El blog de Marcelo Kisilevski

Una mirada (más) sobre Israel

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Allah Islam, sobre el islamismo en Europa

Publicado por marcelokisilevski en octubre 3, 2012

El prestigioso periodista israelí, Tzvi Yejezkeli, del Canal 10 de la televisión de este país, ha realizado una miniserie de 4 capítulos sobre la pentración del islam fundamentalista en Europa. Yejezkeli proviene de una familia de judíos irakíes, es especialista en el mundo árabe y, en la actualidad, es analista para varios medios de comunicación.

La miniserie contribuye a comenzar a comprender un fenómeno que parece haberse colado en Europa por su puerta trasera y mejor intencionada. La minimización del fenómeno por parte de los sectores más progresistas con una fácil acusación de racismo o xenofobia tiene un doble peligro: por un lado se trata de un peligro real, que ya ha comenzado a cobrar vidas inocentes. Por otro, deja la lucha contra el extremismo islámico en manos de las corrientes más acendradas de la ultraderecha europea, que ven en esta penetración una excelente oportunidad de levantar cabeza.

A continuación los primeros dos capítulos, subtitulados al español por Gabriel Ben Tasgal.

Allah Islam, Capítulo 1

Allah Islam, Capítulo 2

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Entrevista en “Libre Expresión”, FM Laser, Mar del Plata

Publicado por marcelokisilevski en septiembre 5, 2012

Entrevista extensa y jugosa (espero) con un servidor en el programa “Libre Expresión” conducido por Adrián Freijó en FM Laser de Mar del Plata sobre dos temas: 1) Política de Medio Oriente; 2) La Era Post-Salarial. La pasé bárbaro, me sentí como en casa. Gracias Adrián y Gustavo (el operador)! Pasen, vean y escuchen (tecnología buenísima!):http://www.ustream.tv/recorded/25197706
(La entrevista empieza en el minuto 27)

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¿Jaredim al ejército? No los hagan reir

Publicado por marcelokisilevski en febrero 26, 2012

Contra lo que se cree, cada vez más jaredim van al ejército. Unidad de "Najal Jaredí".

Yo estaba de acuerdo con la Ley Tal. En eso me diferenciaba de mis correligionarios laicos (nótese el contrasentido: “correligionarios laicos” es tan paradójico como “el juez que es perfecto porque nunca falla”…), sin por eso ganarme la simpatía de los religiosos.

La Ley Tal planteaba para los jaredim (ortodoxos de negro, que no aceptan la existencia del moderno Estado de Israel por razones teológicas), una solución para el tema del servicio militar que en su mayoría no cumplen.

Según el plan trazado en la mentada Ley, el estudiante de ieshivá estudiaría hasta los 20 años sin ser llamado a filas. A los 20 se le otorgaría un año de gracia, en el que podría salir de la ieshivá al mercado laboral, si así lo deseaba, sin que el ejército lo moleste. Al término de ese año debía optar: volver a la ieshivá para siempre, o salir al mercado del trabajo productivo. Si optaba por esto último, debía primero prestar un año de servicio civil, tal como lo hacen las mujeres religiosas sionistas.

Los laicos se opusieron porque se estaba legitimando por ley el no cumplimiento del servicio militar por parte de un sector visto como privilegiado. Los laicos, decían, damos tres años de servicio regular, y luego somos “soldados de tiempo completo con 11 meses de vacaciones”, por hacer un mes anual en la reserva.

Yo, en cambio la apoyaba. El status quo en materia de religión y estado, con todos los beneficios a los religiosos, fue una manera que encontró Ben Gurión para permitir a los partidos religiosos acercarse a la estructura del Estado recién fundado y no boicotearlo, sin por eso renunciar a sus principios. Se trató pues, de un invento laico y no se podía venir luego con quejas al sector religioso.

Pero no todos los religiosos quieren ser estudiantes de ieshivá de por vida. Muchos quieren trabajar -de hecho muchos lo hacen-, pero otros no pueden hacerlo porque serían llamados al servicio militar, lo que está mal visto en sus comunidades, que los escupirían a la calle. Ir al ejército, para muchos, implica renunciar a su familia y su pertenencia. La Ley Tal les ofrecía un salvoconducto y los acercaba un paso más a la sociedad general.

En teoría todo perfecto. Pero hubo dos problemas, sin contar la oposición de los laicos: primero, que en los hechos muy pocos jaredim se acogieron a esta Ley supuestamente beneficiosa para ellos.

Segundo, lo que yo no tuve en cuenta en su momento: que se trataba de una ley. La forma que tiene la tradición política de Israel de arreglar sus entuertos entre mayoría y minorías es a través de acuerdos políticos, y no de leyes que fijan dichos acuerdos para siempre.

El precedente es la famosa y por suerte malograda Ley de Conversión. Sobre suelo israelí, la única conversión al judaísmo legítima, que da status válido para aspectos civiles como casamiento y divorcio, es la ortodoxa. Pero se trata de un acuerdo, logrado en su momento por el partido gobernante de turno para que los partidos religiosos no abandonaran la coalición.

En el momento que los religiosos usaron su poder de lobby para dar a dicho estado de cosas fuerza de ley, no sólo los conservadores y reformistas en Israel pusieron el grito en el cielo, sino que toda la judería norteamericana, en su mayoría conservadora y reformista, también se pararon sobre sus patas traseras. Y ellos sí tienen fuerza política en Israel.

Como crudamente me dijo por entonces un amigo, rabino en Nueva Jersey: “Si esta Ley de Conversión se aprueba, estarán creando un pueblo judío paralelo. Los judíos norteamericanos les podrán decir con justicia: ‘Estan en su derecho de dictar leyes, pero si sancionan la Ley de Conversión, métanse su Estado en el trasero y no nos llamen más’”.

Es decir, los judíos de la Diáspora pueden vivir con una situación en la que la conversión es tal y cual, pero no con una en la que dicha situación se cristaliza para siempre en ley.

Lo mismo se puede decir de la Ley Tal sobre el servicio militar para los jaredim. Yo estoy de acuerdo con su esencia, pero darle forma de ley a lo que podría haber sido otro acuerdo político, creó más problemas que soluciones.

Ahora, la Corte Suprema de Justicia anuló su continuación, y pasará a mejor vida. Los laicos pueden decir que se ha hecho justicia. Sólo que la discusión si Ley o no Ley, es una discusión de laicos. Muchas encuestas en la calle jaredí dan cuenta de que muy pocos, siquiera, han escuchado hablar de la Ley Tal. Y sobre ir al ejército: no los hagan reír.

Es decir, la Ley Tal no logró modificar nada. Su anulación, tampoco. Es tan solo una vuelta a lo que había antes, y las modificaciones, que se están produciendo en la calle -más jaredim trabajan, más van por motu proprio al ejército- no vendrán de la Knesset, sino de la tradición política israelí de trifulcas esporádicas, acuerdos de convivencia pacífica y evoluciones sociales silenciosas.

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El status de Israel ante los judíos del mundo

Publicado por marcelokisilevski en junio 13, 2010

Peter Beinart es un joven periodista estadounidense judío que ha publicado un extenso artículo en el último número de The New York Review of Books en el que acusa a la clase dirgiente judía de su país de haber traicionado las ideas liberales y de alejar a la juventud, provocando, paradójicamente, la asimilación.

Beinart sostiene que esa clase dirigente, que comprende sobre todo el AIPAC, el lobby más influyente, y otras organizaciones judías, ha sacrificado los valores liberales para defender a Israel haga lo que haga, y advierte que esta actitud conduce a la pérdida de apoyo a la causa judía por parte de los jóvenes judíos de Estados Unidos que se sienten alienados al ver que sus representantes pisotean los valores liberales.

Beinart explica que, en su condición de liberal, ha de ser crítico con quienes no comparten las ideas liberales, y esto mismo debe aplicarse a Israel, es decir que cuando Israel se aparta del ideario liberal también se le debe criticar, algo que nunca hace la clase dirigente judía de Estados Unidos.

Beinart incluye en el ideario liberal a la libertad de expresión, los derechos humanos, el debate abierto, el escepticismo sobre la fuerza militar y la búsqueda de la paz.

Ojalá los jóvenes judíos, no sólo en Estados Unidos sino en todo el mundo, pudieran hacer la distinción: una cosa es la conducta de Israel, y otra bien diferente su esencia como expresión del derecho de autodeterminación judío, y pudieran defender no sólo ese logro sino todo lo bueno que ha hecho Israel desde entonces.

Por otro lado, la cuestión que eleva Beinart es una cuestión que debiera preocupar a las dirigencias judías: los jóvenes no hacen la mentada distinción, esa es la realidad. Y se están alejando. No quieren quedar “pegados” con conductas de Israel que consideran cuestionables.

No por nada crece en el mundo la protesta judía contra las políticas del gobierno israelí de turno. Es un síntoma, y catalogar a todos de “traidores” porque no nos gustan sus ideas o sus métodos, es hacer la del avestruz. Y seguir insistiendo como en los años ’60 que “los trapitos sucios los lavamos en casa” es no entender que el mundo ha cambiado y que, entre otros cambios, las paredes de esa “casa” se han vuelto transparentes.

En ese sentido, considero saludable la protesta judía desde fuera de Israel, en tanto y en cuanto se hace desde la identificación con aquel viejo ideal. Que protesten significa que todavía les interesa. También significa la posibilidad de mostrar un pueblo judío que discute, que se pelea, que se apasiona y que usa el cerebro, sin alinearse incondicionalmente con ningún liderazgo, porque el pueblo judío es un pueblo eminentemente no autoritario. Eso es también parte de nuestro nuevo mundo: no sólo hay que serlo, también hay que parecerlo.

En definitiva, a los jóvenes: quédense y protesten, que vuestra protesta, no vuestra indiferencia, es lo que nos hace falta. A los dirigentes: si de verdad les interesa la continuidad judía, tan sólo abran los corazones y los espacios, y escuchen.

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Flotilla de la Libertad: más idiotas que útiles

Publicado por marcelokisilevski en mayo 30, 2010

Israel en general, y su Marina en particular, están muy preocupados con el tema de la “Flotilla de la Libertad”, la manifestación de embarcaciones en camino desde Chipre. Israel sabe que tiene todas las de perder en el campo mediático, pero en este caso no puede hacer nada por impedirlo. La llegada de barcos al puerto de Gaza constituirá un desbloqueo impuesto al Hamás sobre el en Gaza, que le permitiría a la larga intensificar su contrabando de armas, a expensas del pueblo palestino, verdadero damnificado de este rompecabezas interminable.

Esta iniciativa, según explica Alex Fischman en Yediot Ajaronot de este fin de semana, no es de un grupo de izquierdistas de buena voluntad, unidos con algunos sacerdotes musulmanes encantadores que tejen escarpines y preparan el té a sus nietitos. Que los mentados izquierdistas ya han recibido hace rato su doctorado en idiotez útil al unir armas con el fundamentalismo islámico reaccionario no hace falta explicarlo. El hecho de que cuando el Hamás logre su cometido de crear en toda Palestina (Israel + Territorios) una república islámica a la Irán, y no un estado socialista con justicia social, convierte a todos los derecho-humanistas en más idiotas que útiles.

En este caso queda claro que se trató de una iniciativa orquestada, no por verdosas ONGs pacifistas, sino por un estado, a saber Turquía, en su proceso de realineamiento con el eje iraní-sirio, en alianza con los Hermanos Musulmanes egipcios y jordanos, padres intelectuales del Hamás en la Franja de Gaza, con padrinazgo iraní. A bordo de uno de los barcos, incluso, se encuentra el jeque Salah Raed, líder del Movimiento Islámico Facción Norte, que es la versión árabe israelí con sede en Um El Fajem de los mentados y temibles Hermanos Musulmanes.

Mientras tanto, Israel se asegura que las necesidades de la gente en la Franja estén satisfechas, por medio de unos 100 camiones con suministros que entran todos los días a la zona, con atención médica y provisión energética permanente.

Israel no puede permitir la expansión del Hamás a expensas del laico y más racional Al-Fatah, explica Fischman, pero tampoco desea su caída, debido a que no hay por el momento una fuerza política capaz de reemplazarlo. En esto coincide con Egipto, y juntos se encargan de apretar, sin ahorcar, al Hamás.

Turquía, y sus aliados fundamentalistas islámicos, desean quebrar esta dinámica. Este juego, pues, es de intereses entre países y no tiene nada que ver con lo humanitario. No por nada Chipre se negó a ofrecer su puerto como base de lanzamiento de la alegre regata. Y a este juego de Realpolitik pura han entrado militantes de izquierda europea que probablemente tienen buena voluntad y una inocencia conmovedora.

Si de verdad les preocuparan los derechos humanos lucharían contra las violaciones a esos derechos que comete el Hamás, no sólo contra israelíes, sino en la represión de su propia gente y de la oposición política y en el freno a la creación de un estado palestino viable, al lado -y no en lugar de- Israel. En cambio, hoy al mediodía, cuando estaba previsto en encuentro con la Marina israelí, se dejarán fotografiar con gente dispuesta literalmente a cortar cabezas si en ello va la supremacía del Islam.

¿Desean bregar por la paz y la autodeterminación de los pueblos? Vengan a Israel y únanse a uno de los miles de proyectos israelo-palestinos que buscan con acciones positivas e inteligentes presionar a los liderazgos de ambas partes a una paz viable. No a una paz que implique la desaparición de una de ellas.

Mientras tanto, del puerto de Ashdod salía una “contra-flotilla” israelí de la organización Stand With Us International, con carteles y camisetas con el lema: “Liberen a Gaza del Hamás”. Se quieren encontrar con los barquitos anti-israelíes y veremos qué resulta.

Los marineros israelíes, en tanto, se preparaban para reducir al máximo posible la violencia en el encuentro con los barcos, y recibían instrucciones precisas de cómo no agredir ni empujar ni gritar.

Es lo que se llama “control de daños”, porque la batalla, como dijimos, se perdió de antemano.

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El Gran Hermano israelí y la muerte

Publicado por marcelokisilevski en enero 31, 2010

Eliraz, el hombre que volvió de la muerte.

Haáj Hagadól (el Gran Hermano israelí) es un programa tan largo, y tan aparentemente sin sentido, que da un montón de tiempo para pensar. Desde “qué estoy haciendo acá perdiendo el tiempo”, pasando por “qué van a decir mis amigos de mi ‘círculo de amigos pensantes’ si se enteran que lo miro”, hasta reflexiones profundas que harían el orgullo de esos mismos amigos.

Porque la pregunta es: ¿qué nos provoca ese estado de hipnosis? ¿Cuál es, en suma, el secreto del éxito del bicho, hoy convertido en una gigantesca multinacional televisiva? No he leído mucha literatura al respecto (mis amigos pensantes no me lo perdonarían) así que quizás repita lo que ya han dicho otros. Pero no me importa: este blog es mío y escribo lo que quiero.

Me da la sensación de que, más que ningún otro reality, Gran Hermano es un programa que habla de la muerte.

Esta semana, la versión israelí produjo “La semana que no fue”, donde se realizaban todo tipo de trucos tipo Día de los Inocentes. El clímax fue ayer, cuando el público tuvo que eliminar a un participante para gritarle “que la inocencia te valga, fue todo mentira” y devolverlo a Beit Haáj Hagadól.

Los participantes, con vistas a la eliminación, ya se habían vestido todos de negro, obedeciendo a instrucciones de la producción, o bien a alguna intuición secreta: todos eran candidatos a esta muerte virtual o a doler la muerte del vecino. El eliminado, finalmente, fue Eliraz, el menos esperado, uno de los candidatos fuertes a ganar el juego. El público lo eligió, precisamente, por ser el más popular, para verlo afuera, un poco más cerca de ellos, de la “realidad”, regalarle la experiencia de morir y volver a la vida, algo que no podemos hacer el común de los mortales, y sobre lo que Hollywood ha producido tantas comedias, una peor que la otra.

El dramatismo con que se tomó en la Casa del Gran Hermano su eliminación fue la misma -exactamente la misma- que nos ataca cuando nos enteramos que Juancito, en lo mejor de su carrera y de su vida, con mujer y dos hijos, se ha muerto en un accidente de tránsito. Ilógico. Sorpresivo. Shockeante. Los participantes entraron en estado de trauma, y el clima fue de velatorio. Sin metáfora: de velatorio.

Y cuando lo volvieron a ver aparecer por la puerta de entrada a la Casa, por varios segundos los participantes reaccionaron de la misma manera que reaccionamos cuando nos parece ver a alguien que se había muerto. Sorpresa, incomprensión. Estaban viendo un fantasma. De nuevo, no es metáfora.

Alguien les tenía que haber recordado a los participantes que se trata de un juego. No importa que a cada uno de los eliminados lo van a volver a ver dentro de algunas semanas más. Su eliminación es vivida como una muerte en cápsula pequeña, como una especie de ensayo para lo que vendrá. A la muerte le buscamos explicación, que alguien justifique que “le había llegado el momento”, “se lo merecía”, “no se lo merecía”.

A la muerte no la entendemos, y no aceptamos que no tiene justificación alguna. Uno se muere porque eso es lo que les pasa a las personas. Y nos va a pasar a nosotros también, hagamos lo que hagamos. Igualito que en el silogismo del cole: todos los hombres son mortales, ergo…

El hecho de que sea un juego, y que después todos nos volvemos a encontrar fuera de la “Casa”, no es más que el cierre del círculo de la fantasía (o no, porque de hecho ¿quién sabe?) que tenemos con la muerte: que el alma es eterna, y que lo que ocurre aquí en la tierra es una mera metáfora holográmica del mundo espiritual del más allá. Y por eso, aun los que “saben a ciencia cierta” que nos reencontraremos del otro lado, reaccionan ante la muerte con el debido dolor. Como ocurrió ayer con el querido y resucitado Eliraz. Es a este tema, precisamente, que se dedican todas las religiones y corrientes espirituales habidas y por haber en la historia humana.

Y por eso Gran Hermano hipnotiza: porque sin decirlo explícitamente, quizás incluso sin darse cuenta, toca la fibra más íntima del ser humano, al cual el mero fenómeno de la vida -y su finitud- lo deja estupefacto: la obsesión de los humanos con la muerte es tan monumental como su incomprensión. Sencillamente, una idea genial.

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Lo que está pendiente en Israel

Publicado por marcelokisilevski en diciembre 20, 2009

Es bueno estar de vuelta en mi propio blog después de un mes y medio. En el medio pasaron algunas cosas y cosotas, pero ese no es el tema. Mejor empezar a hablar de una vez de lo que pasa por estos lares, y para eso nada mejor que mi columnista preferido en la prensa israelí. No sé si es del todo “cool” decir que sigo la columna de Yair Lapid, el periodista del ”mainstream” israelí, en el suplemento “7 Días” de Yediot, pero muy a menudo siento que escribe lo que a mi me gustaría escribir.

El viernes me gustó su lista de cosas pendientes en Israel, así que, como dice él, respiren hondo:

“El tren a Jerusalem, evacuación de los asentamientos ilegales, aumento a los docentes un poquito por encima del mínimo, servicio nacional (trabajos sociales voluntarios en lugar del servicio militar, MK) para ultraortodoxos y árabes, reducción de la cola en los tribunales, desalinización del agua, mudar al Comando Supremo de Tel Aviv, refuerzo a la policía, cambio de sistema de gobierno, rehabilitación para los evacuados de Gush Katif, transferencia a tecnologías ‘verdes’, (mejorar la situación de) los beduinos en el Neguev, la ‘protection’ en el Neguev, permeabilidad de la frontera en el Neguev, el Neguev, en realidad también la Galilea”.

Esos son los temas, dice Lapid, y no aquellos por los que muchos israelíes hoy salen a manifestar dispuestos a morir o por lo menos a ponerse un pulóver, porque va a hacer frío. Son los temas en los que todos estamos de acuerdo, pero nadie entiende por qué no se mueven. Eso es: no hay explicación. Sencillamente están ahí esperando algún fallo de la Corte Suprema, como un monumento mudo a nuestra impotencia en hacer las cosas necesarias para transformar a nuestra vida en un poco mejor.

Hasta acá Lapid. Yo agregaría un par más, como los altos y no proporcionales impuestos, y el proceso de paz que no avanza. También aquí hay dos temas en los que el “mainstream” de Lapid está de acuerdo. Lo que pasa es que en este último campo, el del conflicto con los palestinos, sí pasan cosas: los palestinos se siguen peleando entre ellos por ver cuál será la voz cantante en las negociaciones con Israel; el gobierno israelí se devana intestinamente entre congelación y descongelación de los territorios.

Eso es todo. El resto de los diarios está dedicado a los crímenes familiares, a los soldados amotinados y los rabinos de las ieshivot nacionalistas que los apañan, un poquito a la Cumbre del Clima que acaba de fracasar, y… ah, sí, al cartel que se robaron en Aushwitz.

Estos son los títulos de nuestras vidas, parados en un pie. El resto, ve y estúdialo en Ynet…

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Ni Madoff, ni Einstein

Publicado por marcelokisilevski en julio 25, 2009

Esta semana, por no decir este año, estuvo signada, signado, por judíos e israelíes que se portaron y se portan mal. Digo año por Madoff, que ya fue condenado a unos cuantos añitos en prisión. Pero esta semana se le agregaron una madre ultraortodoxa que tal vez casi mata a su hijo de inanición, una banda de israelíes que tal vez trafican con óvulos, explotando quizás a adolescentes rumanas en Bucarest, y ahora una quizás mafia de rabinos pro-Shas en Nueva York, que posiblemente han lavado toneladas de millones de dólares utilizando para ello, y quizás, asociaciones de beneficencia en Israel.

No es improbable que salgan los antisemitas de siempre con sus diatribas: “¿Ven? ¡Se los dijimos! Así son. Es el judaísmo internacional en su máxima expresión! Ta, no podemos esperar otra cosa de los antisemitas de siempre.

Pero a mí me interesan los de mi lado, los judíos, que al fin y al cabo soy uno de ellos. Los delincuentes israelíes y judíos en el mundo, ponen en un brete al “pueblo judío”. Porque existe un “pueblo judío que cierra filas”. A veces las cierra tanto, que espanta a otros, a los que después sorprende que pasen a llamarse los “desinstitucionalizados”. Y los medios de comunicación del “pueblo judío que cierra filas” escacearon en la información sobre estos casos, salvo honradas excepciones.

El “pueblo judío que cierra filas” es el que se escandaliza cuando los antisemitas atacan al pueblo judío como un todo cuando un judío comete un delito. “Que lo condenen por delincuente, no por judío; la generalización es prejuicio antisemita”, claman con razón. Pero el mismo “pueblo judío que cierra filas” es el que, a renglón seguido, escribe artículos y libros sobre “el aporte del pueblo judío al mundo”, y como ejemplo ponen a Einstein, a Freud, a los escritores, a los inventores de ICQ y a todos los Premios Nobel.

¿En qué quedamos, vive Agnón? ¿Se puede generalizar respecto de lo judío o no se puede generalizar? ¿O acaso se puede generalizar sólo si es a favor? ¿Se puede ensalzar al pueblo judío por haber dado al mundo a Einstein, pero no se lo puede juzgar por haber dado al mundo a Madoff? De verdad, oh, hermanos judíos, ¿cuál es ese “mérito judío” que ha generado a Einstein, distinto del “desmérito judío” de haber generado a Madoff? Mmm, disculpen, pero yo, judío, respiro un leve tufillo a prosemitismo, que no es menos peligroso que el anti. Porque la generalización en contra ha dado origen a la violencia antisemita, eso queda claro. Pero la generalización a favor hace algo más sutil, y por lo tanto más grave: legitima la generalización, sea del signo que sea. Y al hacerlo, deslegitima la denuncia.

Madoff es un delincuente, y no se lo ataque ya por su origen o apellido.Einstein fue un genio, y no se lo alabe ya por su origen o apellido.

Y que quede bien claro: yo no tengo nada contra los judíos. Es más, mis mejores amigos lo son. Boina semana.

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La Muerte Vecina

Publicado por marcelokisilevski en abril 28, 2009

A veces la muerte necesita nombre y apellido. Por eso, tal vez, porque es difícil, Israel decide honrar al último soldado muerto ese año. Este año, todos los soldados muertos se llamaron Yonatan Netanel, oficial comandante de destacamento, muerto por “fuego amigo” en el operativo “Plomo fundido” en la Franja de Gaza. Él y su familia fueron honrados por el estado y el ejército, las fotos de sus padres, su viuda, y su hijita Maayán salieron en todos los medios.

Yo recuerdo a Malki Netanel, la mamá de Yonatan, de la calle Arieh Dultzin, en el barrio de Guivat Masuá en Jerusalem. Allí viví 3 años con mi familia. Cuando recibimos muchos invitados, Malki nos prestó todas las sillas. Desde entonces, siempre nos saludaba, preguntaba si necesitábamos algo, se esforzaba en encontrar algo que pudiera hacer por nosotros. Con dulzura, sin cargosear, parecía explicarnos que al ayudarnos, nosotros en realidad la ayudábamos a ella. Los ortodoxos conciben una especie de “banco de mitzvot”: si hacen más buenas acciones, así les irá de bien en el mundo venidero, a la hora del último balance. Por eso, cuando uno hace una buena acción, te la agradecen diciendo: “shetizké lemitzvot”, algo así como: “que se te acrediten buenas acciones (en el banco del más allá)”.

Y Malki, mamá de Yonatan z”l, invertía mucho en su banco de mitzvot. Quizás será por eso que llamó a su hijo Yonatan, como una plegaria doble: Yonatan significa “Dios ha dado”. Y “Netanel” significa… exactamente lo mismo, aunque invertido: “Ha dado Dios”. Yonatan Netanel. Dios ha dado, ha dado Dios. Como un pedido, o como un temor y una premonición.

No lo sé, sólo sé que por lo que sabemos de este mundo de más acá, a Malki no le alcanzaron sus depósitos en el banco de más allá. A menos que estemos viendo, nosotros acá, todo al revés.

Una buena y hermosa familia, la familia Netanel, de Jerusalem. Yonatan murió por “fuego amigo” en el operativo “Plomo fundido”. Su padre, el rabino Amos Netanel, esposo de Malki, se apresuró a enviar una carta de “abrazo” y amor a los soldados que dispararon equivocadamente un obús de tanque contra la edificación en la que se ocultaron Yonatan y los soldados que comandaba.

Nada de venganza, nada de odio. Así debía ser, porque fue Dios el que lo ha dado. Y fue Dios el que ha quitado, quien sabe, para dar otra cosa.

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¿Nos enseñaron todo mal?

Publicado por marcelokisilevski en abril 14, 2009

¿Fue el Rey David, realmente, el noble héroe que nos enseñaron en la escuela? Y si no lo fue, si se trató de un farsante y un asesino de opositores y de pueblos vecinos, ¿qué dice ese descubrimiento acerca de nuestra identidad histórico-nacional, incluido nuestro carácter presente de nación con derecho a una tierra?

¿Que la inocencia nos valga? El Rey David y su harpa, en Jerusalem.

¿Que la inocencia nos valga? El Rey David y su harpa, en Jerusalem.

 

 

Tiempos de Pesaj y de luchar contra la balanza. Tiempos de Seder en casa, y después a lidiar con las vacaciones de los chicos. Tiempos entre-computadoras, esos temibles días en que la laptop ha fallecido sin que hayamos alcanzado a reemplazarla. Algo así como los “Días Terribles”, pero en Pesaj…

De todos modos, la falta de conexión no sólo me alejó del blog por un tiempo, sino que también me arrojó de lleno, una vez más, al placer de la lectura, y a uno de esos libros con los que uno se topa una vez por año con suerte, de esos que no se pueden dejar. Se llama “Melajim Guimel”, o sea “Reyes III”, de la escritora israelí Ioji Brandes, y cuenta en clave de novela histórica de cómo David, el Rey David, nuestro gran héroe, era en realidad un traidor que conspiró, con astucia y malicia, contra la corona al rey Shaúl, luego de falsificar la hazaña de la muerte de Goliath el gigante filisteo, y de pergeñar una patraña tras otra para hacerse no sólo con el reino, sino también con el amor de las siguientes generaciones. Un maestro del marketing, supo posicionar a Jerusalem como nueva capital con el fin de unificar a las tribus de Israel, objetivo noble si los hubiera, pero también utilizó el relato y el mito como arma mortífera en manos de sus escribas y biógrafos.

Un libro subversivo si los hay -calificado de tal por su propia autora- Melajim Guimel nos asegura que, después, iremos corriendo a leer otra vez la Biblia, ahora con otros ojos. En efecto, las señales de la trampa y la manipulación están denunciadas en nuestras fuentes por todos lados.

Lo interesante de este libro, sin embargo, son las reflexiones filosóficas, casi existenciales, que dispara. Porque si se pone a pensar uno, toda la historia nos llega de un modo, cuando en realidad fue de otro. O, por lo menos, fue mucho más complejo. Ejemplito: ¿quién no vio la foto de Moshé Dayán, Itzjak Rabin y “Dado” Elazar entrando en la Ciudad Vieja de Jerusalem rumbo al Kotel, una vez conquistado en el ’67? Imagen romántica, espontánea, mitológica. Pues bien, parece ser que la tan romántica foto tiene detrás toda una historia apasionante de egos e intrigas, con todo y un Moshé Dayán, entonces ministro de Defensa, amenazando con tiros y líos si no esperaban a que él se pusiera el uniforme (que ya no usaba) y llegara para posar en la imagen. Y así todo. Absolutamente todo.

Hace unos días, antes de la fiesta, se me acercaron unos alumnos en el Majón de Madrijim (Instituto de Líderes de la Agencia Judía) en Jerusalem. Acababa de darles una charla sobre los árabes israelíes, donde explicaba entre otras cosas la narrativa árabe acerca del nacimiento del Estado de Israel. Como conclusión general, para no ahondar en detalles, explicaba que, a pesar de los acontecimientos, las circunstancias y las emociones en juego en un colectivo y en el otro -el judío y el árabe-, Israel ha logrado mantenerse razonablemente democrático -muchísimo mejor que otros países con minorías nacionales-, con mucho hecho y mucho por hacer para equiparar el status de los árabes israelíes.

Pero los acontecimientos del pasado no dejaban tranquilos a mis estudiantes. El hecho de que había habido una guerra, y que se había generado el problema de los refugiados, ¿no echaba por tierra la legitimidad del Estado de Israel? Me explicaban que algunos de sus amigos habían abandonado la causa sionista a raíz de esa “toma de conciencia” acerca de aquel “pecado original”.

Les dije de antemano: “No les voy a acallar la conciencia; ustedes tendrán que seguir rompiéndose la cabeza, estudiando, investigando, pensando”. Pero, ¿acaso hay país en Occidente que haya nacido sin guerra civil, sin violencia, sin intrigas? ¿Fueron los palestinos más víctimas de las circunstancias históricas de la época que los judíos? En una época de genocidios, exilios forzosos y violentos intercambios de poblaciones en la URSS, en China, de holocaustos y bombas atómicas, Israel no mató a toda la minoría árabe, sino que ésta se trasladó, mucha de la cual se fue sola a los campos de refugiados en los países vecinos, y parte de la cual se fue con “ayuda” israelí, más o menos delibarada. Los historiadores siguen y seguirán discutiendo acerca de los números y las proporciones, pero lo que está claro es que no existió política centralizada de expulsión de todas las masas árabes. De otro modo, no habría permanecido ni uno de ellos. ¿Convierte esta relativa no violencia a Israel en un país que “nació en el pecado”? O, por el contrario, ¿lava este hecho del todo su culpa, como en el bíblico caso de Noé, el “justo en su época”? Como todo, absolutamente todo, la verdad y las respuestas están en algún lugar en el medio.

Les pregunté a mis estudiantes si el hecho de que los padres fundadores de sus países -Argentina, Brasil, etc.- hubieran sido todos, absolutamente todos, corruptos, asesinos de opositores, genocidas de indígenas y esclavizadores de negros, suponía entonces que Argentina y Brasil no tendrían derecho a la existencia. Vamos, que sin todos aquellos “pecadillos originales”, ninguno de esos países sería lo que es. Ni siquiera los revolucionarios cubanos pueden arrojar la primera piedra de nada.

El hecho de que David, si Ioji Brandes está en lo cierto, no hubiera sido un gran héroe sino un cruel asesino y sobre todo un farsante, ¿echa por tierra prácticamente toda nuestra identidad nacional judía? El hecho de que los árabes israelíes y los refugiados palestinos hubieran vivido el nacimiento de Israel como una Naqba, una “catástrofe”, ¿pone en tela de juicio la legitimidad del sionismo como movimiento de liberación nacional del pueblo judío?

Del otro lado, el hecho de que el movimiento de liberación palestino hubiera nacido como una banda de terroristas que cometieron crímenes de lesa humanidad desde la década del ’60 hasta nuestros días, con miles de civiles inocentes, hombres, mujeres y niños judíos y de otras nacionalidades cruelmente masacrados, ¿no pone en tela de juicio, de la misma forma, el derecho a la existencia del estado palestino que todavía no nació? ¿No tendrán ellos también que lidiar con sus propios “pecados originales”? La respuesta será sí en ambos casos, dependiendo a quién se le pregunte, y dependiendo de quién sea el escriba.

La pregunta que en algún momento nos tenemos que hacer, es dónde poner el punto final a la discusión histórica con implicancias para el presente. Pues, de nuevo, así es como ha ocurrido todo desde los albores de la historia, y la inocencia de los procesos políticos dejadla a los inocentes. De otro modo, nada podría ser hecho: ni lo verdaderamente malvado, ni lo razonablemente justo, podrían tener lugar.

Y así como los países de América deben enfrentar su pasado y contribuir a la reconstrucción de las naciones indígenas diezmadas por la Europa del hierro y la pólvora, los imperialistas de la Europa del siglo XIX enfrentar su pasado colonial, y los norteamericanos compensar a los Sioux y encumbrar a un presidente negro (por algo se empieza), Israel deberá en algún momento, cuando lo pueda digerir, contribuir a algún tipo de reparación para con los refugiados palestinos. La fórmula “solución justa” para ese problema -junto con el fin del terrorismo y otras partes a cumplir por los palestinos- ya formaba parte de la Hoja de Ruta que, junto con la creación del estado palestino, ha sido aceptada por el mainstream israelí y su establishment. Y está bien que así sea.

Pero la inacción en nombre de la pureza de los ideales, y la deslegitimación a posteriori de todo lo actuado y de todo lo creado, es equivalente a defender la parálisis y, muchas veces, al suicidio del colectivo propio. Para bien y también para mal, no es así como funciona la historia.

Publicado en Actualidad, Árabes, hasbará, Israel, Judaísmo, Medio Oriente, Mundo Judío, Palestina, Política | Etiquetado: , , , , , , | 7 Comentarios »

 
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