ROTEM SELA VS. BIBI NETANYAHU: ¿QUÉ NOS TIENE QUE PREOCUPAR?

RotemBibi

Por Marcelo Kisilevski

Todo comenzó con una entrevista a Miri Reguev por Rina Matzlíaj en la tele. La ministra de Cultura y Deportes, y alcahueta voluntaria del premier Netanyahu, en medio de las repeticiones de que Benny Gantz y Yair Lapid (Kajol-Laván) “son la izquierda”, fogoneaba, como nena buena de Bibi, que “Kajol-Laván tiene que admitir que para formar un bloque ganador tendrán que usar los votos de los diputados árabes”. Rotem Sela, exitosa modelo y actriz, le salió al cruce en su cuenta de Instagram: “Y yo me pregunto por qué Rina no le pregunta asqueada: ‘¿Y cuál es el problema con los árabes? Dios mío, hay también ciudadanos árabes. ¿Cuándo carajo alguien en este gobierno dirá a la sociedad que Israel es el Estado de todos sus ciudadanos y que todos los seres humanos nacimos iguales? Y que los árabes, oh sorpresa, también son seres humanos. Y también los drusos, los gays, de paso, y también… ¡shock!… los izquierdistas.”

Ahí intervino Biniamín Netanayhu que, cual Superman (o Superpibe, que salía al ring a ayudar a su amigo Pepino el Gran Payaso, décadas atrás en Titanes en el Ring), a través de su canal de Youtube, “Likud TV” (de paso, ya tiene un diario, Israel Hayom, ahora un canal para su campaña; es el político más cubierto del país, pero se queja de que los medios están en su contra; parece que está en el ADN de los gobernantes populistas quejarse de eso), la reprendió como buen patriarca: “Rotem querida, Israel no es el Estado de todos sus ciudadanos. Según la ‘Ley Fundamental: La Nación’ que aprobamos, Israel es el Estado nación del pueblo judío, y solamente de él. Como has escrito, no hay ningún problema con los ciudadanos árabes. Son iguales en derechos a todos nosotros, y el gobierno del Likud ha invertido en el sector árabe más que ningún otro gobierno. Todo lo que buscamos es aclarar la pregunta central de estas elecciones: la opción es entre un gobierno de derecha fuerte bajo mi conducción, o un gobierno de la izquierda al mando de Lapid y Gantz con el apoyo de los partidos árabes. Lapid y Gantz no tienen otra manera de formar coalición, y un gobierno tal desestabilizará la seguridad del Estado y sus ciudadanos. La definición: en un mes en las urnas. Que tengas buen día”.

Tengo mucho para decir al respecto. Primero, que es lo más divertido que le ha pasado hasta ahora a esta campaña electoral, en la que, en lugar de hablar de esencia, se habla de esto. De Rotem Sela contra Bibi Netanyahu y Miri Reguev. Después les digo cuál es la esencia, porque todavía tengo un poco de dignidad intelectual.

Segundo: se armaron sectores en Israel, en este rincón los amigos de Sela, y en este otro los de Bibi. Los primeros, que incluyeron nada menos que a Gal Gadot, nuestra Wonder Woman internacional, aplaudiendo el coraje de Rotem Sela que, por su parte, avisó por su cuenta de Instagram que a pesar de todas las cosas horribles que escribieron sobre ella, no renunciará a su libertad de expresión. También su compañero de ruta en la pantalla, el conductor Asi Azar, obviamente, se alineó con ella. También la modelo Esti Ginzburg, y más o menos toda la farándula israelí.

Pero también, la prensa, que incluyó a la analista política Sima Kadmón, de Yediot Ajaronot, que se mostró escandalizada por todo el escándalo: “Lo que tiene que escandalizar es el escándalo con que fueron recibidas las palabras de la modelo. Las tomaron como un ‘acto de coraje’. Qué terrible es pensar que en un país como el nuestro, las cosas que dijo Sela sobre los árabes israelíes, cosas que tienen que ser obvias, sean consideradas como algo heroico”.

En un país normal, agrego yo, Rotem Sela tendría que poder hablar de lo que se le antoje sin despertar semejante bolonqui. Pero, del otro lado, lo mismo puede decirse de la respuesta de Bibi. Si Rotem tiene derecho a hablar, no tiene por qué escandalizarse si otro ser humano en esta democracia, le contesta. Por más que ese ser humano sea el primer ministro de Israel. ¿Te trató paternalistamente? ¿Machistamente? Bueno, decíselo y listo. Y así seguirán dialogando. Porque en Israel se puede.

Sí, ya sé que Rotem Sela se refería más a los comentaristas de su post en Instagram, que no le van en saga a los más verbalmente violentos del mundo. Pero a hacerse de abajo, que si hablás, seguramente te van a contestar. Es el maravilloso mundo de las redes, cuando atravesás la vidriera inofensiva de las fotos felices.

También se habló, otra vez, y ya me tienen medio harto, de la vieja cuestión de los artistas y la política: ¿tienen derecho a emitir opinión política quienes se dedican al entretenimiento? Y yo contesto: ¿por qué en este caso se debate eso y no cuando otras celebridades se pasan a la política? ¿Quizás porque solo surge cuando la que se expresa es una mujer, que encima responde a cierto estereotipo que ya creíamos extinguido, el de la rubia boba? Si es así, váyanse todos al carajo. Que esto, creíamos, era una democracia. ¡Rotem Sela (que de boba no tiene un pelo) Primera Ministra!

Un párrafo solamente sobre la esencia de estas elecciones. No, no son sobre entregar o no entregar territorios a los palestinos. Giran en cambio, sobre otro eje: o un régimen corrupto que ha hecho desmoronarse la cultura política y la sociedad israelí a un camino de inmoralidad, atropello al Poder Judicial, racismo y división social, o la recuperación de un país con reglas de juego democráticas sanas y solidaridad social, en el que podamos volver a una discusión derecha-izquierda que, hoy por hoy, es irrelevante.

Anuncios