Terrorismo otra vez, sobre la ciudad

El atentado múltiple en el sur de Israel constituye una fase nueva en la saga del terrorismo palestino, es una secuela de la revolución egipcia y eleva signos de pregunta sobre lo que pasará en tan solo un mes.

Por un lado, como lo dijo la líder de la oposición, Tzipi Livni, la frontera con Egipto ha dejado de ser la frontera de la paz. Por alguna misteriosa razón, Israel decidió no construir una frontera física, llámese cerca, en la frontera entre el Néguev y el Sinaí durante todos los años de “paz fría” con Egipto. Treinta años después, y con el status quo cambiado, ya es tarde. La larguísima frontera con Egipto se ha convertido en un paraíso para contrabandistas, y para “Sinaí Tours”, como llaman la Jihad Islámica y el Hamás las posibilidades ilimitadas abiertas ante sí.

Operativamente, un atentado combinado, con por lo menos quince terroristas con un estupendo entrenamiento militar, incluyendo uniformes, armas largas, cinturones explosivos, disciplina de desplazamiento y emboscada, comunicación sofisticada, y ejecución de una operación militar compleja, son la muestra de que el paradigma Hezbollah, con el knowhow iraní, han bajado hacia el sur.

Políticamente preocupa más todavía el silencio de  Mahmud Abbas y Salam Fayad, presidente y primer ministro respectivamente de la Autoridad Nacional Palestina, que controlan Cisjordania. Tal como lo señala Avi Dichter, ex jefe del Shin Bet, en una columna en el sitio Ynet, la pregunta es con qué cara se presentarán ahora ante la ONU dentro de exactamente un mes, para reclamar el reconocimiento de un estado palestino normalizado, unificado políticamente y en paz con sus vecinos. Lo menos que cabría esperar es que condenaran la acción de una formación terrorista satélite de Hamás o tolerada por esta organización, y que garantizaran que sobre los responsables recaería todo el peso de la ley palestina.

Pero el moderado partido Fatah se ha llamado por ahora a silencio. Tal vez es mejor, piensan, esperar hasta que pase la tormenta. Porque lo cierto es que el atentado múltiple perpetrado entre ayer y hoy puede ser leído como un intento de Hamás por torpedear esa jugada diplomática pergeñada por Fatah, a espaldas del Hamás.

Así ha ocurrido, desde los albores del proceso de paz con los palestinos. Ante cada avance por la senda de la paz sobre la base del reconocimiento mutuo, los terroristas, en especial su vertiente fundamentalista, ha buscado torpedear la maniobra por medio de una ola de terrorismo. La primera vez fue en 1996, con la ola de atentados suicidas que acabó dándole la victoria electoral al intransigente Biniamín Netanyahu. Entonces la ola paró, o más bien amainó: Bibi garantizaba que el proceso de paz cesaría si el terrorismo actuaba a fuego lento. No importa si Bibi entendió o no la dinámica, pero ella le sirvió para adjudicarse el éxito en la lucha contra el terrorismo frente a la mano blanda de sus antecesores.

Tampoco importa ahora si el establishment israelí ve en la maniobra de septiembre en la ONU un crimen de lesa diplomacia palestina contra Israel. El Hamás la ve también con ojos negativos, como una nueva traición del Fatah contra los dictados de Allah. Pues, a no olvidarlo, la creación de “un estado palestino en las fronteras de 1967 con intercambio de territorios”, como en la fórmula oficial de Obama que tanto escandalizó a la derecha israelí, implica también el definitivo reconocimiento palestino e internacional de la existencia de Israel en todo el resto de la Tierra de Israel, lo que ellos llaman “Palestín”. Y eso, para el jihadismo fanático, es una traición al dogma teológico islámico, y su pena es la muerte.

Una contracara de esta lectura, que explicaría también la connivencia del Fatah de Mahmud Abbas, es el intento palestino de arrastrar a Israel a una nueva vuelta de violencia en Gaza, lo que proporcionaría carne de cañón, literalmente hablando, al esfuerzo diplomático palestino en la ONU. La jugada es de un cinismo monumental, pues coloca nuevamente a los propios civiles palestinos otra vez en la mira de los cañones israelíes, para que las víctimas sirvan como irrebatible argumento propagandístico en pos de una votación favorable en la Asamblea General. Hasta ahora han utilizado la técnica con sumo éxito, e Israel ha caído una y otra vez en la misma trampa mortal.

Los próximos días y semanas dirán. Pero si estas lecturas son correctas, el terrorismo y sus represalias, con vistas al 20 de septiembre en la ONU, sólo han comenzado.

4 pensamientos en “Terrorismo otra vez, sobre la ciudad

  1. Eschando נאחז באוויר , me llega el link de juan pablo con el aviso: “lee esto”, reviso muy rapido (mi cabeza está pensando en otras cosas), pero me detengo a leer con más antención.

    Bien, bien, bien.

    analisis claro, preciso, y que desnuda, más allá de la tragedia y la rabia, las motivaciones de los unos y los otros.

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  2. Por todas las fragancias que la brisa arrastra en septiembre 2011 va a haber algo mucho más sólido que las eternas chamuyetas de la ONU. Desearía que sean infundios pero, al final, si no es en septiembre,. la cosa es insostenible de todas maneras. Y particularmente ahora con esto de Sinaí/Neguev. Éramos pocos y la Bobe…

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  3. Y estos son los “moderados”, nuestros “socios de la paz”. Terroristas de traje y corbata que hablan inglés, pero terroristas árabes al fin y al cabo. “Socios pacifistas” como Nabil Shaath quien declara que Israel “usa los atentados terroristas” como pretexto para impedir un Estado palestino?. Es como que el asesino de tu padre te diga que no uses ese hecho como excusa para no prestarle dinero.

    Mucho antes de estos horribles y cobardes ataques yo estaba en contra de darles un Estado. No por motivos ideológicos (no me muero por un “Eretz Israel ha Shlemá”), sino precisamente políticos y estratégicos. Estas declaraciones, además sin ningún tipo de compasión por las víctimas inocentes (sería como increpar en medio de un accidente a un peatón atropellado que se está revolcando en el suelo por haber cruzado mal la calle, sin atenderlo primero y esperar a que llegue la ambulancia, en definitiva mostrar un poquito de compasión humanitaria), es la prueba cabal de que Israel no debe permitirle a semejante liderazgo tener un país soberano a pocos kilómetros de Tel Aviv. No se trata de “los territorios” que tanto obsesiona a la izquierda transnochada del Haaretz, sino de seguridad lisa y llana.

    Espero que terminen pronto la barrera de seguridad en la frontera con Egipto, tal como hicieron en Judea y Samaria, pero esta vez que le pongan un cerco electrificado. Hay que poner un límite al traspaso de inmigrantes ilegales, traficantes de droga y terroristas en el sur del país, porque aparentemente esa frontera se está haciendo tan porosa y débil como la de EE UU-México o la Triple Frontera. No se puede confiar en los gobiernos árabes inestables, porque hoy son tus socios y mañana no se sabe…

    Lo que no entiendo, quisiera que algún israelí me conteste (preferentemente el autor de este blog), es por qué no terminaron el trabajo que empezaron en Plomo Fundido. Por qué allá por el 2009, cuando se estaba por lanzar la tercera fase de la operación para destruir por completo al Hamás y demás grupos terroristas, le pararon los pies a Yoav Galant bajo la excusa de que “podía ocasionar muchas bajas propias y la comunidad internacional condenaría a Israel”. Ahora van a tener que terminar el trabajo que dejaron incompleto en Gaza en medio de una guerra contra Hezbollah, Siria e Irán que, si no estalla en septiembre, seguramente estallará en la fecha límite (2012)… no falta mucho para la gran colisión.

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