El Comunicador Personal

Una mirada (más) sobre Israel, por Marcelo Kisilevski

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“Muerte o unga-unga” a la Netanyahu

Publicado por marcelokisilevski en Octubre 11, 2009

¿Todos los caminos conducen a más asentamientos?

¿Todos los caminos conducen a más asentamientos?

El Congelamiento de la construcción en los territorios

Ya en la escuela primaria contábamos el chiste: un explorador es atrapado por una tribu salvaje en África, cuyo jefe le da a elegir: “Muerte o unga-unga”. Obviamente, el  hombre blanco elige unga-unga. Lo meten en una choza y cinco hombres morenos y grandotes lo violan durante toda la noche. Al día siguiente lo visita el jefe de la tribu: “Muerte o unga-unga”. El explorador no quiere saber más nada: “¡Muerte!”. “Está bien”, replica el africano. “Pero antes, un poquitito de unga-unga”.

El primer ministro israelí Biniamín Netanyahu decidió congelar por seis meses la construcción en los territorios, la gran piedra israelí de choque frente a los palestinos. Pero antes, anunció de modo resonante, será autorizada la construcción de cientos viviendas en Judea y Samaria, la Margen Occidental, que se sumarán a las 2.500 que ya están siendo construidas allí. Y dicho congelamiento será efectuado sólo a condición de que los países árabes tomen medidas tendientes a la normalización de relaciones con Israel.

Debe entenderse bien. La construcción de asentamientos judíos en los territorios es la espina israelí clavada en el costado de los palestinos, así como el terrorismo es la piedra que duele en el zapato de los israelíes. La derecha puede repetir hasta el cansancio que “no se puede comparar la matanza indiscriminada de gente con la construcción de casas”. Es, dicho en buen criollo, hacerse el sota. Esa construcción es, cuanto menos, un acto de matonerismo, con características mafiosas. Sus mismas motivaciones, las de hacer más difícil eventuales entregas de territorios, y sus características, las de una superior calidad de vida, una ubicación que entorpece la futura continuidad territorial de un estado palestino cuya existencia futura ya ha sido reconocida hasta por Biniamín Netanyahu, y las características violentas, profundamente fundamentalistas y antidemocráticas de sus habitantes más activos, la convierten en un acto de violencia política de escala nacional.

Israel viene reclamando con razón el fin del terrorismo como modo de dirimir su conflicto con los palestinos. Esperando no estar abriéndole la boca al diablo, como se dice en Israel, 2009 ha sido un año prácticamente sin terrorismo, sea por los motivos que fuere: la Cerca Separadora o “Muro”, el aumento de la calidad de vida palestina en Cisjordania, o por la habilidad gubernativa –y silenciosa- de Abu Mazen.

El operativo Plomo Fundido también puede haber aportado. Una vez terminado, Hamás siguió lanzando algunos Kassam para el protocolo, y después paró. Se dedicó a instaurar un régimen de terror fundamentalista hacia su propia sociedad, por frustración o por dictado iraní. Pero también a abrir un proceso de reconciliación con el Fatah de Abu Mazen y a negociar la liberación de cientos de palestinos presos en Israel a cambio de su único naipe fuerte, el soldado Guilad Shalit.

Por ahora, como quiera que sea, el terrorismo ha pasado a segundo plano también en ese frente. Nótese, también para el protocolo, que el operativo Plomo Fundido en Gaza no desató, como hubiera sido obvio muy pocos meses antes, una Tercera Intifada en la Margen Occidental. Esto solo debiera haber encendido varias “luces verdes” del lado israelí: la fractura interna palestina entorpece la paz, pero también puede ser visto como una oportunidad para avanzar.

El renacimiento de la Hoja de Ruta

El cese del terrorismo de facto, es también el cumplimiento, aunque no de jure ni en el plazo acordado, de la Hoja de Ruta, que también fuera adoptado por el actual gobierno como “pacto preexistente” a ser cumplido a pie juntillas. Es interesante cómo se dan algunos procesos en el Medio Oriente. Muchos documentos se rechazan, y se termina luego actuando de acuerdo con ellos. Ocurrió con el legendario Plan Alón para asentar provisoriamente los territorios recién conquistados en 1967. El plan se rechazó oficialmente, pero se llevó a la práctica con variantes por los  propios gobiernos laboristas, para ser intensificado con entusiasmo por los gobiernos del Likud. Ya había ocurrido antes con la doctrina del Muro de Hierro del nacionalista Zeev Jabotinsky, rechazado por el hegemónico partido de Ben Gurión. Éste, no obstante, fue quien convirtió a Israel en la potencia regional invencible tan soñada por “Jabo”.

Es lo que parece ocurrir ahora, de a poco, con la Hoja de Ruta, el plan de George W. Bush hijo. El primer aporte de dicho plan es el mismo que en su momento hiciera el propio Biniamín Netanyahu: la reciprocidad. Ya en su primer párrafo, el plan estipula el desmantelamiento de las organizaciones militares paralelas del lado palestino. Desde entonces la realidad cambió, y la fuerza armada del Hamás es indesmantelable, por ser gobierno en Gaza, y sólo es cooptable, por medio de la refusión política. Sin embargo, el terrorismo ha entrado en un impasse que no es recomendable desperdiciar.

A cambio, Israel debía cesar toda construcción en los territorios, incluida la generada por el crecimiento vegetativo, y desmantelar todos los “outposts” (asentamientos ilegales aun desde la óptica israelí) montados desde marzo de 2001. Este gobierno, cuyo canciller Avigdor Liberman se llenara la boca con la Hoja de Ruta en su primer día en funciones, parece no haber leído la segunda parte del primer apartado del plan de Bush.

La empresa colonizadora en su conjunto es el acto más irracional y absurdo de Israel. Obsérvese, si no, la actual conducta del gobierno, la de autorizar la construcción de viviendas para luego anunciar el congelamiento de la construcción, que tiene el fin de destrabar negociaciones que podrían llevar, eventualmente, a evacuar dichas construcciones. ¿Para qué seguir destinando fondos del contribuyente israelí a seguir alimentando un peligro que, a su vez, se traducirá en nuevos y cuantiosos gastos militares? Como me lo preguntaba, presa de la impotencia, una estudiante de América Latina recién llegada al embrollo mesoriental: “¿Por qué no hacen de una vez lo que todos saben que debe ser hecho?”

Bibi, el obediente

La respuesta, sin embargo, no es del todo desalentadora, por lo menos en opinión de quien firma estas líneas. Al fin y al cabo, Bibi Netanyahu está haciendo –siempre a regañadientes, pero siempre obediente- lo que sabe que debe ser hecho. Desde su asunción, no se han vendido más terrenos, ni se habían otorgado hasta ahora más permisos de construcción. Las mentadas 2.500 viviendas habían sido autorizadas por el gobierno anterior, de Ehud Olmert, líder de Kadima.

Ahora, Netanyahu está congelando la construcción en los territorios, pero la está frenando como frenan los vehículos: con una distancia de freno. En un coche, frenar de golpe pone en peligro de muerte a los pasajeros. Si Netanyahu congelara de modo súbito, como lo quiere Obama, el ala derecha de su gobierno se retiraría y su coalición se desmembraría, con todo el retraso que ello significa. Ningún miembro de la actual coalición quiere retirarse, y no lo harán por un congelamiento en los territorios que no es fatal ni sella destinos de nada. Pero sus “constituencies“, sus votantes, no lo podrán digerir, y vomitarán a sus líderes. Y sólo si el coche de Bibi sigue viajando, podrá seguir haciendo lo que, según lo muestra la historia, sólo los coches de la derecha israelí parecen ser capaces de efectuar.

Sea por la razón que fuere, lo que resulta es un gobierno que actúa como la tribu africana del chiste. “Elijan: o paran con el terrorismo (que es la “muerte” del gran naipe de la causa palestina que, admitamos, los ha llevado a sus grandes logros), o habrán más operativos tipo Plomo Fundido y más asentamientos (unga-unga)”.

Sin ser del todo categóricos, los palestinos por una vez parecen haber aprendido la lección de la fuerza israelí: “Está bien, basta, no podemos más: paramos con el terrorismo”. Y el gobierno israelí, que necesita demostrar que es macho que nadie le va a venir a él, justo a él, con dictados e imposiciones, parece responderles: “Muy bien, pero antes, un poquito más de asentamientos”.

(Publicado primero por Nueva Sión, N° 949, septiembre 2009)

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Un misterio llamado Avigdor Liberman*

Publicado por marcelokisilevski en Septiembre 11, 2009

Liberman

No cabe duda de que el canciller israelí Avigdor Liberman es uno de los fenómenos más extraños y misteriosos de la actualidad israelí. Es cierto, Liberman, ex mano derecha de Biniamín Netanyahu durante su primer mandato allá por 1996, es el líder de uno de los partidos más derechistas que ha conocido la política legal en el país. Sin ir más lejos, en 2003, dos años después del asesinato del líder de Moledet, Rejavam Zeevi (Gandhi), Liberman adoptó sin tapujos la idea acuñada por aquél conocida como “Transfer”: aquella “invitación cordial” a los palestinos de Eretz Israel a que se suban a autobuses gentilmente financiados por el gobierno, y abandonen nuestro país hacia cualquiera de los 22 países árabes en el Medio Oriente. Con esa plataforma, logró 7 diputados en la Knesset con su partido, Israel Beitenu.

Su última patente es el lema: “Sin fidelidad, no hay ciudadanía”, con la idea de despojar de su ciudadanía israelí a los árabes israelíes. La ley de la Naqba, propuesta por diputados de su partido, fue aprobada por el gabinete en versión suavizada: quien osare conmemorar el inicio del drama de los refugiados palestinos conocido como la Naqba (catástrofe) será penado con multas y retiro de subsidios institucionales, en lugar de cárcel, como había propuesto Israel Beiteinu. La Knesset tiene todavía la última palabra.

Y la corrupción. El jueves 17.7 último, la policía se reunió con el asesor letrado del gobierno, Menny Mazuz, para recomendar el procesamiento de Liberman por lavado de muchos millones de dólares y soborno, entre otras figuras delictivas que comienzan a ser demasiado habituales en la escena de este país supuestamente primer-mundista.

Y sus expresiones. Desde el estrado de la Knesset llamó a tratar como a nazis a diputados árabes que se habían reunido con representantes de Hamás y de Hezbollah, por considerarlos colaboracionistas con el enemigo: “En los juicios de Nuremberg ejecutaron no sólo a los nazis sino también a quienes colaboraron con ellos. Yo espero que ese sea el destino que corran los colaboracionistas dentro de esta casa”, sentenció.

Pero sería muy fácil despachar a Liberman con el mote de facho sin más ni más, en un tiempo posmoderno en el que lo original es precisamente la mezcla. Y aun a riesgo de caer de la tabla de lo políticamente correcto, la verdad sea dicha: la ideología política de Liberman es compleja, no simple, al punto que por muy poco no formó coalición con Tzipi Livni, líder de Kadima, luego de las últimas elecciones.

En efecto, en las elecciones anteriores en 2006, Liberman había propuesto su propio invento para resolver el conflicto en el Medio Oriente: el intercambio de territorios. Para él, derechista, la solución del conflicto pasa por la separación, no sólo de los palestinos de los territorios, sino también de los árabes israelíes. Con ese fin, Liberman propuso que en el futuro estado palestino, la frontera del norte de la Margen Occidental sea corrida más hacia el norte, desde la Línea Verde, aquella línea de armisticio de 1949, hasta abarcar también a los poblados árabes del triángulo, con poblaciones tan importantes como Um El Fajem. En total, unos 120.000 palestinos viven en la zona, atravesada por la famosa ruta 65.  A cambio, Israel podría anexar territorios equivalentes en los llamados “bloques de asentamientos”: Gush Etzión, Maalé Adumim y Ariel.

Atención con esta idea. Es cierto que está formulada desde la derecha. Pero en esta versión de separación, los árabes no pierden la ciudadanía israelí, sino que pasarían a tenerla doble: israelí y palestina. Tampoco son expulsados de sus hogares, sus hamulas (el clan, esa unidad de referencia y pertenencia del árabe) sigue incólume.  Sencillamente, pasan a morar bajo otra soberanía, que es la de su propio marco de pertenencia étnica. ¿Violación a los derechos humanos? A discutir. Al punto que el presidente Shimón Peres comenzó a comentarla en los pasillos protocolares de Estados Unidos y Europa.

Y el detalle más importante, que pasa desapercibido en este programa, supuestamente brutal: al querer “mudar” a los árabes hacia la soberanía palestina… Liberman está aceptando el estado palestino. Tan sencillo como eso. Al asumir su cargo de canciller, Liberman fue claro o, como nos gusta calificarlo, brutal: “Que nadie se engañe”, dijo. “Este gobierno no acepta Annapolis porque no fue aprobado por la Knesset. Sólo estamos comprometidos con la Hoja de Ruta”.

El estilo era de derecha; el contenido ya pertenece al mainstream israelí. La Hoja de Ruta fue el primer plan norteamericano, propuesto por la Administración Bush, en hablar explícitamente de un estado palestino como meta final de las negociaciones. Tanto la derecha como la izquierda podían respirar aliviados: la Hoja de Ruta llama, en el mismo primer apartado en que se habla de “estado palestino”, al desmantelamiento por la Autoridad Palestina de todas las organizaciones terroristas. Para la derecha, “esto jamás ocurrirá, Liberman está quedando bien gratis”. Para la izquierda, por el mismo motivo, Liberman estaba buscando una excusa para continuar con la negativa.

La tardanza pataleante de Netanyahu en rendirse a la presión de Obama y pronunciar en Bar Ilán las odiadas palabras, “estado palestino”, era sólo un gesto de política interna, para los votantes de derecha que lo veían por televisión. Pero ciertamente a Liberman no se le iba a ocurrir abandonar la coalición por ello.

Otro tema que haría de Liberman un candidato potable para la izquierda israelí –de nuevo, si no fuera por su bestialidad y, aparentemente, por su poco respeto de la legalidad- es el tema del casamiento por civil, asunto que empuja como él solo sabe hacerlo. Liberman no es amigo de Meretz ni es un adalid de los derechos civiles. Sencillamente, hay demasiados inmigrantes rusos que no pasan el examen del rabinato, y la cruda realidad demanda una solución para este sector de “judíos dudosos”, que llegan a un 5% de la población, y todavía no nombramos a quienes no tienen ganas de que su rabino bajo la jupá sea ortodoxo.

Últimamente, Liberman conduce un cambio de rumbo en la política de imagen de Israel, de la clásica hasbará (esclarecimiento) a favor de todo lo que hace Israel en su política externa, a lo que se conoce en los pasillos de Cancillería como “Diplomacia Pública”: en lugar de buscar todo el tiempo “tener razón”, buscar “tener amigos”. Es decir, consolidar buenas relaciones con países y regiones hasta ahora distantes, crear puentes, mejorar las relaciones económicas con la mayor cantidad de países, y buscar nuevas alianzas. En esta idea se inscribe su actual visita a Brasil, Argentina, Perú y Colombia. Sus siguientes metas son otras economías emergentes, en especial India, China y Rusia. En Sudamérica, el blanco principal es Brasil. La hasbará argumentativa clásica deberá pivotear de los palestinos a la amenaza iraní, dice Liberman. Y el resto debe ser “branding”, la política ya iniciada en la era Livni de posicionar a Israel como marca de tecnología, turismo y mujeres hermosas, en lugar de como escenario de conflicto.

Lo cierto es que Avigdor Liberman plantea un enigma. Una especie de noticia de que no sólo la izquierda se ha corrido, con mayor o menor disimulo, hacia el centro. Por las razones que fueren, Liberman acepta el estado palestino, y va a votar a favor de su fundación, con tal de ver a los palestinos lejos de su vista. Y favorece el casamiento por civil, una vieja deuda del estado laico de Israel. Si no termina en la cárcel, cuando miremos en retrospectiva su gestión, y una vez pasada la bronca por sus exabruptos racistas, Liberman podría sorprendernos. 

*Publicado primero en Nueva Sión, Buenos Aires, número de julio de 2009, con vistas a la gira oficial del canciller Avigdor Liberman a Sudamérica.

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Videítos nuevos

Publicado por marcelokisilevski en Julio 12, 2009

En un intento por ponerse al día con la tecnología, me han llegado videos nuevos que buscan articular el mensaje en favor de Israel y sus políticas de paz, que quizás les interese ver, y difundir.

El primero fue producido por el American Jewish Comittee y se titula: “No”: el verdadero obstáculo para la paz.

El segundo lleva ya varios días circulando por la red, y es el último grito del rap! Incluye final feliz…

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Obama y el arte de la puesta en escena

Publicado por marcelokisilevski en Junio 5, 2009

Obama 

Me gustó el discurso de Obama. La novedad que trajo no fue su contenido sino su forma. Porque, la verdad sea dicha, Obama no dijo nada nuevo. Lo nuevo estuvo en la manera en que armó la puesta en escena, la dimensión de espectáculo, los días que precedieron, con un impresionante marketing del “Discurso de Obama”, con vistas a la avant premier, que fue presenciada por el mundo entero, y más allá también.

Obama les dijo a todos lo que ya sabían, pero lo dijo de un modo en que todos quedaran contentos. Obama intentó decir a todos lo que esperaban oir, pero no le molestó, tampoco, que todos se pudieran molestar. Ayer me consultaron en la CNN en español, y antes de mi intervensión, un analista peruano de origen palestino se quejaba de que Obama hablara del  fin del terrorismo, siendo que Israel no había cesado la construcción en los asentamientos desde los años ‘90, cuando los acuerdos de Oslo. Yo recordé luego, a mi turno, que tampoco los palestinos cesaron con el terrorismo, a pesar de que ello también formaba parte de los mismos acuerdos. Pero eso no era lo más importante.

También los judíos e israelíes se pueden enojar. Obama, por primera vez, equiparó por completo a palestinos con israelíes. Comparó el sufrimiento del pueblo judío de siglos hasta llegar al Holocausto, con el sufrimiento palestino de “las últimas décadas”. Y equiparó el terrorismo palestino con la construcción en los asentamientos, frente a lo que la derecha siempre se ha enojado: “¿Construir casas es lo mismo que matar mujeres y niños inocentes? ¿Cómo amenaza la paz construir lugares donde vivir?”

Pero Obama les estaba diciendo otra cosa, a condición que se lo quiera oir: por primera vez tienen un presidente norteamericano que intenta ser un mediador imparcial en serio, que entiende tanto a unos como a otros, que habla del “Holly Koran” y resucita su segundo nombre, Hussein, pero que mañana visitará Buchenwald, porque no se olvida.

Ahora tienen ustedes dos opciones: o seguir colocados de cara al pasado y quejarse infinitamente, o de convertir el conflicto en problema, y colocarnos todos del mismo lado frente a ese problema en común, y de cara al futuro.

Todos ustedes, les dijo ayer Obama a todas las partes de todos los conflictos en el Medio Oriente, saben perfectamente qué es lo que pueden alcanzar, qué es lo que les corresponde. Todos ustedes, también, saben cuál es el precio que tendrán que pagar por ello, qué es lo que las otras partes esperan de ustedes. Ya lo hemos hablado hasta el cansancio, y de algunas de esas cosas tenemos incluso contratos firmados.

Y aunque esto estaba tan claro, Obama se tomó el trabajo de nombrar una por una a las partes del conflicto, sus necesidades, sus exigencias y sus precios a pagar, pero sin pretensiones de renovar en la información, ni de fundar en El Cairo ninguna “Doctrina Obama”. Con respecto a Israel y los palestinos, prácticamente se trató de una repetición de la Hoja de Ruta.

Ahora, terminó Obama, dejémonos todos de berrinches y de quejas, y hagamos lo que tenemos que hacer, pero esta vez, todos juntos.

Todo ello, repito, a condición que se lo quiera oir, pues se sabe que, si tanta gente desea algo, nada es imposible. Pregúntenle, si no, a Theodoro Herzl. Y para atacar esa dimensión emocional, igual que el dramaturgo frustrado Herzl en aquel 1° Congreso Sionista de 1897, al que montó como si fuera una gala teatral, es que el histriónico Obama armó lo que armó.

Aunque los resultados se verán en la cancha -pero el norteamericano ya trae buenas referencias-, ya no cabe duda de que Obama es un artista del marketing, de la oratoria y de la escena.

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Encuentro de Análisis Post-Electoral

Publicado por marcelokisilevski en Febrero 8, 2009

Imagen de la última video conferencia con las comunidades latinas del norte. La del jueves, apta para todo público.

Imagen de la última video conferencia con las comunidades latinas del norte. La del jueves, apta para todo público.

Este martes son las elecciones. El miércoles vienen las repercusiones, empiezan las negociaciones coalicionarias de aquellos que ganaron, y los rendimientos de cuenta para aquellos que perdieron.

Yo los invito a encontrarnos el jueves en la red para analizar juntos lo que pasó y lo que puede pasar de acá en más. Repitiendo el éxito de la web-conference de la semana pasada, la cita es este jueves 12.2 a las 23.oo hora israelí (GMT+2), cosa de ajustarme lo más posible al horario latinoamericano.

¿Cómo acceder? Hagan click aquí abajo, donde dice “Israel, elecciones y después”, que los va a llevar a la plataforma de WizIQ.com. Ahí se les va a pedir que se inscriban con email y contraseña, y quedarán inscriptos a la charla. Si hay preguntas al respecto, no duden en escribir. Los espero!

Get your own Virtual Classroom

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“Hamás vs. Israel” como sistema

Publicado por marcelokisilevski en Enero 14, 2009

La discusión sobre quién tiene razón en el actual enfrentamiento en Gaza es absolutamente estéril. Los críticos de Israel encuentran “pruebas en el terreno” de que Israel es culpable, porque los números no mienten: 760 muertos en 10 días es un crimen de guerra. Los defensores de Israel tampoco mienten. De esos 760 sólo un 25% son civiles, y el resto son militantes de una organización a todas luces terroristas que asedió a Israel durante los últimos 20 años y que usa a los civiles palestinos como escudos humanos.

 El mundo se olvida, como dice mi colega Jana Beris, que Israel se viene autoconteniendo de no hacer este operativo desde hace 8 años, precisamente para no matar civiles, lapso durante el cual Hamás mataba cientos de israelíes con sus Qassam y sus hombres-bomba. Y tiene razón también Alan Dershowitz, cuando dice que el criterio numérico no es el único que debe usarse para juzgar los hechos, y que incluso se convierte en un criterio perverso. Pues el criterio que define, dice, es el de el riesgo que impongo a mi enemigo. Si una organización terrorista dispara un misil para deliberadamente matar niños en un jardín de infantes de Beer Sheva, Israel tiene derecho, amparado por la ley internacional, a matar a todos los combatientes de la organización que ordenó el ataque, no importa su número. Y no importa que no haya muerto ningún niño: Israel no puede ni debe permitir que el Hamás juegue a la ruleta rusa con los suyos, dice Dershowitz.

Todo esto está bien. Llegados a este punto, con una organización intransigente disparando cohetes de modo histérico, jugando al todo o nada y al suicidio colectivo, el operativo israelí, terrible, doloroso para ambas partes, cuantitativamente más terrible y doloroso para los palestinos –nunca nos olvidemos de los civiles palestinos, ni de los nuestros, ni a nuestros soldados- era inevitable y está justificado. Pero la pregunta que Israel deberá hacerse el día después es cómo no llegar más a “este punto”.

Pues la seguidilla de hechos que llevan a todos los operativos israelíes, que hacen recrudecer el odio de los palestinos, que hacen florecer organizaciones terroristas demenciales, que “no pierden la oportunidad de perder la oportunidad”, que arrastran a otro “operativo inevitable”, donde todos “tienen razón”, forma parte de un patrón estanco.  

Ya se ha hablado más de una vez de círculo vicioso. Le preguntan a un hombre golpeador por qué le pega a su mujer. “Porque se la pasa gritando”, contesta. Le preguntan a su mujer por qué grita: “¡Porque me pega!” Así sería la cosa en el Medio Oriente. Los palestinos creen que hacen “resistencia” contra la violencia israelí cuando realizan actos de terrorismo contra civiles, y los israelíes creen que combaten el terrorismo cuando realizan sus operativos. Así lo explicaba en los años ‘60 el teórico de la comunicación Watslawic en su “secuencia comunicacional”. Según este modelo, todo se trataría de un gigantesco malentendido.

Creo, en cambio, que se puede abordar mejor el patrón de acontecimientos utilizando el modelo del “pensamiento sistémico” propuesto por el teórico Peter Senge. El modelo va más allá de lo comunicacional, al introducir el concepto de un sistema de fuerzas, que actúan en resistencia mutua, confirmándose, sin que una pueda existir , de hecho, sin la otra. Se trata de un sistema dinámico, no de una mera secuencia o un círculo vicioso.

Nadar contra la intuición

Vaya una historia del propio Senge, en su libro “La quinta disciplina”, traducido al hebreo como “Hairgún Halomed”, “La organización de aprendizaje”:

“Hace unos años fui testigo de un trágico accidente, cuando salimos a navegar en Main, a principios de la primavera. Llegamos a un pequeño dique, y bajamos a la costa para pasar nuestra embarcación al otro lado del obstáculo. Llegó al lugar un segundo grupo, y un joven que estaba bebido decidió pasar su rapsoda de goma al otro lado del dique. Luego de pasarlo, la rapsoda volcó, y el hombre se vio lanzado al agua congelante. No logramos llegar hasta él, y contemplamos horrorizados su lucha desesperada por nadar contra la corriente, contra las olas que volvían hacia la base del dique. Su lucha continuó sólo algunos minutos, y entonces murió por enfriamiento. Su cadáver inerte fue chupado de inmediato en el torbellino acuoso. Segundos después, su cuerpo resurgía flotante hacia la superficie, unos 10 metros corriente abajo, libre del torbellino de la base del dique. Lo que el joven intentó hacer en vano  en sus últimos momentos de vida, lo hizo por él la corriente, segundos después de su muerte. Irónicamente, fue precisamente su lucha contra las fuerzas que actuaban en la base del dique la que lo mató. No sabía que el único camino para salvarse era ‘contrario a la intuición’. Si no hubiera intentado mantener la cabeza sobre el agua, sino buceado hasta donde la corriente se mueve río abajo, se habría salvado”.

Senge aplica esta historia, su teoría y todo su libro a empresas e instituciones. Habla de “prototipos sistémicos” y del modo por el cual sus diversos actores se retroalimentan para perpetuar situaciones repetitivas. Entonces, hace referencia a situaciones más amplias: “Cuando se revelan prototipos en la familia, en el sistema ecológico, en la noticia periodística o en la sociedad, a menudo no las vemos tal como las sentimos, debido a su complejidad. A veces nos crean una sensación de dejá-vu, una especie de sospecha de que ya hemos visto este patrón de fuerzas en el pasado. ‘Ah, otra vez’, nos decimos. Si bien los gerentes experimentados conocen muchos de estos moldes argumentales intuitivamente, en general no los saben explicar”.

Senge advierte que, para adoptar el pensamiento sistémico, no basta con decir: “hay que ver el panorama general y adoptar una actitud de largo plazo”. Pero identificar los patrones en los acontecimientos, dibujar el molde dentro de los cuales se mueven los actores del drama, puede servir para alimentar procesos positivos en la organización, en la sociedad y entre países, y corregir los negativos.

Para llevar la metáfora a la realidad de Medio Oriente, mencionemos los tres tipos de fuerzas que actúan en un sistema: reforzantes, debilitantes y retardadores. Así pues, tanto israelíes como palestinos vienen realizando acciones desde prácticamente siempre, que refuerzan, reafirman y agravan los riesgos del sistema. El operativo Muro de Defensa y sus similares reforzaron el sistema. Los Acuerdos de Oslo fueron un intento de debilitar el sistema, el problema fue que generaron otro sobre el que había que haber actuado subsecuentemente. A la larga, el viejo sistema, el viejo patrón, se vio reforzado. Y la última tregua, entre Hamás e Israel, entre junio y diciembre de 2008, podría ser leído como una fuerza suspensora o retardante del sistema, aunque a la larga sirvió para dar más fuerza a uno de los actores, por lo cual se trató de una inyección reforzante. La única fuerza suspensora a la vista en este sistema resulta ser el poder de disuasión que logra restaurar Israel después de cada operativo. Tal como ocurrió con Hezbollah en el sur del Líbano, que no ha vuelto a agredir con olas de misiles Katiusha el norte israelí, pasará algún tiempo antes de que Hamás vuelva a levantar la cabeza. Pero a no engañarnos, Hamás -o su reemplazo- volverá.

Según el modelo, en lugar de meramente poner el sistema al descubierto para que todos los actores se “den cuenta” del malentendido que genera el “círculo vicioso”, aquí se trataría de introducir nuevas fuerzas en el sistema dinámico, capaces de modificarlo.

Si leemos este sistema como en el ejemplo del dique, colocando a Israel en el rol del nadador, el Hamás, con su esencia intransigente, será la cascada que baja del dique generando las olas que vuelven sobre sí mismas y generan el remolino. En lugar de luchar contra el Hamás, entonces, Israel debería efectuar acciones que esquiven al Hamás sin tratar de combatirlo. Pues si lo combate, permaneciendo dentro del sistema, las mismas acciones israelíes generarán a la larga más odio contra Israel y más terrorismo, es decir, perpetuarán la fuerza del dique. Los operativos , desde Muro de Defensa a esta parte, han sido y habrán de ser cada vez más fuertes, más violentos contra los palestinos, y más generadores de odio,  terrorismo palestino y, en el futuro, nuevos operativos “inevitables”, porque así es la dinámica de este sistema.

Desarrollo inducido desde afuera

Se debe introducir una fuerza inductora desde afuera, que haga bucear a Israel –y también al pueblo palestino- hacia afuera del torbellino, y que no modifique radicalmente al Hamás,  sino que lo torne irrelevante.  Como el torbellino que sigue existiendo aun cuando el nadador lo ha abandonado a fuerza de buceo, pero deja de existir dentro del sistema, que ha pasado a ser otro, a “pasar por otra corriente”.

Pero el nadador necesitaba imaginación, poder pensar por fuera de lo que su intuición le marcaba, que era resistir fuera del agua, combatir las olas que lo devolvían a la base del dique una y otra vez. Como al nadador de la anécdota, imaginación y visión de estadistas es lo que les falta a los actores de este sistema. En una reunión del gabinete con el Alto Mando israelí, uno de los generales preguntó retóricamente: “Está bien, supongamos que volvemos a conquistar Gaza. ¿Entonces qué?” No obtuvo respuesta. Pero él es un general, y en ningún lado se espera –ni se debiera esperar- que un militar piense con mente de estadista. Él sólo debe ganar la batalla. ¿Pero qué hay con los políticos que estaban allí sentados? También son parte del sistema al entender el conflicto sólo en términos de enfrentamiento.

Habrá que pensar con imaginación. Quizás haya que conquistar Gaza y eliminar la amenaza inmediata del Hamás, pero actuar rápidamente para que la próxima organización terrorista –que odiará más a Israel, que será más sofisticada y más mortífera- no llegue a surgir. Israel y el mundo deberán hacer todo al revés en Gaza y en los territorios. Imaginación. Crear un momentum de paz, crear el estado palestino, diseñar una especie de Plan Marshall para ese estado. Es un ejemplo. No sería fácil, porque el pueblo palestino no es el alemán, en el sentido de que, aun si todas las empresas multinacionales del planeta invirtieran y crearan allí puestos de trabajo, habría que darles a los potenciales empleados una extensísima capacitación, que podría durar varios lustros, para ocupar todos esos puestos y poner en marcha esa economía. Pues bien, habrá que empezar cuanto antes. El tiempo que llevaría cambiar el “sistema” no es excusa para no hacer nada, para preguntarnos “¿y después qué?” El supuesto “fundamentalismo” y “lavado de cerebro” de las masas palestinas tampoco es excusa. Las opiniones públicas pueden cambiar, y lo han hecho rápidamente, tanto del lado israelí como del palestino, varias veces en los últimos 20 años.

Sólo la apertura política, la satisfacción a sus necesidades nacionales y su desarrollo económico “medio a la fuerza”, harán que el “sistema” sufra –o goce de- un viraje dinámico. Repito: se trata de un sistema de fuerzas que habrá que esquivar, a veces quebrar. Y a no engañarnos: hay fuerzas sistémicas que se oponen al cambio tanto en el seno de los palestinos como de los israelíes. El sistema es mucho más complejo que la dinámica de terrorismo-operativos. Pues la idea de desarrollo económico para los palestinos no es nueva, y ya Shimón Peres, actual presidente, ha escrito un libro al respecto: “El Nuevo Medio Oriente”.

Su idea todavía no resultó, porque, a decir verdad, todavía no se intentó. Se intentó la ocupación, que reforzó el sistema; se intentó un acuerdo de paz a medias, sin desarrollo económico, que también lo reforzó; también la inyección de dinero, con la expectativa de que los palestinos se desarrollaran solos, que construyeran su “estado en camino”, fracasó miserablemente y reforzó el sistema, al ser utilizados los fondos de los países donantes para la compra de armas y para el desarrollo de elites corruptas.

En conclusión, esta aproximación al conflicto visto como sistema podría servir como herramienta para un cambio estructural en las relaciones con los palestinos. Sin embargo, soy pesimista. Tanto en Washington como en Jerusalem y en Ramallah, siguen creyendo en la buena voluntad de los actores –que están inmersos en este sistema de fuerzas- de cambiar la realidad. Pero los israelíes creen que los palestinos entienden sólo por la fuerza, mientras que los palestinos creen exactamente lo mismo de los israelíes. Según la visión aquí presentada, ambos tienen razón.

Un oficial del ejército israelí ejemplificó con una metáfora el diálogo existente entre la capa militar y la gubernamental, que se mantiene pura y exclusivamente en el paradigma del discurso confrontacional, característico de este sistema: “Nosotros hemos lanzado una pelota al aire, y ahora los políticos deben decidir dónde quieren que la detengamos. Si la detenemos a una baja altura, el gobierno obtendrá un período de pocos años hasta el próximo operativo. Si la detenemos a una mayor altura, tendremos muchos años de calma”. Hasta la próxima vuelta.

Tengo un hijo de 8 años. Basándome en el ritmo del sisetma, cuando él esté en el ejército habrá de participar en algún “amplio operativo” de Tzahal contra el terrorismo, necesario y justificado, llegados a ese punto. Ya me estoy preguntando cómo se llamará.

(Publicado primero en Nueva Sión: www.nuevasion.com.ar)

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Una situación política imposible

Publicado por marcelokisilevski en Enero 4, 2009

Luego de la primera jornada de operativo terrestre, ya tenemos un soldado muerto. Será hora de empezar a pensar en el “día después”. Mientras tanto, sigue la entrevista que me hiciera Guillermo Lipis para la Agencia Télam. La nota publicada la posteé ayer, acá van mis respuestas completas.

- ¿Cómo se entiende esta escalada de violencia mutua?
-Yo pondría el punto de partida en una situación políticamente imposible creada entre Israel, los palestinos y EE.UU., en ocasión de las últimas elecciones generales en la ANP. George W. Bush presionó a Israel para permitir participar en ellas al Hamás. Éste triunfó en los comicios, pero no abandonó su plataforma, ante lo cual, tanto Bush como Israel y el presidente palestino Abu Mazen les negaron el traspaso del poder. De la mano del Cuarteto impusieron  4 condiciones para reconocer su gobierno: el reconocimiento del derecho a la existencia de Israel, la renuncia al terrorismo,  el cese de los misiles Kassam y el respeto de acuerdos internacionales preexistentes. Tanto la imposición de estas condiciones a un cuerpo soberano y democráticamente electo, como practicar lo contrario a estos principios por parte del Hamás, es calificable de antidemocrático y violento. Nadie puede adjudicarse en este triste episodio mayores virtudes democráticas. Se trataba de la primera vez que un partido gana las elecciones, se quejaba Ismail Haniyeh, y no se le entregan las riendas de las fuerzas armadas. Sobrevino el golpe y con esas “fuerzas armadas” Hamás copó de modo violento y criminal la Franja de Gaza, continuó con el terrorismo contra civiles del estado vecino, lo que a su vez arrastró a Israel al bloqueo, lo cual generó un endurecimiento de la “resistencia” del Hamás, que pone el punto de partida de toda esta secuencia en otro lugar, a saber, en la mera existencia de Israel.  Entre la miopía de Estados Unidos en insistir en la participación electoral de una organización que niega todos los principios democráticos, los dilemas defensivos de Israel que derivan en operativos violentos cíclicos, y el cinismo de Hamás que no duda en provocar estas “crónicas de operativos anunciados” a costa de arriesgar a sabiendas la seguridad de su propia gente, creo que las responsabilidades están bien repartidas entre todos los actores, tanto los fuertes como los débiles. 
 
- Hay analistas que opinan que el conflicto de Medio Oriente no puede ser comprendido desde la cultura occidental. ¿Usted cree que el problema además de político es que existe una mirada diferente de la vida y la muerte?

-Indudablemente existe una mirada diferente acerca de la vida y la muerte. La que se fue desarrollando en el paradigma del fundamentalismo islámico retoma la idea del martirio coránico, que veía la muerte en batalla como la más sublime de las muertes. Pero el Corán no ordenaba provocar guerras sólo para poder morir de esa manera, aunque sí sostenía el concepto de soberanía islámica. De algún modo, el Hamás está imponiendo a su sociedad una visión de que la muerte está por sobre la vida, que no es una prescripción original del Islam, para el que el ideal sigue siendo la vida y no la muerte, sino un desarrollo reciente derivado. Y ello a pesar que en el Islam siempre han ido unidas religión y política, pero no a este punto. La prueba está en la agenda declarada del Hamás, que no acepta la creación de un estado palestino junto a Israel, sino en lugar de Israel. No obstante, hay que subrayar que ello ocurre en el plano político, religioso e ideológico colectivo. En el plano personal, a la hora de la verdad, el padre y la madre palestinos lloran a sus hijos muertos exactamente igual que los israelíes.

-¿Qué condiciones deberían darse y no están sucendiendo para que israelíes y palestinos se entiendan?

-Esta pregunta toca ya a la ideología u opinión de cada uno. Hay quienes dicen que Israel debe retirarse de los territorios y dejar a los palestinos decidir su propio destino. Pero Israel ya salió de la Franja de Gaza y la decisión de Hamás fue, en lugar de construir un estado, continuar el estado de guerra contra el enemigo retirado, lo que generó el bloqueo israelí. Lo subrayo porque hay quienes afirman que Israel se retiró, pero cerró la “puerta de la cárcel y tiró la llave”, cosa que es decididamente falso, las cosas ocurrieron al revés. Del otro lado, hay quienes dicen que, ante esta situación, no queda más remedio que destruir al Hamás e imponer por la fuerza el dominio del Fatah. Queda la sensación de que la imposición de un modelo político a otro pueblo es tan inefectiva como el dejar hacer, por lo menos en el campo de los resultados y por lo menos en este caso, en el que estoy convencido de que Israel está ante una organización con la que, por su propia definición, no se puede dialogar. Queda el plano de los sueños, el de la visión. Personalmente comparto la del presidente Shimón Peres: a mí también me gustaría ver un estado palestino laico y democrático conviviendo en paz con Israel. Me gustaría ver a Israel y al mundo occidental inyectando capitales y know-how para convertir a ese nuevo estado en un pequeño Hong Kong, de modo tal que el fundamentalismo y la guerra dejen de ser un interés palestino. Me gustaría ver la táctica israelí de represión virar hacia una de “progreso inducido”, de modo que paradigmas como el del Hamás pierdan terreno por decantación. Sólo que las visiones y las utopías son ingenuas, por lo menos hasta que se concretan…

- ¿Qué sucede con los partidos y los movimientos pacifistas israelíes?

- El frente de izquierda Meretz, apuntalado para estas elecciones por refuerzos de figuras intelectuales, ha declarado su apoyo con reservas a este operativo. De alguna manera se ajusta a mi opinión de que, puntualmente, con misiles llegando a tantos lugares del territorio soberano israelí, no quedaba más opción que realizar un operativo. Pero en mirada más abarcativa, la estrategia a largo plazo debe ser otra. Y los mismos izquierdistas israelíes que hoy apoyan, miran muy de cerca lo que ocurre en el terreno, denunciando crímenes de guerra o demandando el fin de las operaciones y la investigación de lo actuado. Los más pacifistas reclaman el fin total de las acciones y el diálogo con el Hamás. En mi opinión olvidan que tal diálogo, con la mediación egipcia, sí existió, pero por ahora fracasó. También creo que habrá, a la larga, que volver a intentar dialogar con esa organización.

- ¿Existen interlocutores válidos del frente palestino? ¿Quiénes son, por qué no tienen peso específico a la hora de una negociación definitiva?

-Tiendo a creer que no, por dos razones sencillas. Una es que también los palestinos están en un proceso político de recambio, por un acuerdo de rotación presidencial pactada con Hamás a partir de las últimas elecciones. Hasta ahora el presidente Mahmud Abbas (Abu Mazen) ha logrado postergar dicha rotación, que se tenía que concretar en estas semanas. Por otro lado, Abu Mazen sufre de debilidad política y militar, y no puede de ningún modo imponerse, ni por las urnas ni por la fuerza, al poder acumulado por Hamás. Éste, por su lado, no es ni tampoco desea ser ese interlocutor.

- ¿Hay interlocutores del lado israelí en este momento a sabiendas del próximo recambio de primer ministro?

-El panorama tampoco es alentador del lado israelí, aunque ello sea más coyuntural. Recién el 10 de febrero se realizan elecciones, y hasta entonces, sigue gobernando interinamente Ehud Olmert, que ya ha presentado su renuncia, disparando la contienda comicial. En ese carácter, Olmert carece de plafón para cerrar tratos, tanto constitucional como políticamente. A partir de la asunción del próximo premier, la historia será otra. La historia desde los Acuerdos de Oslo ha demostrado que todo nuevo mandatario ha debido atenerse, tanto a los pactos ya firmados, como a las dinámicas marcadas por las alianzas e intereses internacionales, a saber, las presiones provenientes de EE.UU. y Europa, por las que tanto gobiernos de izquierda como de derecha han negociado, a regañadientes o no, nuevas concesiones y avances en el proceso de paz. Así es de suponer que ocurrirá también en 2009, marcado además por el inicio de la era Obama. Pero se trata de un escenario posible, no de una profesía, ni siquiera de una apuesta, que es lo último que se debe hacer cuando se habla del Medio Oriente.

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Daniel Baremboim sobre Gaza

Publicado por marcelokisilevski en Enero 1, 2009

Baremboim se hizo famoso (o más famoso) con su orquesta formada por israelies y palestinos.

Baremboim se hizo famoso (o más famoso) con su orquesta formada por israelíes y palestinos.

Daniel Baremboim, el director de orquesta argentino-israelí-palestino, tiene mala prensa entre los círculos pro-israelíes, creo que injustamente. Yo, que me declaro pro-israelí, tiendo a estar de acuerdo con cada palabra, salvo matices, de la siguiente carta abierta, que publica hoy el diario El País de España. Si quieren, discutimos los matices.

Gaza y el Año Nuevo

Carta Abierta del director de orquesta hispanoargentino Daniel Baremboim ante los bombardeos de Israel en Gaza

Sólo tengo tres deseos para el próximo año. El primero de ellos es que el Gobierno israelí se dé cuenta de una vez por todas de que el conflicto en Oriente Próximo no puede ser resuelto por la vía militar. El segundo es para que Hamás tenga presente que sus intereses no se imponen con la violencia, y que Israel está aquí para quedarse. El tercero es para que el mundo reconozca que este conflicto no tiene parangón en la Historia. Es complejo y delicado; es un conflicto humano entre dos personas profundamente convencidas de su derecho a vivir en el mismo y minúsculo pedazo de tierra. Es por esto que ninguna diplomacia o acción militar puede resolver este conflicto.

Los hechos de los días pasados me preocupan en exceso por muchos motivos humanos y políticos. Es evidente que Israel tiene el derecho a defenderse, que no puede y no debe tolerar los continuos ataques con misil en contra de sus ciudadanos, pero el incesante y brutal bombardeo del Ejército israelí en Gaza me ha despertado algunas interrogantes.

La primera pregunta es ¿tiene derecho el Gobierno israelí a culpar a todos los palestinos por las acciones de Hamás? ¿Debe ser culpable toda la población de Gaza por los pecados de un grupo terrorista? Nosotros los judíos, debemos saber y sentir más agudamente que otras poblaciones lo inaceptable e inhumano del asesinato de civiles inocentes. El Ejército israelí ha argumentado pobremente que la franja de Gaza está tan superpoblada que es imposible evitar la muerte de civiles durante los ataques.

Nuevas preguntas

La debilidad del argumento me lleva a formular nuevas preguntas: ¿Si la muerte de civiles es inevitable, cuál es el propósito del bombardeo? ¿Cuál es -si la hay- la lógica de la violencia y qué espera lograr Israel a través de ella? Si el objetivo de la ofensiva es destruir a Hamás, la pregunta más importante es si esto es una meta alcanzable. Si no, los bombardeos no son sólo crueles, bárbaros y reprensibles, sino también absurdos.

Si, por otro lado, es realmente posible destruir a Hamás con operaciones militares, ¿cómo imagina Israel la reacción en Gaza después de ello? Un millón y medio de residentes de la Franja no se arrodillarán reverencialmente ante el poderío del Ejército israelí. No debemos olvidar que antes de que los palestinos eligieran a Hamás, Israel los apoyaba en una táctica para debilitar a Arafat. La historia reciente de Israel me lleva a creer que si Hamás es bombardeado hasta su desaparición, otro grupo ocupará su sitio, una formación más radical, más violenta y más llena de odio hacia Israel.

Israel no puede permitirse una derrota militar por miedo a desaparecer del mapa, pero la Historia ha probado que toda victoria militar ha debilitado políticamente a Israel por la aparición de grupos radicales. No subestimo la dificultad de las decisiones que debe de tomar el Gobierno israelí a diario, ni subestimo la importancia de la seguridad de Israel. No obstante, me aferro a mi convicción de que el único plan viable para la seguridad de Israel es ganarse la aceptación de todos sus vecinos. Deseo que en 2009 regrese la inteligencia siempre atribuida a los judíos. Deseo el regreso de la sabiduría del rey Salomón para que aquellos que toman decisiones en Israel la usen para entender que los palestinos e israelíes tienen los mismos derechos humanos.

La violencia palestina atormenta a Israel y no sirve a la causa; la venganza militar de Israel es inhumana, inmoral y no garantiza la seguridad. Como he dicho anteriormente, los destinos de dos personas cuyos destinos están relacionados inextricablemente, lo que les obliga a vivir lado a lado. Son ellos los que deciden si quieren hacer de esto una bendición o una maldición.

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Separando algunos tantos: la polémica alrededor de Gaza

Publicado por marcelokisilevski en Diciembre 30, 2008

En la polémica que se da en el seno de los propios judíos en torno a lo que está sucediendo hoy en día en Gaza, siento la necesidad de separar tantos en varios planos, para que hilemos más fino que la ecuación clásica “violencia” vs. “no violencia”.

Uno de ellos es 1) pacifismo vs. pasividad, por llamarlo de algún modo. No son lo mismo. 2) Otro plano es el de estado de guerra vs. estado de paz, y 3) un tercero toca a lo político: palestinos de un tipo frente a palestinos de otro, en cuanto a sus intenciones y nuestras posibilidades de negociar con ellos. 4) Y cuando se defiende a los palestinos desde Occidente, se está cometiendo otro pecado moralista e incluso paternalista, el de juzgar diferecialmente entre derechos humanos y relativismo cultural. Vamos por partes.

1) Pacifismo vs. Pasividad

Pacifismo no tiene por qué significar no levantar un arma jamás, y la pregunta que queda entonces es cuándo sí. Si estamos de acuerdo en que para defendernos sí, la siguiente pregunta es si existe algún caso en que atacar sea para defendernos. Si consideramos los ataques con misiles sobre territorio soberano como “causal de guerra”, la pregunta siguiente es cuándo se agotan las instancias diplomáticas, puesto que estos misiles, en efecto, no están poniendo en peligro la existencia del estado.

Para acercarlo más a la Argentina, es como ya dijo alguien, como si Uruguay quisiera resolver el tema de las papeleras bombardeando con pequeños misiles, todos los días, la ciudad de Gualeguaychú. Yo no sé si el gobierno y el ejército argentinos lo tolerarían por 8 años! Por no hablar del resto de los atentados terroristas cometidos por Hamás y sus similares.

Y antes del ataque, Israel acudió a las instancias internacionales, Consejo de Seguridad, etc. Digo, el abstenerse de matar a veces es difícil cuando de un lado se pide dejar de tirar, y del otro se pide dejar de existir. Se dirá que Israel forzó a los palestinos por su bloqueo, en cuyo caso los que se están defendiendo son los palestinos. Pero vamos, que las cosas son al revés, exactamente al revés. Después de copar violentamente la Franja, el Hamás se convirtió en agresor. Sí, qué vamos a hacer, a veces el débil es el agresor. ¿Que había y hay ocupación? La pregunta es qué hizo Hamás con la desocupación de Gaza en 2005. Oportunidades no faltaron, ni van a faltar en el futuro.

2) Estado de guerra vs. Estado de paz

Los reclamos de no matar a los asesinos sino capturarlos y someterlos a juicio, en mi opinión, son la base de la segunda doble vara con la cual se miran estos episodios, entre estado de guerra o estado de paz. Aquí caemos en una trampa, a veces en la “mala leche” de la prensa y la opinión pública internacionales: a los palestinos se los juzga según el criterio de estado de guerra, desde el cual, con razón o sin ella, tienen derecho a resistirse al ocupante con los medios a su alcance.

Pero a Israel, cuando combate, con razón o sin ella, con los medios a su alcance, se lo juzga según el criterio de estado de paz, según el cual no está matando a su enemigo en el campo de batalla sino perpetrando ejecución sumaria; en cambio, debiera capturar a los “sospechosos”, investigar cada crimen y obtener pruebas -que de paso no violen las normas investigativas del derecho penal, o sea: que un juez es el que autorice allanamientos, y demás- y luego probar su culpabilidad por medio de la presentación de evidencias y testigos.

La respuesta en mi opinión, es contundente: o ambas partes se comportan civilmente, o ambas lo hacen militarmente. Desde el momento en que el Hamás comete actos bélicos, por más débiles (e imbéciles, por inútiles, pues ellos sí podrían lograr su cometido -salvo la destrucción de Israel- por vías diplomáticas), todos sus miembros se están colocando a sí mismos en el campo de batalla y en la mira de armas. Y a reclamar a otra parte. Dicho sea de paso, esto tiene que ver con lo que Marky Levy definió alguna vez como “la responsabilidad del débil”.

3) Palestinos nacionalistas vs. Palestinos fundamentalistas

Quiero abundar menos en ello, que mucho ya se ha escrito. Pero puedo resumir diciendo, citando al politólogo Shlomo Avineri, que la gran tragedia palestina es su propio fracaso en conformarse como nación. Tenemos hoy en día dos unidades políticas que no sólo están separadas por lo geográfico y lo religioso, sino por sus agendas, por el “qué queremos”. Incluso si se mantuvieran así, y sus diferencias se redujeran al tipo de estado palestino que quisieran ver creado junto a Israel, este país estaría dispuesto a continuar con la agenda de dos estados para dos pueblos, convertida en los últimos años en política de estado. Pues que quede claro: Israel ha entendido que dos estados para dos pueblos es el llamado de la hora, porque la alternativa es uno solo, binacional, que acabe a la larga con el carácter judío de Israel, que era su razón de ser primigenia. El problema radica en que una parte del establishment palestino no ha conciliado con la existencia de Israel, y con esa parte es que tenemos un problema. No con la OLP, no con la Autoridad Palestina, y mucho menos con el pueblo palestino, sino con el Hamás. Sólo con el Hamás, cuya agenda contradice mi mera existencia y niega mi derecho a la autodeterminación como pueblo, tan defendida por las izquierdas occidentales.

Dicho sea de paso: las izquierdas occidentales, al defender al fundamentalismo islámico creen estar defendiendo a los pueblos subyugados por él, cuando en realidad están reivindicando, como idiotas útiles, a los regímenes más reaccionarios y fascistas de la histora humana, con los que no hay negociación que valga. No quisiera ningún izquierdista latinoamericano, progresista y derecho-humanista, intentar organizar una huelga obrera en Irán, o defender los derechos de las mujeres.

4) Derechos Humanos vs. Relativismo Cultural

Aquí Israel se debate en otra trampa de la que le cuesta salir. El pecado paternalista de Occidente es considerar a los palestinos como un “pueblo primitivo”, o mejor dicho “sociedad tradicional”, para usar la nueva terminología de la antropología académica. Dicha concepción sostiene que Occidente ha pecado al querer “civilizar” a los pueblos tradicionales de oriente y África, según el Modelo Antropológico Clásico del siglo XIX. Éste fue reemplazado por el modelo de Relativismo Cultural, que buscaba estudiar cada cultura tal cual es, y condenaba cualquier intento de modificarla como violento e imperialista. En cambio, Israel no es “primitivo” ni “tradicional”, y sus conductas no deben ser juzgadas según la vara del relativismo cultural sino por la de los derechos humanos, que son bien civilizados y universales.

Así, si los palestinos ejecutan colaboracionistas en la plaza pública, sin demasiado juicio previo, eso no viola los derechos humanos: es su cultura y no tenemos derecho a modificarla desde afuera. Si les cortan el clítoris a las nenas, eso es cultura. Si amputan los dedos de los ladrones, eso es cultura, y si las mujeres deben ser encerradas en sus casas, o asesinadas si se niegan a casarse con un tío anciano o si se enamoran indebidamente, eso es su cultura. Y si lanzan misiles y se inmolan con el expreso fin de matar inocentes, eso no es terrorismo, sino que así es su cultura. Ok, bueno, quizás sí violan los DD.HH, pero no lo saben, porque son primitivos e ignorantes, pobre gente. O peor todavía: así es como expresan su desesperación contra una civilización que los ha pauperizado y no les ha dejado alternativa. Perdón, pero en las fabelas de Brasil están más desesperados, y nadie se ha inmolado todavía en un autobús.

No señor: su objetivo no es comer mejor ni tener un estado -que si fuera sólo eso ya lo habrían conseguido hace rato-, sino la destrucción del otro que no es como ellos. Y eso, eso, viola los derechos humanos.

¿Qué pasaría si Israel hiciera estas mismas cosas? ¿Qué pasa con lo que sí hace: intentar eliminar una amenaza por medios que son a la vez de represión pero que pretenden a la larga crear una disuasión que sirva de base para seguir -una vez más- negociando formas de convivencia? Ah, no, Israel es un país europeo, fue creado por la mismísima ONU y entiende razones y, por lo tanto, está violando a sabiendas los derechos humanos. Y eso, eso, es mala leche.

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Fin de la era Beilin

Publicado por marcelokisilevski en Octubre 30, 2008

Yossi Beilin se va. Menos mal que todavia tenemos a Peres.

Yossi Beilin se va. Menos mal que todavía tenemos a Peres.

El gran honor que puede tener un político, o cualquier persona, al final del camino, es que alguien le titule, “El fin de la era N” Quién pudiera. ¿Alguien escribirá “El fin de la era Kisi” cuando me retire, o me agarre artritis y no pueda teclear más? (de morirme ni hablar…)

Pero parece que con Beilin, arquitecto de los Acuerdos de Oslo, se justifica. El diputado y doctor Yossi Beilin (Meretz) anunció anteanoche que se retiraba de la vida política. Esperaba que Tzipi Livni pudiera formar coalición y volver a ser ministro de Justicia por Meretz. Pero al anunciarse elecciones anticipadas, decidió retirarse y convertirse en socio en una empresa en formación.

Pues bien, Beilin (60), doctor en Ciencia Política, fue uno de los arquitectos de Oslo. Fue elegido por primera vez a la Knesset en 1988 y, salvo una pausa de siete años, estuvo allí de continuo. Fue durante muchos años un activista central del Partido Laborista, a nombre del cual ejerció en numerosos cargos, entre ellos titular de la cartera de Justicia.

Ya antes de la victoria de Itzjak Rabin en 1992, Beilin fue uno de los promotores de los encuentros secretos con Yasser Arafat en Túnez, encuentros que conducirían a los Acuerdos de Oslo que, para una mitad de la sociedad israelí, fueron una proeza, y para la otra, una calamidad cuyas secuelas seguimos sufriendo hasta hoy.

Luego, hacia 1999, fue quien desatara un cuasi escándalo cuando propuso rever el carácter de las donaciones de judíos del exterior a Israel, y propuso crear un emprendimiento que financiara a cada joven judío una visita a Israel. Fue el origen de Taglit-Birthright.

Otro simbronazo provocado por Beilin se llamó “Acuerdo de Ginebra” (2003), tejido entre él del lado israelí y Yasser Abed Raboo del lado palestino. Un acuerdo virtual con un marketing excepcional en el mundo, financiado por ONGs europeas y por el gobierno suizo. A cada hogar en Israel llegó enfundado en bolsita de nylon el texto del acuerdo, cuyo fin era uno solo: demostrar, en épocas de Ariel Sharón y sus liquidaciones selectivas de líderes palestinos, que sí había con quién hablar del otro lado. Eso dejó a Sharón en off-side frente al aliado norteamericano, y se puede decir, también frente a la opinión pública israelí. Indirectamente, éste y otros factores llevaron al Plan de Desconexión planificado y ejecutado por Sharón en 2005.

Un politico en el terreno, pero no de barricada. Yossi Beilin en una manifestación por la paz.

Un político en el terreno, pero no de barricada. Yossi Beilin en una manifestación por la paz.

En 2003 se retiró del Laborismo y se convirtió en el líder de Meretz, reemplazando a Yossi Sarid hasta 2008, cuando fuera electo Jaim Orón. Pero en Meretz nunca logró hacerse querer, lo acusaron de usar a Meretz como plataforma de su ego. Sobre todo, no logró sacar a ese partido de izquierda del fango en el que todavía se revuelca.

Ciertamente, nunca fue un político popular. Hablaba muy bien, pero su carisma, si lo tenía, no era el adecuado a la aspereza mesoriental. Como quiera que sea, Beilin fue promotor de posturas que hoy son parte del mainstream en Israel. Principalmente, la postura de “dos estados para dos pueblos” es hoy política de estado, porque, advirtió Beilin, la alternativa es un estado binacional y el fin del estado judío y del sionismo.

Y si se termina una era, es quizás la de Oslo, la de Rabin-Peres y la “Canción de la Paz”, la de la paz romántica. Si habrá de haber paz, Livni o incluso Bibi mediante, será una paz de realpolitik. O los que sueñen, deberán seguir soñando. Menos mal que todavía nos queda Shimón Peres.

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