El inusual temporal de nieve que logró acercar a Israel y a Hamas

POR MARCELO KISILEVSKI

El Estado judío envió a Gaza agua y combustible. Y alimentos y frazadas a Cisjordania.

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TEL AVIV. ESPECIAL PARA CLARÍN – 15/12/13

La inusual tormenta que azota al Oriente Medio, y que convirtió a Jerusalén y a Safed en verdaderas prisiones de nieve, cobrándose cuatro víctimas fatales, no perdonó tampoco a los palestinos. En la Franja de Gaza, que también vio la nieve en algunas zonas, más de 4.000 personas fueron evacuadas de sus hogares inundados, según informó Muhamad al-Madaina, del Departamento de Defensa Civil de Gaza.

La buena noticia es que el temporal logró acercar a Israel con Hamas. El gobierno del movimiento islamista radical que gobierna la Franja de Gaza hizo llegar al ejército israelí a través de las Naciones Unidas un pedido de ayuda para capear los daños de la tormenta, en especial inundaciones y cortes masivos en el suministro eléctrico.

A raíz del pedido, el coordinador de actividades en los territorios por parte del ejército israelí, general Eitán Dangot, autorizó a la compañía acuífera israelí Mekorot transferir a la Franja bombas de agua a través del paso fronterizo Kerem Shalom.

En diálogo con funcionarios de la Autoridad Palestina y de la comunidad internacional, Dangot enfatizó que “Israel hará todo lo que esté a su alcance para asistir a la población civil tanto en Gaza como en Cisjordania”, en especial transferencia de electricidad a la central eléctrica gazeña, así como combustible y gas.

El primer ministro de Hamas, Ismail Haniyeh, llamó a sus fuerzas a permitir la entrada de combustible y otros suministros a la Franja de Gaza desde territorio israelí.

“Hemos sobrevivido a dos guerras frente a Israel, y sobreviviremos también a esto”, declaró. Las cámaras lo captaron con chaleco de rescate en las calles de Gaza, siguiendo los acontecimientos.

En Cisjordania, gobernada por el partido laico nacionalista Fatah, la cooperación entre la Autoridad Palestina e Israel fue más abierta. Allí se abrió una oficina de enlace conjunto israelo-palestino, dedicado especialmente a supervisar el despeje de rutas de la copiosa nieve. Equipos de rescate israelíes utilizaron pequeñas embarcaciones para hacer llegar alimentos y frazadas a casas palestinas, de donde evacuaron también a unas 700 personas.

 

Publicado en Clarín, http://www.clarin.com, 15.12.13

JANUKIÁ DE QASSAMS. ¿ME ESTÁN CARGANDO?

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En Sderot armaron una Janukiá, el candelabro de 8 brazos que se prende en la festividad de Jánuka, hecha con restos de misiles Qassam, de los muchos lanzados por los palestinos desde la Franja de Gaza. Podría leerse el asunto como dos pronunciamientos claros: por un lado, a la oscuridad que plantea el Hamás, nosotros le oponemos luz. Por otro, como lo dijeron en una de las ceremonias, protestar contra el gobierno que no previene los lanzamientos.

A mí, qué quieren que les diga, me dio cosa. Si fuera religioso hablaría de profanación. Volví a recordar la memorable película de la saga “El Planeta de los Simios”, cuando los humanos sobrevivientes a la hecatombe adoraban, deformados por la radiación, un misil atómico. Así desarrollamos por aquí también la famosa “identidad de la catástrofe”. Nadie en Israel se escandalizó por esto. Al contrario, las crónicas cuentan cómo tal o cual alta personalidad “tuvo el honor” de encender la vela del día. ¿Estaré yo muy mal, o acá estamos todos muy mal?

Cómo leer y cómo no leer el ataque israelí*

"Me escandaliza la idea de una intervención extranjera". Una caricatura que nos invita a complejizar el análisis.

“Me escandaliza la idea de una intervención extranjera”. Una caricatura que nos invita a complejizar el análisis.

Una de las cosas que enervan a los israelíes que rompen la claustrofobia de los medios locales para leer lo que se publica y dice afuera de la propia burbuja, es que los setenta mil muertos, entre masacres y sub-masacres que perpetra a diario Bashar El Assad en una guerra civil que tiene lugar en el marco de la erupción volcánica de las llamadas “primaveras árabes”, que comenzaron en Túnez, allá por 2010, y que amenaza con seguir extendiéndose por los países árabes que aún no fueron afectados, arrastrando a potencias y mini-potencias a un agujero negro impredecible, todo eso, digo, no es visto por el mundo como una amenaza a la estabilidad y la paz.

Pero un solo bombardeo israelí fuera de su suelo, con el fin de prevenir ataques en su contra por milicias para-estatales, eso sí, eso y no otra cosa, amenaza nada menos que la paz mundial. Hay que sufrir de una miopía internacional seria, o bien ser dueño de una mente analítica algo torcida, para compartir esa cosmovisión tan de moda según la cual, sólo cuando Israel dispara, el mundo queda puesto al borde del abismo, mientras todo lo demás, en especial lo que hacen los países árabes, es comprendido como parte de un multiculturalismo retorcido, que blanquea las peores atrocidades bajo la bandera del relativismo cultural.

El ataque israelí, es cierto, puede ser entendido por Bashar Assad, desde todas las reglas del derecho internacional, y si de verdad se empecina, como una declaración de guerra por parte de Israel. Pero Siria, al tiempo que combate a sus oponentes domésticos, está hace ya más de una década inmersa hasta el cuello en el programa del eje Irán-Siria-Hezbollah-Jihad Islámica palestina y otros apadrinados de los ayatollas de Teherán para armar hasta los dientes a organizaciones terroristas con las cuales intentar atenazar a Israel por el norte y por el sur sin ensuciar sus propias manos. ¿Armar a organizaciones terroristas y asociarse para atacar a otro país sin provocación de su parte, todo eso sí es legal según el derecho internacional? El mundo debería explicarse y explicar, en cambio, que los actos de armamentismo de Irán y Siria son los que bien pueden ser entendidos por Israel como declaración de guerra en su contra. Pero al parecer, eso es mucho pedir.

Pensar en Israel como violador serial del derecho internacional y en Bashar El-Assad como la Madre Teresa de Calcuta, sólo puede provenir de mentes confundidas en el mejor de los casos, o de mentes afiebradas de sospechosa agenda, en el peor. Lo mejor, en cambio, es intentar entender el conflicto desde su propia dinámica, que no está guiada por derechos y morales, sino por fidelidades, identidades religiosas e intereses.

Desde esta perspectiva, el ataque doble de este fin de semana no estuvo inscripto en la guerra civil siria, sino en el enfrentamiento que la mencionada alianza chiíta-alawi mantiene con Israel. Los israelíes vieron en el virtual “empate” entre el régimen alawita de Assad y los rebeldes sunitas, una oportunidad para destruir parte de un arsenal de misiles de largo alcance que estaban en camino al sur del Líbano, a manos de Hezbollah.

Según fuentes de inteligencia militar occidentales, el cargamento incluiría misiles Fatah 110, con un alcance de unos 70 kilómetros, que podrían llegar desde el sur del Líbano a Tel Aviv, o misiles Scud-D, con un alcance de más de 600 kilómetros, que podrían llegar desde el sur libanés a Eilat, o ambos.

Según los cálculos israelíes, Siria no responderá al ataque, abriendo un nuevo frente en el cual debería utilizar su fuerza aérea, única ventaja estratégica que hoy en día mantiene frente a los rebeldes sunitas. El problema de Assad es que, de iniciarse una contienda contra Israel, éste destruiría sus aviones en un par de días, pero frente a sus rebeldes, esas naves son las que mantienen al régimen en pie. Por eso, a Israel le es más conveniente un Assad fuerte y en control, más que un líder sirio acorralado, que no tenga nada que perder y que desde ese rincón decida lanzar sus misiles contra Israel.

Israel no está preocupado por las armas que puedan detentar los diversos regímenes en el Medio Oriente. Ni los misiles de tecnología iraní y rusa que hoy pasan por territorio sirio, ni las eventuales armas nucleares en manos de Irán. Se trata ciertamente de regímenes autocráticos, pero de gobiernos que, al fin y al cabo, tienen responsabilidad de estado. Siria sabe que atacar a Israel implica colocar a toda la nación en un riesgo mortal. Irán, por su parte, sabe que lanzar una bomba contra Tel Aviv tendrá su réplica en la desaparición de Teherán. E Israel sabe que sus vecinos saben.

A Israel, en cambio, le preocupa que esas tecnologías, convencionales y no convencionales, nucleares y químicas, puedan llegar a las organizaciones terroristas, que carecen de tal responsabilidad por sus estados y por sus habitantes, y que tienen, por lo tanto, el gatillo fácil.

Israel se ha abstenido de participar de modo alguno en ninguna de las llamadas primaveras árabes. No ha intervenido en el plano militar, ni en el de inteligencia, ni en el diplomático, ni siquiera en el verbal. Nada. Este país sabe que cualquier cosa que diga o haga, será utilizada en su contra. Y dado que ningún escenario emergente es necesariamente favorable a Israel –de un lado caen tiranos, pero de otro lado surgen regímenes islamistas- lo mejor es llamarse a un estricto silencio de radio y de acción.

Por eso, a casi dos años y medio de masacres y guerra civil en Siria, se puede confiar con cierta dosis de seguridad en que Israel tuvo buenos motivos para efectuar este ataque doble contra el tren cargado de misiles y el instituto de investigación aledaño a Damasco. Sólo cabe esperar que sus cálculos sean correctos y que Siria se abstenga de reaccionar, que el conflicto en Siria culmine pronto y con la menor cantidad de muertos posible, por el bien y la paz entre todos los actores de la zona.

*Publicado en “El Diario Judío”, http://www.eldiariojudio.com

Primera conversión laica al judaísmo

Herzl, padre del sionismo, como campo de batalla de la definición de lo judío.

El sionismo no sólo fue la revolución popular del retorno judío a su tierra ancestral, sino una revolucionaria reinterpretación del judaísmo -como una nación, como una cultura: por primera vez en siglos aparecía una nueva concepción del judaísmo que colocaba a la religión en un pie de igualdad con las demás manifestaciones de la cultura judía: historia, idioma hebreo, música, literatura, danza, movimientos políticos judíos, etc. Y también religión como opción. Es decir, el judaísmo como pueblo y nación, y ya no como religión.

Siempre me hizo ruido una paradoja: la única área que el sionismo como visión laica del judaísmo dejó vacante fue nada menos que  la puerta de entrada a ese pueblo. Se puede ser del movimiento sionista Hashomer Hatzair y jugar al fútbol en los campeonatos Hapoel, pero si querés llamarte judío, andá a la sinagoga de acá a tres cuadras, pasá el curso de conversión, que es religioso, y sólo entonces también nosotros, los laicos, te llamaremos judío.

Pero si el ingreso al pueblo en los tiempos bíblicos era territorial, y sólo con el exilio nació la práctica de la conversión, el sionismo debió haber articulado una manera de restituir, no sólo al pueblo a su tierra, sino la reglamentación acerca del modo de convertirse en perteneciente a un pueblo que vuelve a poseer la tierra. El agua corrida bajo el puente y la complejidad de sus implicancias, parece, han obligado al sionismo a postergar (también) esa deuda conceptual e histórica pendiente.

Esa es la paradoja que parece haberse comenzado a resolver ahora, a través del Movimiento de Judaísmo Laico y Humanista, que ha comenzado a celebrar conversiones laicas. Las llaman ingreso o adopción al pueblo judío. Hace algunos días tuvo lugar la primera de estas conversiones hechas en Israel, y por eso me hago eco de la siguiente entrevista con el Dr. Efraim Zadoff, rabino laico israelí de origen argentino.

La autora de la entrevista es la periodista Ana Jerosolimsky.

Primera conversión laica al judaímo

El rabino secular, Dr. Efraim Zadoff, es israelí de origen argentino. Historiador con especialidad en historia judía en el siglo XX, Ph.D. en Historia Judía, Universidad de Tel Aviv; Investigador Asociado del Centro Liwerant de la Universidad Hebrea de Jerusalén; Rabino laico humanista, Instituto Internacional del Judaísmo Laico Humanista «Tmurá» Israel; Miembro del ejecutivo de MERJAV, Consejo de rabinos laicos humanistas de Israel; Redactor y editor de: Enciclopedia de la historia y la cultura del pueblo judío, SHOÁ – Enciclopedia del Holocausto, traductor y editor de diversos libros más.

Nuestro contacto con él, plasmado en diferentes oportunidades ha versado mayormente sobre este singular enfoque del judaísmo secular. Pero esta vez, el tema no tiene precedentes: una conversión laica al judaísmo. El Dr. Zadoff nos explica de qué se trata.

- Efraim; ya hemos estado en contacto en otras ocasiones para publicar en estas páginas testimonios y opiniones tuyas sobre lo que podríamos llamar propuestas alternativas a la vida judía en algunos de sus aspectos más básicos. O sea, ya no solamente alternativas a la corriente ortodoxa que para algunos sigue siendo la única aceptada y aceptable, sino alternativas a la opción religiosa en sí: concretamente, un judaísmo laico. Recuerdo con especial interés la entrevista que realizamos sobre tu condición de rabino secular, un término que para muchos será una contradicción en sí misma, y también lo que hemos hablado sobre casamientos que has oficiado precisamente como tal. Y ahora, una nueva dimensión, que debo confesar, suena muy extraña: conversión secular al judaísmo. ¿De qué se trata?
- Para poder comprender la definición de judaísmo laico o secular quiero utilizar un término más adecuado para determinar a qué nos referimos: judaísmo libre, que es el que se utilizaba ya en el siglo XIX, y se refiere a libre de la interpretación religiosa de la cultura judía.
El tema de conversión al judaísmo o como solemos llamarlo «adopción al pueblo judío» requiere una aclaración: esta es la puerta para un no judío que desea incorporarse al pueblo judío, adopta como suya la cultura judía y se siente parte del pueblo y se comporta como tal. La «conversión» es un proceso educativo y social por el cual se le enseñan los fundamentos relevantes de la cultura judía. Para ello se debe tomar como modelo al tipo de judío que sirve de prototipo. La situación hasta el presente en la cual hay sólo conversiones religiosas implica que un judío no-religioso es un paradigma no legítimo del judaísmo; y si un no judío quiere incorporarse al judaísmo desde una perspectiva, digamos como la mía, hasta ahora no podía.
El Movimiento de Judaísmo Secular Humanista en Estados Unidos se ocupa hace ya unos años de este tipo de conversiones. El Movimiento en Israel comenzó hace cinco años a desarrollar programas educativos y a estudiar los aspectos legales, para poder realizar este tipo de actos de conversión/adopción. Asimismo mantenemos un estrecho contacto con el Centro Reformista de Pluralismo Judío, que dirigió las acciones legales que llevaron al reconocimiento por parte de la Corte Suprema de Justicia de conversiones de conservadores y reformistas.

- Antes de entrar en los detalles de la conversión, o adopción tal cual le has llamado, que tú mismo has guiado o dirigido hace muy poco, una pregunta que surge de algo que recién has comentado. ¿Qué significado tiene el reconocimiento por parte de la Corte Suprema de Israel de las conversiones no ortodoxas? O sea, en la vida práctica, en la vida diaria. Si alguien va al ministerio del Interior en Israel y su documentación de conversión no es la ortodoxa, ¿acaso le anotarán en la cédula que es judío?
- La Corte Suprema de Justicia dictaminó que conversiones aceptadas por una comunidad reconocida deben ser aceptadas por el Estado. Esta decisión se refiere a comunidades de las corrientes conservadora, reformista y reconstruccionista. Estas organizaciones en Israel decidieron limitarse a realizar conversión a personas que tienen residencia en Israel y por lo tanto documento de identidad israelí. El ministerio del Interior debe anotarlos en su documento de identidad como judíos.
Es interesante la reacción del ministerio bajo la administración del partido ultraortodoxo Shas que decidió que se anula en estos documentos el rubro de la filiación nacional.

- Pero además, hay aún diferencias entre las conversiones no ortodoxas y la que tú has hecho, laica. ¿Cómo las ve el Estado?
- Es cierto, hay diferencias desde el momento en que nuestra interpretación del judaísmo es diferente. Su perspectiva es religiosa. La nuestra es cultural. No sabemos cómo se expedirán las instancias estatales, ya sea las administrativas como las jurídicas a nuestra posición, ya que aún no se ha presentado solicitud de reconocimiento.

- Tú ya has dirigido un proceso de este tipo y me has comentado antes de esta entrevista, que la ceremonia resultó sumamente emocionante. ¿Qué detalles me puedes comentar al respecto tanto sobre la ceremonia en sí como sobre la persona convertida aunque entiendo que por ahora no desea que se revele su identidad?
- La organización que se ocupa de este acto de conversión/adopción es MERJAV que son las siglas en hebreo del Consejo de Rabinos Laicos de Israel (ya contamos con 18 rabinos graduados en Jerusalén). Hemos formado un tribunal de tres rabinos.
El caso al que te refieres es el de la primera ceremonia de este tipo que se realiza en Israel. Una pareja de judíos israelíes que adoptó a un niño de dos años y solicitó que realicemos la ceremonia de adopción a la familia y al pueblo judío. El tribunal entrevistó a la familia, se interiorizó de los motivos de esta solicitud, del carácter judío de la familia, y decidió aceptar la petición y declarar la incorporación del niño al seno del pueblo judío. La ceremonia se realizó en el seno de la comunidad de familiares y amigos de esta familia. Además se realizaron como actos simbólicos la «tvilá», es decir la inmersión en un manantial fluyente, y la «hatafat dam», es decir se sacó una gota de sangre del niño como símbolo del pacto con el pueblo judío.

- ¿En qué consistió el proceso de conversión secular? ¿Y cuál es su diferencia principal con la conversión tradicional ortodoxa y con la que realiza por ejemplo el movimiento conservador, masortí?
- La conversión ortodoxa jaredí (son los que dominan en los tribunales rabínicos oficiales) exige que la familia cumpla una forma de vida religiosa ortodoxa y que envíe al niño o niña a una escuela religiosa.
Los conservadores y reformistas enseñan cosas desde una perspectiva religiosa naturalmente liberal, es decir sin inmiscuirse en la vida de la familia. Pero exigen circuncisión (los reformistas en Estados Unidos no la exigen). Nosotros dejamos a decisión de los padres si circuncidar o no al chico. En este caso no quisieron circuncisión pero pidieron un acto simbólico (también la circuncisión lo es) y la gota de sangre fue la respuesta adecuada.

- ¿La religión no tiene presencia alguna en este proceso? ¿O se la interpreta de otra forma?
- Para nosotros el judaísmo es una cultura en la que las expresiones religiosas son sólo una parte. Nuestra interpretación es humanista libre de toda interpretación religiosa es decir que atribuye a sus valores a una fuerza superior que la transmitió a los hombres por medio de sus emisarios. En nuestra interpretación la cultura nacional judía es el resultado de la experiencia de un grupo humano durante unos 3.000 años a lo largo de los cuales pasó muchas modificaciones e interpretaciones y aún lo sigue pasando. Nosotros pertenecemos a este pueblo, grupo humano y cultural, y estamos convencidos que su capacidad de reinterpretar su cultura de acuerdo a la realidad a lo largo de los siglos es lo que lo mantiene vívido y vibrante.

- Creo que aquí es necesario preguntarte en qué medida las tradiciones, las costumbres algunas de las cuales pueden tener sus orígenes en la interpretación de los textos bíblicos, son para tí, para ustedes, una expresión religiosa. Te lo preguntaría con algún ejemplo concreto de las fiestas más recientes. Si en Yom Kipur, el Día del Perdón, un judío desea ayunar porque siente que es una tradición clave en un día muy especial del calendario judío, o inclusive ir a la sinagoga a escuchar Kol Nidrei o Unetané Tokef, pero no es una persona religiosa. ¿En qué marco estaría a tu criterio?
- Está en el marco de su decisión personal y como tal es totalmente legítima. Nuestra posición es absolutamente respetuosa de las decisiones de personas que se identifican con otras interpretaciones del judaísmo y exigimos que también las interpretaciones no religiosas (hay varias) sean respetadas. El intento de imponer una sola interpretación sobre todos es la receta para el anquilosamiento del pueblo judío. En estos momentos se está desarrollando un debate muy duro dentro del campo religioso ortodoxo si es que se debe imponer una sola Halajá, es decir una sola ley rabínica. En realidad hay varias. Sólo como ejemplo mencionaré algunas: la que se basa en el Shulján Aruj de Iosef Caro, la que se basa en el Mishné Torá de Maimónides, las que se basan en tradiciones diferentes de los judíos yemenitas, de los del norte de África, de los oriundos de Etiopía, etc. La diversidad es la característica de nuestra cultura nacional y el respeto es la clave para seguir manteniendo unido al pueblo. El lema es: unidad pero no uniformidad.

- ¿Quién determina los parámetros para una conversión de este tipo, secular?  O sea ¿en qué marco tú actúas con algo así?
- MERJAV que es parte del Movimiento Judío Humanista Israelí que está asociado a la IISHJ, Instituto Internacional del Judaísmo Secular Humanista en Estados Unidos. El programa de conversión que desarrollamos para adultos tiene un año de duración y contiene introducciones a diversos temas que consideramos esenciales para una primera aproximación: literatura clásica y moderna, calendario hebreo, ceremonias de vida, arte judío, hebreo, conocimiento sobre la realidad judía en Israel y en el mundo.

- Me hiciste acordar ahora de una apasionante entrevista que hice hace unos años al ex diputado y ministro de MAPAM Yair Tzabán, que me dijo que para él, su biblioteca de tesoros judíos incluye no sólo el Talmud sino también tesoros de la moral y la cultura occidental. No lo estoy citando palabra por palabra, pero sin duda ese fue el espíritu de sus palabras. Comento esto porque al oir la temática que mencionas, debo admitir que me parece un poco extraño que no haya nada de religión judía, para conocerla, no para imponerla. O sea, la ortodoxia peca si omite dimensiones no religiosas de la vida judía como si no existieran. ¿Pero no te parece que sumarse al pueblo judío sin conocer su historia y preceptos en lo que a religión se refiere, es presentar el cuadro de forma sumamente incompleta?
- El conocimiento es la base de la pertenencia a la cultura judía. Todos los aspectos de lo que denominas «religión judía» están registrados en el concepto de literatura judía clásica (TANAJ, Mishná, Talmud y toda la literatura que se creó en esas épocas y que no ingresaron al canon) y moderna, en el calendario judío, en las ceremonias de vida, en el arte judío y también en la realidad presente en Israel y en la diáspora.
El elemento determinante es qué interpretación vas a adoptar y cuál es la interpretación que más se adecua a nuestra realidad. La Biblia hebrea, el TANAJ, puede ser considerada como una fuente religiosa inapelable o como una creación literaria extraordinaria en la cual se pueden encontrar elementos vigentes aún hoy, como por ejemplo el séptimo día de descanso universal. Es interesante que también los sabios de la Mishná y el Talmud, JAZAL, lo consideraron como fuente en base a la cual se pueden hacer cambios, a veces de 180 grados.
Te daré un ejemplo: la pertenencia al pueblo de Israel y luego al pueblo judío en la época bíblica se determinaba por vía paterna. En la Mishná (aproximadamente siglo II e.c.) se determinó que sería por la vía materna por razones prácticas que los rabinos en aquel momento consideraron cruciales. Al pasar de los siglos comenzaron a agregarse interpretaciones religiosas y místicas que le dan a esta decisión un status de ser al menos «un mandato divino». En una perspectiva histórica podemos ver que los judíos de Etiopía mantienen la tradición de la vía paterna, al igual que los judíos karaítas. En la realidad presente es irreal plantear que un niño nacido de vientre judío es culturalmente diferente de uno nacido de vientre no judío. En realidad la diferencia la hace la educación que recibe en su hogar. Si la interpretación que vas a adoptar es la religiosa y mística corres el riesgo de rechazar a personas que son absolutamente judías y considerar como judíos a quienes no lo son.

- ¡Qué complejo y multifacético este tema, como tantos sobre la vivencia y condición judía! Efraim; ¿qué motiva a una persona que se quiere convertir al judaísmo en conversión secular?
- Querer ser parte del pueblo judío y de su cultura sin hacer concesiones en su idiosincrasia no religiosa y humanista. Ser judío, por ejemplo, como yo.

- ¿Entra en juego la posibilidad de cansancio o desesperación de la conversión ortodoxa?
- Entra en juego el desinterés o desacuerdo en tener que mentir y realizar declaraciones de fe religiosa que todos saben que no son ciertas para poder satisfacer a la entidad que tiene el monopolio y recibir el certificado de conversión.

- Sea como sea, entiendo que vuestra visión es que así como puede haber un judío que  quiere destacar su identidad como tal sin pasar por lo religioso, puede haber un no judío que se sienta atraído por la parte humana y cultural de lo judío pero no por lo religioso y quiera acercarse pues a lo primero.
- Justamente esta es la opción que nosotros ofrecemos. Deseo aclarar que no consideramos que esta es la única vía correcta para incorporarse al pueblo judío. Hay muchos caminos; este es sólo uno y la persona que desea incorporarse a nuestro pueblo puede elegir cuál es más adecuada para él.

- ¿Hay más gente en camino, en proceso, que se interesa por esta opción?
- Hay muchas personas que se interesan. Lamentablemente aún no disponemos de los suficientes recursos como para responder a la demanda, pero confío que llegaremos también a eso.

- ¿También en América Latina?
- También en América Latina hay interés en la conversión de acuerdo a esta perspectiva de la cultura judía. Recordemos que algunas décadas atrás esta visión del judaísmo constituía la columna vertebral de las vida comunitaria judía y de las importantes redes escolares. Actualmente debemos dedicar todas nuestras energías y recursos al proyecto de reestructuración: la organización en las diversas comunidades latinoamericanas de entidades que ofrezcan una opción de vida judía activa desde una perspectiva cultural libre de religión. Ya hay algunos comienzos importantes. El problema es que la dispersión y la falta de coordinación dificultan el desarrollo organizado y sistemático de entidades comunitarias que ofrezcan actividades culturales significativas también en el ámbito del calendario judío, como actividades que se realizaron por ejemplo en Yom Kipur en Montevideo y Buenos Aires, y de las ceremonias de vida como festejo de nacimientos, Bnei Mitzvá, casamientos, etc.
En estas semanas estamos tratando de coordinar un encuentro, probablemente en Montevideo, y con la centralización de organizaciones locales y de Brasil, Argentina y Chile. En definitiva la propuesta dirigida a todas las edades que surja de este encuentro planteará una alternativa para evitar el abandono de los marcos judíos por parte de considerables partes de nuestro pueblo: la asimilación, o mejor dicho desjudaización.

- Será interesante seguir el tema pues. Muchísimas gracias por tu tiempo.
- A tí por esta oportunidad.

Fuente: Semanario Hebreo de Uruguay

Entrevista en “Libre Expresión”, FM Laser, Mar del Plata

Entrevista extensa y jugosa (espero) con un servidor en el programa “Libre Expresión” conducido por Adrián Freijó en FM Laser de Mar del Plata sobre dos temas: 1) Política de Medio Oriente; 2) La Era Post-Salarial. La pasé bárbaro, me sentí como en casa. Gracias Adrián y Gustavo (el operador)! Pasen, vean y escuchen (tecnología buenísima!):http://www.ustream.tv/recorded/25197706
(La entrevista empieza en el minuto 27)

¿Quién está tirando misiles Qassam?

Sderot, ayer. (Foto: Avi Rókaj, Ynet)

Las noticias en Israel son que las clases comenzaron hoy con éxito, sin amenazas de huelga, y yo ya filmé a mi hijo conduciendo el acto de apertura. Eso es lo más importante.

Le sigue en importancia, claro está, los misiles Qassam que cayeron en Sderot y alrededores ayer, cuando chicos de la secundaria hacían un encuentro previo con sus docentes. De un tiempo a esta parte han cambiado las constelaciones políticas en Gaza, y para entender quién ha lanzado los misiles hay que retrotraernos al líder espiritual del Hamás, el jeque Ahmad Yassin.

Hasta su muerte, el Hamás, como buena organización palestina, era aislacionista e independentista aun dentro del mundo árabe y musulmán, resistiendo todas las voces internas que lo presionaban, ante la quiebra económica impuesta por Israel, Estados Unidos y la Unión Europea, a aceptar el padrinazgo, el dinero y los pertrechos iraníes.

En 2001 Israel liquida al líder terrorista, y la nueva conducción del Hamás acepta el abrazo de oso iraní, pasando a la égida de los ayatollahs chiítas, tradicionales enemigos del mundo árabe, que son en general sunitas. La conducción política y económica se instala en Damasco, el gran aliado iraní.

Pero cuando comienza hace un año y medio la revuelta en Siria, el Hamás no tiene más alternativa que apoyarla, puesto que buena parte de los rebeldes son sunitas en armas contra el régimen alawita (que religiosamente son un antiguo desprendimiento chiíta) del carnicero de Damasco, Bashar El Assad. Éste se siente traicionado por el Hamás, y arroja de todas las escaleras a su líder político, Khaled Mashal.

Hamás queda huérfano de protectores, y vira hacia Egipto, aún gobernado por el general Tantawi, post-Hosni Mubarak, pero donde los Hermanos Musulmanes, su movimiento matriz, van levantando cabeza. En efecto, el Hamás se autodefine en su carta fundacional como “el brazo palestino de los Hermanos Musulmanes”.

Tantawi le dice al Hamás, no necesariamente con estas palabras: “No tengo problema en que pactemos una alianza, pero yo tengo que cuidar mis relaciones con Estados Unidos, Israel y Occidente en general. Ustedes tienen hace cinco años encerrado a un pobre soldadito, Gilad Shalit. Libérenlo y hay trato”. La liberación de Shalit en 2011, pues, fue posible gracias a la revuelta siria y a una flexibilización en la posición del Hamás, no de Israel.

Desde entonces, en los hechos, la relativa calma entre Israel y Gaza se debe a una coyuntural comunión de intereses entre Egipto, Israel y Hamás, todos interesados en bajar los decibeles de la violencia. Una vez que los Hermanos Musulmanes asumen el poder ordenadamente en Egipto, tienen interés en controlar a las facciones más extremistas que ellos, y asegurar el monopolio del uso de la fuerza en su país. Su introducción de tanques en el Sinaí (cuya prohibición es una cláusula clara en los acuerdos de Camp David de 1979) está más motivado por su necesidad de reprimir a las nuevas facciones terroristas beduinas allí, que con cualquier intención de violar el tratado de paz con Israel.

Israel, no hace falta explayarse, tiene la obsesión de la paz y la tranquilidad por razones obvias, pero ahora acrecentada por la coyuntura abierta frente a Irán.

¿Y Hamás? El gobierno hamásico en Gaza necesita desesperadamente una calma que le permita reafirmar su poder político y económico una vez abandonado el cálido hogar iraní. Necesita reconquistar a las masas palestinas, que no estaban tan acostumbradas a la tan estricta ley de la Shaaría. Y necesitan consolidar su control de corte mafioso de la principal industria gazeña: la industria de los túneles de contrabando de mercaderías civiles, drogas y armas.

Pero dentro de esta política, quizás la principal obsesión es la represión de las facciones opositoras en Gaza, generalmente terroristas y jihadistas más fundamentalistas que el Hamás, similar al desafío que enfrenta la Hermandad Musulmana egipcia. Irán no iba a renunciar tan fácilmente a su cabeza de playa en “Palestina”, así que luego de la traición hamásica, los iraníes pasaron a apadrinar a la Jihad Islámica y a los Comités de Resistencia. Hamás incluso llegó a crear un cuerpo de policía especial cuya función exclusiva es prevenir lanzamientos de misiles contra Israel, desafiando su autoridad. Suena surrealista, pero si las cosas no pasan a mayores en el último año entre Israel y Gaza, es en buena parte gracias al Hamás.

Otros desafíos se asoman en Gaza, como una pequeña sucursal de la multinacional del terror, Al Qaeda, y como una organización salafista, quizás los fundamentalistas de mayor extremismo en el mundo de la jihad, que ven a todos los demás musulmanes como herejes, autodenominada “Consejo de Combatientes junto a Jerusalem”.

Según el analista de asuntos árabes del Canal 2, Ehud Yaari, ellos son los que lanzaron los Qassam de ayer, pero no en respuesta a Israel… sino en represalia contra alguna acción represiva del Hamás.

Ahora que la cosa no es con Israel, y que se entiende un poco más la interna palestina, uno podría quedarse más tranquilo. Pero no sé, la sensación de que los palestinos dirimen sus entuertos jugando al “Tiro al pato” no es muy agradable que digamos. Pero por lo menos no es personal. Al fin y al cabo, somos sólo patos…

Sí al nombramiento de ex terroristas en la ANP; sí a las liquidaciones selectivas por Israel

El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, ha nombrado al general Mahmud Damra, como su nuevo asesor, según informa hoy el diario Israel Haiom. Damra fue condenado en 2006 por estar involucrado en atentados terroristas en los que fueron asesinados civiles israelíes, y fue liberado de la prisión israelí en el marco del acuerdo por la liberación de Guilad Shalit de manos del Hamás.

La prensa israelí, en especial un diario como Israel Haiom, que es prácticamente un vocero del premier derechista Biniamín Netanyahu, se escandaliza por el apoyo y nombramiento de personajes que Israel ve como terroristas en cargos oficiales en la Autoridad Palestina, pues se trata a las claras de ver a los terroristas como héroes nacionales, y de dar al terrorismo premios por sus actos criminales.

Pero el blanqueo de terroristas no es nuevo. Israel mismo ha hecho las pases con el archi terrorista Yasser Arafat en los Acuerdos de Oslo. Del lado israelí, durante el Mandato Británico, milicias clandestinas judías mataron civiles, tanto ingleses como árabes, y no sólo el Etzel y el Leji. Algunos de sus líderes, como Menajem Beguin e Itzjak Shamir, llegaron a ser respetables primeros ministros del estado judío.

Es hora de que tanto israelíes como palestinos se deshagan de su pose de ingenuidad y de su careta de hipocresía si quieren llegar a la paz algún día. El terrorismo, esa plaga de muerte que ha asolado el siglo 20, y al parecer nos acompañará por un buen par de siglos más, ha dado buenos resultados, históricamente, como táctica de guerra. Ha obtenido logros significativos y los gobiernos han debido negociar con él. El caso de Guilad Shalit es una sola prueba entre muchas.

Pero si esto es así, lo mismo cabe advertir a los palestinos y a todo pueblo que haga de sus terroristas, héroes de guerra. Pues si ellos no se autodefinen como terroristas, sino como “guerreros de la libertad”, entonces las reglas de juego que están imponiendo son las de matar y morir. Si ellos convierten a un autobús lleno de israelíes civiles en su campo de batalla, su casa y su barrio en Gaza, en los que se ocultan luego, también lo son.

Una de las respuestas de Israel al terrorismo es el encarcelamiento, cuando ello es posible. Lo atestiguan los 10.000 presos palestinos que aún permanecen en cárceles israelíes. Pero en otras circunstancias también lo es la tan debatida “liquidación selectiva”. Algunos lo llaman “asesinato selectivo”, cargando el concepto negativamente. Pero si son viles asesinatos selectivos o ejecuciones sumarias, entonces los actos terroristas no son “ataques”, sino también viles homicidios en serie y en masa, que deben ser igualmente condenados. Vaya eso a mis colegas en los medios de comunicación.

Las liquidaciones selectivas tienen como fin limitar la matanza. Intenta matar al combatiente palestino, que está en guerra, y a cuantos menos personas a su alrededor mejor. Al ocultarse en su casa, el “guerrero de la libertad” está convirtiendo a su casa y su barrio en campo de batalla, y está poniendo en peligro a quienes lo rodean. Los está tomando de rehenes. Si él está en guerra, Israel también, con todo lo que ello implica.

Pues no puede ser que se juzgue a los palestinos según el criterio de “estado de guerra”, en la que todo les está permitido, y a los israelíes según el criterio de “estado de paz”, donde todo procedimiento que no sea arrestar y buscar evidencias como si se tratara de un caso para CSI, les estuviera prohibido.

Si los palestinos eligen esa táctica, ese campo de batalla -un autobús, una escuela- y esos blancos, y son luego convertidos en héroes de guerra y en altos dignatarios, todo bien. Esa es su percepción de la guerra que están librando. Pero a no reclamar cuando Israel, precisamente respetando la percepción palestina, se maneje también como en la guerra que es.

ImagenEl Presidente de la Autoridad Nacional palestina, Mahmud Abbas, reunido con Amana Muna, responsable de seducir a un adolescente israelí de 14 años, Ofir Rajum en un chat de Internet. Quedaron en un encuentro, y el chico fue asesinado por los terroristas cómplices de Muna, que fue convertida así en “heroína de la resistencia palestina”. (Imagen tomada de la televisión palestina). 

Escalada en Medio Oriente: algunas lecturas

(Respuesta a comentario a la entrada anterior*)

Querido Andy, gracias por tu coment. La verdad es que no tengo una respuesta contundente a tu pregunta de por qué no se derribó al Hamás del gobierno en Plomo Fundido (2009), pero sí un posible análisis. Cuando tenés un problema como el de los misiles, lo tenés que resolver sí o sí. Y tenés dos opciones: o barrés con todo y hacés un genocidio, lo cual Israel no quiere hacer, o das un golpe duro, que algunos considerarán “desproporcionado” pero que constituye no una solución física (porque si no matás a todos no eliminás toda amenaza de continuación de los misiles), sino un mensaje. El mensaje de Plomo Fundido fue: “Sepan que estamos locos, y si nos tocan un pelito de la nariz, les desfiguramos toda la cara, así que no jodan más”. Y la idea es que sea un mensaje de disuasión, que no tiren misiles, no porque ya no vivan, sino porque tienen miedo. La “proporcionalidad de la fuerza” no puede ser respecto de los ataques recibidos, sino con lo que se quiere buscar, que es resolver el problema, a saber, que no tiren más misiles. Entonces el mensaje tiene la intencionalidad de generar un efecto de disuasión.

El problema es que, si elegís la vía del mensaje, lo último que tenés que hacer es eliminar al destinatario, es decir en este caso bajar al Hamás. Porque si le entregás un mensaje al Hamás y después matás al destinatario, en su lugar vendrá otro que no ha recibido ese mensaje, y tendrás que empezar de nuevo: soportar que se sigan tirando misiles, y eventualmente tener que lanzar otro operativo similar. Lo otro que se quiso buscar es que la opinión pública palestina en Gaza presione a su dirigencia hamásica para que se deje de joder. Esto es a mi entender un rasgo de la miopía israelí, porque las opiniones públicas no funcionan así, ni la palestina ni la israelí, ni ninguna otra, pero ta.

El tema de la disuasión sí es más coherente. La idea es que el Hamás, una vez convertido en gobierno, tenga responsabilidad de estado, y sepa el precio que paga por no proteger a la población que gobierna. Esa responsabilidad no la tiene una organización de “resistencia clandestina” en la oposición. De hecho Hamás ha controlado el lanzamiento de misiles casi por completo durante dos años, y en la coyuntura del Medio Oriente dos años no son nada despreciable. Ahora ha soltado las riendas de las organizaciones opositoras, en especial la Jihad Islámica y los Comités de Resistencia. Hay allí elementos de política interna, de relaciones con Irán (que el que está dando las órdenes, por lo menos a la Jihad) creo también de torpedear toda posibilidad de negociaciones con Israel, y quizás incluso de torpedear el intento del Fatah de crear un estado palestino por medio de la ONU en septiembre, en sólo parte de “Palestina”. El Hamás quiere todo, y la idea de Fatah de un estado palestino en las fronteras del 67 es para ellos una traición a Allah. Dos años de tranquilidad, en la actual coyuntura del Medio Oriente no son despreciables.

Nabil Shaat (Fatah) está nervioso, pero no sólo contra Israel, él no tendría problema en que Israel aplastara al Hamás y a todos los fundamentalistas, al contrario: con estas acciones de los jihadistas, y las respuestas israelíes, puede estar sintiendo que la maniobra diplomática frente a la ONU se les escapa como agua entre los dedos: la ONU no podría (legalmente) aceptar un estado palestino con milicias paralelas, un gobierno bifurcado e incapaz de controlar el orden público, caos de seguridad, etc. De ahí que intentaran esta reconciliación con Hamás, que a todas luces no les está funcionando.

 

*Jabotito escribió

agosto 21, 2011 a 7:32 am e

Y estos son los “moderados”, nuestros “socios de la paz”. Terroristas de traje y corbata que hablan inglés, pero terroristas árabes al fin y al cabo. “Socios pacifistas” como Nabil Shaath quien declara que Israel “usa los atentados terroristas” como pretexto para impedir un Estado palestino?. Es como que el asesino de tu padre te diga que no uses ese hecho como excusa para no prestarle dinero.

Mucho antes de estos horribles y cobardes ataques yo estaba en contra de darles un Estado. No por motivos ideológicos (no me muero por un “Eretz Israel ha Shlemá”), sino precisamente políticos y estratégicos. Estas declaraciones, además sin ningún tipo de compasión por las víctimas inocentes (sería como increpar en medio de un accidente a un peatón atropellado que se está revolcando en el suelo por haber cruzado mal la calle, sin atenderlo primero y esperar a que llegue la ambulancia, en definitiva mostrar un poquito de compasión humanitaria), es la prueba cabal de que Israel no debe permitirle a semejante liderazgo tener un país soberano a pocos kilómetros de Tel Aviv. No se trata de “los territorios” que tanto obsesiona a la izquierda transnochada del Haaretz, sino de seguridad lisa y llana.

Espero que terminen pronto la barrera de seguridad en la frontera con Egipto, tal como hicieron en Judea y Samaria, pero esta vez que le pongan un cerco electrificado. Hay que poner un límite al traspaso de inmigrantes ilegales, traficantes de droga y terroristas en el sur del país, porque aparentemente esa frontera se está haciendo tan porosa y débil como la de EE UU-México o la Triple Frontera. No se puede confiar en los gobiernos árabes inestables, porque hoy son tus socios y mañana no se sabe…

Lo que no entiendo, quisiera que algún israelí me conteste (preferentemente el autor de este blog), es por qué no terminaron el trabajo que empezaron en Plomo Fundido. Por qué allá por el 2009, cuando se estaba por lanzar la tercera fase de la operación para destruir por completo al Hamás y demás grupos terroristas, le pararon los pies a Yoav Galant bajo la excusa de que “podía ocasionar muchas bajas propias y la comunidad internacional condenaría a Israel”. Ahora van a tener que terminar el trabajo que dejaron incompleto en Gaza en medio de una guerra contra Hezbollah, Siria e Irán que, si no estalla en septiembre, seguramente estallará en la fecha límite (2012)… no falta mucho para la gran colisión.

Bibi y Abbas, dos líderes en el freezer

Uno de los problemas graves para desempantanar las negociaciones entre israelíes y palestinos es, una vez más, el estancamiento de sus líderes. Ni el primer ministro israelí Biniamín Netanyahu, ni el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, están en condiciones político-mentales de crear un estado palestino.

El premier israelí ha efectuado un serio viraje hacia la izquierda durante su actual gestión, por lo menos con tres medidas. Primero: en su discurso de Bar Ilán declaró que aceptaba la fórmula de dos estados para dos pueblos. Por decir mucho menos, a saber, que el Likud debía prepararse para la realidad de un estado palestino, Ariel Sharón perdió el liderazgo del Likud. En Bar Ilán, a sus aliados en ese partido y en el gobierno no se les movió un solo pelo cuando Bibi, que le había hecho la guerra a Sharón por pronunciar las palabras prohibidas, aceptó la fórmula. En procesos políticos, no es recomendable minimizar los virajes discursivos de los líderes.

Segundo, tal como lo anunciara en el mismo discurso, Netanyahu decidió el congelamiento de la construcción en los territorios de Cisjordania por diez meses. Tampoco es poca cosa. Los palestinos, que descalificaron la acción indicando que faltaba extenderla a Jerusalem, desaprovecharon la oportunidad de volver corriendo a la mesa de negociaciones y cerrar trato. Como veremos, esto no es casual.

Se puede anotar una tercera medida, aunque esto depende de las lecturas. En su discurso en la Knesset antes de rumbear para Estados Unidos a su duelo de discursos con el presidente norteamericano Obama, Netanyahu volvió a decir “estado palestino” y rompió otro tabú del Likud al decir: “bloques de asentamientos”. Es cierto que no innovó: ya lo había dicho Sharón y también Ehud Olmert. Pero ambos estaban ya en Kadima. La fórmula “bloques de asentamientos” implica la anexión de los tres bloques ya prometidos por el presidente George Bush (hijo) en una carta a Ariel Sharón: Gush Etzión, Maalé Adumim y la ciudad de Ariel y alrededores.

Pero decir “bloques de asentamientos” implica también su contracara: la disposición a evacuar todos los demás asentamientos que no se hayan en dichos bloques. Se trata de la evacuación de 140.000 colonos de los territorios, nada menos. Al bajarse del estrado, se le acercó preocupada la diputada Tzipi Jutubeli (Likud) a pedirle explicaciones. Netanyahu le respondió: “Hay muchas maneras de definir la palabra bloques”… Pero lo dicho, dicho está.

Bueno para Israel, malo para Netanyahu

No es probable que Netanyahu pueda hacer más. No quiere ni puede. Para él, cerrar el trato al que ya comprometió a su gobierno y al Estado de Israel todo implica dos cosas: la capitulación de todas sus banderas y, por ende, la caída de su gobierno. Netanyahu no tiene ninguna intención de terminar así su carrera política, sobre todo cuando, con una coalición más estable que nunca, no le hace falta. Su escándalo por las palabras de Obama, que no hicieron más que oficializar lo que ya se viene hablando hace cerca de cuatro gobiernos israelíes, parece más una táctica de frenar un proceso del que está perdiendo el control, que una reacción sincera a una propuesta de paz que él mismo ya aceptó en rasgos generales.

Por eso, el discurso de Obama es bueno para Israel, pero es malo para Netanyahu. En el famoso discurso, Obama trazó líneas para un futuro estado palestino “basado en las líneas de 1967 con intercambio de territorios”. Todos los demás elementos de su discurso fueron favorables a Israel. Pero la oficialización de la fórmula -ya que no la innovación, pues fue meramente la primera vez que lo dice oficialmente un presidente estadounidense- tuvo como objetivo algo muy concreto: el mensaje a los palestinos de que tienen en él a un mediador imparcial que puede pararse en el medio de ambas partes sin mostrar preferencias.

Pero esto, agregado al intento por disuadirlos de jugar la carta de la declaración en la ONU en septiembre, o de llegar incluso al Consejo de Seguridad, que colocaría a Estados Unidos en la incómoda posición de tener que emitir un nuevo veto. Se los dijo de frente: “Acciones simbólicas para aislar a Israel en las Naciones Unidas en septiembre no crearán un estado palestino… Y los palestinos nunca concretarán su indepenencia negando el derecho de Israel a existir”. También calificó la reconciliación entre Fatah y Hamás “un obstáculo para la paz”. Una vez más, se trata de una jugada a favor, y no en contra de Israel.

La fórmula de “intercambio de territorios” ya es vieja. Lo había ofrecido ya Ehud Barak en Camp David en el año 2000. Lo dijo también Sharón, si bien prefería ocho bloques de asentamientos a ser anexados a Israel y no tres, como le garantizó Bush. Lo propuso Olmert, incluso, en un mapa que, sin embargo, rehusó entregar a Abbas. Y ahora lo dice Netanyahu en la Knesset. Es más: su aliado Liberman también adhiere, cuando propone que los mentados intercambios incluyan zonas pobladas.

Pero una vez más, en lugar de contemporizar y “fluir” con Obama, Netanyahu prefiere la vía de la confrontación, y la razón es sencilla: la dinámica desatada obligaría a Netanyahu a pagar la factura de sus propios discursos, pronunciados para liberarse de las presiones de afuera y de adentro. Lo obligan a atenerse a tiempos políticos que no son los suyos. Y Netanyahu, ya lo dijimos, es incapaz de dar más. No en este mandato. Sobre todo cuando él también está por entrar en año electoral, y necesita desesperadamente tomarle la delantera a Liberman como líder de la derecha. Para ello debe volver a jugar la carta del miedo, de las “fronteras indefendibles” y de “el mundo está contra nosotros, ahora también la Casa Blanca”.

El estado palestino que los palestinos no quieren

Los palestinos no están en una posición mejor. Mahmud Abbas y la Autoridad Palestina tampoco quieren crear un estado palestino, a pesar de que los esfuerzos de este año por reclutar el apoyo a una declaración unilateral de independencia parezcan indicar lo contrario.

A Abbas el status quo le es muy cómodo. Después de la muerte de Yasser Arafat en 2004, ha emprendido un camino mucho más moderado que su antecesor, con una política de caras a la gente en la calle palestina, resolviendo problemas puntuales en la administración civil, invirtiendo el dinero recibido de los países donantes y de impuestos en infraestructuras, salud, empleo, vivienda y educación. Ha surgido en Cisjordania una clase media y una cultura del tiempo libre. Ramallah y su vida nocturna son la Tel Aviv palestina, cerveza incluida. Abbas no será recordado como un líder de masas, sí como un buen gestor para su gente.

Pero la creación de un estado palestino cambiaría para él todo el guión. Una entidad estatal limitada a Cisjordania y Gaza, incluso con Jerusalem como su capital, implicará una renuncia que no podra hacer: a todo el resto de la denominada Palestina, que incluye a los territorios y a todo Israel, por un lado, y al derecho al retorno de los refugiados palestinos a sus casas en Israel, por el otro. Su pena, por aceptarlo, podría ser la ejecución sumaria por traición. Véase el caso Anwar El Sadat.

¿Qué quiere entonces Abbas? ¿Por qué sus denodados esfuerzos por el reconocimiento del mundo a un estado virtual en septiembre en la ONU, que a todas luces no producirá cambios en el terreno? Desde esta lectura, lo único que pretende Abbas en este momento es una presión seria internacional sobre Israel para que se atenga a congelar la construcción de viviendas en los territorios, y que se siente a la mesa de negociaciones, que deben durar, si por Abbas fuere, por siempre jamás.

Así, el único que parece estar deseoso de un estado palestino parece ser Barack Obama. El único problema es que la aguja del reloj político no corre ni a la velocidad de Netanyahu ni a la de Abbas. Septiembre se acerca, las juventudes palestinas podrían organizarse a través de facebook (indeseable para Israel, pero también para Fatah y Hamás, que se han reconciliado para neutralizar la amenaza de una revolución a la El Cairo), y con la declaración en la ONU podríamos tener una nueva crisis de violencia, quizás una nueva Intifada.

Después de ella, habrán pasado meses, quizás años y muchas muertes innecesarias, se volverá a negociar, a partir del mismo punto exacto en que las tratativas fueron interrumpidas. Parece que así son las cosas por aquí.

 

 

 

Bibi, el granjero holgazán

El granjero Bibi lo tenía todo. Coalición, casi nada de terrorismo, florecimiento económico. Sólo se olvidó de arreglar ese techo...

Se cuenta de un granjero. En el techo del granero tenía un agujero enorme que, cuando llovía, mojaba la paja, y ponía nerviosa a la vaca y a la cabra que buscaban allí inútil refugio. Su mujer ya estaba cansada de pedirle que arregle el bendito agujero. Cuando había sol, su marido le contestaba: “¿Para qué? Hay sol, no hay problema.” Y cuando llovía: “¿Estás loca? ¿Con esta tormenta?”

Parece que así se han comportado los gobiernos israelíes a lo largo de la historia respecto de los palestinos: los tiempos de terror e Intifadas han sido de defensa y represión, sin lugar a negociaciones de paz, pues hay tormenta. Los tiempos de relativa calma han sido disfrutados sin tomar acciones estratégicas que perpetuaran esa calma.

Veníamos bien

Desde la muerte de Arafat en 2004, la Autoridad Palestina liderada por Mahmud Abbas (Abu Mazen) ha emprendido otro camino que el del bodevilesco líder de la kefía y la pistola al cinto. Junto con su primer ministro, Salam Fayad, Abu Mazen se dedicaba a los problemas de la sufrida calle palestina: sanear la economía, construir una clase media que garantizara una transición democrática; la cultura del tiempo libre comienza a crecer en Cisjordania, e incluso se construye una nueva ciudad: Rawabi. Analistas han sugerido que la nueva ciudad es un intento de comenzar a buscar respuesta al retorno de los refugiados palestinos en el futuro estado.

Los años de relativa calma en Cisjordania desde las últimas elecciones tuvieron que ver con eso, también con la Cerca Separadora y también, en especial, con la cooperación en materia de seguridad entre la policía y los servicios de inteligencia palestinos con sus paralelos israelíes. El terrorismo, en especial a partir del golpe perpetrado por Hamás en 2007, provenía casi exclusivamente desde la Franja de Gaza.

El cisma era no sólo entre dos territorios, Cisjordania y Gaza, sino entre dos paradigmas: el nacionalista laico en el primero, más occidentalizado, y con el que Israel podía hablar, y el fundamentalismo islámico en Gaza, encerrado en su dogma islámico, negador de toda soberanía no musulmana sobre Palestina.

La prueba de esta división casi insalvable se dio en 2009, durante el operativo “Plomo Fundido”: ante el férreo ataque israelí, hubiera cabido esperar el estallido de una tercera intifada en la Margen Occidental, impulsada por el Fatah de Abu Mazen o, quizás, por su líder encarcelado -y que espera pacientemente su retorno del cautiverio- Marwan Bargutti. Sin embargo, nada de esto ocurrió. Fuera de declaraciones de condena “para cumplir”, el liderazgo y la calle palestina en Cisjordania esperaron ansiosos la destrucción del Hamás por Israel.

La reducción del conflicto

A nivel estratégico se abría una oportunidad colosal: la creación de un estado palestino limitado a Cisjordania, para dejar aislada a la Franja de Gaza. La ocasión era estratégica y también colosal por varios motivos.

Primero: el histórico conflicto árabe-israelí se vería reducido nuevamente. Ya en 2002, con el “Plan Saudita”, que contempla siquiera la posibilidad de una “normalización de relaciones” entre todos los países que componen la Liga Árabe e Israel, el histórico conflicto se vería reducido de “árabe-israelí” a “palestino-israelí”. Si se crea un estado palestino en Cisjordania, estaríamos pasando de “conflicto palestino-israelí” a “conflicto Gaza-israelí”.

Segundo: la creación de un estado palestino, y el reconocimiento de sus fronteras seguras y reconocidas, incluido Jerusalem oriental como su capital, implica también, como lo menciona el profesor Shlomo Avineri de la Universidad Hebrea de Jerusalem esta semana en Haaretz, la culminación del delineamiento de las fronteras de Israel, lo cual no ha sido logrado aún en sus 63 años de historia. En el momento de tener fronteras seguras y reconocidas, y Jerusalem occidental sea reconocida como la capital de Israel, las embajadas del mundo “subirán” también a esta ciudad. No sólo los reclamos palestinos -reconocidos y comprendidos por el mundo- comenzarán a llegar a su fin, también los del mundo.

Tercero: es la garantía de la continuidad de Israel como estado judío y democrático. Quienes se oponen a un estado palestino olvidan que la opción es un estado binacional sobre toda la Tierra de Israel (o Palestina) histórica. En tal estado, las opciones serían entre estado democrático -que podría tener mayoría árabe, lo cual implica el fin de la empresa sionista- o estado judío, lo cual es inaceptable, judaica y moralmente hablando, pues implicaría que la futura mayoría árabe no tenga derecho al voto. Sería ni más ni menos que la “sudafricanización” de Israel.

Cuarto: sería dejar de estirar lo que ya se ha convertido, aunque sea a nivel teórico o discursivo, la política de estado de Israel, a saber: dos estados para dos pueblos. Si ya Netanyahu lo había declarado en su Discurso de Bar Ilán, ¿por qué no plasmarlo de una vez?

Pero él mismo ha desperdiciado todos esos años de no terrorismo proveniente de Cisjordania, (hay sol, hay coalición, no hay terrorismo, ¿para qué mover un solo dedo por arreglar ese techo?) y ahora, con el acuerdo de reconociliación entre Fatah y Hamás, nos acercamos a una nueva tormenta.

Dicho sea de paso, se trata de un agujero colateral en el techo: antes no se podía cerrar trato con los palestinos porque no estaban unidos, y por lo tanto no hay un líder que pueda respaldar lo que firma; pero ahora que están unidos tampoco se puede, porque Hamás no reconoce a Israel, no renuncia al terrorismo y porque será una puerta abierta para que Irán hinque sus dientes también sobre Ramallah. Un Bibi histérico recorre el mundo con este mensaje, que lo dibuja como cualquier cosa menos como un líder cuerdo.

Para este fin de semana, los palestinos prepararon un “Día de la Naqba” especial. Ayer viernes ya comenzaron las manifestaciones, convocadas mayormente por facebook, y su punto culminante sería el domingo, donde los organizadores esperan que sea el disparo inicial de una nueva Intifada. Por primera vez en años, manifestantes del Hamás, con todo y banderas, han desfilado por las calles de Hebrón y otras ciudades, con anuencia de la Autoridad Palestina.

Si de frases hechas se trata

A favor del equilibrio, digamos que los palestinos no son mejores. Con mucho esfuerzo -y presión de Obama- lograron que Bibi congelara por diez meses la construcción en los territorios. En lugar de acercarse corriendo a la mesa de negociaciones, la misma Autoridad Palestina de Abu Mazen desperdició todos esos meses reclamando que el congelamiento se extendiera también a Jerusalem. Tácticamente era inútil. Estratégicamente resultó estúpido.

Es cierto, si hablamos de frases hechas: los palestinos no pierden oportunidad de perder la oportunidad. Y que entienden sólo por la fuerza.

La verdad es que Israel también sabe perder oportunidades. Y también, que este país también entiende sólo por la fuerza. Así como la paz con Egipto llegó después de la Guerra de Iom Kipur, vivida como una derrota moral; así como los Acuerdos de Oslo llegaron después de la primera Intifada, la nueva crisis que parece avecinarse entre mayo y septiembre abrirá quizás paso a una paz que será dolorosa.

A nivel de procesos macro, a los tumbos, hacia eso vamos. A nivel micro, parece que los tiempos políticos tardarán un poco, todavía, en madurar. Nos espera por delante lo que pase este fin de semana, quizás una nueva Intifada o un intento, y en septiembre la declaración del reconocimiento al estado palestino en la ONU. Habrá rechazos, habrá violencia, habrá muertos. Israel volverá a ganar la batalla, habrá esfuerzos de esclarecimiento por explicar al mundo que se trató de legítima defensa contra el terrorismo, lo cual será cierto, y luego “perderá” en la negociación.

Pero Israel logrará verla, como lo vio Beguin en 1979, como una victoria. Pues, si todo esto es cierto, implica que Bibi el buen granjero no quiere ni puede ver la imagen completa, y por lo tanto necesita ayuda. Aquí con una Intifada, allí con una declaración en la ONU, más allá con un plan de Obama, que también está al caer.

Quizás, después de este año tórrido, emerjamos al 2012 con el techo arreglado. La pregunta sigue siendo el precio en tiempo, dinero y sobre todo en vidas humanas, que se pagará todavía en el camino.