Todo tranquilo en el norte, por ahora

Uno de los vehículos destruidos por misiles antitanques rusos de tipo Kornet, disparados ayer por Hezbollah contra el convoy militar israelí.

Uno de los vehículos destruidos por misiles antitanques rusos de tipo Kornet, disparados ayer por Hezbollah contra el convoy militar israelí.

Por Marcelo Kisilevski

El ataque de Hezbollah ayer en la frontera israelo-libanesa en el Golán, en el que murieron dos soldados israelíes y siete más resultaron levemente heridos, fue la venganza de esa organización chiíta pro iraní por el ataque israelí -según informes de la prensa extranjera- la semana pasada en suelo sirio, en el que murieron seis integrantes de Hezbollah y un general iraní. La venganza, le hizo saber Hezbollah a Israel a través de la ONU, estaba cumplida, y no hay por parte de la milicia intenciones de escalar aun más la violencia.

Israel, por su parte, elevó los tonos declarativos, pero tanto hacia adentro como hacia afuera quedaba claro ya ayer que Israel adoptaba la política de “contención”: contener (o sea aguantar) el ataque enemigo y autocontener la respuesta. El complejo de esquí en el Hermón abrió sus puertas esta mañana nuevamente, y en las escuelas en las aldeas del sur del Líbano también se vuelven a dictar clases con normalidad. Todo esto -en el Medio Oriente siempre hay que decirlo- es por ahora y hasta nuevo aviso.

Para el análisis, valgan algunos conceptos. Por ejemplo, el que trae hoy Alex Fischman en Yediot Ajaronot. Dice que desde las Primaveras Árabes, Israel había adoptado la política del silencio de radio y de la estricta no intervención. Esa política se rompió la semana pasada con el ataque que todos los medios atribuyen a Israel, y la pregunta del analista es por la necesidad de dichos ataques. Señala que la hipótesis de trabajo israelí en el caso sirio, libanés e incluso iraquí, es que todas las fuerzas de esa guerra civil están “demasiado ocupadas” entre sí como para abrir un nuevo frente con Israel, y que aun si así no fuera, la disuasión israelí, generada en la Segunda Guerra del Líbano en 2006, todavía sigue vigente.

El problema, dice Fishman, es que la disuasión no es una ciencia exacta. Y que funciona, siempre y cuando uno no obligue a la otra parte a reaccionar, aun a pesar de la disuasión existente. Con lo cual, uno termina destruyendo la disuasión con sus propias manos. Al parecer, el ataque de la semana pasada, en que murió parte de la cúpula estratégica de Hezbollah, tuvo ese efecto: Hezbollah no quiere la escalada, pero tuvo que reaccionar. La prueba de que no quiere continuar, ni arrastrar a Israel a la contienda, es que respondió a un golpe estratégico, con uno táctico.

Najum Barnea, en el mismo diario, agrega más pensamiento a la filosofía de la disuasión mutua: que no ocurra como en los choques cíclicos en Gaza, dice, donde cada parte golpea a la otra pensando que la propia disuasión no es suficiente, hasta que el campo de batalla hierve, sin que ninguna parte lo desee de verdad. Si el actual incidente termina ahí, entonces estaremos quizás ante una lección aprendida. La tendencia por el momento parece ser esa.

Ron Ben Ishai, en el sitio Ynet, parece discutir con ellos. Por un lado lo dicho es cierto: cuando Hezbollah derrama suficiente sangre nuestra, les parece una reacción suficiente, entonces paran. El problema es que, si Israel no reacciona fuerte, se podría estar abriendo la puerta para acciones violentas de esa clase en el futuro. Por las dudas, Israel comienza esta mañana a blindar la frontera con el Líbano. Pero ese es el dilema que tendrán que enfrentar ahora el premier Netanyahu, su ministro de Defensa y su comandante en jefe militar. ¿Reaccionar o dejarlo así?

Sobre todo, de nuevo Fishman, porque Hezbollah puede quedar conforme con su venganza. Pero nada dice eso de la venganza de Irán, y para ello habrá que estar con la mirada atenta hacia el exterior, hacia posibles blancos israelíes, norteamericanos y judíos.

Y por eso queda la pregunta de la necesidad del ataque atribuido a Israel contra el convoy Hezbollah-Irán, que parece cambiar, como dijimos, las reglas del juego al meter su nariz en las guerras civiles allende sus fronteras. Para Ben Ishai, se trató de una acción necesaria, que vino a frustrar un plan iraní para atacar por sorpresa a Israel, que no espera en este tiempo la reapertura del frente libanés, y convertir la vida de los habitantes del norte israelí en un infierno.

Fischman responde a ello que, aún si esto fuera así, se debió haber tomado recaudos contra el mentado plan de un modo más paciente que con un ataque tan espectacular, a ojos de todos, y que termina obligando a los atacados a reaccionar, aun contra su actual agenda.

Pero si Ben Ishai tiene razón, entonces su actual agenda sí es abrir el frente con Israel. Si ese es el caso, Israel hará muy bien en no responder el ataque de ayer, pero también en preparar mejor las trincheras para lo que pueda venir.

La hora de la paz

A la derecha de Netanyahu, Liberman y Bennet. A la izquierda, Livni y Lapid. Los desafios de la hora.

A la derecha de Netanyahu, Liberman y Bennet. A la izquierda, Livni y Lapid. Los desafios de la hora.

Por Marcelo Kisilevski

El Operativo Margen Protector ha terminado. Ha sido más bien una guerra. Fue iniciada por Hamás, que no dudó en llevar una vez más a su gente a la destrucción y la muerte. La debilidad o la cantidad de muertos de una parte, no le otorga necesariamente la razón. Pero la razón de Israel se puede terminar de construir ahora, dando los pasos necesarios, y en diálogo con los interlocutores correctos. La única pregunta es si el actual gobierno está en condiciones de lograrlo.

El gobierno israelí sale maltrecho del Operativo Margen Protector. El mayor damnificado es Biniamín Netanyahu, el primer ministro, al que no le ha quedado prácticamente ningún margen, ni de protección ante sus adversarios internos, ni de maniobra ante los palestinos y el mundo, para seguir gobernando hasta 2017. El resultado es la parálisis, y la vuelta a la posición anterior al operativo.

El problema es que en el camino han muerto más de 2.000 palestinos y 70 soldados, que millones de israelíes fueron convertidos en refugiados en su propio país, que el prestigio de Israel en el mundo no es precisamente rutilante, y que el antisemitismo en el mundo, que estaba latente, ha salido –ya sin la máscara de “antisionista”- de su madriguera. Todo esto podría ser un precio trágico, terrible, de un proceso de paz a comenzar ya. Podría ser la vía hacia la concreción de una agenda a la que Netanyahu ya dio su acuerdo, la de dos estados para dos pueblos.

Pero si en cambio gana la parálisis, las vidas, junto con la salud mental de los israelíes habitantes del sur, por no hablar del ánimo de los palestinos de Gaza hacia un futuro compartido, se habrán perdido en vano. A lo único que se podrá aspirar será un escenario de mínima, por el que Hamás no sea el que hegemonice la política de Gaza, en el que gobierne la Autoridad Palestina, con el gobierno de unidad Fatah-Hamás reconocido de facto con Israel, y se dé, no una paz, sino una pacificación de facto basada en la mutua disuasión.

Por el momento, sin embargo, ni siquiera eso parece estar en la agenda del gobierno que se conforma con una especie de “status quo mejorado”: gobierno de Hamás en Gaza, pero débil y ahogado; gobierno de Al-Fatah en Cisjordania, pero también débil, y que coopere con Israel. Se trata de una receta literalmente explosiva, que nos llevará hacia la próxima vuelta de violencia en el sur. En esta situación, sólo podemos esperar que lleve más de dos años llegar a ella.

¿Qué hacer?

En su último discurso, Netanyahu habló de que “se abre un horizonte político, no necesariamente malo para Israel”. No podemos saber por el momento si se trató de un guiño para liberarse de la presión por izquierda –EEUU, los países árabes moderados, Lapid y Livni- o una intención real. Por las dudas, su anuncio de la nacionalización de 400 hectáreas en Gush Etzion, donde fueron asesinados los tres adolescentes antes del operativo, sería un guiño compensatorio para su ala derecha.

Lo que muchos alrededor del premier dicen que hay que hacer no es nada sencillo, pero el intento sería un comienzo tan valioso como el logro. Los portavoces son variados y a veces insólitos. En la oposición, por ejemplo, el líder laborista Itzjak (Buyi) Herzog dijo: “Si yo hubiera estado al mando, habría dado ese duro golpe a Hamás, que en todo momento hemos apoyado, y luego iría corriendo a golpear la puerta de Mahmud Abbas (presidente de la Autoridad Palestina) para dialogar con él”.

En la propia coalición, Tzipi Livni, la ministra de Justicia y líder del partido Hatnuá, puso en evidencia por televisión el absurdo en el que está atenazado su jefe: “Se opone a dialogar con un gobierno de unidad nacional palestino, que apoya los pactos firmados previamente con Israel, pero negocia con Hamás en El Cairo. Con Hamás no se negocia, sino con la Autoridad Palestina, de la mano de Egipto, Jordania, Arabia Saudita. Con un paraguas político y financiero internacional reconstruir Gaza y llegar a la solución de dos estados. Es la única manera en que podremos garantizar la paz, junto con la continuidad de Israel como estado judío y democrático”.

La nota insólita la dio el ministro de Relaciones Exteriores, Avigdor Liberman. Haciendo caso omiso de las amenazas de Netanyahu y de su ministro de Defensa, Moshé Yaalón, que le dijeron a él y a Naftali Bennet: “Hablen menos”, Liberman expuso su teoría, también por televisión: Hamás debe ser eliminado, y tengo una manera muy “sencilla” de hacerlo, dijo. Y el elemento sorpresivo: “debemos sentarnos a hablar con la Liga Árabe sobre el Plan Saudita de paz”.

Arabia Saudita había propuesto en 2000 un plan según el cual todos los países de la Liga Árabe normalizarían sus relaciones con Israel, a cambio de una retirada israelí total de los territorios de 1967; la creación de un estado palestino con Jerusalén oriental como su capital; y una “solución justa” para el tema de los refugiados. El plan en sí no es tan fácil de aceptar así como está, pero podría ser una base para comenzar a negociar. En años más recientes, incluso, la Liga Árabe flexibilizó el punto sobre la “retirada total” y aceptó el principio de intercambio de territorios.

El Plan Saudita fue refrendado luego por la Liga Árabe (sí, la misma de los nefastos “Tres no de Khartoum”) en 2002 en Beirut. Tan solo el primer punto del plan es revolucionario en el Medio Oriente: la potencial disposición de todos los países árabes, los más acérrimos enemigos de Israel, a poner fin a décadas de estado de guerra y a aceptar al estado judío en el concierto de la región. Es, ni más ni menos, el fin declarado del conflicto árabe-israelí.

Sin embargo, en toda la década y media transcurrida desde entonces ningún gobierno israelí, ni de izquierda, ni de centro, ni de derecha, ha levantado ese guante, por ser un “plan inaceptable”. Cada tanto, por suerte, los árabes insisten. Esta semana, el rey Abdallah de Arabia Saudita dijo: “Los países árabes debemos reconocer a Israel”.

Hete aquí que es nada menos que Avigdor Liberman la primera voz oficial que se anima a abrir una puerta al Plan Saudita de paz con Israel. Era hora.

Las cadenas de Netanyahu

En resumen, el “nuevo horizonte político, no necesariamente malo para Israel” está compuesto por una coyuntura quizás irrepetible, que coloca de un mismo lado a Israel con las fuerzas moderadas del Medio Oriente, junto con el mundo occidental, frente a amenazas como Irán nuclear y Hezbollah del lado chiíta, el Estado Islámico (ISIS) en Irak, Jabat el Nusra en Siria, Boko Haram en Nigeria… y también el Hamás palestino, todos ellos del lado sunita, y sus países mecenas: Qatar y Turquía. Más arriba, Estados Unidos de un lado, Rusia del otro.

No se trata de nuevos bloques compactos y duros como en la Guerra Fría. A Rusia no le dan los números para volver por sus fueros, pero no cabe duda que existe la voluntad política de volver por sus fueros imperiales, aunque la amenace el desmembramiento interno. Estados Unidos también llega a esta constelación bastante debilitado, y se alegra de poder ceder ante Rusia en casos como el casi ataque a Siria por el uso de armas químicas. Además, no son bloques herméticos: EEUU se habla con Irán sobre cómo enfrentar al fenómeno ISIS.

En ese sentido, la oportunidad para Israel consistiría en terminar de hacer la paz con la Autoridad Palestina moderada del sobreviviente Mahmud Abbas (que cumple en estos días 80, y para el que no hay sucesor potable a la vista) y abrir las compuertas de la paz con todos los países de la Liga Árabe, para poder enfrentar todos juntos los próximos desafíos.

La pregunta es si el gobierno de Netanyahu, como están las cosas, estará a la altura de la oportunidad. Los problemas que tiene el premier, más allá de la estrecha visión ligada a si es posible voltear o no a Hamás o si es mejor dejarlo en el poder, o si hablar o no con Mahmud Abbas, tienen que ver con la supervivencia de su coalición y, más estrechamente aún, con su propio futuro político.

Con un Hamás golpeado y disuadido, convertido en la pata débil de una coalición palestina de unidad, sería posible acercarse a Mahmud Abbas y cerrar trato. Por lo menos, más posible que antes de Margen Protector. Pero si lo hace, Netanyahu perderá a los partidos a su derecha: Habait Hayehudí de Naftali Bennet, a Avigdor Liberman y, lo que es más grave, será linchado políticamente por el propio Likud, que ya lo espera en el próximo congreso del Comité Central, presidido nada menos que por el ex vice ministro de Defensa, Dany Danón, que le prepara una verdadera vendetta por despedirlo en medio de la guerra. Si, en cambio, el premier continúa con el status quo, lo podría abandonar su ala izquierda: Tzipi Livni y Yair Lapid.

Mientras tanto, la acción de gobierno de Bibi se reduce a “control de daños”: cómo hacer callar a sus ministros, frente a los que ha perdido toda autoridad, cómo responder a la comisión investigadora de la ONU sobre supuestos crímenes de guerra en Gaza, cómo recuperar votantes del Likud, muchos de los cuales lo han dejado a favor de Bennet en las encuestas de intención de voto, y cómo recuperar lugar en la interna de su propio partido: según una fuente del Likud, para esta semana y la que viene organizó dos convenciones partidarias, varios brindis por Rosh Hashaná, un congreso de mujeres del Likud, otro congreso de fundadores del partido, y actos varios con punteros zonales que todavía lo apoyan. Extraño modo de invertir el tiempo luego de una guerra.

“Margen Protector”, Día Diecisiete

Por ahora, sin cese el fuego a la vista. Chicos de las escuelas israelíes envían miles de cartas a los soldados. Ellos las pegan por todos lados, también en los carros blindados.

Por ahora, sin cese el fuego a la vista. Chicos de las escuelas israelíes envían miles de cartas a los soldados. Ellos las pegan por todos lados, también en los carros blindados.

El incidente que marcó un cambio cualitativo en la trama de la actual guerra entre Israel y Hamás fue esta mañana la liquidación por parte de Egipto de un terrorista suicida de esa organización, que iba en cambio a cometer un atentado de vastas proporciones en Israel. Ocurrió junto al paso fronterizo de Kerem Shalom, en la frontera tripartita entre Egipto, Gaza e Israel. Las fuerzas egipcias destruyeron también su coche, en el que se hallaban numerosos cohetes de tipo Grad. El incidente ilustra uno de los aspectos del enfrentamiento en su real dimensión: el hecho de que no se trata de un choque Israel y el pueblo palestino, sino entre el Medio Oriente moderado, del cual es parte Egipto, pero también la Autoridad Palestina de Al Fatah, presidida por Mahmud Abbas, por un lado; y por el otro Hamás y el resto de las organizaciones islámistas radicales, no solamente en Gaza, sino en toda la región. El éxito o no del enfrentamiento contra Hamás, que preocupa también a países como Egipto y Arabia Saudita, puede tener proyecciones decisivas en el futuro enfrentamiento contra los jihadistas sunitas de Jabat El Nusra en Siria, y EIIL (Estado Islámico de Irak y el Levante), el desprendimiento de Al Qaeda mutado en ejército, en Irak.

Ayer, luego de verificar que estaba vacío de civiles, la Fuerza Aérea israelí bombardeó el hospital Wafa de Gaza, que había sido utilizado repetidas veces para disparar desde allí cohetes contra fuerzas israelíes que actuaban en el lugar, así como para almacenar esas armas, y para dar refugio a comandantes de Hamás. Según la Convención de Ginebra, cuando una vivienda o instalación civil es utilizada para fines bélicos, deja de ser un blanco civil y pasa a ser parte de la contienda.

Luego de una jornada en la que las compañías aéreas de EEUU y Europa anularon sus vuelos a Israel, tanto la Autoridad de Aerotransporte de EEUU como la de Europa anularon sus recomendaciones a las compañías, las que podrán reanudar su tráfico al Aeropuerto Ben Gurión. La anulación se produjo, dijeron los europeos, luego de recibir información fidedigna sobre la seguridad en Tel Aviv y de sus pares norteamericanos en el mismo sentido. No obstante, se aclaró que puede llevar horas a días hasta que todas las compañías aéreas reanuden vuelos y compensen los anulados.

Después de una mañana de relativa calma, Hamás volvió a lanzar ráfagas de cohetes hacia Tel Aviv y alrededores, a la zona del Sharón y la Shfelá. No hubo heridos directos depor estos lanzamientos. Cúpula de Hierro interceptó por lo menos seis cohetes, y algunas esquirlas cayeron en el centro de Tel Aviv y en Petaj Tikva.

La Fuerza Aérea israelí continuó hoy bombardeando objetivos en la Franja de Gaza. La Agencia para Refugiados Palestinos de la ONU, UNRWA, informó que en el bombardeo de una escuela de la organización perecieron 10 palestinos y decenas resultaron heridos. El Hamás transmitió en vivo imágenes de traslado de muertos y heridos a los hospitales.

Anoche, el ejército efectuó operaciones de detección de túneles y se produjeron choques con hombres de Hamás armados, en los cuales unos 20 de éstos resultaron muertos. Fuentes en Gaza informan que el saldo de muertos palestinos ascendía hoy a 730. Del lado israelí perecieron en combate 32 soldados y hay un desaparecido, el sargento Orón Shaúl.

Unos 50 palestinos fueron trasladados a Rafah luego que Egipto reabriera el paso fronterizo hacia el Sinaí egipcio sólo para palestinos heridos.

Una fuente de Hamás indicó que esa organización islámica radical aceptaría la propuesta del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, para poner fin a la actual vuelta de violencia. Según la propuesta, habría una tregua humanitaria de cinco días, durante los cuales se llevarían a cabo negociaciones sobre las exigencias de Hamás. Entre ellas se encuentran: levantar el bloqueo sobre Gaza, liberar a los presos del acuerdo por Guilad Shalit que fueron reapresados por Israel, abrir un puerto en Gaza, reabrir el paso fronterizo de Rafah -entre Gaza y Egipto- en el sur de la Franja, etc. Khaled Mashal, líder del desk político de Hamás, había dicho anoche que “Hamás se opone a un cese del fuego antes de que sea levantado el bloqueo”, pero no se opuso a una tregua humanitaria, con lo cual fue interpretado como luz verde a la propuesta de Abbas.

El premier Biniamín Netanyahu dijo en la apertura de la reunión de gabinete de hoy, que el lanzamiento de cohetes por parte de Hamás y los intentos de matar civiles a través de los túneles “son graves crímenes perpetrados por Hamás”, y que “la decisión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU de investigar justamente a Israel es una vergüenza para la comunidad internacional y para la ONU”. Agregó el premier que “esta decisión no retrasará la actividad de las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel) contra los túneles del terror y el disparo de cohetes, actividad cuya meta es restablecer la calma para los habitantes de Israel”.

Netanyahu agradeció al premier de Inglaterra por el apoyo de Londres a Israel y por la reanudación de los vuelos de la British Airways a Israel. El ministro de RREE británico, Philip Hamond, dijo que “fue Hamás el que emprendió un ataque contra Israel, la cual tiene derecho a la autodefensa”. Según dijo, “Gran Bretania y la comunidad internacional trabajan febrilmente por poner fin al círculo de violencia”.

Netanyahu y Hamond hablaron juntos en rueda de prensa después del encuentro entre ambos. En él, el premier israelí le mostró a Hamond videos que muestran claramente que el Hamás dispara cohetes hacia Israel desde un hospital de la Franja de Gaza.

Brasil anunció que hace retornar a su embajador en Israel para consulta debido a la acción de IDF en Gaza. En el comunicado de la cancillería brasileña se indicó que “Brasil condena la utilización de fuerza no proporcional y está preocupado por la cantidad de civiles muertos y heridos, entre ellos mujeres y niños”. También se lee en el comunicado del gobierno brasileño que “Brasil apoya la decisión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU”, que anoche decidió abrir una investigación contra Israel.

En el Ministerio de Relaciones Exteriores israelí se dijo en respuesta que “Brasil utiliza una doble moral, y se convierte en parte del problema, y no de la solución. Dicha conducta explica por qué Brasil no es relevante en la arena política”.

 

MARCELO KISILEVSKI: “Se han configurado nuevos bloques”

(Entrevista en el diario El País de Montevideo, 16.6.14)

Periodista, docente y analista de la compleja realidad de Medio Oriente, Kisilevski ve muchas incógnitas respecto al escenario global, aunque registra algunos cambios sorprendentes en el inestable tablero político.

RENZO ROSSELLO, lun jun 16 2014

Pese a lo irreconciliables que surgen las posiciones israelíes y palestinas en el discurso, el experto israelí observa un doble discurso en el que ambas partes están interesadas en mantener el statu quo. Los cambios en la alineación global, con nuevos bloques que agrupan los intereses del Estado judío con Estados Unidos y todo el Mundo Árabe, frente al alineamiento de Rusia con Siria e Irán, bajo la mirada atenta y cercana de China.

-¿El diálogo entre Israel y palestinos está en un punto muerto o solo lo parece?

-La clave para entender lo que pasó tiene que ver con que al parecer el único que quería una resolución final de todos los puntos del conflicto -que incluyera Jerusalén, refugiados, las fronteras y todo lo demás-, era John Kerry, el secretario de Estado norteamericano. En el sentido de que a ambas partes del conflicto de palestinos e israelíes les conviene el statu quo como interés de Estado supremo. ¿Por qué? Porque si hay una resolución del conflicto que derive en la creación de un Estado Palestino, a (Benjamin) Netanyahu se le cae el gobierno, eso por el lado israelí. Por el lado palestino, también, desde la muerte de (Yaser) Arafat en el 2004 hay una situación en la que Mahmud Abbas, el heredero, cambia toda la política palestina. Es la primera vez que un líder palestino le habla a la gente en la cara, y hace una política de cara a los palestinos. Crea una economía palestina, hay una clase media palestina, hay vida nocturna en Cisjordania. De un tiempo a esta parte no se habla de los palestinos, en general se habla de Gaza, del bloqueo que sufre Gaza, el pueblo que sufre en Gaza, la invasión israelí. ¿Qué pasó con Cisjordania? Que cambiaron de página, el presidente palestino tiene una agenda que consiste en la fórmula de dos estados para dos pueblos y la confrontación no violenta, diplomática, con Israel, conseguir cosas por las buenas. Y le está saliendo muy bien, logró reconocimientos en la ONU, logró la liberación de presos palestinos aún antes de empezar las negociaciones. Del lado de Hamas en Gaza, la agenda es otra: un solo Estado, islámico tipo Irán, y mantener la confrontación violenta.

-¿Y cómo llegan a la unidad con esas diferencias?

-Como dijo un analista israelí, ahora en vez de haber un gobierno unificado hay tres gobiernos. Porque no cambia nada en el terreno, lo primero que no cambia es cuando termina el 30 de abril el plazo de John Kerry de los nueve meses, no pasa absolutamente nada, todo sigue igual, la cooperación en materia de seguridad entre las fuerzas palestinas, la policía y el servicio secreto palestino cooperan con el ejército y el servicio secreto israelí, exactamente igual que antes. Los ministros de Economía de ambas partes se reúnen, si Netanyahu tiene la iniciativa de hacer el boicot impositivo, de no pasarles el dinero de impuestos recaudados a la Autoridad Nacional Palestina, viene (Yair) Lapid, el ministro de Economía, y lo frena y por las dudas le pasa rápido el dinero. Es decir que hay un doble discurso de ambas partes.

-También en Israel hay un nuevo actor, que es el nuevo presidente Reuven Rivlin, ¿cómo incidirá eso?

-El presidente israelí es una figura simbólica, donde lo máximo que hace es dar un matiz. Shimon Peres era una figura de una talla internacional que nunca va a tener Reuven Rivlin y aunque es un halcón, es básicamente un republicano, un demócrata, un “señorito inglés” de la política israelí. A muchos no les gusta, incluido al propio primer ministro Benjamin Netanyahu que hasta último momento estuvo tratando de boicotear al candidato de su propio partido (el Likud, derecha), eso a Bibi Netanyahu le va a costar muy, muy caro, salvo que durante el tiempo que queda hasta las internas del Likud pueda cambiar todo. Yo no veo a un Rubi Rivlin sentándose con Mahmud Abbas y el Papa, daría la impresión, pero no sabemos, pero al mismo tiempo no es un fanático.

-¿Los ruidos en la línea con Estados Unidos no han generado una peligrosa situación con el principal aliado en un momento de gran aislamiento?

-Por un lado, es cierto, comparto esa lectura. Por otro lado, tenemos que entender que la geopolítica del Medio Oriente con las potencias va un poco más allá hoy en día y tiene que ver con el contexto ruso-norteamericano. De un tiempo a esta parte se están configurando bloques nuevos, donde EE.UU. se estaría debilitando en su capacidad no solamente económica, como superpotencia, sino en el sentido político de poder influir en los procesos, como lo hacía antes. Ya no es EE.UU. e Israel contra todo el Mundo Árabe, detrás del cual estaba la Unión Soviética. Es Israel, EE.UU., todo el Mundo Árabe, incluidos los palestinos y por el otro lado, Rusia, Irán, Siria, y China mirando detrás de bambalinas en lo económico.¿Cómo se va a terminar de perfilar, de dibujar el mundo? No lo sabemos exactamente, pero si me preguntan por Israel y EE.UU., yo creo que la alianza se puede llegar a fortalecer, más allá de las simpatías que pueda haber entre Obama y Netanyahu.

 

El número de refugiados en 2013 alcanza su nivel más alto en 20 años

ACNUR advierte que la crisis de Mali, el conflicto en Siria y la inestabilidad en Sudán del Sur, agravan esta situación.

Por Inma López*

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Uno de los campos de refugiados sirios en Turquía, de los casi dos millones que se vieron desplazados por la brutal represión del régimen sirio.

El resultado del informe del primer semestre de 2013 realizado por la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), señala que tan sólo en los primeros seis meses del año, casi 6 millones de personas se vieron obligadas a huir de sus hogares, frente a los 7 millones de todo 2012.(http://www.acnur.es/PDF/Tendencias_Globales_2012_baja.pdf)

El informe refleja que cerca  de 180.000 refugiados provienen de Sudán del Sur, casi dos millones de Siria y más de  400.000 de Mali. ACNUR expone así una situación para la que pide ayuda. “Es difícil ver cifras tan elevadas sin preguntarse por qué hoy en día tantas personas se convierten en refugiadas o desplazadas internasLas organizaciones humanitarias proporcionan una asistencia vital, pero no podemos prevenir o detener las guerras. Esto requiere esfuerzo y voluntad política, que es donde se necesita centrar la atención de la comunidad internacional de manera mucho más concertada“. Son palabras de António Guterres, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados

La ola de conflictos armados que afecta a más de 15 países (http://elpais.com/elpais/2013/12/27/media/1388174643_201224.html) , ha provocado que el número de refugiados también sea el más elevado desde comienzos de los años ’90. Así, casi el 55% de los refugiados provienen de cinco países en conflicto como son Afganistán, Somalia, Irak, Siria y Sudán.

El estudio con datos del primer semestre de 2013 incluye a más de 120 países y abarca tanto refugiados dentro del mismo territorio nacional como externos. En total, se calcula que hay más de 45 millones de refugiados en todo el mundo, siendo Afganistán el país que más genera, con casi dos y millones y medio de personas que han tenido que abandonar su hogar. A su vez, Pakistán es el país que más personas acoge, superando el millón y medio de refugiados.

Con respecto al intento de mejorar esta situación, el secretario general de Amnistía Internacional, Salil Shetty, cree que “al no abordarse eficazmente las situaciones de conflicto, se está creando una clase de segunda categoría de carácter global. Los derechos de quienes huyen de los conflictos están desprotegidos. Hay demasiados gobiernos que cometen abusos contra los derechos humanos en nombre de los controles migratorios, sobrepasando con mucho las medidas legítimas de control de fronteras”.

* Inma López es estudiante de Máster en Periodismo Internacional en UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia), España. 

 

Masiva manifestación de inmigrantes africanos en Israel

POR MARCELO KISILEVSKI

Es por una ley que permite encarcelar sin juicio a los “sin papeles”.

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TEL AVIV. ESPECIAL – 06/01/14

Unos veinte mil inmigrantes africanos de Eritrea y de Sudán manifestaron ayer masivamente en la Plaza Rabin de Tel Aviv para protestar contra el trato que reciben de parte del gobierno israelí. En concreto, el reclamo apunta a una ley que permite que los indocumentados, algunos de los cuales trabajan en varias partes del país, sean detenidos durante un año sin juicio. Marchas similares tuvieron lugar también en la ciudad balnearia de Eilat, en el sur israelí.

En los últimos años, ha crecido el número de quienes el gobierno israelí califica de “infiltrados”, en alusión a los inmigrantes que pasan por la frontera sur con Egipto de modo ilegal. En Israel, existen mecanismos para diferenciar a los inmigrantes que sencillamente vienen en busca de trabajo –a los que les corresponde una visa temporaria– de aquellos cuyas vidas peligran si regresan a sus países en guerra civil. A éstos les cabe el status de refugiados. Sin embargo, muchas organizaciones que atienden a esta población en Israel han denunciado que esos mecanismos no terminan de ser aplicados o que se lo hace de modo arbitrario e insuficiente, dejando a miles en situación de indocumentados.

“Luchamos por nuestra vida”, dijo Barhana, un solicitante de refugio de 24 años proveniente de Eritrea y que está hace cinco años en Israel. “Israel ha violado sus compromisos internacionales y nos trata como criminales cuando, de hecho, muchos de nosotros hemos huido por peligro de muerte”.

Miles de ciudadanos de diversos países africanos viven y trabajan en Israel en status de indocumentados. El gobierno ha habilitado por ley un establecimiento en Jolot, en la frontera con Egipto, del que pueden salir, pero se deben presentar al final del día.

Ello les impide de hecho trabajar, pues para hacerlo deberían viajar durante horas en ambas direcciones.

La mayoría de los inmigrantes trabaja en la industria culinaria, en restaurantes y hoteles, tanto en Tel Aviv como en Eilat. El problema ha provocado que muchos establecimientos debieran cerrar sus puertas, lo que muestra las dimensiones económicas del fenómeno. Sin embargo, los manifestantes enfatizan su carácter de refugiados. “No somos trabajadores, somos refugiados políticos”, rezaban sus carteles.

En septiembre, la Corte Suprema había fallado contra la ley sobre infiltración de extranjeros, por la cual se los podía encerrar sin juicio por tres años.

La Corte determinó que la ley violaba el derecho a la libertad. El gobierno logró entonces hacer aprobar una enmienda reduciendo de tres a uno el lapso de encarcelamiento sin juicio. En las últimas semanas, de los 53.000 solicitantes de refugio, la policía arrestó a 150 que fueron hallados sin poseer visados en regla.

Activistas israelíes acompañaron a los manifestantes, entre ellos la ex diputada laborista Yael Dayán. “Son refugiados y no infiltrados. El gobierno debe permitirles trabajar, ello resolvería buena parte del problema”, sostuvo.

Publicado en Clarín, http://www.clarin.com, 6/1/14

Allah Islam, sobre el islamismo en Europa

El prestigioso periodista israelí, Tzvi Yejezkeli, del Canal 10 de la televisión de este país, ha realizado una miniserie de 4 capítulos sobre la pentración del islam fundamentalista en Europa. Yejezkeli proviene de una familia de judíos irakíes, es especialista en el mundo árabe y, en la actualidad, es analista para varios medios de comunicación.

La miniserie contribuye a comenzar a comprender un fenómeno que parece haberse colado en Europa por su puerta trasera y mejor intencionada. La minimización del fenómeno por parte de los sectores más progresistas con una fácil acusación de racismo o xenofobia tiene un doble peligro: por un lado se trata de un peligro real, que ya ha comenzado a cobrar vidas inocentes. Por otro, deja la lucha contra el extremismo islámico en manos de las corrientes más acendradas de la ultraderecha europea, que ven en esta penetración una excelente oportunidad de levantar cabeza.

A continuación los primeros dos capítulos, subtitulados al español por Gabriel Ben Tasgal.

Allah Islam, Capítulo 1

Allah Islam, Capítulo 2