciada por Netanyahu, de dos estados para dos pueblos.

Lo anterior no es descabellado. El presidente de la Autoridad Palestina, Abu Mazen, presentó hace 10 días a Obama una iniciativa de paz que se ajusta -una vez más- a puntos ya prácticamente consensuados: creación de un estado palestino; el mismo estará desmilitarizado (punto novedoso desde el lado palestino); intercambio de territorios, permitiendo la anexión israelí de los grandes bloques de asentamientos judíos en los territorios. La propuesta, que incluye obviamente otros puntos, como la calidad de Jerusalem oriental como capital, el reconocimiento israelí del problema de los refugiados, no es todo lo que Israel necesita, por ejemplo el reconocimiento palestino de Israel como estado judío. Pero podría ser un buen punto de partida para reanudar la negociación, y no una línea roja.

Pero no. El gobierno de Biniamín Netanyahu ha rechazado la propuesta, sin mayores explicaciones. La explicación es la negativa a ceder en Jerusalem, y, en el plano del análisis político, que el gobierno de Bibi caería. Y por eso, Bibi, que insistamos, ya ha aceptado la creación de un estado palestino, necesita que lo ayuden con presiones externas. Para poder decirles a sus ministros, cómodamente sentados bien a su derecha, sólo preocupados por el próximo fin del congelamiento de la construcción en los territorios, lo mismo que les dijo al levantar el bloqueo: “No nos queda alternativa”. No sólo son noticias de un secuestro, sino, también, una crónica de muchas muertes anunciadas.

El status de Israel ante los judíos del mundo

Peter Beinart es un joven periodista estadounidense judío que ha publicado un extenso artículo en el último número de The New York Review of Books en el que acusa a la clase dirgiente judía de su país de haber traicionado las ideas liberales y de alejar a la juventud, provocando, paradójicamente, la asimilación.

Beinart sostiene que esa clase dirigente, que comprende sobre todo el AIPAC, el lobby más influyente, y otras organizaciones judías, ha sacrificado los valores liberales para defender a Israel haga lo que haga, y advierte que esta actitud conduce a la pérdida de apoyo a la causa judía por parte de los jóvenes judíos de Estados Unidos que se sienten alienados al ver que sus representantes pisotean los valores liberales.

Beinart explica que, en su condición de liberal, ha de ser crítico con quienes no comparten las ideas liberales, y esto mismo debe aplicarse a Israel, es decir que cuando Israel se aparta del ideario liberal también se le debe criticar, algo que nunca hace la clase dirigente judía de Estados Unidos.

Beinart incluye en el ideario liberal a la libertad de expresión, los derechos humanos, el debate abierto, el escepticismo sobre la fuerza militar y la búsqueda de la paz.

Ojalá los jóvenes judíos, no sólo en Estados Unidos sino en todo el mundo, pudieran hacer la distinción: una cosa es la conducta de Israel, y otra bien diferente su esencia como expresión del derecho de autodeterminación judío, y pudieran defender no sólo ese logro sino todo lo bueno que ha hecho Israel desde entonces.

Por otro lado, la cuestión que eleva Beinart es una cuestión que debiera preocupar a las dirigencias judías: los jóvenes no hacen la mentada distinción, esa es la realidad. Y se están alejando. No quieren quedar “pegados” con conductas de Israel que consideran cuestionables.

No por nada crece en el mundo la protesta judía contra las políticas del gobierno israelí de turno. Es un síntoma, y catalogar a todos de “traidores” porque no nos gustan sus ideas o sus métodos, es hacer la del avestruz. Y seguir insistiendo como en los años ’60 que “los trapitos sucios los lavamos en casa” es no entender que el mundo ha cambiado y que, entre otros cambios, las paredes de esa “casa” se han vuelto transparentes.

En ese sentido, considero saludable la protesta judía desde fuera de Israel, en tanto y en cuanto se hace desde la identificación con aquel viejo ideal. Que protesten significa que todavía les interesa. También significa la posibilidad de mostrar un pueblo judío que discute, que se pelea, que se apasiona y que usa el cerebro, sin alinearse incondicionalmente con ningún liderazgo, porque el pueblo judío es un pueblo eminentemente no autoritario. Eso es también parte de nuestro nuevo mundo: no sólo hay que serlo, también hay que parecerlo.

En definitiva, a los jóvenes: quédense y protesten, que vuestra protesta, no vuestra indiferencia, es lo que nos hace falta. A los dirigentes: si de verdad les interesa la continuidad judía, tan sólo abran los corazones y los espacios, y escuchen.

Bassem Eid: “No hay crisis humanitaria en Gaza”

Por Jana Beris

Bassem Eid fue uno de los pilares de “Betselem”, la organización israelí de derechos humanos, dedicada especialmente a investigar la situación de los palestinos en Cisjordania y Gaza. Actualmente es el Director de PHRMG (Palestininian Human Rights Monitoring Group).

Su grandeza, en base a nuestro conocimiento directo con su trabajo, es que paralelamente a no escatimar críticas a Israel cuando las considera apropiadas, no duda en criticar también al lado palestino si cree que la situación lo justifica. 

Esta es la conversación que mantuvimos con Bassem Eid sobre la crisis actual a raíz del operativo israelí contra la flotilla que estaba en camino a Gaza.

- Bassem ¿qué opinión le merece la acción de Israel?

- No creo que Israel tenía que reaccionar con la fuerza que lo hizo. Sabía sobre estos barcos. Supongo que el ministerio de Defensa tenía mejores planes para recibirlos. Lo que más me enoja es la acusación de Israel a esa gente de que tenía armas y en base a esa suposición, reaccionaron tal cual lo hicieron.

- Armas había, Bassem, eso está confirmado.

- Yo vi, sí, que dos soldados fueron acuchillados. Pero creo que es indudable que la forma en la que Israel manejó el tema llevó a una crisis que afectará seriamente su imagen internacional.

- Están por un lado las críticas a Israel por lo que pasó, que en el plano interno se concentran más que nada en los cuestionamientos acerca de cómo se decidió que esta era la mejor forma de lidiar con la flotilla. Pero también están las críticas que Israel hace al otro lado. ¿Cree que Israel cayó en la trampa de radicales islamistas que de hecho usaron la buena voluntad de algunas organizaciones de ayuda humanitaria, aunque ellos mismos tenían otras intenciones, no exactamente ayudar a los palestinos de Gaza?

- Israel se metió solo en esa trampa. Ahora tiene que lidiar con las  consecuencias.

- Hay aquí varios puntos en las explicaciones que Israel da. Ante todo, sostiene que los intentos de enviar supuestamente ayuda urgente a Gaza están destinados a cubrir intenciones políticas anti israelíes, y afirma que no hay crisis humanitaria en Gaza. ¿Qué me puede decir al respecto?

- No hay crisis humanitaria en Gaza. Yo lo sé. No hay. La flotilla que estaba en camino a la franja, tenía una meta: no ayudar a los habitantes de Gaza supuestamente hambrientos sino romper el bloqueo impuesto por Israel. Ni más ni menos.

- Israel sostiene que Hamás se apodera de la ayuda humanitaria que Israel introduce diariamente a la Franja de Gaza. En una entrevista con uno de los jefes de Hamás de Gaza, Mahmud al Zahar, él ni siquiera lo ocultó, alegando que como son el gobierno, tienen que tener control de las cosas. ¿Qué es lo que usted sabe al respecto de sus propias fuentes en Gaza?

- Estoy furioso con el gobierno de Hamás en Gaza. No creo que la gente allí se merezca estar en la situación en la que se encuentra hoy. El gobierno de Hamás tiene la responsabilidad de alimentar y dar de beber al millón y medio de habitantes de Gaza. Si quiere seguir controlando la Franja de Gaza a través de lo que entra por los túneles subterráneos y de lo que quieren traer barcos del exterior, no me parece que logre mantenerse en el poder más que unos meses más.Puedo contarle que hace poco, en una reunión del Consejo Legislativo Palestino en Gaza, uno de los diputados de Hamás propuso crear un ministerio nuevo en el gobierno de Hamás y llamarle algo así como Ministerio de Infraestructuras. La intención era ver cómo cobrar para ellos mismos el 20% del valor de todo lo que entra a Gaza por los túneles subterráneos desde Egipto. ¿Entiende el significado?

- Claro, todo tipo de impuestos que no hacen más que complicar las cosas para la población. Y eso además de lo que cobran por el manejo mismo de los túneles ¿verdad?

- Por supuesto. Ellos tienen que dar el permiso para cada túnel que se cava, como si fuera la construcción de un edificio en Tel Aviv. Además, cobran decenas de miles de dólares por el manejo de cada túnel, y también porcentajes por los ingresos de lo que entra por ellos. No me parece que éste sea un gobierno legítimo, que vive en base a los contrabandos. Desde que Hamás tomó el poder en Gaza, no he visto ni un informe ordenado oficial sobre el desempeño del gobierno allí, qué hizo y en qué se gastó el dinero.

- ¿Y qué pasa con lo que Israel introduce diariamente a Gaza?

- No tengo ninguna duda de que toman control de todo; lo han admitido. Se consideran los responsables, los que están a cargo. Pero además, hay un tema político: Si Hamás mismo reparte lo que Israel trae, se muestra a si mismo como quien se preocupa por la población.

- Y ahora Hamás aprovecha esta crisis en su favor.

- Por supuesto. ¡Ya lo está aprovechando! No tengo ninguna duda al respecto. Por eso digo que el propio Israel actúa de una forma que termina intensificando el apoyo a Hamás.

- ¿Qué se puede decir sobre la situación general en Gaza bajo el gobierno de Hamás?

- Ningún palestino en Gaza quiere realmente estar en la situación actual, pero tapan las bocas y la gente no puede hablar.