La guerra contra el Informe Goldston: ISRAEL Y LOS LOCOS

GazaGoldston

Por Marcelo Kisilevski – Modiín

Una característica del demente es la de repetir una y otra vez la misma acción, pero esperar que la reacción sea distinta. El gobierno de Israel al mando de Biniamín Netanyahu se empeña, desde este punto de vista, en la locura.

Israel siempre se ha empeñado en una conducta esquizofrénica consistente en, por un lado, buscar el apoyo del mundo, se diría casi el afecto; pero cuando éste no llega, denunciar esta falta de apoyo como desproporcionada e injusta, cuando no teñida de antisemitismo, para acabar berrincheando de que en realidad no necesita de tal apoyo, y que se vayan todos a freír espárragos.

Esa conducta es la que se pone de manifiesto una vez más en el caso del Informe Goldston, contra cuyas conclusiones e implicancias Israel ha lanzado una guerra mundial en el terreno diplomático. Lo que está resultando hasta ahora es una serie de bajas que serán difíciles de revertir.

En ocasión del debate del informe Goldston en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Israel en Ginebra puso en juego una verdadera batería  de presiones sobre todos sus aliados en Estados Unidos y Europa para que votaran en contra de la adopción del informe por dicho organismo. El Informe, como se recordará, condena a Israel y a Hamás por “posibles crímenes de guerra” antes y durante el operativo Plomo Fundido en la Franja de Gaza en enero de 2009. El Consejo, se queja Israel, trató en su debate sólo los hechos atribuidos a Israel, dejando de lado los cometidos por Hamás.

El temor en Israel no tiene que ver sólo con una cuestión de imagen, sino por las implicancias jurídicas del Informe a nivel internacional: si es aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU en diciembre, oficiales israelíes podrían ser capturados y juzgados por países que, como España, se rigen por la llamada jurisdicción universal, que les permite juzgar a cualquiera en el mundo por delitos cometidos en cualquier lado. El Consejo de Seguridad está en potestad, también, de solicitar juzgamientos en la Corte Penal Internacional de La Haya. En este sentido, por ahora, Israel está mínimamente cubierto: Rodríguez Zapatero dio su compromiso, durante su visita a Israel, de que ningún oficial de Tzahal sería juzgado en suelo español. El presidente Barack Obama, por su lado, ya garantizó su veto en el Consejo de Seguridad. 

Israel se complica

En el camino, Israel complicó sus relaciones con Turquía, Rusia, China y, en los últimos días, incluso Francia, país con el cual ha reinado la amistad en la era Sarkozy. El canciller de ese país, Bernard Kouchner, anunció que anulaba su inminente paso por Israel. ¿Los motivos? La negativa de Israel a que Kouchner visitara la Franja de Gaza para observar la construcción del hospital Al Quds, que está siendo erigido allí en cooperación con Francia. El premier Netanyahu alegó que la visita beneficiaría sólo al Hamás, que centraría el foco en lo ocurrido durante el operativo Plomo Fundido.

Antes, Turquía anuló una tradicional maniobra conjunta entre Estados Unidos, Israel y ese país. A renglón seguido, su primer ministro Recep Tayyip Erdogan anunció una maniobra conjunta con Siria. De ese modo, explicaron los analistas, Turquía pretende competir con Egipto por la supremacía como país más influyente del Oriente Medio.

Las relaciones con Turquía, consideradas un bien importante en la constelación del status internacional israelí, se ensombrecieron notoriamente durante todo este año, luego del operativo. Hubo una escena de riña entre el premier Erdogan y el presidente Shimón Peres, críticas virulentas por Plomo Fundido, y el condicionamiento del mejoramiento de las relaciones a la solución de la tragedia humanitaria en Gaza.

Ahora, Israel se enfrenta también con la televisión turca, que emite una serie de televisión en la que soldados de Tzahal maltratan en cada capítulo a palestinos indefensos. Hubo en el gobierno quien comenzó a cuestionarse si Israel debía seguir “cubriendo” a Turquía en el tema del genocidio armenio. Quizás, dicen, haya llegado la hora de mostrar las cosas como son: si Turquía afirma que no se privará de “criticar a sus amigos”, ¿por qué Israel debe callar su condena de fondo al genocidio de 1915 y seguir haciendo lobby por el silencio de otros?

La opción cuerda

La respuesta israelí de combate y oposición podría, por una vez, ser bien otra. El gobierno ha encomendado al ejército la investigación de los hechos de Plomo Fundido. En sus hallazgos, el ejército aseguró que sus fuerzas se habían comportado “moralmente y de acuerdo con las normas y la ley internacional”. También aseguró que, allí donde se cometieron excesos, los responsables ya han rendido cuentas. Ningún medio en Israel ha publicado nada respecto de soldados castigados por hecho alguno relacionado con Plomo Fundido.

Se trata de dos problemas en uno. El primero, el de suponer que un organismo, menos todavía uno militar, puede objetivamente investigarse a sí mismo. El otro es el de pensar que Israel puede oponerse todo el tiempo a todo el mundo. El primer ministro Biniamín Netanyahu incluso llamó, en su discurso en la Convención Presidencial del 20 de este mes, a “cambiar las reglas de la guerra”.

¿Qué pasaría si, en lugar de dedicar tantas energías a pelearse con todo el planeta, Israel hubiera colaborado con Goldston, o si ahora nombrara una comisión investigadora propia, objetiva y parlamentaria, que hallara verdaderos culpables por delitos eventualmente cometidos? Pues si de verdad se cometieron tales u otros crímenes, ¿no debería ser Israel, que se erige en país moral, el primero en denunciarlos y castigarlos? ¿No beneficiaría eso su propia causa contra las calumnias y los rumores supuestamente antisionistas en el mundo? ¿No ayudaría a arrojar luz sobre lo que realmente ocurrió en ese infierno permanente llamado Gaza, a saber cuál es de verdad la culpa que le cabe a Israel y cuál la que le cabe a Hamás por el sufrimiento de su propia gente? Vivimos en un mundo de subjetividades, hoy más que nunca tienen razón nuestras abuelas: moral no sólo hay que serlo, sino también parecerlo. Bueno, no sólo nuestras abuelas, el concepto de “marit áin“, el de no cometer actos que pudieran siquiera parecer amorales, aun cuando no lo sean, está ya en nuestro Talmud.

Pero el actual gobierno israelí sabe más. Uno de los ministros dijo, al término de la reunión de gabinete que terminó rechazando la idea, que “una comisión investigadora que tuviera otro mandato que la de rechazar el Informe Goldston, está de más”.

Plomo Fundido todavía debe ser investigado. La insania con la que se maneja Israel en este caso, también. Quién sabe, quizás todavía lleguemos a la conclusión de que se trata de un caso de inimputabilidad…

(Publicado en Nueva Sión N° 950, octubre 2009, www.nuevasion.com.ar)

7 pensamientos en “La guerra contra el Informe Goldston: ISRAEL Y LOS LOCOS

  1. Yo me hago las mismas preguntas, pero no estoy seguro de si llego a la misma respuesta. Colaborar con Goldstone ya no es posible, y redactar un informe propio tampoco es una solución mágica. La principal finalidad de un informe parlamentario, según lo que planteas, es que no nos jodan con informes externos, y partiendo de esa base nunca podrá ser un informe objetivo. Los que nos suelen calumniar, ya lo hacían antes del informe Goldstone y lo seguirán haciendo después del informe interno. El ejército no se puede juzgar a sí mismo con objetividad, pero dudo que haya parlamentarios israelíes o jueces eméritos, que sí puedan hacerlo. Los que desestiman a la investigación del ejército como una forma de cubrirnos las espaldas, harán lo mismo con cualquier investigación local, y esta vez tendrán razón.

    Con Turquía Plomo Duro aceleró lo que de todos modos era de esperar desde que subió al poder un gobierno islamista. A Rusia y China, no las entiendo, se ve que están muy seguros de que nunca osará una comisión de la ONU, poner pie en esos gigantes para investigar sus violaciones de derechos humanos.

    Luego está la afirmación de que si a cada operación militar la vas a estar examinando con lupa a posteriori, así no es posible combatir, menos en un terreno tan densamente poblado. Que llevar a cabo investigaciones más extensas de las que ya realizó el ejército, es atarle las manos para la próxima oportunidad, limitar nuestro derecho y nuestra capacidad para la autodefensa. Más si se hace, incluso después de una operación en la que se tomaron precauciones para evitar bajas civiles que no tienen precedente en la historia militar. Puede que esta afirmación la digan quienes no quieran demasiados sabuesos olisqueando allí donde hay algo podrido. Pero igual, algo de verdad hay en ello. ¿Qué vamos hacer si nos lanzan esos nuevos cohetes tan bonitos con alcance hasta Tel Aviv? ¿Mandamos jueces y abogados al frente para que los detengan?

    Hubo comisiones investigadoras que investigaron la Guerra de Yom Kipur (Agranat) y la Segunda Guerra del Líbano (Winograd). Ambas investigaron los errores que nos afectaron a nosotros mismos, las heridas auntoinfligidas, no las que les causamos al otro bando.

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  2. El informe Goldstone es una coleccion de acusaciones palestinas sin prueba alguna, cosa reconocida por el propio Goldstone segun el cual “no le sorprenderia nada si muchas cosas de su informe no fueran ciertas”. Esta basado casi en el 100% en testimonios de la parte contraria SIN CONTRASTAR, la cual tiene un dilatado historial en montajes y mentiras ampliamente difundidas por los medios de comunicacion. Las mentiras e incoherencias del informe son facilmente reconocibles con solo leerlo y cruzar los datos con otras fuentes palestinas. Tan solo con la utilizacion de google se puede echar abajo la credibilidad del mismo por los suelos: http://elderofziyon.blogspot.com/2009/04/more-of-those-civilians-killed-in-gaza.html Goldstone hace un recopilatorio de difamaciones de Hamas concediendole total credibilidad incluso en los casos mas inverosimiles.

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  3. No soy abogado ni especialista en Derecho, pero habiendo leído algo de material en la web, hay cuestiones que me resultan como mínimo cuestionables en relación a la comisión investigadora que encabezó Goldstone:
    1) en los considerandos de la resolución de la ONU que creó esta comisión, se le encomendó investigar los crímenes de guerra cometidos por Israel durante el conflicto en Gaza; es decir, la condena estaba en la misma resolución ANTES del resultado del trabajo de investigación; hasta donde tengo entendido esta barrabasada jurídica hizo que muchos países occidentales integrantes del Consejo de Derechos Humanos de la ONU votasen en contra, pero la “mayoría automática” que conforman los países pertenecientes a la Liga Arabe más otros países, latinoamericanos entre ellos, impusieron su número y ganaron la votación.
    2) al conformar el equipo de juristas, se colocó al frente del mismo a Cristine Chinkin, una abogada creo que británica, quien en febrero de este año había firmado un documento condenando los crímenes de guerra cometidos por Israel; esta es otra barrabasada jurídica, ya que hubiese correspondido la recusación de alguien que a priori se ha manifestado sobre la materia que debe investigar; otra vez, la “mayoría automática” fue suficiente para imponerse.
    Me gustaría conocer tu visión al respecto, incluso coincidiendo con vos en varios aspectos de tu nota, especialmente en lo que hace al tipo de investigación creíble que debería desarrollarse.

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  4. No puedo creer el nivel al que llegaste Marcelo… defender un informe antiisraelí que desde sus mismísimas bases estuvo destinado a atacar a Israel, no por lo que hizo, sino por lo que es. Prácticamente se han escrito libros acerca de todos los errores y calumnias de Goldstone de cabo a rabo, de manera que solo me resta aclarar que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU está conformado por los peores violadores de los DDHH alrededor del mundo (Arabia Saudí, Libia, Bangladesh, Cuba, etc) y, oh casualidad, todos son enemigos de Israel que no pierden la oportunidad de difamar al Estado judío (de hecho, el Consejo ha condenado más veces a Israel que a ningún otro país, de Sudán donde se está cometiendo un genocidio ni hablamos). Todo fue perfectamente armado para condenar a Israel (es más, el mismo informe arranca desde la operación militar el 27 de diciembre e ignora todos los ochos años anteriores de agresiones contra Israel que fueron la única razón para el desarrollo de Plomo Fundido). Y ese maldito oportunista Goldstone, que solo buscó tener algo de fama sabiendo en lo que se metía, recibirá su merecido. Israel tiene la obligación de proteger a sus soldados y oficiales… si manda a la guerra a esos pibes para que arriesguen sus vidas en una operación, lo mínimo que tiene que asegurarles es que no sufrirán represalias judiciales de ningún tipo luego de la contienda por defender a su pueblo (a menos claro está que hayan violado el propio código de ética del Tzahal, en cuyo caso será la mima institución castrense la única que tenga autoridad para juzgar posibles delitos cometidos por soldados en el cumplimiento del deber). Me sorprende tu postura Marcelo, ni siquiera la izquierda pacifista ha llegado al extremo de justificar la ignominia de Goldstone. En fin, deplorable.

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  5. Israel se está hablando a sí misma.
    Por Gideon Levy, publicado en Haaretz el 29/11/2009, editado por Victor Murkies.

    Recuerdo esos tipos que siempre se han visto en las calles de la ciudad, hablando entre ellos, gritando, susurrando, deliberando y pontificando. Cuando niños, teníamos miedo de ellos. Eran “locos”.
    Y eso es exactamente lo que el discurso público israelí es. Estamos hablando de nosotros mismos, inventando falsos axiomas, convencidos de que todo el mundo los acepta. Pero solo estamos hablando de y para nosotros mismos. Nadie más lo acepta. Ni siquiera la identidad colectiva no es un hablar sólo de sí mismo.

    La identidad Israeli se está engañando a sí misma.
    Jerusalén es un ejemplo perfecto de esto. Es una ciudad descuidada, sucia y en partes espantosamente fea, asolada por la pobreza y la ignorancia. Las tensiones nacionalistas, religiosas y sociales la están destrozando, partiendo en pedazos, y parte de la ciudad está bajo el peso de la ocupación, con todas sus características de violencia.

    Es una ciudad capital que la mayor parte del mundo no reconoce como tal, pero es “nuestra capital eterna”. Es una ciudad relativamente marginal, que los israelíes seculares no visitan por mucho tiempo y mucho menos sin necesidad. Es una ciudad donde incluso el primer ministro reza, pero que no practica lo que predica cuando también huye de la ciudad siempre que puede. Es el “corazón de la nación”, una ciudad que ha convertido gradualmente en la ciudad de los ultra-ortodoxos y los árabes, dos de las más pobres y despreciadas de entre las minorías de nuestra sociedad.

    Las fronteras de Jerusalén son también engañosas. No tendría por que haber una conexión entre la religión y la soberanía, así que es difícil de entender que los sentimientos nacionales y religiosos se están planteando ahora como un problema y su solución por medio de la geografia, del mapa de la ciudad, ciudad en una artificial expansión cada vez mayor, este y oeste, norte y sur, más allá del reconocimiento de nadie.

    ¿Cuál es la conexión entre tan distantes vecindarios y la santidad de Jerusalén? ¿Por qué no ampliar los límites municipales de Jerusalén al infinito? ¿Por qué no construir temerariamente en cualquier parte y declarar todo esto nuestra capital?

    Así que este discurso, que va acompañado de un montón de auto-engaño, se lleva a cabo entre nosotros y sólo para nosotros mismos. El síndrome de Jerusalén se ha apoderado de todos nosotros.

    Israel, por supuesto, puede seguir hablando estupideces de sí mismo y con sigo mismo, llegara a decir que no sólo Jerusalén sino también el valle del Jordán y los Altos del Golán son de Israel para siempre.
    Puede denominar a una espantosa masacre “Una demostración de fuerza devastadora, con víctimas israelíes limitadas a costa de ilimitadas bajas civiles” una guerra de “defensa ofensiva”, y terminar llamandola: “La gesta de Israel en Gaza”. Puede decidir que sus habitantes no son “colonos”, sino “residentes”, como siempre se han llamado a sí mismos, y que estos no se encuentran en tierra ajena. Pueden decir que los “bloques de asentamientos”, otra criatura de Israel, estan “en el corazón del consenso nacional”, ya que ahora el consenso nacional se define sin ningún fundamento de hecho. Se puede decidir que la actual ruta del muro de separación es la frontera internacional real.
    Podemos hablar y hablar con nosotros mismos, como los locos que se paseaban por las calles de mi infancia, asustandonos mucho. (A Gideon y a mi Victor Murkies)

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