Operativo “Margen Protector”, Día Catorce: info y análisis

Más y más túneles son descubiertos y volados. Sin tecnologías "mágicas", por ahora.

Más y más túneles son descubiertos y volados. Sin tecnologías “mágicas”, por ahora.

El día de hoy amaneció con la noticia de 10 terroristas abatidos cuando salieron de un túnel del lado israelí, aledaño al norte de la Franja de Gaza. Tenían la intención de perpetrar un fuerte atentado terrorista matando y/o secuestrando civiles en alguno de los poblados de la zona. Sus habitantes habían sido llamados por el ejército a permanecer en sus casas hasta que hubo seguridad de que el incidente había concluido. Al mediodía se informó que hay víctimas entre las fuerzas israelíes, pero no se suministraron más detalles. El Shin Bet (servicio secreto interno israelí) había brindado al ejército información precisa acerca de la ubicación de la salida del túnel del lado israelí, ubicado apenas a 700 metros de viviendas del kibutz en cuestión.

El portavoz de Tzahal, Moti Almoz, dijo que el intento de atentado hoy en los poblados al norte de Gaza da cuenta del significado de estos túneles, y que la frustración de este ataque evitó un atentado grave en un blanco militar o civil. Agregó que en los últimos días el ejército puso al descubierto una red subterránea que definicó como una verdadera “ciudad explosiva”, y que todo terreno del que las fuerzas toman control es barrido de túneles. Las estimaciones de inteligencia hablan de más túneles por descubrir.

La nota preocupante es que los túneles son el nuevo desafío estratégico y que Israel, en resumidas cuentas, no sabe dónde se encuentran exactamente. Aún no ha sido terminada de desarrollar una tecnología que los detecte sin necesidad de informantes o de esperar a que terroristas emerjan de ellos del lado israelí y sean avistados por los sistemas de observación. Se escuchan explicaciones acerca de sistemas de detección emparentados con las tecnologías antisísmicas, pero lo cierto es que el ejército enfrenta este peligro de modo bastante “manual”, si  bien con notable éxito en este round contra Hamás. Los túneles han sido la razón fuerte -más que los cohetes, a los que Israel ya ha encontrado la respuesta ultimativa- para la actual incursión terrestre.

El tema de los túneles ya fue probado amargamente por Israel en el caso de Guilad Shalit en 2006, y desde entonces no se ha hallado una respuesta adecuada. Hamás, en tanto, ya ha exportado el knowhow a los jihadistas anti-Assad en Siria y también a Irak. En esos países, según explica el Dr. Yaron Fridman en Ynet de hoy, los túneles amenazan con borrar las fronteras del Medio Oriente y cambiar el equilibrio estratégico en la región -dividida entre islamistas radicales y gobiernos árabes moderados- en el futuro cercano.

En las últimas horas, Hamás lanzó decenas de cohetes hacia la zona de Gush Dan (Tel Aviv y ciudades en derredor) y en todo el sur israelí. Dos fueron interceptados por Cúpula de Hierro en Tel Aviv, otros dos en Ashdod y otro tanto en Ashkelon. Hamás mismo informó que había lanzado cuatro cohetes M75 de fabricación propia. No obstante, desde el inicio del operativo terrestre se ha registrado un descenso dramático en la cantidad de cohetes lanzados desde Gaza.

Sin embargo, se registraron casos de personas afectadas de ataques de pánico, y un cohete impactó en una casa. La familia se hallaba en el cuarto blindado y salieron ilesos. El cohete impactó en la cocina, aledaña al cuarto protegido, y se produjo un incendio, rápidamente apagado por los bomberos.

El ejército israelí, en tanto, continúa bombardeando y atacando diversos barrios de Gaza, en el norte y el sur de la Franja. Los palestinos informan que ya superan los 500 los muertos allí, y más de 3.100 los heridos. Del lado israelí se habla de 18 soldados israelíes muertos y más de 80 heridos, y 2 civiles muertos por impacto directo de proyectiles palestinos.

Egipto informa que Arabia Saudita expresó su apoyo total a la iniciativa egipcia de cese el fuego. La cancillería egipcia informó que el rey saudita dialogó telefónicamente con A-Sisi, el mandatario egipcio, y elogió sus esfuerzos por impulsar un cese el fuego entre Hamás e Israel, aun cuando Egipto está tan preocupado por sus asuntos internos. Éstos no son otros que el enfrentamiento con los Hermanos Musulmanes, de los cuales Hamás es su “brazo palestino”.

Hamás, sin embargo, no está dispuesto a aceptar ningún alto el fuego que signifique volver al “statu quo ante”, es decir, a los mismos entendimientos alcanzados después de Pilar Defensivo en 2012, basados en “no agresión a cambio de no agresión”. Hamás necesita como el oxígeno que respira la reapertura del paso fronterizo de Rafah con el Sinaí egipcio, por donde pasaban no solamente los medios de combate, sino las bolsas de dinero proveniente de Qatar para financiar su aparato burocrático (salarios a más de 40.000 empleados) y restaurar su poder y consenso en la calle palestina gazeña. También pide una salida al Mediterráneo y la pesca libre allí, la apertura de un puerto y un aeropuerto, y el fin de todo bloqueo israelí. Sin ello, Hamás, que llega a este operativo como una verdadera “huida hacia adelante”, enfrenta el fin de su carrera política.

Israel, por su parte, puede ver en la actual situación una oportunidad: aprovechando la furibunda enemistad entre Egipto y Hamás, y los fracasos de Turquía y de Qatar en conciliar salvando a Hamás de estrellarse, así como la total falta de logros de Hamás en la contienda, así como la legitimidad otorgada a Israel en los gobiernos occidentales, el gobierno israelí comienza a exigir el total “desarme de la Franja de Gaza”, anular toda la capacidad destructiva de Hamás, y quizás incluso la devolución de las riendas en la Franja al presidente moderado de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas (Abu Mazen), que también está haciendo gestiones febriles por mediar un alto el fuego. Sólo después de ello, un desarrollo económico racional de la Franja de Gaza, levantamiento del bloqueo israelí y egipcio mediante, para terminar de quitar plafón a las organizaciones terroristas, y romper el círculo vicioso de operativos israelíes cíclicos, tan sangrientos para ambas partes.

Nota al pie: el rumor de secuestro de un soldado fue finalmente desmentido de modo oficial por el ejército israelí.

 

Bibi, el granjero holgazán

El granjero Bibi lo tenía todo. Coalición, casi nada de terrorismo, florecimiento económico. Sólo se olvidó de arreglar ese techo...

Se cuenta de un granjero. En el techo del granero tenía un agujero enorme que, cuando llovía, mojaba la paja, y ponía nerviosa a la vaca y a la cabra que buscaban allí inútil refugio. Su mujer ya estaba cansada de pedirle que arregle el bendito agujero. Cuando había sol, su marido le contestaba: “¿Para qué? Hay sol, no hay problema.” Y cuando llovía: “¿Estás loca? ¿Con esta tormenta?”

Parece que así se han comportado los gobiernos israelíes a lo largo de la historia respecto de los palestinos: los tiempos de terror e Intifadas han sido de defensa y represión, sin lugar a negociaciones de paz, pues hay tormenta. Los tiempos de relativa calma han sido disfrutados sin tomar acciones estratégicas que perpetuaran esa calma.

Veníamos bien

Desde la muerte de Arafat en 2004, la Autoridad Palestina liderada por Mahmud Abbas (Abu Mazen) ha emprendido otro camino que el del bodevilesco líder de la kefía y la pistola al cinto. Junto con su primer ministro, Salam Fayad, Abu Mazen se dedicaba a los problemas de la sufrida calle palestina: sanear la economía, construir una clase media que garantizara una transición democrática; la cultura del tiempo libre comienza a crecer en Cisjordania, e incluso se construye una nueva ciudad: Rawabi. Analistas han sugerido que la nueva ciudad es un intento de comenzar a buscar respuesta al retorno de los refugiados palestinos en el futuro estado.

Los años de relativa calma en Cisjordania desde las últimas elecciones tuvieron que ver con eso, también con la Cerca Separadora y también, en especial, con la cooperación en materia de seguridad entre la policía y los servicios de inteligencia palestinos con sus paralelos israelíes. El terrorismo, en especial a partir del golpe perpetrado por Hamás en 2007, provenía casi exclusivamente desde la Franja de Gaza.

El cisma era no sólo entre dos territorios, Cisjordania y Gaza, sino entre dos paradigmas: el nacionalista laico en el primero, más occidentalizado, y con el que Israel podía hablar, y el fundamentalismo islámico en Gaza, encerrado en su dogma islámico, negador de toda soberanía no musulmana sobre Palestina.

La prueba de esta división casi insalvable se dio en 2009, durante el operativo “Plomo Fundido”: ante el férreo ataque israelí, hubiera cabido esperar el estallido de una tercera intifada en la Margen Occidental, impulsada por el Fatah de Abu Mazen o, quizás, por su líder encarcelado -y que espera pacientemente su retorno del cautiverio- Marwan Bargutti. Sin embargo, nada de esto ocurrió. Fuera de declaraciones de condena “para cumplir”, el liderazgo y la calle palestina en Cisjordania esperaron ansiosos la destrucción del Hamás por Israel.

La reducción del conflicto

A nivel estratégico se abría una oportunidad colosal: la creación de un estado palestino limitado a Cisjordania, para dejar aislada a la Franja de Gaza. La ocasión era estratégica y también colosal por varios motivos.

Primero: el histórico conflicto árabe-israelí se vería reducido nuevamente. Ya en 2002, con el “Plan Saudita”, que contempla siquiera la posibilidad de una “normalización de relaciones” entre todos los países que componen la Liga Árabe e Israel, el histórico conflicto se vería reducido de “árabe-israelí” a “palestino-israelí”. Si se crea un estado palestino en Cisjordania, estaríamos pasando de “conflicto palestino-israelí” a “conflicto Gaza-israelí”.

Segundo: la creación de un estado palestino, y el reconocimiento de sus fronteras seguras y reconocidas, incluido Jerusalem oriental como su capital, implica también, como lo menciona el profesor Shlomo Avineri de la Universidad Hebrea de Jerusalem esta semana en Haaretz, la culminación del delineamiento de las fronteras de Israel, lo cual no ha sido logrado aún en sus 63 años de historia. En el momento de tener fronteras seguras y reconocidas, y Jerusalem occidental sea reconocida como la capital de Israel, las embajadas del mundo “subirán” también a esta ciudad. No sólo los reclamos palestinos -reconocidos y comprendidos por el mundo- comenzarán a llegar a su fin, también los del mundo.

Tercero: es la garantía de la continuidad de Israel como estado judío y democrático. Quienes se oponen a un estado palestino olvidan que la opción es un estado binacional sobre toda la Tierra de Israel (o Palestina) histórica. En tal estado, las opciones serían entre estado democrático -que podría tener mayoría árabe, lo cual implica el fin de la empresa sionista- o estado judío, lo cual es inaceptable, judaica y moralmente hablando, pues implicaría que la futura mayoría árabe no tenga derecho al voto. Sería ni más ni menos que la “sudafricanización” de Israel.

Cuarto: sería dejar de estirar lo que ya se ha convertido, aunque sea a nivel teórico o discursivo, la política de estado de Israel, a saber: dos estados para dos pueblos. Si ya Netanyahu lo había declarado en su Discurso de Bar Ilán, ¿por qué no plasmarlo de una vez?

Pero él mismo ha desperdiciado todos esos años de no terrorismo proveniente de Cisjordania, (hay sol, hay coalición, no hay terrorismo, ¿para qué mover un solo dedo por arreglar ese techo?) y ahora, con el acuerdo de reconociliación entre Fatah y Hamás, nos acercamos a una nueva tormenta.

Dicho sea de paso, se trata de un agujero colateral en el techo: antes no se podía cerrar trato con los palestinos porque no estaban unidos, y por lo tanto no hay un líder que pueda respaldar lo que firma; pero ahora que están unidos tampoco se puede, porque Hamás no reconoce a Israel, no renuncia al terrorismo y porque será una puerta abierta para que Irán hinque sus dientes también sobre Ramallah. Un Bibi histérico recorre el mundo con este mensaje, que lo dibuja como cualquier cosa menos como un líder cuerdo.

Para este fin de semana, los palestinos prepararon un “Día de la Naqba” especial. Ayer viernes ya comenzaron las manifestaciones, convocadas mayormente por facebook, y su punto culminante sería el domingo, donde los organizadores esperan que sea el disparo inicial de una nueva Intifada. Por primera vez en años, manifestantes del Hamás, con todo y banderas, han desfilado por las calles de Hebrón y otras ciudades, con anuencia de la Autoridad Palestina.

Si de frases hechas se trata

A favor del equilibrio, digamos que los palestinos no son mejores. Con mucho esfuerzo -y presión de Obama- lograron que Bibi congelara por diez meses la construcción en los territorios. En lugar de acercarse corriendo a la mesa de negociaciones, la misma Autoridad Palestina de Abu Mazen desperdició todos esos meses reclamando que el congelamiento se extendiera también a Jerusalem. Tácticamente era inútil. Estratégicamente resultó estúpido.

Es cierto, si hablamos de frases hechas: los palestinos no pierden oportunidad de perder la oportunidad. Y que entienden sólo por la fuerza.

La verdad es que Israel también sabe perder oportunidades. Y también, que este país también entiende sólo por la fuerza. Así como la paz con Egipto llegó después de la Guerra de Iom Kipur, vivida como una derrota moral; así como los Acuerdos de Oslo llegaron después de la primera Intifada, la nueva crisis que parece avecinarse entre mayo y septiembre abrirá quizás paso a una paz que será dolorosa.

A nivel de procesos macro, a los tumbos, hacia eso vamos. A nivel micro, parece que los tiempos políticos tardarán un poco, todavía, en madurar. Nos espera por delante lo que pase este fin de semana, quizás una nueva Intifada o un intento, y en septiembre la declaración del reconocimiento al estado palestino en la ONU. Habrá rechazos, habrá violencia, habrá muertos. Israel volverá a ganar la batalla, habrá esfuerzos de esclarecimiento por explicar al mundo que se trató de legítima defensa contra el terrorismo, lo cual será cierto, y luego “perderá” en la negociación.

Pero Israel logrará verla, como lo vio Beguin en 1979, como una victoria. Pues, si todo esto es cierto, implica que Bibi el buen granjero no quiere ni puede ver la imagen completa, y por lo tanto necesita ayuda. Aquí con una Intifada, allí con una declaración en la ONU, más allá con un plan de Obama, que también está al caer.

Quizás, después de este año tórrido, emerjamos al 2012 con el techo arreglado. La pregunta sigue siendo el precio en tiempo, dinero y sobre todo en vidas humanas, que se pagará todavía en el camino.

Obama y el arte de la puesta en escena

Obama 

Me gustó el discurso de Obama. La novedad que trajo no fue su contenido sino su forma. Porque, la verdad sea dicha, Obama no dijo nada nuevo. Lo nuevo estuvo en la manera en que armó la puesta en escena, la dimensión de espectáculo, los días que precedieron, con un impresionante marketing del “Discurso de Obama”, con vistas a la avant premier, que fue presenciada por el mundo entero, y más allá también.

Obama les dijo a todos lo que ya sabían, pero lo dijo de un modo en que todos quedaran contentos. Obama intentó decir a todos lo que esperaban oir, pero no le molestó, tampoco, que todos se pudieran molestar. Ayer me consultaron en la CNN en español, y antes de mi intervensión, un analista peruano de origen palestino se quejaba de que Obama hablara del  fin del terrorismo, siendo que Israel no había cesado la construcción en los asentamientos desde los años ’90, cuando los acuerdos de Oslo. Yo recordé luego, a mi turno, que tampoco los palestinos cesaron con el terrorismo, a pesar de que ello también formaba parte de los mismos acuerdos. Pero eso no era lo más importante.

También los judíos e israelíes se pueden enojar. Obama, por primera vez, equiparó por completo a palestinos con israelíes. Comparó el sufrimiento del pueblo judío de siglos hasta llegar al Holocausto, con el sufrimiento palestino de “las últimas décadas”. Y equiparó el terrorismo palestino con la construcción en los asentamientos, frente a lo que la derecha siempre se ha enojado: “¿Construir casas es lo mismo que matar mujeres y niños inocentes? ¿Cómo amenaza la paz construir lugares donde vivir?”

Pero Obama les estaba diciendo otra cosa, a condición que se lo quiera oir: por primera vez tienen un presidente norteamericano que intenta ser un mediador imparcial en serio, que entiende tanto a unos como a otros, que habla del “Holly Koran” y resucita su segundo nombre, Hussein, pero que mañana visitará Buchenwald, porque no se olvida.

Ahora tienen ustedes dos opciones: o seguir colocados de cara al pasado y quejarse infinitamente, o de convertir el conflicto en problema, y colocarnos todos del mismo lado frente a ese problema en común, y de cara al futuro.

Todos ustedes, les dijo ayer Obama a todas las partes de todos los conflictos en el Medio Oriente, saben perfectamente qué es lo que pueden alcanzar, qué es lo que les corresponde. Todos ustedes, también, saben cuál es el precio que tendrán que pagar por ello, qué es lo que las otras partes esperan de ustedes. Ya lo hemos hablado hasta el cansancio, y de algunas de esas cosas tenemos incluso contratos firmados.

Y aunque esto estaba tan claro, Obama se tomó el trabajo de nombrar una por una a las partes del conflicto, sus necesidades, sus exigencias y sus precios a pagar, pero sin pretensiones de renovar en la información, ni de fundar en El Cairo ninguna “Doctrina Obama”. Con respecto a Israel y los palestinos, prácticamente se trató de una repetición de la Hoja de Ruta.

Ahora, terminó Obama, dejémonos todos de berrinches y de quejas, y hagamos lo que tenemos que hacer, pero esta vez, todos juntos.

Todo ello, repito, a condición que se lo quiera oir, pues se sabe que, si tanta gente desea algo, nada es imposible. Pregúntenle, si no, a Theodoro Herzl. Y para atacar esa dimensión emocional, igual que el dramaturgo frustrado Herzl en aquel 1° Congreso Sionista de 1897, al que montó como si fuera una gala teatral, es que el histriónico Obama armó lo que armó.

Aunque los resultados se verán en la cancha -pero el norteamericano ya trae buenas referencias-, ya no cabe duda de que Obama es un artista del marketing, de la oratoria y de la escena.

Una situación política imposible

Luego de la primera jornada de operativo terrestre, ya tenemos un soldado muerto. Será hora de empezar a pensar en el “día después”. Mientras tanto, sigue la entrevista que me hiciera Guillermo Lipis para la Agencia Télam. La nota publicada la posteé ayer, acá van mis respuestas completas.

- ¿Cómo se entiende esta escalada de violencia mutua?
-Yo pondría el punto de partida en una situación políticamente imposible creada entre Israel, los palestinos y EE.UU., en ocasión de las últimas elecciones generales en la ANP. George W. Bush presionó a Israel para permitir participar en ellas al Hamás. Éste triunfó en los comicios, pero no abandonó su plataforma, ante lo cual, tanto Bush como Israel y el presidente palestino Abu Mazen les negaron el traspaso del poder. De la mano del Cuarteto impusieron  4 condiciones para reconocer su gobierno: el reconocimiento del derecho a la existencia de Israel, la renuncia al terrorismo,  el cese de los misiles Kassam y el respeto de acuerdos internacionales preexistentes. Tanto la imposición de estas condiciones a un cuerpo soberano y democráticamente electo, como practicar lo contrario a estos principios por parte del Hamás, es calificable de antidemocrático y violento. Nadie puede adjudicarse en este triste episodio mayores virtudes democráticas. Se trataba de la primera vez que un partido gana las elecciones, se quejaba Ismail Haniyeh, y no se le entregan las riendas de las fuerzas armadas. Sobrevino el golpe y con esas “fuerzas armadas” Hamás copó de modo violento y criminal la Franja de Gaza, continuó con el terrorismo contra civiles del estado vecino, lo que a su vez arrastró a Israel al bloqueo, lo cual generó un endurecimiento de la “resistencia” del Hamás, que pone el punto de partida de toda esta secuencia en otro lugar, a saber, en la mera existencia de Israel.  Entre la miopía de Estados Unidos en insistir en la participación electoral de una organización que niega todos los principios democráticos, los dilemas defensivos de Israel que derivan en operativos violentos cíclicos, y el cinismo de Hamás que no duda en provocar estas “crónicas de operativos anunciados” a costa de arriesgar a sabiendas la seguridad de su propia gente, creo que las responsabilidades están bien repartidas entre todos los actores, tanto los fuertes como los débiles. 
 
- Hay analistas que opinan que el conflicto de Medio Oriente no puede ser comprendido desde la cultura occidental. ¿Usted cree que el problema además de político es que existe una mirada diferente de la vida y la muerte?

-Indudablemente existe una mirada diferente acerca de la vida y la muerte. La que se fue desarrollando en el paradigma del fundamentalismo islámico retoma la idea del martirio coránico, que veía la muerte en batalla como la más sublime de las muertes. Pero el Corán no ordenaba provocar guerras sólo para poder morir de esa manera, aunque sí sostenía el concepto de soberanía islámica. De algún modo, el Hamás está imponiendo a su sociedad una visión de que la muerte está por sobre la vida, que no es una prescripción original del Islam, para el que el ideal sigue siendo la vida y no la muerte, sino un desarrollo reciente derivado. Y ello a pesar que en el Islam siempre han ido unidas religión y política, pero no a este punto. La prueba está en la agenda declarada del Hamás, que no acepta la creación de un estado palestino junto a Israel, sino en lugar de Israel. No obstante, hay que subrayar que ello ocurre en el plano político, religioso e ideológico colectivo. En el plano personal, a la hora de la verdad, el padre y la madre palestinos lloran a sus hijos muertos exactamente igual que los israelíes.

-¿Qué condiciones deberían darse y no están sucendiendo para que israelíes y palestinos se entiendan?

-Esta pregunta toca ya a la ideología u opinión de cada uno. Hay quienes dicen que Israel debe retirarse de los territorios y dejar a los palestinos decidir su propio destino. Pero Israel ya salió de la Franja de Gaza y la decisión de Hamás fue, en lugar de construir un estado, continuar el estado de guerra contra el enemigo retirado, lo que generó el bloqueo israelí. Lo subrayo porque hay quienes afirman que Israel se retiró, pero cerró la “puerta de la cárcel y tiró la llave”, cosa que es decididamente falso, las cosas ocurrieron al revés. Del otro lado, hay quienes dicen que, ante esta situación, no queda más remedio que destruir al Hamás e imponer por la fuerza el dominio del Fatah. Queda la sensación de que la imposición de un modelo político a otro pueblo es tan inefectiva como el dejar hacer, por lo menos en el campo de los resultados y por lo menos en este caso, en el que estoy convencido de que Israel está ante una organización con la que, por su propia definición, no se puede dialogar. Queda el plano de los sueños, el de la visión. Personalmente comparto la del presidente Shimón Peres: a mí también me gustaría ver un estado palestino laico y democrático conviviendo en paz con Israel. Me gustaría ver a Israel y al mundo occidental inyectando capitales y know-how para convertir a ese nuevo estado en un pequeño Hong Kong, de modo tal que el fundamentalismo y la guerra dejen de ser un interés palestino. Me gustaría ver la táctica israelí de represión virar hacia una de “progreso inducido”, de modo que paradigmas como el del Hamás pierdan terreno por decantación. Sólo que las visiones y las utopías son ingenuas, por lo menos hasta que se concretan…

- ¿Qué sucede con los partidos y los movimientos pacifistas israelíes?

- El frente de izquierda Meretz, apuntalado para estas elecciones por refuerzos de figuras intelectuales, ha declarado su apoyo con reservas a este operativo. De alguna manera se ajusta a mi opinión de que, puntualmente, con misiles llegando a tantos lugares del territorio soberano israelí, no quedaba más opción que realizar un operativo. Pero en mirada más abarcativa, la estrategia a largo plazo debe ser otra. Y los mismos izquierdistas israelíes que hoy apoyan, miran muy de cerca lo que ocurre en el terreno, denunciando crímenes de guerra o demandando el fin de las operaciones y la investigación de lo actuado. Los más pacifistas reclaman el fin total de las acciones y el diálogo con el Hamás. En mi opinión olvidan que tal diálogo, con la mediación egipcia, sí existió, pero por ahora fracasó. También creo que habrá, a la larga, que volver a intentar dialogar con esa organización.

- ¿Existen interlocutores válidos del frente palestino? ¿Quiénes son, por qué no tienen peso específico a la hora de una negociación definitiva?

-Tiendo a creer que no, por dos razones sencillas. Una es que también los palestinos están en un proceso político de recambio, por un acuerdo de rotación presidencial pactada con Hamás a partir de las últimas elecciones. Hasta ahora el presidente Mahmud Abbas (Abu Mazen) ha logrado postergar dicha rotación, que se tenía que concretar en estas semanas. Por otro lado, Abu Mazen sufre de debilidad política y militar, y no puede de ningún modo imponerse, ni por las urnas ni por la fuerza, al poder acumulado por Hamás. Éste, por su lado, no es ni tampoco desea ser ese interlocutor.

- ¿Hay interlocutores del lado israelí en este momento a sabiendas del próximo recambio de primer ministro?

-El panorama tampoco es alentador del lado israelí, aunque ello sea más coyuntural. Recién el 10 de febrero se realizan elecciones, y hasta entonces, sigue gobernando interinamente Ehud Olmert, que ya ha presentado su renuncia, disparando la contienda comicial. En ese carácter, Olmert carece de plafón para cerrar tratos, tanto constitucional como políticamente. A partir de la asunción del próximo premier, la historia será otra. La historia desde los Acuerdos de Oslo ha demostrado que todo nuevo mandatario ha debido atenerse, tanto a los pactos ya firmados, como a las dinámicas marcadas por las alianzas e intereses internacionales, a saber, las presiones provenientes de EE.UU. y Europa, por las que tanto gobiernos de izquierda como de derecha han negociado, a regañadientes o no, nuevas concesiones y avances en el proceso de paz. Así es de suponer que ocurrirá también en 2009, marcado además por el inicio de la era Obama. Pero se trata de un escenario posible, no de una profesía, ni siquiera de una apuesta, que es lo último que se debe hacer cuando se habla del Medio Oriente.

Qué habrá votado Lacey Schwartz

Lacey en la revista American Jewish Life. La foto es de Sam Norval.

Lacey en la revista American Jewish Life. La foto es de Sam Norval.

Con el triunfo de Barack Obama, el rompe-estereotipos del siglo, me acordé de Lacey Schwartz, una chica norteamericana, judía, y negra.

La conocí en junio, en el Encuentro ROI 2008 en Jerusalem, donde 120 jóvenes judíos innovadores de todo el mundo se reunieron al amparo de la Fundación Schusterman para hacer networking en pos de sus comunidades judías. Cada uno tenía un proyecto. El de ella era una película sobre su historia, sobre trasfondo del fenómeno de los judíos negros en Estados Unidos.

El padre y la madre de Lacey son blancos, pero su mamá tuvo un affair con un negro, y a los 18 años de edad de Lacey, decidió revelárselo, no sin que medien presiones de su parte. Porque su niñez fue algo complicada, todos los chicos le preguntaban qué era, si blanca o negra, y ella lo resolvía diciendo: judía. Pero en algún momento ya no alcanzó. En el College, el formulario de inscripción preguntaba la raza (tema aparte si los hay) y ella decidió mandarles su foto, que decidan ellos. Hoy es abogada y productora de cine. Por lo que vi, es muy buena.

Obviamente puedo adivinar qué votó Lacey en estas elecciones. Pero se me ocurrió reflexionar sobre el ser judío, el ser negro, y los procesos de cambio, que son tan lentos pero se dan. Acá en Israel hablaron de qué pasaría si un etíope llegara a postularse para Primer Ministro. Hay políticas de empowerment con la comunidad etíope, y hay un aumento, dicen, en el número de esos estudiantes en las universidades, pero todavía va a llevar tiempo.

La película que está produciendo Lacey se llama “Out of the box”. Necesita fondos. Pongan Lacey Schwartz en Google y entérense más. Acá va el trailer de la película.

 

Obama e Israel: consejos para un presidente novato

 

Queda demostrada una vez más la eficacia del Kotel. Obama coloca el papelito con su deseo en el Muro de los Lamentos.
Queda demostrada una vez más la eficacia del Kotel. Obama coloca el papelito con su deseo en el Muro de los Lamentos.

El analista de Haaretz, Aluf Ben, le da algunos consejos prácticos al flamante presidente norteamericano, Barack Obama.

Primero, dice Ben, olvídese de los slogans de su campaña electoral, según los cuales George Bush abandonó a los actores del Medio Oriente a su suerte, y todo lo que hizo fue pour la gallerie. Según esta concepción, si sólo se hubiera involucrado e impuesto a Israel salir de los territorios, estaríamos ya en un nuevo Medio Oriente. Pero Bush nos ignoró, y el resultado fue el ascenso de los extremistas, su alejamiento del sueño de dos estados, y la desestabilización de la legitimidad de la existencia de Israel como estado judío.

Todos estos argumentos eran buenos para la campaña, sigue Aluf Ben, enfocada en criticar al mandatario saliente. Ahora la realidad, que es más optimista de lo que parece. En los ocho años de gobierno de Bush continuó el lento proceso de retirada de Israel de los territorios, y la resignación de los árabes a la existencia de Israel. Ello ocurrió a pesar de dos guerras con miles de muertos, la Segunda Intifada y la Segunda Guerra del Líbano, y a pesar de que la Autoridad Palestina se desmembró y que Israel se hundió en una crisis de liderazgo.

¿Suena descolgado? Éstos son los hechos: Israel salió de Gaza y evacuó 25 asentamientos judíos. En la Franja fue creado un paisito conducido por Hamás, que demuestra que los palestinos pueden autogobernarse, aun en la situación de un duro bloqueo. La Liga Árabe confimó dos veces la iniciativa de paz, que propone a Israel normalización de relaciones e integración en la zona si sale de los teritorios y participa en la solución para el problema de los refugiados. Israel reanudó las negociaciones con Siria y con los palestinos desde el punto en que se habían interrumpido ocho años antes. Las propuestas de Barak y Clinton para la división del país, que habían sido como archivadas a su retiro, resucitaron.

La influencia de Bush en estos procesos fue secundaria, a excepción de su apoyo a la Desconexión y su aporte (no intencional) a la victoria del Hamás en las elecciones palestinas. En cambio, durante su mandato, Irán se acercó al umbral del poderío nuclear, Hezbollah se convirtió en una amenaza estratégica y Gaza aterrorizó la zona con su violencia, hasta que aceptó el cese del fuego. La conclusión es que el Medio Oriente no se ve muy bien que digamos, pero hay también oportunidades.

2. Sea “rompebolas”: el problema de Bush en el Medio Oriente no fue la falta de ideas. Se había convencido de que un estado palestino es del interés norteamericano. Su retórica fue más lejos que la de todos sus antecesores, en su compromiso por la solución divisoria. Pero no pudo respaldar sus ideas con actos, y la mayoría de sus iniciativas se evaporaron al poco tiempo, ante la firme insistencia de Israel y los palestinos de seguir combatiendo. Condoleezza Rice logró reunir la Convención de Annapolis, mantener de algún modo a la Autoridad Palestina como interlocutor para las negociaciones y obtener de Olmert una propuesta de retirarse de todos los territorios, sólo porque les “rompió las guindas” a israelíes y palestinos. Por eso, no deje que las partes lo agoten con sus excusas. Agótelos usted a su vez con educada firmeza.

3. Empiece por Siria: los árabes y los europeos lo bombardearán con ruegos de resolver el problema de Palestina, y le explicarán que ésta es la madre de todos los problemas en el Medio Oriente. Pero la posibilidad de un acuerdo es pequeña. Las buenas intenciones y el “ciento por ciento de esfuerzo” no alcanzarán para resolver el conflicto entre Israel y los palestinos. Las brechas son demasiado profundas, la parte palestina está desgarrada entre un Hamás hostil y un Fatah agonizante, e Israel teme de una Intifada de los colonos judíos. Usted requiere de un logró, y rápido. Por eso, deje usted ahora a los palestinos y vaya fuertemente por la vía siria.

El canal sirio es menos complejo que el rompecabezas palestino. Nadie discute que Assad puede firmar un trato y cumplirlo, aliviarle a usted la retirada de Irak y el diálogo con Irán, así como suavizar las amenazas de Hezbollah y de Hamás. Incluso el líder israelí tendrá mayor libertad de acción frente a los sirios que en las conversaciones con los palestinos por la división de Jerusalem y el regreso de los refugiados. Ningún gobierno israelí ha caído aún debido al Golán.

El problema en el canal sirio es que el status quo es cómodo para ambas partes: para Israel, que quiere quedarse en el Golán, y para Siria, que teme de un cambio interno. Sólo un líderazgo norteamericano activo, que encabece el proceso y lo apoyo por medio de arreglos de seguridad y ayuda económica, podría romper el congelamiento. Aun así, no es seguro que tenga éxtio, pero en este momento su mejor posibilidad de obtener el Premio Nobel está entre Jerusalem y Damasco.

4. Cuídese de sorpresas: “Todas las guerras”, dijo una vez Moshé Dayán, “comenzaron cuando luego requerimos de profundas investigaciones para explicar y entender por qué fueron iniciadas”. Este dicho es siempre cierto en el Medio Oriente, donde en cualquier momento puede estallar una guerra, y es cierto especialmente hoy, sobre telón de fondo de la bomba iraní, el cambio de gobierno previsto en Egipto y los pronunciados altibajos en el precio del petróleo.

Sus antecesores, culmina Ben, fueron examinados según cómo manejaron las crisis, y dos de ellos -Nixon y Bush padre- lograron potenciar las guerras del Día del Perdón y la del Golfo para impulsar la paz entre Israel y los árabes. Conviene que aprenda usted de esas experiencias, cuando sea el turno de la próxima crisis, y le caiga a usted encima.

 

 

 

 

Dos “4 de noviembre” inolvidables

PEOPLE CLINTON

Yo estuve en la Plaza Reyes de Israel la noche que lo mataron a Rabin. Después de un impresionante acto por la paz, nos fuimos con dos amigas a tomar un café en la Taielet, la costanera de Tel Aviv. Hablamos de la paz, del conflicto y del futuro. Al subir de regreso escuchamos a Aviv Guefen cantando, y el locutor que decía: “Estos eran los sonidos que se escuchaban antes de los disparos fatales”. Pensamos que lo habían matado a Aviv Guefen.

Hasta que seguimos escuchando y entendimos. Justo pasábamos de regreso por la Plaza, Plaza Rabin. Nos bajamos y nos sumamos, fuimos parte de la “Juventud de las velas”.

Hoy es otro 4 de noviembre inolvidable. Se cumplen 13 años, y hay elecciones en Estados Unidos. Dicen que Obama, si gana, va a cambiar la política norteamericana de aislamiento. Es el fin de la doctrina del “Eje del Mal” y el principio del “Hablaremos con Todos”. Piensa hablar con Irán, incluso abrirá una oficina de intereses en Teherán. Hablará incluso con Hamás, y dicen que su gente ya se encontró con el líder político, Khaled Mashal, en Damasco. Tal contacto es ilegal en Estados Unidos, que tiene puesto a Hamás en la lista de organizaciones terroristas.

¿Si esto es bueno para los judíos? No se sabe, pero Obama asegura que apoyará a Israel y que “se encargará del problema nuclear iraní”. Quizás la política de diálogo, implementada por un poderoso, sea la manera, incluso con los fundamentalistas, para los que el diálogo suele ser la excusa del débil. En Israel habrá muchos que no entiendan la doctrina Obama.

¿Y cómo se relacionan los dos “4 de noviembre”?

Hoy empiezo a mentorizar (tutorear, guiar, facilitar?) un grupo de jóvenes líderes judíos, que quieren investigar justo el tema del terrorismo. Hoy, fecha emblemática, donde han pasado cosas, donde muchas otras pueden cambiar.

Los  mantengo al tanto. Felices elecciones.