Murió un duro entre los halcones de la política israelí

POR MARCELO KISILEVSKI

Tenía 85 años. Y fue uno de los últimos veteranos que fundaron Israel. Ex general, ministro de Defensa y premier, estaba en coma desde hacía ocho años. Fue una figura intensa y controvertida.

Image TEL AVIV. ESPECIAL PARA CLARIN – 12/01/14 Dejó de respirar, luego de ocho años de coma, quien fuera uno de los políticos más famosos y controvertidos de la historia israelí, Ariel Sharon. Fue uno de los últimos veteranos que fundaron el país junto con David Ben Gurion, y que acompañaron como el asesinado Yitzhak Rabin, o el presidente Shimon Peres, la historia de Israel desde sus comienzos. En diciembre de 2005 cayó en coma, luego de dos infartos cerebrales. Una insuficiencia renal lo llevó al colapso primero y al final después. Sharon nació como Ariel Sheinerman en el poblado de Kfar Malal, en 1928, en una familia de pioneros agrícolas provenientes de Rusia. En 1945 se incorporó a la Haganá, la principal milicia clandestina judía en la Palestina del Mandato Británico, que luchaba contra la potencia colonialista y contra las milicias árabes locales. La Guerra de Independencia, en 1948, lo encontró como comandante de pelotón, y fue herido de gravedad en la batalla de Latrún. Al parecer, la herida sería fundacional en su ideología y en su accionar posterior. En la Guerra de los Seis Días, en 1967 fue factor clave, al frente de la División 38, en la conquista de la Península del Sinaí de manos de Egipto. La Guerra del Día del Perdón, en octubre de 1973, fue la última guerra de invasión emprendida por Egipto y Siria, pero que tomó por sorpresa a la mayoría de los israelíes y al gobierno de Golda Meirpreso de una concepción según la cual los países árabes ya no se atreverían a atacar a Israel. Luego de una desventaja inicial, Sharonimpulsó y condujo un audaz operativo, resistido en principio por el alto mando, para cruzar el Canal de Suez pasando entre fuerzas egipcias, lo que empujó a El Cairo a pedir el alto el fuego. Pero uno de los episodios que más trascendieron al mundo fue el papel de Sharon como Ministro de Defensa durante la Primera Guerra del Líbano en 1982. Uno de los incidentes más graves fue la matanza de palestinos por las falanges cristianas en los campos de refugiados de Sabra y Chatila. La comisión investigadora israelí Kahanadeterminó la responsabilidad indirecta de Sharon y del propio Menajem Begin (“No se les podían haber escapado los hechos de las falanges”, rezó el informe), que un año después renunció y se retiró de la política hasta su muerte. Sobre Sharon, la comisión r ecomendó que no se le permitiera retomar Defensa. Nada dijo de la posibilidad de que fuera Primer Ministro. En 2000, luego del fracaso de las conversaciones de Camp David entre el premier israelí Ehud Barak y el presidente palestino Yasser Arafat, Sharon efectuó como jefe de la oposición una resonante visita al Monte del Templo, donde se halla la Mezquita de Al Aqsa. Lo hizo acompañado de mil efectivos de policía por temor a disturbios y, según se supo luego, con la anuencia del Waqf, la autoridad religiosa a cargo de los lugares santos para el islam en Jerusalén, que había asegurado al gobierno israelí que no habría incidentes. Las razones de la Intifada de Al Aqsa son más profundas, deben buscarse en l a frustración palestina por el fracaso del diálogo de paz y la continuación de una situación incierta. Sin embargo, y aunque ya había habido incidentes pocos días antes, la visita de Sharon se inscribió como la chispa que la encendió. Luego de numerosos cargos ministeriales, Sharon llegó a la jefatura de gobierno en 2001, pero no fue sino hasta 2005, ya al frente de Kadima, el nuevo partido que fundó luego de perder en las internas del Likud frente a Benjamin Netanyahu, que efectuó su acto más dramático y, tal vez, el más controvertido: la retirada unilateral de la Franja de Gaza. Muchos, incluida la propia Autoridad Palestina presidida por Mahmud Abbas, se oponían a la jugada: el fundamentalista grupo Hamas, opuesto Al Fatah de Abbas, era hegemónico en la Franja, decían, y la policía palestina no era suficiente para imponer control. Pero Sharon insistió, con el argumento de que “no hay con quién hablar de paz” en el lado palestino y, por lo tanto, se deben efectuar medidas “que aseguren la mayoría judía en el Estado de Israel”, al replegar las tropas hacia líneas más defendibles, según dijo. La retirada se efectuó en agosto de 2005, y las imágenes de los 8.000 colonos judíos evacuados a la fuerza recorrieron el mundo. El resultado, si bien pudo haberse leído como el principio del fin de la ocupación israelí, fue “vendido” por Hamas como una victoria propia sobre el “enemigo sionista” y, entre otros factores, le valió la victoria en las elecciones palestinas de 2006. Para algunos, fue el error más grande de Sharon, al signar el cisma que separa hasta hoy, tanto geográfica como políticamente, a Cisjordania de Gaza. Hay quienes dicen que fue ése, precisamente, el resultado que quiso conseguir, si bien habrá que esperar a los historiadores para determinarlo. Eso, y la construcción de la discutida Cerca Separadora o “Muro”, fueron los últimos actos de Sharon, que cayó en coma en diciembre de ese mismo año.

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