Permiso para emocionarse

Shirán creció, y va al ejército.

Shirán creció, y va al ejército.

En estos días de cinismo, cuando Bibi y Tzipi juegan al gato y al ratón, y a ver quién respeta más y mejor el voto popular, todo parece haber sido puesto en stand-by. Hasta la liberación de Guilad Shalit. Y esta vez, no resulta del todo claro por culpa de quién. Pero puede ser que se trate todo de declaraciones a los medios, guerra psicológica. Tzipi contra Bibi, aunque todo esté cocinado. Olmert contra Hamás, lo mismo.

Y en estos días de cinismo, digo, donde no conviene creerle mucho a nadie, elijo una historia entre muchas, que dan permiso para emocionarse, a pesar de todo.

Shirán Franco, de 9 años, mantuvo en vilo a todo el país en agosto de 1999, cuando un tremendo terremoto azotó Turquía. Su padre Itzik, su hermano mellizo Arieh, y sus abuelos, Sami y Myriam, murieron bajo los escombros del edificio de departamentos veraniegos en el que pasaban sus vacaciones.

Su madre Iris sobrevivió, y Shirán quedó viva, bajo los escombros, durante más de 100 horas. Israel mandó una unidad de rescate del Arma de Retaguardia de Tzahal. El país fue testigo, a través de las cámaras, de los esfuerzos por salvarla. Finalmente lo lograron, y ahí se la ve en la foto, deshidratada, tomando las gotitas de agua de manos del Dr. Itzik Ashkenazi, desde entonces su “ángel guardián”.

Hoy Shirán tiene una nueva familia, “una vida del pasado y otra del presente”, separadas. Su mamá se volvió a casar y ahora tiene un hermanito de 3 años, Liel, pero no se olvida de su hermano Arieh, con el que “hacíamos todo juntos, éramos como un matrimonio de chiquitos”.

Shirán decidió cerrar el círculo. Hoy se la ve en una nota de Yediot Ajaronot con uniforme de Tzahal. ¿Dónde decidió servir? “También a la Fuerza Aérea le debo un enorme agradecimiento (nunca olvidará tampoco el vuelo en el Hércules que la trajo de regreso a casa), pero vi el cuadro con la foto en la pared de mi cuarto, donde estoy en brazos del Dr. Itzik Ashkenazi, comandante médico del equipo de rescate, y me decidí por el Comando de Retaguardia. No lo consulté, pero cuando se lo conté, se alegró. Hasta el día de hoy él es mi ángel de la guarda. Mi servicio en el Comando de Retaguardia es para mí el cierre de un círculo”.

La verdad de la milanesa (sionista)

Esta milanesa es (o era) de verdad, juro que no la inventé, y logré fotografiarla antes de que mi hijo la hiciera desaparecer. Claro, total, a él qué le interesa. Yo la hubiera embalsamado y colgado en un cuadrito, en el hall de la sede comunitaria, con una placa alusiva que diga quién la donó, haciendo gala de dietética autocontención. O editaría posters de la Sojnut con la inscripción: “Israel. Hincale tu diente”. Pero es tarde, porque mi hijo me tironeaba, y la foto así salió. ¿Dónde habrá otras milanesas, como aquella milanesa (Shlomo Artzi dixit)? Buen provecho.

Haemet Shel HaShnitzel. La pura verdad.

Haemet Shel HaShnitzel. La pura verdad.

Elecciones: resultados y algunas lecturas

Tzipi Livni es la ganadora de las elecciones de ayer, aunque no pueda formar finalmente coalición. En la última semana, en la recta final, la campaña despertó un poco de su adormilamiento, y en muchos sectores pudo más el miedo a Bibi. A ella parecen haber confluido, en efecto, votos del Laborismo, de Meretz, de las mujeres y de los árabes.

Finalmente le ganó a Biniamín Netaniahu y esa es una victoria personal que no le podrán arrebatar. Tzipi Livni será una líder central en la política israelí en los próximos años, y su partido Kadima ha demostrado que no hereda a otros intentos fracasados de partidos de centro (Shinui, Haderej Hashlishit, Dash, etc.). Sin embargo, quizás repita la historia de Al Gore, que ganó en cantidad de votos, pero quedó fuera de la Casa Blanca.

Otra lectura es que, en realidad, todos perdieron: Livni ganó en votos, pero tiene escasas posibilidades de formar coalición. Netaniahu quedó segundo; puede ser el próximo primer ministro, pero se lo privó de una victoria clara, y ayer reclamaba el triunfo, no del Likud, sino del “sector nacional”, la victoria de la derecha, “con el Likud a la cabeza”. Casi suena a premio consuelo.

Ehud Barak, líder del Laborismo, que esperaba obtener 20 diputados, obtuvo apenas 13, detrás de Liberman con su partido Israel Beiteinu, al que se le propiciaba 19 diputados en las intenciones de voto. Sin embargo, no parece haber posibilidad de gobierno sin Liberman, y ese es su consuelo y su triunfo.

Shas, el partido religioso sefardí, conserva su peso parlamentario de 11 diputados, y la izquierda sionista tradicional, el Nuevo Movimiento Meretz, sigue su lenta agonía, habiendo obtenido 3 diputados solamente.

Lo que queda claro es que la sociedad israelí, en su eterno pendular, dio en este caso un paso a la derecha. Si Netaniahu quiere, puede formar tranquilamente una coalición de por lo menos 64 diputados, en la que él sería su puntal izquierdo, cosa que no desea.

Las razones de este viraje -que tranquilamente se puede revertir en los próximos comicios- se pueden rastrear en un enojo y un miedo. Enojo contra el actual gobierno de Ehud Olmert (Kadima) por lo que se percibe en la calle israelí como un “desperdicio de oportunidad”, la de derribar al Hamás de su gobierno en la Franja de Gaza, después de un operativo militar tan bien ejecutado, y con tan pocas bajas para Israel.

Y el miedo es Irán. Netaniahu ha dicho claramente que “no va a haber un Irán nuclear”, negándose enigmáticamente a añadir más, pero no hacía falta. Es evidente que Irán y su inminente poderío nuclear, unido a otras advertencias del ex premier del Likud sobre la posibilidad de que Livni “divida Jerusalem”, han surtido buen efecto sobre la mitad de la sociedad israelí.

Una mala noticia para todo el sistema político es la agonía de la izquierda y el progresismo israelí. El Laborismo puede de algún modo atribuir su deshidratación al miedo a Netaniahu, que hizo que muchos migraran a Kadima. No falta quien recomiende en la prensa israelí la urgente fusión entre ambos partidos, entre los que prácticamente no existe diferencia programática. Entre ambos reunirían 41 escaños en la 18° Knesset y serían un factor central indiscutible en este período parlamentario, incluida la posibilidad de ser gobierno.

Los votos también migraron a Kadima desde Meretz, que hoy lame las heridas y les pregunta a los votantes por qué dieron la espalda al partido laico-ashkenazí-progresista. Lo de Meretz se parece a una tragedia griega. A medida que su plataforma histórica va siendo adoptada por los partidos del mainstream, como por ejemplo, “territorios a cambio de paz” y “dos estados para dos pueblos”, el partido que representaba a lo “más lindo” del sionismo histórico, a saber: los kibutzim, el socialismo, el pionerismo no violento, el pacifismo y los derechos humanos, es castigado en las urnas en lugar de ser premiado por su triunfo en la historia. Los próximos años, Meretz deberá dedicarse a diseñar una estrategia para no desaparecer en los próximos comicios.

En fin. Los resultados, por el momento, y hasta que se implementen los acuerdos por votos residuales, quedan así:

Kadima (Livni): 28

Likud: 27

Israel Beiteinu (derecha, partido de los nuevos inmigrantes): 15

Laborismo: 13

Shas (ultraortodoxos sefardíes): 11

Iahadut Hatorá (ultraortodoxos ashkenazíes): 5

Ijud Leumí (derecha): 4

Jadash (comunistas): 4

Raam-Taal (árabes): 4

Balad (árabes): 3

Se quedaron fuera por no alcanzar el umbral necesario de votos: Guil (Jubilados), el gran perdedor, pues había gozado de 7 escaños en la Knesset saliente; Ierukim (Verdes, ecologistas), Alé Yarok (Hoja Verde, por la despenalización del uso de drogas livianas), el Movimiento-Verde-Meimad (ecologistas y religiosos sionistas moderados), e Israel Jazaká (derecha, contra el crimen organizado), entre muchos otros.

Pastillas electorales

"A la hora de la verdad, Barak". Siempre y cuando Bibi mire para otro lado, y a Tzipi -como en todos los carteles de Jerusalem- le escrachen la cara, para que nos libre de todo instinto carnal (de votarla).

"A la hora de la verdad, Barak". Siempre y cuando Bibi mire para otro lado, y a Tzipi -como en todos los carteles de Jerusalem- le escrachen la cara, para que nos libre de todo instinto carnal (de votarla).

 

Me siento como en uno de esos diarios argentinos de los años ’40, que usaban palabras como “misceláneas” para sus crónicas costumbristas. Acá lo de “pastillas” es eso y además política, pero quizás sea también, para algunos, pastillas contra la náusea. Ahí vamos.

Día de fiesta

En fin, hoy los israelíes salen a votar y después a gastar en el kenion (shopping, mall). Porque llueve y está feo ahí afuera, y además porque los israelíes, tan acostumbrados a paseos en la naturaleza, están ya acostumbrados, también, a paseos por el ruido de la ciudad y el consumo. Y hoy los kenionim aprovechan, con cientos de ofertas, que mejor ni aparecer por ahí. Parafraseando un aviso estatal, a veces, también un día de fiesta puede ser una pesadilla…

Y en la política

Lo más interesante de estas elecciones es el ascenso de Avigdor Liberman, del partido de derecha, a la derecha del Likud, llamado Israel Beiteinu (Israel es Nuestro Hogar). Las claves habrá que buscarlas en el miedo, las mismas cuerdas que toca desde el comienzo de su carrera Biniamín (Bibi) Netaniahu, líder del Likud y favorito en las intenciones de voto. Así quedan, en este orden: Likud, Kadima (Tzipi Livni), Israel Beiteinu, Avodá (Ehud Barak).

En efecto, en las últimas encuestas Liberman se convirtió en el tercer partido, luego de Likud y Kadima. En estos dos últimos partidos la brecha se ha achicado hasta alcanzar los 3 mandatos de diferencia.

Liberman parece concentrar en sí la suma de los miedos israelíes, empezando por el “asunto no terminado en Gaza” frente al Hamás, y siguiendo por el “enemigo interno”, los árabes israelíes, que para el líder derechista, ex mano derecha de Netaniahu, ex militante (en su lejana juventud) del movimiento de ultraderecha religiosa Kaj, son “peores que los externos”.

La coalición de sus sueños

Si de miedos hablamos, Bibi teme a Liberman. Dice en su campaña que votar a Liberman no asegura un gobierno “nacional”, o sea de derecha. Hay que votarlo a él. Liberman dice que al contrario, votando Israel Beiteinu, se asegura el gobierno de Bibi. Es como votar con boleta doble, como en los regímenes presidenciales. “Votá a Liberman para la Knesset, estarás votando también a Bibi para primer ministro”.

Para Bibi, no sólo se trata de la posibilidad de, al final, perder frente a Kadima hoy. Se trata también de un abrazo de oso: él no quiere ser el “puntal izquierdo” de su propio gobierno. Su coalición de los sueños está formada por muchos: Liberman, Shas, Avodá (con Barak como su ministro de Defensa), y entonces sí, se puede invitar a Ijud Leumí por derecha, a Iahadut Hatorá e, incluso, a Kadima. A Tzipi le será difícil rechazar, porque ella quiere “ganar y llamar a un gobierno de unidad nacional”. Si pierde, no se sentirá muy unida, pero tampoco será muy coherente si rechaza.

Esperanza para Guilad Shalit

Mientras tanto, en Ciudad Gótica, Egipto ha logrado en los últimos días, con mucho trabajo de hormiga, ir quebrando la oposición de Irán y de Hamás-Damasco a un acuerdo de cese el fuego entre Hamás-Gaza e Israel. Logró que Israel aceptara que un alto líder oculto en los bunkers, Mahmud A-Zahar, pudiera asistir a las negociaciones en El Cairo sin que le cayera un misil israelí encima. Su presidente, Hosni Mubarak, logró que A-Zahar viajara a Damasco a convencer a Khaled Mashal, líder político del Hamás en el exilio, de que dejara al pueblo palestino en paz y cerrara trato para dar vuelta de página.

Mubarak logró también algo para Israel: incluir a Guilad Shalit en las negociaciones. Antes, Hamás se oponía, insistiendo en que se trataba de dos asuntos separados: por un lado, los Qassam y los pasos fronterizos; por otro, Guilad Shalit y el intercambio de prisioneros.

Ahora, el trato, que pareciera inminente, según fuentes egipcias, incluiría todo de un saque: cese de las hostilidades mutuas, apertura paulatina de los pasos fronterizos, incluido el de Rafah entre Gaza y Egipto; intercambio entre el soldado Guilad Shalit y cientos de presos palestinos en cárceles israelíes. Éstos, advirtieron los medios en Israel,  incluirían a terroristas que han perpetrado atentados terribles: el del Hotel Park en Natania, durante el Seder de Pesaj de 2002, en el que 30 civiles israelíes fueron masacrados; los terroristas del restaurante Maxim en Haifa, en octubre de 2003, donde 21 comensales fueron asesinados por una mujer suicida de la Jihad Islámica; también serían liberados los asesinos del entonces ministro de Turismo, Rehavam Zehevi (a) Gandhi.

Egipto e Israel están corriendo contra el reloj, para que estos temas se resuelvan todavía en tiempos de Ehud Olmert, y no en los del nuevo gobierno, y para limpiarle el escritorio a Obama.

En Israel, en tanto, parece ser que la sociedad israelí está dispuesta a pagar el altísimo precio de este dilema de vida o muerte, en el que ninguna solución es aceptable. Sólo se está eligiendo la menos terrible.

Y en Caracas

Una sinagoga ha sido incendiada.

Punto final.

Invitación: Conferencia Virtual Pre-Elecciones

Invitación a una conferencia virtual que dí ayer, pero que quedó grabada.

Hola a todos. No, no me borré, muy por el contrario. Empecé una nueva etapa de trabajo, con cosas nuevas. Una de ellas, quizás la más apasionante y sorpresiva, por su excelencia y potencial, es el descubrimiento de una nueva plataforma internética para la realización de web-video-conferencias.

Ayer domingo fue la prueba de fuego, organizada por el Dpto. de Acitivdades Sionistas y Hagshamá, de la Organización Sionista Mundial, junto con las comunidades de México y de varios países de Centroamérica.

De este lado, aquí en Modiín, un servidor, junto con Andy Faur el director para América Latina de la OSM. Del otro lado, el rabino Joshua Kullock, digitando la organización del encuentro, y quien nos hizo conocer la nueva plataforma.

En ésta, el conferenciante puede ser visto y escuchado, al tiempo que pasa presentaciones de PPT, videos, docs, escribe en un pizarrón, etc. Ideal para la educación a distancia, y funciona a la perfección. Ni siquiera tiene los cortes de los que habíamos advertido en los casos del Messenger y Skype, sencillamente porque el video ocupa un rincón de la pantalla solamente, consumiendo menos memoria.

La grabación de la conferencia queda colgada durante 30 días. Pero las elecciones son ya la semana que viene, así que apúrense, antes que envejezca.

Entren en el siguiente link (donde dice: “Israel rumbo a las elecciones”), una vez adentro aprieten “View recording”, les van a pedir que se inscriban, sólo email y contraseña, nada grave. Cuando aparezca la sesión, en la ventana de la izquierda van a ver la lista de slides. Empiecen desde el slide 27. Que lo disfruten, y espero sus comentarios!

Ahora sí: El Día Después

(Extracto de la nota “Licitación para la Reconstrucción”, de Alex Fischman en Yediot Ajaronot, Suplemento de Shabat, del viernes 16.1.09)

El Jihad Mundial tardó en darse cuenta del operativo “Plomo Fundido”. Recién una semana después comenzaron a verse, en los sitios web fundamentalistas, llamados a armarse y cumplir preceptos de “Jihad personal”, penetrar en Palestina y atacar. Días después dieron instrucciones más detalladas, puntos ideales para infiltrarse, lugares clave a ser atacados.

De repente, se registraron algunos incidentes en las fronteras. Disparos desde la frontera con Siria contra una patrulla de Tzahal, o contra otra de la Gendarmería en la frontera jordana. Casos aislados, pero en Israel -y también en Siria y Jordania- tomaron en serio esas señales, producto de la incitación de la Jihad Mundial por Internet.

Esta semana (por la pasada) se sumó también Bin Laden a los llamados a convertir a Gaza en un segundo Afganistán, pero para Hamás, todos llegaron tarde. En los bunkers de Gaza comienza un balance doloroso con un profundo olor a derrota y a traición. El “Ratzád” (servicio de inteligencia interno del Hamás) mandó agentes a la calle, al mercado, a ver qué dice la gente. A pesar de lo que los gazeños dicen por la televisión del mundo, los líderes del Hamás saben la verdad: comienzan a percibir la agitación en la calle palestina, que se pregunta si la guerra fue conveniente, y acusa al Hamás de un comportamiento “aventurero”. También apuntan su bronca y su dolor contra sus hermanos palestinos en Cisjordania, que no hicieron nada en su favor, y contra los países árabes, que no enviaron ayuda desde afuera. La sensación generalizada en Gaza es que el liderazgo los llevó a una situación miserable y que el mundo los ha abandonado.

El número de refugiados en Gaza llega ya a 90 mil. La gente que se escapó de sus casas -tanto por los preavisos del ejército israelí como por temor a los bombardeos- no tiene adónde volver. Nadie, hoy por hoy en Gaza, tiene solución para estos refugiados. Parte se hospedan con familiares y parte dan vueltas por sus casas en ruinas, intentando salvar algo más. Tzahal se encontró con una “ciudad de explosivos”, y destruyó cada casa, barrios enteros, sospechosos de estar entrampados con bombas.

Es de suponer que en el Hamás hablan hoy de un fracaso total en la preparación de la retaguardia civil para la guerra. Los hospitales no fueron equipados con implementos médicos suficientes, no se formaron equipos de rescate y salvataje al nivel necesario, no fueron diseñados programas para resolver los problemas de los refugiados ni de la reconstrucción de infraestructura que colapsó en la guerra: agua, electricidad, alimentos.

En este punto temporal, el Hamás no sabe ni por dónde empezar. Todas las oficinas gubernamentales fueron borradas, la gente no tiene siquiera adónde ni a quién dirigirse. No hay dinero en la caja de gobierno ni un registro poblacional ordenado. Israel destruyó 12 mezquitas centrales en Gaza utilizadas como reservorios de armamento y municiones, acción que no se había realizado jamás en confrontaciones entre Israel y el mundo árabe. El gobierno del Hamás, que era la cúspide de los logros del movimiento fundamentalista en el Medio Oriente, perdió su capacidad. Si no da respuestas a la población, perderá su legitimidad en la calle. No hay todavía señales de revuelta en la calle gazeña, ni las habrá, pero hay algunos incidentes que dan cuenta de la insatisfacción. A no pocas células del Hamás los civiles les exigieron bajarse de los techos de sus edificios de viviendas. No los quieren allí. No quieren “ligarla” por su culpa.

Hamás y el mundo árabe todo, estudian ahora las lecciones de esta guerra. Hasta la Segunda Guerra del Líbano pensaron que habían hallado una “patente” para combatir a Israel: lanzar cohetes contra su retaguardia civil. Con “Plomo fundido”, la patente terminó de colapsar, pues Israel devuelve con la misma moneda.

La segunda lección es la militar propiamente dicha. En Hamás intentan averiguar ahora por qué su plan de defensa militar no funcionó. No entienden, por ejemplo, por qué los tanques israelíes no fueron penetrados ni volados como en el Líbano. Por qué el plan de ataque que habían preparado, de fuego ascendente contra la población israelí, fracasó. No sólo en Hamás. También en Beirut, en Damasco y en Teherán, intentan ahora reunir data del campo de batalla y entender qué fue lo que hizo allí Israel. Qué defensas tenían los tanques, cómo actuaron los grupos de combate de Tzahal. Esta guerra encendió entre los sirios y los iraníes varias luces de advertencia.

Si bien Hamás no levantará banderas blancas e intentará presentarse como vencedor, le costará muchísimo vender esa historia de éxito. Al no lograr anotarse logros en las batallas frente a Tzahal, comenzaron a fabricar historias sobre muertes de soldados israelíes. Fuera de Al Jezeera, nadie compró. Ni siquiera lo creyó la calle en Gaza. Hamás sabe que ha fracasado, y los egipcios, en las conversaciones de El Cairo, se preocupan por ponerles bien en claro su miserable situación. Los egipcios son concientes de las fisuras entre Hamás-Damasco y Hamás-Gaza, y humillan a los representantes del Hamás con la exigencia de rendición total. Los del Hamás no luchan ya por las condiciones de la rendición, sino por el honor de su organización.

En cuanto al resultado final, Israel no quiso derribar el gobierno del Hamás, por temor a que se generara un vacío de gobierno al que fueran atraídos factores islámicos aún más extremos, y a una anarquía de bandas armadas. A Israel le es cómodo que Hamás permanezca en su puesto, pero que sea un Hamás debilitado. Esto se oponía al interés egipcio que, precisamente, deseaba ver caer al Hamás del gobierno de Gaza. Cuando el Comando Sur presionaron para continuar avanzando, en el Alto Mando en Tel Aviv los frenaron, y no sólo por razones humanitarias o presiones diplomáticas. Otro golpe, y el Hamás se habría desmenuzado por completo. ¿Y entonces qué? ¿Habríamos tenido que formar una administración militar y empezar a repartir alimentos y preocuparnos por los refugiados?

La carrera hacia la reconstrucción

Nadie sabe estimar los daños a la Franja de Gaza en las últimas 3 semanas. La Oficina Central de Estadísticas Palestina habla de 1.500 millones de dólares. No suena a mucho en términos de catástrofes internacionales, pero relativamente al presupuesto de la ANP es una cifra astronómica. Ahora comienza la carrera hacia la reconstrucción. Empieza por goteo de puentes aéreos: un avión francés trae insumos, otro de la UNICEF desde Dinamarca, delegaciones de Médicos sin Fronteras que intentan obtener autorización israelí para actuar en la Franja. La UE ya está reunida con el secretario general de la ONU e intenta hallar financiación para la reconstrucción de las infraestructuras en Gaza. Y ni siquiera es el comienzo.

Muchos organismos extranjeros, occidentales y otros, vendrán y actuarán junto a las organizaciones de asistencia a refugiados. En Europa, EE.UU. y Egipto entienden que se da aquí una competencia: quién llegará a Gaza primero con el dinero, si los iraníes, o el mundo libre junto con los países árabes moderados. Los egipcios colaboran con el cierre del Paso de Philadelphi no sólo por su temor al contrabando de armas que podrían ser apuntadas también contra ellos. Un Philadelphi cerrado seca también los conductos de dinero iraní a Gaza. Decenas de millones de dólares pasaron a Gaza en maletas de dinero a través de los túneles y mantuvieron al gobierno del Hamás. Los egipcios, en cooperación con los jordanos, sauditas y países del Golfo, hacen hoy esfuerzos serios por cortar a la Franja del eje Irán-Siria. “Plomo Fundido” les abrió la oportunidad de devolver la Franja a la Autoridad Palestina y reducir el enfrentamiento israelo-palestino a sus dimensiones locales, en lugar de un conflicto regional.

Para Israel, en tanto, la guerra no se termina con el cese del fuego. Éste traerá también a la prensa internacional y la gran primera batalla de Israel será en el plano del esclarecimiento. El gobierno ha nombrado al ministro Itzjak Herzog para que concentre los esfuerzos israelíes del Día Después. El primer esfuerzo en la batalla por la concientización será incluso el judicial: reunir las evidencias que demuestren que la destrucción de las edificaciones civiles se debió al hecho de que en la zona actuaban organizaciones terroristas. Existe el temor de que el comandante en jefe de Tzahal Gaby Ashkenazi y el general Yoav Galant (que comandó el operativo) deban dejar sus pasaportes en el cajón por mucho tiempo. Una reunión de rutina con los comandantes en jefe de la OTAN en Bruselas podría terminar con su arresto en el aeropuerto.

La lucha israelí por la concientización es un capítulo importante, en el corto y mediano plazo. En el largo, le espera a Israel una lucha de estado prolongada contra la posible legitimación del gobierno del Hamás. En este punto, podría salirle a Israel el tiro por la culata: Israel buscaba debilitar al gobierno de Hamás, pero por la destrucción provocada, Hamás podría precisamente obtener la legitimación internacional. Las delegaciones de asistencia de países europeos y otras, permanecerán en la Franja de Gaza por mucho tiempo, y tendrán contactos constantes con las autoridades. El gobierno local era y seguirá siendo del Hamás. Así, paulatinamente, los contactos humanitarios se convertirán en diálogo político y, seguidamente, en reconocimiento de los países del mundo al Hamás y a la ideología que éste representa.

Traducción y edición: Marcelo Kisilevski, en El Comunicador Personal (www.marcelokisilevski.wordpress.com)

Actualización fósforo blanco

Hoy es un día con varias fiestas. La principal es la asunción de Obama, ¿qué otra cosa? En Israel, el regalo de asunción a Obama en su primer día es que hoy se completa la retirada israelí de la Franja de Gaza. O sea, ya no se tendrá que ocupar de parar la pelea, sino “sólo” de juntar los pedazos.

Y entre las páginas del diario Israel Hayom, que cubre estos dos temas, se cuela un recuadro de Lilaj Shoval titulado:

Tzahal: “Utilizamos bombas de fósforo”

En Tzahal admiten ahora, al término de las batallas en la Franja de Gaza, que durante el operativo “Plomo Fundido” el ejército utilizó bombas que contienen fósforo. Ahora revisan en Tzahal si la utilización de tales bombas fue según las reglas. Las bombas que se vieron por televisión como bombas de fósforo, dicen en Tzahal, no son bombas de fósforo sino bombas destinadas a crear cortinas de humo. Del Portavoz de Tzahal se informó en respuesta que “Tzahal luchó contra factores terroristas respetando las leyes de combate del derecho internacional, y hace uso sólo de métodos y medios de combate permitidos según el derecho internacional”.

Hasta aquí Israel Hayom. Agrego yo: Israel hace bien en intentar esbozar respuestas a este interrogante. Si aprendió todas las lecciones de la Segunda Guerra del Líbano, una fue el de la utilización de las bombas de racimo, expresamente prohibidas por la Convención de Ginebra. Desde este punto de vista, lo lógico sería que Israel se cuidara hasta lo más profundo de no volver a utilizar juguetes de guerra prohibidos. Sobre todo, insisto, tratándose de un combate desigual, fácilmente se podía haber abstenido de tales lujos. Nota: nadie rindió cuentas en Israel, ni por la negligencia total en el manejo de aquella guerra en 2006, ni por la violación a la ley que implicó la utilización de bombas de racimo, que provocaron daños y heridos entre la población civil aún después de terminada la guerra.

Todavía quedan, entonces, dos puntos: las bombas blancas vistas por TV eran de humo, eso ya lo sabíamos; pero la prensa israelí misma reveló que el fósforo blanco era usado para encenderlas, es decir que no era su material principal. Aun así, si había fósforo en su mecanismo de ignición, éste no se apaga, y llega a tierra junto con todo lo demás.

Segundo punto: ¿para qué fueron utilizadas, entonces, las bombas de fósforo que Tzahal admite ahora sí haber utilizado? ¿Qué “resultados” se obtuvieron con su utilización? ¿Quién lo decidió y por qué? ¿Quién dio el visto bueno y por qué? Etc.

Feliz asunción de Obama para todos!

Fósforo blanco: gol en contra

Al dar comienzo la fase terrestre del Operativo Plomo Fundido me llamó la atención, en las imágenes televisivas, una de las visiones de proyectiles lanzados por Israel: una especie de fuego de artificio al revés, que estallaba arriba y se dispersaba hacia abajo, y de color blanco. Nadie en la prensa israelí lo comentaba, y supuse que se trataba de otras tantas granadas de iluminación, como otras que también se veían.

Los medios en el mundo empezaron a incluir en sus condenas el uso de fósforo blanco. La organización Human Rights Watch publicó enseguida un llamado a Israel a cesar su utilización.

Al parecer, dice la misma organización, el fósforo blanco era utilizado por Israel para crear cortinas de humo que ocultaran las operaciones militares en tierra, un uso permitido por la ley internacional, según HRW. Sólo en los últimos días, en una nota de la televisión israelí, el ejército explicó que se utilizaba en los obuses de humo sólo para su encendido. Pero el fósforo blanco arde en contacto con el oxígeno, su apagado es difícil, y en contacto con la piel provoca horrorosas quemaduras, de 2° y 3° grado, además de ser capaz de incendiar viviendas y estructuras edilicias.

La prestigiosa organización entiende que “el uso de fósforo blanco en zonas densamente pobladas en la Franja de Gaza transgrede la exigencia del derecho humanitario internacional de emplear todos los medios de precaución posibles para evitar la muerte y herida de civiles”. El temor aumenta por el método elegido por el ejército para utilizarlo, a saber, lanzamiento desde el aire, dispersando 116 copos ardientes, en un radio aumentado de entre 125 y 250 metros, en lugar de explosiones localizadas en tierra.

El portavoz de Tzahal negó rotundamente, el 10.1, al segundo día de iniciada la operación terrestre, ante la CNN, que Israel estuviera haciendo uso alguno de fósforo blanco. Sólo en los últimos días se admitió su uso y se esbozó la explicación antes mencionada. ¿No sabía el ejército que el fósforo blanco iba a arder, aun llegado a tierra? En la tele israelí indicaron que el ejército ha comenzado a investigar el caso.

Ya lo dije, y no tengo problemas en seguir argumentando a favor del caso de Israel en esta contienda. Sigo pensando que la mayoría de los críticos y de todos los manifestantes en las calles de Occidente pecan de deshonestidad intelectual al no manifestar también por los muertos en el Congo, o por la cara desfigurada por ácido de niñas escolares afganas a manos de los Talibán. Pero ellos son hipócritas, o sus idiotas útiles. Yo, en cambio, amo a Israel.

Y desde ese amor a Israel, no puedo dejar de preguntarme: ¿hacía falta? ¿Tzahal no tiene otros medios para crear cortinas de humo? Créanme, yo vivo acá, y serví en el ejército. Israel puede crear otras cortinas de humo, sin necesidad de fósforo blanco.

¿Qué quieren que les diga? Hoy me embarga una sensación incómoda. Siento que si no digo esto, no voy a poder acusar a otros de deshonestidad intelectual e hipocresía. Y tampoco voy a poder escribir el post de mañana, donde volveré a explicar que la opinión pública palestina está por mandar al infierno al Hamás, por provocarles esta tragedia, y que Irán se está preparando para reducir daños y financiar el rearme de Hamás, y que Al Qaeda quiere hincarle el diente a la sufrida Palestina, reemplazando a los inútiles de Hamás.

Porque en Gaza han muerto cientos de personas, miles de otras han quedado tullidas y quemadas para siempre, y unos 90.000 han quedado sin casa, y sin que haya nadie que se ocupe de ellos por el momento. Si somos honestos al decir que “no tenemos problema con el pueblo palestino” sino con el terrorismo, entonces por lo menos debemos hacernos cargo de lo que le hemos provocado a parte de ese pueblo con el que no tenemos problema.

El operativo está bien, se justifica, y explicaciones sobran, y las muertes de civiles utilizados como escudos humanos por Hamás son terribles, pero inevitables en toda guerra, sobre todo en una como ésta. Y sí, señores críticos: era una guerra, y nunca se puede saber cuántas muertes se pudieron haber evitado en lo táctico. En lo estratégico, Hamás habría podido evitar todas.

Pero el uso de fósforo blanco por Israel fue un crimen de guerra. Innecesario e inhumano. Sobre todo para un ejército que se jacta de su doctrina de “Pureza de las armas”. Desde esa doctrina, esto es un crimen de guerra, y los responsables tendrán que rendir cuentas e ir a prisión. Para que yo, y muchos otros, al defender la causa de Israel, no acabemos, también, justificando crímenes.

El día después (o uno de ellos)

Tendrá que seguir esperando. Guilad Shalit, 938 dias en cautiverio.

Tendrá que seguir esperando. Guilad Shalit, 938 días en cautiverio.

¿A qué tipo de día amanece hoy Israel? Anoche fue anunciado el cese del fuego unilateral por Israel, porque, pone en claro, Hamás no existe como parte en las negociaciones. Tzahal no se retiró de la Franja de Gaza, sino que espera a ver cómo se comporta Hamás. Esta organización ya ha disparado varios misiles Qassam contra los poblados en derredor de Gaza, pero sin mayores consecuencias que un gallinero destruido en un kibutz.

No es necesariamente el fin del operativo “Plomo Fundido”. Hamás quiere tener la última palabra para intentar lograr una patética “ultima palabra” y, con ella, una victoria propagandística. No pueden, sin embargo, sostener seriamente que han “resistido con heroísmo”. Israel está cediendo a la presión internacional para frenar el operativo, y ve con buenos ojos la buena voluntad del mundo de impedir conjuntamente el contrabando de armas provenientes de Irán, que son precisamente el kid de la cuestión.

Egipto, en tanto, empuja su propia iniciativa, en la que el Hamás sí es parte, y en la que no haya una fuerza internacional violando su soberanía en Rafah. Si, en estas condiciones, Hamás sigue disparando más allá de la “última palabra” que Israel está dispuesto a concederle, este país tendrá excusa para reanudar el operativo hacia su tercera fase, suspendida por el momento.

Los diarios hoy dan cuenta también de la mayor decepción de este cese el fuego, la familia del soldado secuestrado Guilad Shalit, que esperaban ver la liberación de su hijo incluida en las condiciones de un trato para el alto el fuego. Algunos analistas intentan tranquilizar: el cese del fuego unilateral es una puerta para negociar indirectamente con Hamás, a través de Egipto, un acuerdo que incluya: apertura de los pasos fronterizos entre Gaza e Israel, apertura del paso de Rafah entre Gaza y Egipto, cese mutuo de las hostilidades, liberación de prisioneros palestinos capturados en este operativo y, también, liberación de Guilad Shalit. Aseguran en el ejército: “Hemos obtenido logros en este operativo que acercan su liberación”.

Pero la familia Shalit, que luchó durante todo este operativo por convertirlo en una oportunidad para liberar a Guilad, está decepcionada: “Guilad podría quedar allí enterrado vivo en Gaza”, y agregaron que la sociedad israelí toda podría pagar un terrible precio en el futuro por lo que consideraron un “daño irreversible a los valores de la disposición al enrolamiento y a salir a la defensa militar en el futuro” por parte de sus ciudadanos.

Hamás y los niños

Cerca del final de la contienda, y cuando nos acercamos a la hora de pensar en lo que Israel ha hecho en la Franja de Gaza, y en lo que le han hecho, y en cómo seguir de acá en más, vaya este artículo de Ana Jerozolimski, con la que estoy de acuerdo.

LOS NIÑOS EN LA GUERRA CONTRA HAMAS

Por Ana Jerozolimski

Por más que no tenga duda alguna sobre la razón que acompaña a Israel en su guerra contra Hamas, la intención de esta nota no es justificar todo lo que hace Israel. Por más convencida que esté de que la guerra actual en Gaza no habría estallado de no ser por los ataques de Hamas con misiles hacia la población civil de Israel durante años, la intención de estas líneas no es  decir amén a todos los resultados de su ofensiva contra Hamas.

Es terrible que mueran también civiles, especialmente niños. La intención aquí no es minimizar lo grave de ese hecho.

Pero sí recordar que fue precisamente para evitar esas muertes, que Israel se contuvo durante ocho años antes de lanzar el fuerte ataque  que lleva a cabo ahora contra Hamas. Sabía que la muerte de civiles en una zona como Gaza, en la que no sólo hay alta densidad de población sino más que nada terroristas que no tienen reparos en usar a los civiles de rehenes y escudos humanos, sería inevitable.

Y quisiera concentrarme en los niños.

En las últimas dos semanas, recorren el mundo imágenes muy duras de niños afectados, heridos y muertos en Gaza. Ninguno de ellos debería haber perdido tan prematuramente la vida.

Pero para comprender por qué Israel finalmente se decidió a actuar con dureza contra Hamas, aún a riesgo de que el fuego alcance también a niños, blancos no buscados por cierto, hay que conocer también otras imágenes.

Hay que conocer las imágenes de los niños de Gaza usados durante años por Hamas como instrumentos de odio en su propaganda. Imágenes de niños pequeños con uniforme de camouflage, portando armas, practicando maniobras propias de campamento militar durante los “campamentos de verano” en los que todo niño promedio quiere simplemente divertirse y pasarla bien.

Y entonando canciones que les enseñan sus guías de Hamas, con loas a la “shahada”, muerte como mártires, y elogios como “éstos son los niños del cuchillo y la muerte”, que hemos visto personalmente en filmaciones de la televisión “Al Aqsa” de Hamas.

Especialmente espeluznante fue una puesta en escena -que no es nueva, aunque estos días ha comenzado a circular nuevamente por la red- de elogio a la muerte y el suicidio, como valores superiores a la vida y al propio marco familiar. En esa filmación -que siendo yo madre, admito, recuerdo con una mezcla de ira y nudo en la garganta- se ve una niña pequeña, que no parece tener más de 5 años, observando a su madre cuando envuelve algo en una tela, que resulta ser un cinturón explosivo. Le pide a la madre que se quede con ella, pero la madre sale, se ve la explosión que simboliza el atentado suicida que perpetró y luego, nuevamente, la niña que vuelve al dormitorio de la madre, hurga en su cajón y encuentra explosivos. Los toma en sus manos y la música de fondo promete, como si fuera la niña misma la que habla, que “nos juntaremos pronto mamá, porque yo seguiré tus pasos”.

“Ahora entiendo qué era más precioso que yo”, dice la niña.

¿Es normal que el mensaje de una organización que dice representar el bien de su pueblo, enseñe a sus niños que la bomba valía más para su madre que ellos mismos?

¿Es normal mostrar a un niño que ora en la mezquita y que al salir, con el Corán en la mano, empuña también un rifle, mientras de fondo se canta sobre el sueño de morir?

¿Es normal vanagloriarse de que “así como los israelíes santifican la vida, nosotros santificamos la muerte” y mostrarlo como señal de fuerza a tomar en cuenta?

¿Se le cruzaría por la cabeza al editor de un programa de televisión normal y civilizado utilizar las figuras del Ratón Mickey y otros personajes infantiles (como el conejo Assud, en árabe), para diseminar odio , con frases como “me voy a comer a todos los judíos”? La voz es aguda, como es propio del personaje infantil… el contenido, nada infantil por cierto.

Tener esto en mente es esencial para comprender contra quién Israel está luchando. Pero no se atacó a Hamas por esos videos retorcidos ni por el mensaje  fanático que usa a sus propios niños como arma de odio, sino porque además, buscó durante años, incesamente, matar a niños de Israel.

Toda la anormalidad puesta en el desarrollo de ese mensaje de odio y fanatismo, fue puesta en cada cohete Qassam disparado desde Gaza a partir de enero del 2001 –y ni que hablar de los innumerables atentados suicidas orquestados por Hamas  por todo Israel durante años.

En cada cohete había y hay  explosivos y esquirlas destinados a matar numerosos niños. Y no mueren por decenas por día, por la sola razón de que mientras ellos, los terroristas, están dedicados a desarrollar la industria de la muerte, en Israel intentan salvar la vida. Mientras , a pesar de la retirada israelí de Gaza, Hamas se abocó a desarrollar sus misiles y no a hacer florecer la Franja palestina en su nueva etapa, a los niños del sur de Israel se les entrenó sobre cómo y hacia dónde correr para salvarse en 15 segundos.

En lugar de llenar Sderot de misiles y armas, se colocaron protectores de cemento en cada esquina, para que la gente tenga hacia dónde correr. Y se construyeron refuerzos especiales en los techos de escuelas y jardines de infantes, para que puedan detener los impactos directos de los Qassam.

Sólo  eso salvó a los niños del sur. Y el hecho que cayeran cohetes en aulas cuando los alumnos estaban en el patio o viceversa. Y en casas vacías de las que por miedo, la gente se había ido por unos días a lo de familiares en otro lugar, volviendo luego vivos, a una casa destrozada.

Y a pesar de que muchos se salvaron por este cúmulo de razones, Israel no podía dejar de responder al fin a la amenaza, pero no para tomar represalia, sino para tratar de poner fin al peligro. Y eso no se podía hacer lanzando Qassams sobre Gaza, sino atacando a Hamas con una fuerza que le convenza que más le vale no volver a disparar.

Israel no podía no dejar de contenerse. Ya lindaba con lo inmoral el no enfrentar la amenaza. Su pecado no fue salir al fin a combatirla, sino no haberlo hecho mucho antes.

Es tal como me dijo el viernes último el escritor israelí Abraham B. Yehoshua en una conversación telefónica . ”Si cayera en Madrid un misil por semana -no varios por día durante años como en el sur de Israel sino uno o dos por semana- ¿acaso alguien en España diría que no hay que reaccionar contra quienes los dispara porque  casi siempre sólo hay  heridos y algunos daños materiales?”.

Sea como sea, entre los muertos cobrados por los Qassam, hubo varios niños de Sderot. Muchos otros quedaron con secuelas para toda la vida, aunque sus fotos no estén dando vuelta al mundo .

Israel no salió a atacar a Hamas en Gaza para “vengarlos” sino para garantizar que la lista de muertos no pueda seguir aumentando… y porque nadie podía asegurarle que algún día no se le terminara la cuota diaria de milagros.