Obama: bueno para Israel, malo para Netanyahu

Entrevista en la última gira de conferencias por Sudamérica en el diario “La Capital” de Rosario, 4-6-11, conjunta con mi compañero de viaje, Julián Schvindlerman: 

“Obama le exige mucho a Israel y nada a los palestinos”

La propuesta de Barack Obama de crear un Estado palestino con las fronteras de 1967 (sobre la Franja de Gaza y los territorios ocupados de Cisjordania y Jerusalén Este) encendió las alarmas en Israel.

La propuesta de Barack Obama de crear un Estado palestino con las fronteras de 1967 (sobre la Franja de Gaza y los territorios ocupados de Cisjordania y Jerusalén Este) encendió las alarmas en Israel. El primer ministro hebreo, Benjamin Netanyahu, rechazó este proyecto de plano, generando uno de los mayores cortocircuitos en años entre Tel Aviv y su aliado EEUU. El periodista Marcelo Kisilevski, quien vive en Israel desde 1992, y el analista político internacional Julián Schvindlerman, ambos de visita en Rosario, opinaron en charla con La Capital sobre las causas y las consecuencias de este inesperado conflicto.

——¿Es posible volver a las fronteras de 1967, como propone Obama?

——Schvindlerman: Israel tiene un problema con esas fronteras, porque las considera indefendibles. Es una nación muy pequeña, del tamaño de Tucumán, rodeada de vecinos: con algunos tiene acuerdos de paz formales, con otros está en estado técnico de guerra y con los palestinos tiene un conflicto que ha sido violento en el pasado. La preocupación tiene que ver con hasta dónde Israel puede hacer concesiones territoriales hacia los palestinos cuando, habiéndose retirado de Gaza y del sur del Líbano, estos territorios terminaron siendo usados como base de ataque contra la nación.

—Kisilevski: El gran problema de Netanyahu es que ya hizo muchos gestos “de izquierda” y no puede hacer más. Congeló la construcción en los territorios (palestinos) por diez meses, algo inédito para un primer ministro del Likud (el partido gobernante, de derecha). De crearse un Estado palestino basado en el intercambio de territorios, el Likud va a tener que evacuar todos los asentamientos que están aislados, y estamos hablando de 140 mil personas, no de 8.000 como en la Franja de Gaza. Por eso Netanyahu tiene dificultad en aceptar una cosa así, y en lugar de fluir con la propuesta de Obama, necesita ir a la confrontación. Además, Obama le exige a Israel volver a las fronteras de 1967, pero, por otra parte no le exige nada a los palestinos, como que renuncien al derecho al retorno de los refugiados, por ejemplo.

—¿Cuáles pueden ser las consecuencias del rechazo de Netanyahu?

—Kisilevski: Yo creo que Netanyahu comete un error. El tenía dos posibilidades: ir al choque con Obama, que es lo que eligió, o aflojar y decir “OK, vamos a dejar que los palestinos sientan que tienen un amigo en Obama”, y eso los va a traer a la mesa de negociaciones sin exigir un congelamiento de los asentamientos, porque esto traba el proceso. De esa manera se podría crear un Estado palestino por medio de negociaciones y no por una imposición, que puede ser muy peligrosa. En septiembre, cuando el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmmud Abbas, pida a la ONU que reconozca un Estado palestino, podemos llegar a tener una crisis violenta, y creo que las dos partes, tanto israelíes como palestinos, van a un camino de colisión bastante duro.

—¿Por qué el proceso de paz entre israelíes y palestinos parece estar estancado indefinidamente?

—Kisilevski: Hay hechos concretos que demuestran que tanto israelíes como palestinos no quieren crear un Estado palestino. En caso de crearse ese Estado, Netanyahu va a tener que evacuar a 140 mil israelíes de los territorios de Cisjordania, con lo cual su gobierno caería. Por otro lado, Mahmmud Abbas, si acepta un Estado palestino tal cual está ahora, estaría renunciando a todo el resto de la tierra de Palestina, como ellos la llaman, o la tierra de Israel, como la llaman los israelíes, y estaría renunciando al derecho al retorno de los refugiados palestinos. Eso no lo puede hacer por motivos nacionales y por motivos religiosos, porque estaría reconociendo una soberanía no musulmana sobre tierra sagrada. Es decir que a Abbas le es muy cómodo el statu quo actual, donde no hay un Estado palestino y donde él está mejorando mucho la condición de vida palestina en Cisjordania.

—La Unión Europea (UE) apoya la propuesta de Obama. En ese sentido, ¿Israel queda aislado internacionalmente?

—Schvindlerman: Sí, es una realidad. De todas maneras Israel ha estado gran parte de su existencia aislado, a contrapunto de una opinión mayoritaria en Naciones Unidas y en la UE. Tradicionalmente EEUU fue una especie de protector diplomático de Israel. Pero cuando Obama pareciera sumarse a la posición convencional de los europeos, esto no puede menos que fomentar una sensación de aislamiento israelí. Obama no está siendo sabio en este sentido: lejos de garantizar a Israel la confianza y la protección norteamericana en estos llamados “riesgos por la paz”, lo que hace es radicalizar más la posición israelí, con una imposición que hasta el momento los israelíes sólo la escuchaban de los árabes, los palestinos y los europeos.

Los augurios de Ahmadineyad

El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, auguró la destrucción de Israel y la decadencia Estados Unidos en un “futuro próximo” durante un acto público. “Estoy seguro de que la región será pronto testigo del colapso de Israel y Estados Unidos”, dijo Ahmadineyad ante el sepulcro del ayatolá Ruhollah Khomeini.

En su intervención, Ahmadineyad acusó a Israel de ser el principal motivo de la inseguridad regional y global, y culpó a la administración estadounidense de Barack Obama por apoyar al Estado judío. En 2005 el presidente iraní recibió condenas internacionales al sostener que el Estado de Israel debía ser “barrido del mapa”, o sacado de Medio Oriente y trasladado a Europa o Norteamérica.

Abbas con el Papa. Las “legítimas aspiraciones” palestinas de un “Estado independiente” deben ser posibles, afirmó el Papa Benedicto XVI al presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, en el Vaticano. Durante la audiencia se deslizó también que Israel y el futuro Estado palestino deben “vivir seguros” y que el conflicto debe tener una “solución justa y duradera”.

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Cómo no defender a Israel

Por Carlo Strenger – Haaretz, 22.9.10

Deberíamos estar contentos. Luego de más de medio año de rodeos, el Ministerio de Diplomacia Pública (Hasbará) y Asuntos de la Diáspora ha lanzado la versión en inglés de su sitio Masbirim (Esclarecedores), que apunta a proveer a aquellos que quieren responder a los detractores y enemigos de Israel con material para defender a este país. ¡Qué idea maravillosa! Finalmente contamos con las municiones que nos permitirán, de una vez y para siempre, contrarrestar a todos los críticos de Israel.

Veamos pues el contenido del website. El mismo parte de la suposición de que la gente ignorante en el mundo piensa que Israel es un país atrasado, donde la gente se traslada montada en camellos, y explica orgullosamente que Israel es pletórico en automóviles, que los israelíes no cocinan en primitivas parrillas, ni que comen sólo falafel.

La sección que pretende derribar mitos sobre Israel ofrece abundante “información”. Se nos dice que la Línea Verde ha sido inflada más allá de toda proporción, y que los asentamientos no son de ninguna manera un obstáculo para la paz. El problema real es que los árabes no aceptan en absoluto a Israel. El problema, parece insinuar el sitio web, es que Tel Aviv no es menos que Elon Moreh (asentamiento en Cisjordania, N. de T.), pues los árabes sencillamente no aceptan la existencia de Israel. Más aun, así se nos dice, Israel no tuvo nada que ver con el origen del problema de los refugiados palestinos.

Todo el proyecto Masbirim está basado en la falsa premisa de que defender todo lo que hace Israel es una manera efectiva de representar los intereses y asuntos de este país. El Ministro Edelstein podría saber ya que esto no funciona, nada más revisando la excelente información recogida por el proyecto Israel Branding del Ministerio de Relaciones Exteriores. Uno de los hallazgos más importantes es que en el mismo momento en que los voceros israelíes asumen una posición esencialista, según la cual Israel tiene razón en todo y jamás comete errores, pierden a su audiencia automáticamente.

Los siguientes son algunos consejos para la gente que quiere generar empatía hacia Israel, que no costarán al contribuyente israelí un centavo, debido a que se basan en datos sólidos por los que ya han pagado. El proyecto Branding Israel ha mostrado que la élite juvenil global es el público más importante al que debemos dirigirnos.

No piensen que están todos mal informados, ni piensen que son estúpidos. No tienen ninguna de las malas persepciones que el Ministerio de Hasbará les imputa. Tienen una sola preocupación primordial: piensan que la ocupación de los territorios palestinos y la construcción de asentamientos en los territorios es indefendible; que el acoso a los palestinos en la Margen Occidental y el bloqueo en Gaza es inmoral; y que Israel utiliza a menudo fuerza desproporcionada, como lo hizo en el operativo Plomo Fundido. No están para nada preocupados por si utilizamos más camellos que automóviles.

Mi sugerencia es: no traten de venderles patrañas. Nunca se rebajen al nivel de los peores detractores de Israel. Nunca mientan, y nunca distorcionen los hechos. Nunca utilicen frases propagandísticas huecas; perderán su credibilidad en el preciso momento en que lo hagan.

En lugar de ello, traten de de hacer a Israel humanamente inteligible. Señalen que la mayoría de los israelíes desean una solución de dos estados, pero que una serie de eventos, desde la segunda Intifada, al bombardeo del sur de Israel luego de la retirada de Israel de la Franja de Gaza, ha decepcionado profundamente a los israelíes; que éstos tienen temores bastante justificados de que una retirada de la Margen Occidental podría conducir al bombardeo de la zona central de Israel; y que son bastante reacios a correr riesgos por la paz después de estos traumas.  

Hablen acerca de los temores y los errores de Israel; de la parálisis de su sistema político; del hecho de que los israelíes tienen problemas para elegir a un primer ministro que no exude un duro machismo, debido a que temen los muchos peligros reales que los rodean. Díganles que los israelíes a menudo no pueden desentenderse por más tiempo de los muy reales peligros de Hezbollah y Hamás por un lado, y del Fatah y otros árabes moderados por el otro, porque vivir en Israel puede ser bien traumático.

Se encontrarán con que la gente estará dispuesta a escucharles. Yo vivo esta experiencia una y otra vez. A menudo escribo en The Guardian, un diario que no es precisamente pro-israelí. La mayoría de los comentarios son considerados (aun cuando siempre van a haber algunos groseros). No siempre aceptan mis argumentos, pero en general aprecian los intentos de proveer un análisis equilibrado y no ideológico.

Mi experiencia con otros medios europeos es similar: los periodistas me dicen que están absolutamente hartos de los voceros oficiales israelíes; sienten que éstos los llenan de propaganda vacía, y no creen una palabra de lo que escuchan. Pero se interesan inmediatamente cuando les explican qué difícil es la situación de Israel en términos humanos. Estarán dispuestos a escuchar explicaciones acerca de las cosas inaceptables que Israel hace, si comparten su experiencia aquí, en lugar de hablar con slogans propagandísticos, más típicos de regímenes totalitarios.

Díganles que están preocupados por el aumento del odio hacia Israel; díganles que son críticos de muchas de las políticas de Israel, pero que sienten que muchos detractores siemplemente no advierten que la sombra de la muerte pende sobre Israel todo el tiempo, y que muchos de los temores de Israel son, desafortunadamente, bastante reales.

Si quieren que la gente entienda a Israel, lean a Amos Oz y David Grossman. Ellos son mucho mejores embajadores de Israel. Y por último: si se sienten dolidos por los errores de Israel, no tengan miedo de compartirlo. La mayor parte de sus interlocutores prefieren la imperfección humana a una engreída arrogancia.

Traducción: Marcelo Kisilevski

El proceso de paz y sus lecturas

Para la foto... o quizás no solamente. Netanyahu, Clinton, Abbas.

Recuerdo dónde estaba yo el 13 de septiembre de 1993. Hacía un año nomás que vivía en Israel, vivía en un departamento con “shutafim” co-inquilinos, en Ramot Eshkol, un barrio de Jerusalem que después dejó de ser buen albergue para estudiantes universitarios, y se convirtió en otro barrio de religiosos.

Nos sentamos todos, Rami, Malke, yo y amigos sin tele, para ver la transmisión en vivo del apretón de manos histórico entre Itzjak Rabin y Yasser Arafat. Bill Clinton dio un pasito para atrás, y extendió sus manos empujando tácitamente a los dos líderes por la espalda para que se dieran la mano. Rabin titubeó ante la mano del palestino, después se la estrechó. Nosotros lloramos.

Por entonces escribí en el periódico judeo-argentino y de izquierda Nueva Sión algo así como: “El proceso de Oslo que se inicia hoy puede ser visto como la confirmación de lo justo de un camino. Pero el camino es largo, y en el camino habrá minas explosivas. Algunas de ellas habrán de estallar”. Palabra más, palabra menos.

Desde entonces, muchos vieron en las minas que estallaron la confirmación de su profecía contraria, a saber, de que Oslo fracasaría. Razones no les faltan, desde la Intifada de Al Aqsa hasta los Qassam, pasando por el terrorismo suicida, el golpe del Hamás y tanto más. De nada sirvieron las concesiones israelíes ni la mismísima Desconexión.

Pero allí está hoy el primer ministro Biniamín Netanyahu, del Likud, negociando la paz con Mahmud Abbas. Con Clinton, pero diferente; con el líder palestino, pero otro. Con la bandera israelí de fondo, pero también con la palestina. El mismo Netanyahu que frenó supuestamente el proceso, en su primer mandato de 1996, debido al terrorismo suicida desbocado, lo continúa hoy -desde esta lectura- a pesar de los atentados de los últimos tres días, que tienen por objeto, precisamente, que Netanyahu vuelva a frenar el proceso. Netanyahu, adalid de la derecha israelí, opuesto antiguamente a toda concesión de territorios a cambio de paz, brillante orador de la intransigencia, negocia hoy no sólo bajo esa fórmula, sino la más extrema desde su punto de vista: dos estados para dos pueblos. Un estado palestino al lado de Israel. Ya no se negocia el “si” condicional, sino el “cómo”. ¿La izquierda israelí ha desaparecido? No. Tan sólo ha triunfado.

Aunque todavía queden minas en el largo camino por delante, aunque algunas de ellas todavía estallen, aunque la izquierda con forma de partidos, (a saber, Meretz, por ejemplo) estén en franca vía de extinsión; aunque la aceptación del estado palestino por parte de la sociedad israelí se deba al hartazgo respecto del conflicto y no de un resurgido amor por el prójimo palestino; aunque la mansedad del consenso israelí se deba también a un cese del terrorismo palestino en la Margen Occidental que, a la luz de los últimos tres días no sabemos si ha sido coyuntural y si ha llegado a su fin, lo cierto es que, a largo plazo, en términos de proceso, las banderas de la izquierda israelí ligadas a “territorios a cambio de paz” y “dos estados para dos pueblos” han conquistado la calle y casi todos los bastiones del espectro político, plantando bandera, al menos desde lo discursivo, incluso en la cúpula del Likud.

Aunque de Washington no salga el humo blanco, aunque Netanyahu podría estar sólo fingiendo (¿tal vez sí, para alegría de sus socios coalicionarios? ¿y tal vez no?), aunque a este tren le falten todavía varias estaciones por recorrer, aunque todavía muchas vidas se vayan a perder, no es poco. En absoluto.

Decisiones predeciblemente irracionales

¿Qué hace un israelí después de haber sufrido quemaduras de 3° grado en el 70% de su cuerpo en una explosión? Se convierte en un famoso profesor de Economía Conductual en las principales universidades del  mundo.

No fue en una explosión terrorista, no todo lo que pasa en Israel está ligado al conflicto, a veces está ligado al carácter y al modo de ver las dificultades. Las quemaduras se las hizo con una explosión accidental cuando organizaba con sus amigos del movimiento juvenil una típica inscripción de fuego. Mientras se pasaba tres años en el hospital, decidió que podía dedicarse a estudiar las extrañezas de la conducta humana, y así se convirtió en uno de los especialistas en Economía Conductual del mundo, en especial con su libro “Predictably Irrational“, que se convirtió en un Best Seller del New York Times.

Les dejo este video, que se puede ver con subtítulos en español. A propósito, si les gusta asistir a conferencias gratuitas sobre miles de temas, algo que podríamos llamar Pensamiento de Punta, entren corriendo al sitio de TED, www.ted.com.

Termómetro político del viernes

Imagen típica de playa israelí. No, guarangos, ese no soy yo...

Quienes me siguen, saben que el verano no es una de mis épocas preferidas: hace un calor insoportable en Israel, y no siempre está uno cargando valijas y gozando de unas “merecidas vacaciones” (a propósito, ¿dónde está el jurado que decreta quién merece y quién no?) Los chicos se cuelgan de las paredes, lo cual obliga a uno a hacer cosas de lo más incómodas como ir a la playa. ¿Para qué? Te quemás los pies en la arena, comés fruta y helados con arena, y te encandilás con el sol intentando darle a una pelotita diminuta, sólo para que los chicos “saquen vapor”, mientras te peleás con israelíes “simpáticos” porque otra vez te invadieron el rinconcito de sombra. Todo ello, en lugar de estar en un “kenion” (mall, shopping center), paraíso del consumo y del aire acondicionado, o viendo una peli en casa, honestamente bajada de internet. ¿Tipo amargo? No, para nada. Burgués achanchado puede ser, pero muy alegre, les garanto.

Pero antes de salir a otro día de tortura estival, si tomamos la temperatura a la actualidad política israelí, podemos apreciar el siguiente estado del tiempo:

-Unas dos semanas después que el gobierno decidiera la expulsión de 4oo niños hijos de trabajadores extranjeros, de los 800 restantes sólo 193 presentaron pedidos de residencia para ellos y sus padres. Quizás por el calor, quizás por no tener quien les lea la letra pequeña. Los criterios para poder permanecer son: haber estudiado en el último año en la escuela pública; haberla terminado (hasta el 12° grado) habiendo vivido los últimos 5 en Israel; haber nacido en Israel o haber llegado antes de los 13 de edad; ser hebreo-parlante; que los padres hayan ingresado al país legalmente (aunque su visa haya vencido ya); no configurar “amenaza a la seguridad pública”; que sus padres no hayan trabajado o sido representantes diplomáticos de otro país. Hoy aparece en El País de España una nota sobre los “niños ancla” en Estados Unidos, que posibilitan, por haber nacido allí, la permanencia de sus padres “indocumentados”. En todos lados se cuecen habas, pero la diferencia es que en Israel, los trabajadores extranjeros siguen ingresando al país, estimulados por el mismo Ministerio del Interior, tan preocupado en expulsar a niños que “desequilibren la balanza demográfica”. Lo dijimos y lo repetimos: Sr. Ministro del Interior Eli Ishai (Shas), si de verdad le preocupa el perfil del estado, cierre la millonaria canilla a los empresarios de la mano de obra extranjera barata, y deje a estos niños en paz.

-La Comisión Tirkel que investiga los hechos de la Flotilla interrogó esta semana al premier Netanyahu, al ministro de Defensa Ehud Barak y al jefe de Estado Mayor, Gaby Ashkenazi. Todos se declararon responsables, y todos menos Ashkenazi le echaron la responsabilidad a los de más abajo. Ashkenazi, por su parte, sorprendió por derecha. Dijo que asumía la total responsabilidad, alabó a los soldados participantes y dijo que su error había estado en el defectuoso trabajo de inteligencia previo, pero no en el no abortar la operación in situ, sino en no ordenar al comando que dispararan de entrada. O sea, tenía que haber empezado ya a los tiros. Como ya se dijo alguna vez, “la guerra es un asunto demasiado importante para dejarlo en las exclusivas manos de los generales”…

-El largo brazo de la inteligencia israelí no pudo con el supuesto “terrorista judío”, Jaim Perelman, sospechoso de haber asesinado a cuatro civiles árabes en atentados de corte nacionalista en los años ’90. A mediados de julio Perelman fue arrestado bajo sospecha de ser el “acuchillador serial” responsable de la muerte de varios árabes, y de tenencia de armas ilegales. Recordemos que sus allegados dijeron en aquel momento que el Shin Bet lo había empujado a perpetrar estos crímenes. Perelman, virulento manifestante y miembro del movimiento de ultraderecha religiosa Kaj, o bien es inocente, o es un criminal sumamante hábil. Una de las hipótesis, sostenidas por la parte de Perelman, es que el Shin Bet estaría ajustando cuentas con aquél por no cooperar como informante acerca de otros terroristas judíos, tal como se había comprometido. En cualquiera de los dos casos, él y su familia tienen mucho para festejar este finde, y el Shin Bet tiene buenos motivos para colocar prolijamente su rabo entre las patas, y efectuar un serio balance.

-Esta semana también se publicó por el Canal 2 un documento que revela que factores gubernamentales estarían conspirando para nombrar a un sucesor a su gusto para jefe del Estado Mayor de Tzahal. La consultora, cuyo logo aparece en el membrete del documento, negó toda relación, y prometió denunciar el hecho a la policía. Lo que parece quedar claro es el enfrentamiento entre el ministro de Defensa Ehud Barak y el actual Jefe de Estado Mayor, Gaby Ashkenazi: Barak ha iniciado su ronda de entrevistas para reemplazar a éste, seis meses antes de culminar su período al frente de las Fuerzas Armadas israelíes, en lugar de tres meses antes, como se estila. Ello debilita a Ashkenazi antes de tiempo, aseguran los analistas. Más allá de todas estas intrigas palaciegas, es de alegrarnos, como latinoamericanos quemados con leche, que los cambios de mando se hagan a través de la política y las relaciones públicas, y no a través de las armas.

Netanyahu, la plataforma doble y el offside

Bibi, entre la mano dura y un horizonte de paz

En muchos ámbitos he explicado la “Ley de la Plataforma Doble” que rige en Israel. El principio indica que ningún líder puede ganar los comicios en este país si no se maneja en base a dos lineamientos electorales y gubernativos paralelos: por un lado, mano dura sin concesiones contra el terrorismo palestino; por otro, un horizonte de paz negociada.

El descubridor de este principio, que en los últimos 15 años, desde los Acuerdos de Oslo, parece haber funcionado como la ley de la gravedad de Newton, no es otro que el actual premier, Biniamín Netanyahu. Con genialidad política, triunfó en las elecciones de 1996, contra Shimon Peres, candidato laborista post magnicidio de Rabin, con su famoso lema: “Osim Shalom Batúaj”, “Hacemos una Paz Segura”. “Haremos la paz”, decía, “pero no al precio de arriesgar la seguridad de nuestros ciudadanos.

Así, Peres perdió por apuntar a un solo término de la ecuación, cuando tanto él como Rabin antes de su asesinato, llamaban a las víctimas del terrorismo “víctimas de la paz”. La gente dejó de “comprar”, en especial ante la ola de atentados suicidas de 1996, y le pasaron la batuta a quien lo había captado, Biniamín Netanyahu. Ariel Sharón, el emblemático “archi-derechista”, ganó las elecciones en 2001 mirando a la cara de la gente y anunciándole que habría “concesiones dolorosas” (el término de la mano dura en la ecuación no necesitaba explicitarlo: él la encarnaba).

Pero Sharón comenzó a caer en popularidad cuando aplicó sólo la mano dura en su gobierno, intensificando la política de las “liquidaciones selectivas”, dando muerte, entre otros, al líder espiritual del Hamás, el jeque Ahmad Yassin, y a su lugarteniente, Abed El Aziz Rantisi, una semana después. Por aquel entonces, se había lanzado el “Acuerdo de Ginebra”, un pacto virtual sin validez, de políticos de segunda línea israelíes y palestinos. Esto -y otros factores, como los casos por corrupción que pendían sobre su cabeza- dejó a Sharón en offside y fue cuando decidió recordar a la gente lo de “concesiones dolorosas”, y lanzar el “Plan de Desconexión”, concretado en 2005. Su popularidad volvió a estabilizarse.

Pero la Desconexión había sido el puntal de la plataforma de su adversario en esos mismos comicios, el olvidable y olvidado Amram Mitzna, del Laborismo. Él había prometido explícitamente: retirada unilateral de la Franja de Gaza en el lapso de un año y construcción de una Cerca Separadora. Pero Mitzna perdió miserablemente, porque fue percibido como demasiado blando al faltarle el otro plato en la balanza: mano dura contra el terrorismo palestino.

Netanyahu volvió a vencer en 2009 con otro soundbyte doble: “Si dan, recibirán; si no dan, no recibirán”. Y así sucesivamente, la “Plataforma doble” debe ser manejada con virtuosismo por el político israelí si quiere gobernar una sociedad israelí que se debate en el dilema mesoriental, que quiere seguridad, pero que también entiende que la paz por medio de un pacto con sus enemigos es la única salida, aunque parezca imposible, y están dispuestos a pagar el precio.

El desafío de Abu Mazen

Con vistas al encuentro entre el premier israelí Biniamín Netanyahu y el presidente norteamericano Barack Obama esta semana, el titular de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) Mahmud Abbas (Abu Mazen) presentó al enviado norteamericano al Oriente Medio, George Mitchell, su propuesta de paz con Israel, que no se diferencia mucho del viejo Plan Clinton, pero sí, quizás, presenta un tono más apaciguado, buscando probablemente hacerse más potable para la opinión pública israelí.

Abu Mazen propone la creación de un estado palestino según las fronteras de 1967, con modificaciones. Y pone el acento en la aceptación de los reclamos israelíes: renuncia a los bloques de asentamientos: Gush Etzion, Pisgat Zeev, Maalé Adumim, Ariel. Reclamo de un 2,7% de territorios a cambio, a ubicarse en el sur del Monte Hebrón, es decir, al sur de Cisjordania, además del Paso Seguro entre Cisjordania y la Franja de Gaza. En Jerusalem se repite el Esquema de Clinton: Jerusalem Oriental fuera de la Ciudad Vieja, será la capital palestina. En la Ciudad Vieja: el Barrio Cristiano y el Musulmán serán palestinos, el Barrio Armenio y el Barrio Judío serán israelíes. La Explanada del Muro y el Muro mismo, serán israelíes (novedad, porque hasta ahora los palestinos lo consideraban parte de la Explanada del Monte de Al Aqsa), y habrá libertad de culto para todas las religiones en todos los lugares santos. Esto debería ser también una obviedad, pero los palestinos jamás lo habían mencionado y, además, es significativo como gesto, teniendo en cuenta que, en realidad, no habría lugares santos del judaísmo bajo su jurisdicción en Jerusalem, aunque sí cristianos.

En cuanto a la seguridad, Abu Mazen suena revolucionario: fuerzas no palestinas, sino de la OTAN, serán responsables últimos por la paz en la zona; Israel se retirará totalmente, poniendo fin a la ocupación. “Nosotros obtendremos soberanía, Israel obtendrá seguridad”, dijo. Recuerda con ello la solución que destrabó las negociaciones con Egipto por el Sinaí: desarme de la península por un lado, soberanía egipcia, con honor y banderas, por el otro.

Hace una semana, Abu Mazen había dado un paso previo al reunirse con seis cronistas políticos de diversos medios israelíes para decirles estas cosas, apuntando al corazón de los israelíes, y reclamaba a Israel que, en el marco de  conversaciones directas, las negociaciones se reanudaran desde el punto en que se habían interrumpido con el gobierno anterior de Ehud Olmert. Según Abu Mazen, todos estos puntos habían ya sido acordados entre ambos líderes si bien no se había firmado papel alguno, y no es razonable, dijo, que con cada cambio de gobierno en Israel haya que retornar a fojas cero. No queda claro cuánto de estos y otros detalles no conocidos habían sido aceptados por Olmert, y sus allegados ya se apuraron a aclarar que habían quedado muchos puntos de desacuerdo.

Como quiera que sea, el marketing pacificador agresivo de Abu Mazen pone a Netanyahu ante un nuevo desafío. Por un lado, sus acciones han puesto de relieve el lado duro de la ecuación por él descubierta y lo han colocado, como antes a Sharón, en offside ante la opinión pública israelí, por no hablar de la internacional. Por otro, su reducido margen de maniobra coalicionaria le impide por el momento lanzar su propia propuesta de paz, y se ve obligado a actuar por reflejo y por reacción. La reducción del bloqueo a Gaza es el efecto colateral de la “Flotilla de la Libertad”. La reanudación de las conversaciones de paz también lo serán. De la Flotilla y de la iniciativa de Abu Mazen.

Quizás está bien que así sea, como ya hemos dicho antes. La paz con la ANP versión Cisjordania -para aislar a Hamás en Gaza- es un interés israelí, y a Netanyahu no se le escapa. Si hay presiones, podrá decir a Avigdor Liberman y sus demás amigos a su derecha, lo que ya les dijo antes: “No quedó más alternativa”. Lo hizo con el retiro del bloqueo, y con su declaración de Bar Ilán, de aceptación de la fórmula de “dos estados para dos pueblos”.

La oportunidad es tentadora: el “conflicto árabe-israelí” que, de un tiempo a esta parte, se va convirtiendo en “conflicto palestino-israelí” (faltaría hablar con la Liga Árabe de su propuesta de 2002, y luego la paz con Siria), podría reducirse aun más, a un “conflicto Gaza-israelí”.

Para ello, sin embargo, Bibi deberá cruzar una línea roja, la de una eventual concesión en Jerusalem, y Abu Mazen se cuidó por ahora de no mencionar el tema del derecho al retorno de los refugiados. Por un lado, no le hace falta su ala derecha para poner el freno: el propio Netanyahu no acepta modificaciones en el status de Jerusalem. Pero por otro, Kadima y otros partidos ya le han prometido un colchón de seguridad, para que no se caiga de su sillón si las presiones se vuelven insoportables.

Para Bibi, la realidad le va cerrando las pinzas, y le va llegando la hora de volver a reeditar la “Plataforma doble”, que tantas satisfacciones le ha dado en el pasado.

Bassem Eid: “No hay crisis humanitaria en Gaza”

Por Jana Beris

Bassem Eid fue uno de los pilares de “Betselem”, la organización israelí de derechos humanos, dedicada especialmente a investigar la situación de los palestinos en Cisjordania y Gaza. Actualmente es el Director de PHRMG (Palestininian Human Rights Monitoring Group).

Su grandeza, en base a nuestro conocimiento directo con su trabajo, es que paralelamente a no escatimar críticas a Israel cuando las considera apropiadas, no duda en criticar también al lado palestino si cree que la situación lo justifica. 

Esta es la conversación que mantuvimos con Bassem Eid sobre la crisis actual a raíz del operativo israelí contra la flotilla que estaba en camino a Gaza.

– Bassem ¿qué opinión le merece la acción de Israel?

– No creo que Israel tenía que reaccionar con la fuerza que lo hizo. Sabía sobre estos barcos. Supongo que el ministerio de Defensa tenía mejores planes para recibirlos. Lo que más me enoja es la acusación de Israel a esa gente de que tenía armas y en base a esa suposición, reaccionaron tal cual lo hicieron.

– Armas había, Bassem, eso está confirmado.

– Yo vi, sí, que dos soldados fueron acuchillados. Pero creo que es indudable que la forma en la que Israel manejó el tema llevó a una crisis que afectará seriamente su imagen internacional.

– Están por un lado las críticas a Israel por lo que pasó, que en el plano interno se concentran más que nada en los cuestionamientos acerca de cómo se decidió que esta era la mejor forma de lidiar con la flotilla. Pero también están las críticas que Israel hace al otro lado. ¿Cree que Israel cayó en la trampa de radicales islamistas que de hecho usaron la buena voluntad de algunas organizaciones de ayuda humanitaria, aunque ellos mismos tenían otras intenciones, no exactamente ayudar a los palestinos de Gaza?

– Israel se metió solo en esa trampa. Ahora tiene que lidiar con las  consecuencias.

– Hay aquí varios puntos en las explicaciones que Israel da. Ante todo, sostiene que los intentos de enviar supuestamente ayuda urgente a Gaza están destinados a cubrir intenciones políticas anti israelíes, y afirma que no hay crisis humanitaria en Gaza. ¿Qué me puede decir al respecto?

– No hay crisis humanitaria en Gaza. Yo lo sé. No hay. La flotilla que estaba en camino a la franja, tenía una meta: no ayudar a los habitantes de Gaza supuestamente hambrientos sino romper el bloqueo impuesto por Israel. Ni más ni menos.

– Israel sostiene que Hamás se apodera de la ayuda humanitaria que Israel introduce diariamente a la Franja de Gaza. En una entrevista con uno de los jefes de Hamás de Gaza, Mahmud al Zahar, él ni siquiera lo ocultó, alegando que como son el gobierno, tienen que tener control de las cosas. ¿Qué es lo que usted sabe al respecto de sus propias fuentes en Gaza?

– Estoy furioso con el gobierno de Hamás en Gaza. No creo que la gente allí se merezca estar en la situación en la que se encuentra hoy. El gobierno de Hamás tiene la responsabilidad de alimentar y dar de beber al millón y medio de habitantes de Gaza. Si quiere seguir controlando la Franja de Gaza a través de lo que entra por los túneles subterráneos y de lo que quieren traer barcos del exterior, no me parece que logre mantenerse en el poder más que unos meses más.Puedo contarle que hace poco, en una reunión del Consejo Legislativo Palestino en Gaza, uno de los diputados de Hamás propuso crear un ministerio nuevo en el gobierno de Hamás y llamarle algo así como Ministerio de Infraestructuras. La intención era ver cómo cobrar para ellos mismos el 20% del valor de todo lo que entra a Gaza por los túneles subterráneos desde Egipto. ¿Entiende el significado?

– Claro, todo tipo de impuestos que no hacen más que complicar las cosas para la población. Y eso además de lo que cobran por el manejo mismo de los túneles ¿verdad?

– Por supuesto. Ellos tienen que dar el permiso para cada túnel que se cava, como si fuera la construcción de un edificio en Tel Aviv. Además, cobran decenas de miles de dólares por el manejo de cada túnel, y también porcentajes por los ingresos de lo que entra por ellos. No me parece que éste sea un gobierno legítimo, que vive en base a los contrabandos. Desde que Hamás tomó el poder en Gaza, no he visto ni un informe ordenado oficial sobre el desempeño del gobierno allí, qué hizo y en qué se gastó el dinero.

– ¿Y qué pasa con lo que Israel introduce diariamente a Gaza?

– No tengo ninguna duda de que toman control de todo; lo han admitido. Se consideran los responsables, los que están a cargo. Pero además, hay un tema político: Si Hamás mismo reparte lo que Israel trae, se muestra a si mismo como quien se preocupa por la población.

– Y ahora Hamás aprovecha esta crisis en su favor.

– Por supuesto. ¡Ya lo está aprovechando! No tengo ninguna duda al respecto. Por eso digo que el propio Israel actúa de una forma que termina intensificando el apoyo a Hamás.

– ¿Qué se puede decir sobre la situación general en Gaza bajo el gobierno de Hamás?

– Ningún palestino en Gaza quiere realmente estar en la situación actual, pero tapan las bocas y la gente no puede hablar.