Taír y Tâher

Por Darío Teitelbaum – Kibutz Gvulot, en el límite con Gaza

Taír es mi hija, y es tan real como sus respiraciones, que escucho llegar de la habitación contigua donde duerme. Taír tiene cuatro años y nueve meses (a pesar de que ella sostiene tener cuatro y medio) y vive con su mamá Ana y conmigo en el Kibutz Gvulot (1).

Tâher es tan real como mi hija Taír. No estoy seguro si se llama Tâher, si tiene cuatro o cinco años. No se si vive en Rafah , en Nuseirat o Shaty. Con seguridad hay una, diez o cien Tâher en la Franja de Gaza.

Taír significa “iluminará” , neologismo hebreo.
Tâher significa “puro, limpio”, en árabe literario.
Al parecer las raíces etimológicas de ambos nombres desprenden de una fuente en común. Fuente seca en estos días.

Taír se fue a dormir , luego de cenar. Cena habitual de sábado, cena que Ana y yo logramos proveerle día a día (así como los desayunos, almuerzos, meriendas y demás antojos infantiles) gracias a nuestro trabajo. Ya que estamos en invierno (no muy riguroso, por cierto) su habitación está agradablemente calefaccionada. Ana le leyó un cuento.

No sé dónde Tâher duerme esta noche. Quizás en su propia casa, quizás en la de su tío en un barrio más seguro, lejos de zonas de lanzamiento de misiles Kassam y de represalias israelíes. No sé qué comió Tâher, si fue comida caliente , o tan sólo una ración repartida por las organizaciones humanitarias. Ni sé si Tâher sufre frío o soledad.

Por cierto Taír se quedó en casa con nosotros, no así muchas “Taír” de su edad , habitantes de la región del Neguev, que optaron – sus padres optaron – por salir de la zona ante la inminente amenaza de caída de misiles tipo Kassam y Katiusha, la constante tensión de vivir bajo interminables alarmas y de compartir un jardín de infantes improvisado en un refugio subterráneo.

Taír y Tâher viven en estos dias una vida que ellas no eligieron, sino que nosotros como progenitores les asignamos, y quizás (ojalá no) a la cual las condenamos.

Sus vidas no son simétricas, ni tampoco lo es el mundo que les construimos. Tampoco lo es la ceguera terrorista de aquellos que no reconocen el derecho de Taír de vivir sin amenazas de muerte, o la impotencia nuestra de no llegar a un acuerdo que permita a Tâher lo mismo que está permitido a mi Taír.

No obstante las asimetrías, ambas están potencialmente bajo un extremo riesgo existencial: ser las victimas de un conflicto como no tiene lugar sobre la faz del planeta.

Un conflicto que amenaza al carácter humano de todos y cada uno de nosotros, sea en las calles afligidas de Sderot, en los senderos tortuosos de Beit Hanun, en los campos de Jolit y el las playas de Dir el Balah.

Un conflicto que pone en evidencia el oscurantismo de los fundamentalismos y lo nocivo de los nacionalismos exacerbados, y esto más allá del derecho natural de los pueblos a la autodeterminación.

Conflicto en el cual todo humanista, antes de tomar partido impulsivo debe acudir a la empatía y a la capacidad de entender la situación de riesgo latente y peligro inminente. La reacción natural de cada padre de defender a su niña. A su Taír o a su Tâher.
Y al comprender esto, su obligación moral (y no solo política) de actuar en favor de disminuir ese riesgo, esa amenaza y ese temor.

Es su misión hacer que las Taír y las Tâher puedan gozar de una niñez feliz, una adolescencia plena y una perspectiva de vida digna.

Eso no se logrará con un Kassam o un hombre-bomba, ni con un tanque o un avión, ni con negaciones ni abnegaciones.

A eso no se llegará si cada año se suman a la lista de muertos, heridos, damnificados y afectados, y así se refuerzan los circulos viciosos de la violencia.

Sino al entender el riesgo y peligro y potencialidad de una tragedia más profunda aún, ejercer la defensa y autodefensa por medio del diálogo, del respeto a la vida y de la voluntad humana de auto superación.

Mi Taír y Tâher podrían cumplir con la aspiración que sus nombres encierran: iluminar y purificar…Amén, asi sea…

O mejor dicho… hagámoslo así.

Darío, Papá de Tair,

1 Kibutz Gvulot, granja comunitaria situada a 7 Km. de la franja de Gaza

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Dor (generacion, nombre masculino hebreo)/ Janan Yovel

La próxima generación duerme en la habitación de al lado,
Oigo su respiración.
La próxima generación duerme en la habitación de al lado,
Balbucea temores al soñar.
Quiero acercarme, abrazarlo fuerte
Pero al meditarlo entiendo
Yo me equivoqué, él razón tendrá
 

Dor, Dor,
No quiebres tu sueño como lo hice yo
Dor, Dor  
No remates tu mundo.
Abre tus ojos, no olvides lo que ahora anhelas
Extiende tus manos, pero no confíes en los que en vano imploran
No te silencies, enfréntate a mí…
No te fíes de mi generación.

La próxima generación distingue muy bien entre bien o mal
Y con un desarrolado sentido de justicia sabe contar.
La próxima generación puede ver claramente lo que sucedió
Y no mantiene en secreto su sensación.

Quiero decirle – basta ya,
Que alto costo tiene este mundo
Pero al pensarlo nuevamente sé que —
Él es tan puro, yo ya no lo soy.

Dor, Dor …

La próxima generación duerme en la habitación de al lado,
Oigo su respiración.

El día después (o uno de ellos)

Tendrá que seguir esperando. Guilad Shalit, 938 dias en cautiverio.

Tendrá que seguir esperando. Guilad Shalit, 938 días en cautiverio.

¿A qué tipo de día amanece hoy Israel? Anoche fue anunciado el cese del fuego unilateral por Israel, porque, pone en claro, Hamás no existe como parte en las negociaciones. Tzahal no se retiró de la Franja de Gaza, sino que espera a ver cómo se comporta Hamás. Esta organización ya ha disparado varios misiles Qassam contra los poblados en derredor de Gaza, pero sin mayores consecuencias que un gallinero destruido en un kibutz.

No es necesariamente el fin del operativo “Plomo Fundido”. Hamás quiere tener la última palabra para intentar lograr una patética “ultima palabra” y, con ella, una victoria propagandística. No pueden, sin embargo, sostener seriamente que han “resistido con heroísmo”. Israel está cediendo a la presión internacional para frenar el operativo, y ve con buenos ojos la buena voluntad del mundo de impedir conjuntamente el contrabando de armas provenientes de Irán, que son precisamente el kid de la cuestión.

Egipto, en tanto, empuja su propia iniciativa, en la que el Hamás sí es parte, y en la que no haya una fuerza internacional violando su soberanía en Rafah. Si, en estas condiciones, Hamás sigue disparando más allá de la “última palabra” que Israel está dispuesto a concederle, este país tendrá excusa para reanudar el operativo hacia su tercera fase, suspendida por el momento.

Los diarios hoy dan cuenta también de la mayor decepción de este cese el fuego, la familia del soldado secuestrado Guilad Shalit, que esperaban ver la liberación de su hijo incluida en las condiciones de un trato para el alto el fuego. Algunos analistas intentan tranquilizar: el cese del fuego unilateral es una puerta para negociar indirectamente con Hamás, a través de Egipto, un acuerdo que incluya: apertura de los pasos fronterizos entre Gaza e Israel, apertura del paso de Rafah entre Gaza y Egipto, cese mutuo de las hostilidades, liberación de prisioneros palestinos capturados en este operativo y, también, liberación de Guilad Shalit. Aseguran en el ejército: “Hemos obtenido logros en este operativo que acercan su liberación”.

Pero la familia Shalit, que luchó durante todo este operativo por convertirlo en una oportunidad para liberar a Guilad, está decepcionada: “Guilad podría quedar allí enterrado vivo en Gaza”, y agregaron que la sociedad israelí toda podría pagar un terrible precio en el futuro por lo que consideraron un “daño irreversible a los valores de la disposición al enrolamiento y a salir a la defensa militar en el futuro” por parte de sus ciudadanos.

La importancia del Paso de Philadelphi (que pasa por Irán)

A la luz de la lectura de la nota de Alex Fischman en Yediot Ajaronot del viernes, se puede entender la intransigencia de Israel en no dar por terminado el ataque a Hamás con un acuerdo que no incluya el cierre del Paso de Philadelphi al contrabando de armas. Se puede entender también el rechazo contundente del Hamás a las iniciativas de cese el fuego de Egipto y Francia, ayer en Damasco.

Dice Fischman que no sólo Gaza arde. También Teherán. Los iraníes se agarran de los pelos. El pánico en los edificios del gobierno en Teherán no es menor que el del edificio número dos del hospital Shifa en Gaza, en cuyos sótanos está escondida toda la cúpula del Hamás. Allí, los dirigentes, bajo un ataque israelí que no previeron, hacen las cuentas consigo mismos y con el mundo árabe.

Mientras en Israel se ocupan de micro-táctica, en Teherán ven lo ocurrido en Gaza como una catástrofe estratégica, y no debido a la matanza de palestinos o la crisis humanitaria. En Irán entienden que su inversión de años se ha perdido para siempre. Decenas de millones de dólares iraníes arden al hacer contacto con bombas J-Dam de 600 kg que penetran los arsenales y las infraestructuras montadas por Irán en Gaza. Dichos bombardeos amenazan con desarticular uno de los bastiones más importantes que haya construido la Revolución Islámica: el proyecto insignia iraní dentro de la sociedad árabe sunita, arde en llamas.

El gran peligro del que temen en Teherán es que el éxito de Tzahal en Gaza se proyecte sobre Hezbollah. Aunque suene irrisorio, creen de verdad que Israel ha hallado la respuesta militar, no sólo contra el Hamás sino también contra Hezbollah. No por nada sale su secretario general, Hassan Nassrallah, una y otra vez en los medios, en apariciones histéricas de amenaza a Israel. Los iraníes les explicaron a los de Hiezbollah que Israel ha hallado la patente para neutralizarlos y, en caso de necesidad, también la utilizará.

Nassrallah, entonces, no sólo amenaza, sino que se ha puesto en alerta. Resulta ser que Hezbollah está dispuesto a arriesgarse en pos de los sufridos hermanos de Gaza autorizando a pequeños grupos palestinos en el Líbano a realizar lanzamientos esporádicos de cohetes contra Israel. En efecto, el jueves a la mañana se realizaron tales lanzamientos sobre Naharía y Shlomi para dar un estímulo moral a Hamás en Gaza.

En los sótanos de Shifa se sienten traicionados. Empezando por la gente de Fatah en la Franja que, según el Hamás, marcan los blancos para la Fuerza Aérea israelí, pasando por el mundo árabe, que fuera de llenarse la boca por los canales satelitales de TV no han movido un solo dedo por ellos. Pero la gran traición con mayúsculas, a ojos del Hamás, es la del eje Irán-Hezbollah.

Hamás tenía la expectativa que Hezbollah abriera un segundo frente que les salvara el pellejo. Hamás se habría conformado con un atentado gigante de fabricación iraní contra cualquier blanco israelí en el mundo, con decenas de víctimas fatales, que diera un shock a la opinión pública israelí, le brindara al público palestino la venganza que tanto busca y les produjera una foto final humillante de la invasión israelí a Gaza.

A ojos iraníes, la guerra en Gaza es parte del combate de Israel contra Teherán y no sólo un episodio local israelo-palestino. Es de suponer que los mensajes que pasan de Irán a Gaza y a Damasco (donde está la conducción política de Hamás, M.K.) son inequívocos: no se rindan. Los pondremos nuevamente en pie, como lo hicimos con Hezbollah poco después de la Segunda Guerra del Líbano, a quienes les duplicamos los arsenales. A ustedes también les daremos el mismo trato. ¿Los israelíes saben soportar misiles hasta Ashdod? Los veremos cuando los misiles lleguen a Tel Aviv. Ustedes no pueden caer ahora.

Por eso, uno de los objetivos importantes de Israel en este operativo es el cese del contrabando de armas a Gaza. Sin dicho contrabando, la cabeza de playa iraní en Gaza cambia de color. La gigantesca red de contrabando que los hombres de la Guardia Revolucionaria iraní manejan desde hace años pasa por Somalía, Sudán, el Mar Rojo y las vías acuíferas del Nilo, hasta las tribus beduinas en el Sinaí, que manejan un sistema de sobornos que castra toda posibilidad del sistema policíaco egipcio de detener el flujo de contrabando por Rafah. Todos allí cortan su tajada de los túneles: desde el intendente del Rafah egipcio hasta el último de los policías. Si Israel renuncia hoy a un aparato de inspección y mecanismos de control reales a todo lo largo del Paso de Philadelphi, el operativo “Plomo Fundido” no habrá cumplido siquiera sus vagos objetivos de mínima.

El artículo sigue largo, explicando que el gran problema es Egipto, que media en el tema, pero cuyos intereses no coinciden, necesariamente, con los de Israel. No es que le importe el Hamás, pero teme a los padrinos de este movimiento, los Hermanos Musulmanes egipcios, y tampoco puede quedar como colaborador con Israel frente al mundo árabe, en el que quiere reafirmar su hegemonía. Mubarak tiende a mediar una reunificación entre Hamás y el Fatah de Abu Mazen.

Israel, por su parte, quisiera volver al acuerdo de 2005, según el cual inspeccionarán los pasos de Philadelphi en Rafah mecanismos de control de la Autoridad Palestina (del Fatah), Egipto, observadores internacionales e Israel. Sólo que los egipcios, a cambio de la flexibilización del Hamás para con Abu Mazen, estarán dispuestos a aceptar la exigencia de Hamás de rechazar la presencia israelí en el Paso. De por sí, Mubarak no está dispuesto a figurar como quien entrega a los Hermanos Musulmanes a merced de los tanques israelíes. Según esta visión, para Egipto, el rearme del Hamás debe seguir siendo un problema israelí.

El rol de Dios

Desde el viernes estoy queriendo tener tiempo para traducir el siguiente artículo, escrito por Yair Lapid, el príncipe del mainstream israelí. A la luz de lo que pasó ayer en las dos escuelas de la UNRWA en Gaza, y antes de explicar que los del Hamás usan chicos y mujeres como escudos humanos, cosa cierta y sabida, vaya esta nota, para que no nos olvidemos de quiénes somos.

El rol de Dios

Por Yair Lapid – Yediot Ajaronot

La última semana, con todas sus sacudidas y horrores, surge nuevamente la pregunta que nadie se interesa por responder: ¿cuál es la función de Dios?

Porque, a pesar de todos sus fracasos probados, el Hamás ha logrado por lo menos una cosa: ha convertido el actual conflicto en una guerra entre nuestro Dios y el Dios de ellos.

En el plano táctico, nuestro Dios va ganando por ahora, porque tiene helicópteros Apache. En el estratégico, no se supone que el Dios de los judíos deba entrometerse en grescas de barrio del tipo que tiene lugar actualmente en Gaza. Él no es un jugador, sino el Árbitro.

Porque el Dios de los judíos es el verdadero fundador de la Globalización. Es lo que siempre fue tan fulgurante en él. El hecho de que ustedes creen en mí, le dice al Pueblo Elegido, les da un rol especial, pero eso no significa -ni por un segundo- que soy sólo de ustedes. Yo les pertenezco a todos, y todos me pertenecen.

No soy religioso, pero ello no significa que la idea no me atraiga. Hay algo de agradable en la pertenencia a la única tribu de la historia que ha logrado mirar más allá de su propio ombligo. El extremista Dios del Islam amenaza con asesinar a todo aquel que no acepte sus principios. El Dios de los cristianos acostumbra a ofenderse desde el fondo de su alma de que todavía no nos hemos bautizado en aguas benditas. Sólo nuestro Dios contempla a toda la humanidad con una mirada llena de misericordia. Musulmanes, cristianos u otentotes, nos dice, todos son mis hijos, y por todos me preocupo.

El Tanaj (Antiguo Testamento) nos recuerda una y otra vez que no estamos solos en el mundo. “Como ciudadano entre ustedes será para ustedes el extranjero que vive entre ustedes”, dice el Levítico, “y lo amarás como a ti mismo”. El hecho de que seamos judíos no nos da el derecho a ignorar que personas inocentes están perdiendo la vida. De hecho, se supone que nos debe angustiar más que a cualquier otro pueblo.

El rabino (ortodoxo) Yonatan Zachs escribe en su maravilloso libro “En favor de la diferencia” las siguientes palabras: “Sólo aquellos que han probado el sabor de la esclavitud entienden en lo más profundo de su ser por qué está prohibido esclavizar a otros. Sólo aquellos que han sentido la soledad del ser extranjeros pueden identificarse de modo natural con ellos”.

Claro está que nos es más fácil identificarnos con nuestro dolor particular. En el último Shabat murió en Netivot por un misil Qassam Beber Vaknin, de 58 años. Su muerte nos dolió más que todos los 255 muertos en Gaza ese mismo día, incluidos 20 niños muertos allí. La muerte de Irit Shitrit de Ashdod, madre de cuatro, ya nos vacunó por completo de la necesidad de ver también las desgracias de la otra parte. ¿Catástrofe humanitaria? Ellos se lo buscaron. Estamos tan enojados con el gobierno del Hamás, que nos hemos enseñado a dejar de sentir. Que se mueran. Culpables e inocentes juntos.

¿Pero no es ése, precisamente, el rol de Dios? ¿Hacernos señas de cuál es nuestra obligación moral aun cuando nos enojamos? ¿Obligarnos a mirar más allá de nuestro dolor particular? ¿Recordarnos que la santidad de la vida y el respeto por el hombre -dos conceptos que nosotros, los judíos, hemos traído al mundo- no desaparecen ni siquiera cuando hacemos lo más obligatorio para mantener la entereza y la seguridad de nuestro estado?

El Estado de Israel no se puede permitir ser pacifista. Se ha reservado siempre, con empecinamiento, su derecho a la autodefensa, y la ola de misiles Qassam en el sur ha elevado el nivel de rabia más y más. La acción en Gaza es obligatoria y está justificada, pero no podemos aceptar ni adoptar la concepción hamásica del conflicto. Si ellos quieren ver aquí un conflicto inter-religioso, problema de ellos. Pues precisamente por eso, el Islam se ha convertido en la religión más criticada y temible del planeta: debido a que matan gente en nombre de Dios.

Nosotros hemos pensado siempre de modo diferente. No es el estado judío el que se está defendiendo hoy, sino la democracia israelí. Quien sostenga que “Dios está con nosotros”, está degradando a Dios. Aun según la concepción laica de Dios -sí, existe tal cosa- Dios no es un comandante de Golani ni conduce un tanque Merkavá. Él es el Dios del amor.

Nuestros sacerdotes traicionan su mandato. En nombre de Dios se han convertido en el factor más militante en nuestro seno. Una y otra vez colocan a Dios en el medio de una competencia: quién tiene más razón, quién es más fuerte, quién garantiza la redención más rápida.

La mayoría de nosotros no estamos capacitados, en días de batalla, para continuar viendo en cada ser humano -ni siquiera en cada niño- una creación divina merecedora de protección y respeto. Por naturaleza, una guerra divide al mundo en “nosotros” y “ellos”. Es mucho más cómodo creer que “ellos” -todos- son lo mismo, incluidas las dos hermanas, una de 4 años y otra de 11, que murieron esta semana en Beit Laía.

Sólo que los rabinos no debieran ser como la mayoría de nosotros. Deberían ser mejores. Hay algo de inaudito -y tremendamente triste- en el hecho de que no haya entre nosotros un solo líder religioso significativo, ni siquiera uno, que hable en voz alta acerca del sufrimiento de la otra parte.

Es cierto que hablar de la otra parte es un asunto complicado e impopular mientras los misiles caen en nuestras ciudades, pero ¿acaso no es ése, precisamente, el rol de los rabinos: ser capaces de transmitir mensajes aun cuando no fueren populares? ¿Aclararnos que los fundamentos de la fe no se actualizan con las noticias? ¿Formularnos ideas un poco más complejas, y más audaces, que “se lo merecen”? ¿Convertirnos en mejores personas, en lugar de emitir certificados de aptos a nuestros lados más oscuros?

36 veces aparece en las Escrituras el principio que dice: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Amar significa ver. Reconocer que el otro posee voluntad, fe, y a menudo errores, que les son propios.

Nosotros no hemos destruido Gaza, el Hamás lo ha hecho. Con su estupidez, con su violencia ciega, con haber colocado a su dudoso Dios en la línea del frente. Pero no los vamos a vencer convirtiéndonos en similares a ellos. Los niños muertos son niños muertos, y a los judíos siempre nos han importado los niños muertos.

(Traducción: Marcelo Kisilevski)

Aclaraciones del 31 de diciembre

Unas horas antes de terminado el año, reproduzco un documento dado a conocer por la Embajada de Israel en Buenos Aires citando a la Dirección de Información Nacional israelí, sobre la situación humanitaria en la Franja de Gaza. Y que 2009 sea mejor.

“PLOMO FUNDIDO”- ACLARACIONES DEL 31-12-2008
 
A continuación, aclaraciones actuales enviadas por la Dirección de Información Nacional.
 
1- Las conclusiones del operativo,  obtenidas hasta aquí, demuestran que Hamas recibió  un duro golpe y  daños sin precedente. Oficiales, activistas, depósitos de recursos bélicos, poder de fabricación e infraestructura de túneles. A pesar de ello, sus militantes,  conservan poder de fuego.
 
2- La conducción de Hamas no funciona. Su poder de control fue  dañado. Sus seguidores y entre ellos, los miembros del gobierno, el brazo armado y la conducción, se esconden en hospitales, incluidas guarderías de niños, mezquitas y están  en estado de histeria.
 
3- Identificamos una fuerte crítica entre la población de Gaza contra Hamas a quien responsabiliza por la situación actual. Es sabido que las dificultades de la población no son temas centrales para Hamas ya que se encuentran concentrados en sus vidas y su propia seguridad.
 
4- La imagen que se obtiene en la operación es que los domicilios de los militantes, en las que viven familias enteras, son depósito de armamento. Incluidas cargas terroristas, material explosivo, misiles, bombas y armas. Muchas mezquitas de la Franja de Gaza son grandes depósitos de medios de guerra y, siguiendo las instrucciones y el control de Hamas y ello, bajo el supuesto  que Israel no las atacaría.
 
5- No existe problema humanitario en Gaza. Israel permite el ingreso de carga coordinada previamente. Hasta la fecha, ingresaron 200 camiones, desde el comienzo de la operación.
 
6- Israel mantiene un continuo diálogo con naciones e instituciones en la comunidad internacional. Asimismo  trabajamos para lograr seguridad a largo plazo para nuestros ciudadanos. Por ello, toda propuesta internacional, debe conducir a ese objetivo.
 
7- Israel continuará atacando a Hamas para lograr los objetivos definidos, un fuerte golpe a Hamas y un cambio en la realidad de seguridad, que pueda ser prolongada en el sur del país.
 
8- El ejército realiza un esfuerzo inmenso para evitar daños colaterales a la población palestina inocente. Supera los cuidados y los preavisos, por ejemplo, 100 mil llamados telefónicos realizados hasta ahora y el reparto de volantes. De acuerdo a las evaluaciones realizadas, murieron, hasta el momento,  40 personas. Toda la responsabilidad sobre el daño ocasionado es de Hamas que posiciona a sus oficiales y sus depósitos de armas en el corazón de la población civil.
 
9- Es importante señalar a la comunidad internacional, que Hamas no representa al pueblo palestino. Es con la Autoridad Palestina con quien Israel mantiene un diálogo político a favor de la paz. Hamas representa un problema para la comunidad internacional ya que constituye un obstáculo central en el proceso político.
 
De todos los datos, surge que Hamas se hace eco de los informes de los medios de comunicación israelíes, para concretar diferentes objetivos en el sur.

Hacemos un llamado a los medios de comunicación para que demuestren la máxima responsabilidad e interrumpan los informes sobre la exactitud de los ataques  y demás información que pueda ser de ayuda al enemigo.

Separando algunos tantos: la polémica alrededor de Gaza

En la polémica que se da en el seno de los propios judíos en torno a lo que está sucediendo hoy en día en Gaza, siento la necesidad de separar tantos en varios planos, para que hilemos más fino que la ecuación clásica “violencia” vs. “no violencia”.

Uno de ellos es 1) pacifismo vs. pasividad, por llamarlo de algún modo. No son lo mismo. 2) Otro plano es el de estado de guerra vs. estado de paz, y 3) un tercero toca a lo político: palestinos de un tipo frente a palestinos de otro, en cuanto a sus intenciones y nuestras posibilidades de negociar con ellos. 4) Y cuando se defiende a los palestinos desde Occidente, se está cometiendo otro pecado moralista e incluso paternalista, el de juzgar diferecialmente entre derechos humanos y relativismo cultural. Vamos por partes.

1) Pacifismo vs. Pasividad

Pacifismo no tiene por qué significar no levantar un arma jamás, y la pregunta que queda entonces es cuándo sí. Si estamos de acuerdo en que para defendernos sí, la siguiente pregunta es si existe algún caso en que atacar sea para defendernos. Si consideramos los ataques con misiles sobre territorio soberano como “causal de guerra”, la pregunta siguiente es cuándo se agotan las instancias diplomáticas, puesto que estos misiles, en efecto, no están poniendo en peligro la existencia del estado.

Para acercarlo más a la Argentina, es como ya dijo alguien, como si Uruguay quisiera resolver el tema de las papeleras bombardeando con pequeños misiles, todos los días, la ciudad de Gualeguaychú. Yo no sé si el gobierno y el ejército argentinos lo tolerarían por 8 años! Por no hablar del resto de los atentados terroristas cometidos por Hamás y sus similares.

Y antes del ataque, Israel acudió a las instancias internacionales, Consejo de Seguridad, etc. Digo, el abstenerse de matar a veces es difícil cuando de un lado se pide dejar de tirar, y del otro se pide dejar de existir. Se dirá que Israel forzó a los palestinos por su bloqueo, en cuyo caso los que se están defendiendo son los palestinos. Pero vamos, que las cosas son al revés, exactamente al revés. Después de copar violentamente la Franja, el Hamás se convirtió en agresor. Sí, qué vamos a hacer, a veces el débil es el agresor. ¿Que había y hay ocupación? La pregunta es qué hizo Hamás con la desocupación de Gaza en 2005. Oportunidades no faltaron, ni van a faltar en el futuro.

2) Estado de guerra vs. Estado de paz

Los reclamos de no matar a los asesinos sino capturarlos y someterlos a juicio, en mi opinión, son la base de la segunda doble vara con la cual se miran estos episodios, entre estado de guerra o estado de paz. Aquí caemos en una trampa, a veces en la “mala leche” de la prensa y la opinión pública internacionales: a los palestinos se los juzga según el criterio de estado de guerra, desde el cual, con razón o sin ella, tienen derecho a resistirse al ocupante con los medios a su alcance.

Pero a Israel, cuando combate, con razón o sin ella, con los medios a su alcance, se lo juzga según el criterio de estado de paz, según el cual no está matando a su enemigo en el campo de batalla sino perpetrando ejecución sumaria; en cambio, debiera capturar a los “sospechosos”, investigar cada crimen y obtener pruebas -que de paso no violen las normas investigativas del derecho penal, o sea: que un juez es el que autorice allanamientos, y demás- y luego probar su culpabilidad por medio de la presentación de evidencias y testigos.

La respuesta en mi opinión, es contundente: o ambas partes se comportan civilmente, o ambas lo hacen militarmente. Desde el momento en que el Hamás comete actos bélicos, por más débiles (e imbéciles, por inútiles, pues ellos sí podrían lograr su cometido -salvo la destrucción de Israel- por vías diplomáticas), todos sus miembros se están colocando a sí mismos en el campo de batalla y en la mira de armas. Y a reclamar a otra parte. Dicho sea de paso, esto tiene que ver con lo que Marky Levy definió alguna vez como “la responsabilidad del débil”.

3) Palestinos nacionalistas vs. Palestinos fundamentalistas

Quiero abundar menos en ello, que mucho ya se ha escrito. Pero puedo resumir diciendo, citando al politólogo Shlomo Avineri, que la gran tragedia palestina es su propio fracaso en conformarse como nación. Tenemos hoy en día dos unidades políticas que no sólo están separadas por lo geográfico y lo religioso, sino por sus agendas, por el “qué queremos”. Incluso si se mantuvieran así, y sus diferencias se redujeran al tipo de estado palestino que quisieran ver creado junto a Israel, este país estaría dispuesto a continuar con la agenda de dos estados para dos pueblos, convertida en los últimos años en política de estado. Pues que quede claro: Israel ha entendido que dos estados para dos pueblos es el llamado de la hora, porque la alternativa es uno solo, binacional, que acabe a la larga con el carácter judío de Israel, que era su razón de ser primigenia. El problema radica en que una parte del establishment palestino no ha conciliado con la existencia de Israel, y con esa parte es que tenemos un problema. No con la OLP, no con la Autoridad Palestina, y mucho menos con el pueblo palestino, sino con el Hamás. Sólo con el Hamás, cuya agenda contradice mi mera existencia y niega mi derecho a la autodeterminación como pueblo, tan defendida por las izquierdas occidentales.

Dicho sea de paso: las izquierdas occidentales, al defender al fundamentalismo islámico creen estar defendiendo a los pueblos subyugados por él, cuando en realidad están reivindicando, como idiotas útiles, a los regímenes más reaccionarios y fascistas de la histora humana, con los que no hay negociación que valga. No quisiera ningún izquierdista latinoamericano, progresista y derecho-humanista, intentar organizar una huelga obrera en Irán, o defender los derechos de las mujeres.

4) Derechos Humanos vs. Relativismo Cultural

Aquí Israel se debate en otra trampa de la que le cuesta salir. El pecado paternalista de Occidente es considerar a los palestinos como un “pueblo primitivo”, o mejor dicho “sociedad tradicional”, para usar la nueva terminología de la antropología académica. Dicha concepción sostiene que Occidente ha pecado al querer “civilizar” a los pueblos tradicionales de oriente y África, según el Modelo Antropológico Clásico del siglo XIX. Éste fue reemplazado por el modelo de Relativismo Cultural, que buscaba estudiar cada cultura tal cual es, y condenaba cualquier intento de modificarla como violento e imperialista. En cambio, Israel no es “primitivo” ni “tradicional”, y sus conductas no deben ser juzgadas según la vara del relativismo cultural sino por la de los derechos humanos, que son bien civilizados y universales.

Así, si los palestinos ejecutan colaboracionistas en la plaza pública, sin demasiado juicio previo, eso no viola los derechos humanos: es su cultura y no tenemos derecho a modificarla desde afuera. Si les cortan el clítoris a las nenas, eso es cultura. Si amputan los dedos de los ladrones, eso es cultura, y si las mujeres deben ser encerradas en sus casas, o asesinadas si se niegan a casarse con un tío anciano o si se enamoran indebidamente, eso es su cultura. Y si lanzan misiles y se inmolan con el expreso fin de matar inocentes, eso no es terrorismo, sino que así es su cultura. Ok, bueno, quizás sí violan los DD.HH, pero no lo saben, porque son primitivos e ignorantes, pobre gente. O peor todavía: así es como expresan su desesperación contra una civilización que los ha pauperizado y no les ha dejado alternativa. Perdón, pero en las fabelas de Brasil están más desesperados, y nadie se ha inmolado todavía en un autobús.

No señor: su objetivo no es comer mejor ni tener un estado -que si fuera sólo eso ya lo habrían conseguido hace rato-, sino la destrucción del otro que no es como ellos. Y eso, eso, viola los derechos humanos.

¿Qué pasaría si Israel hiciera estas mismas cosas? ¿Qué pasa con lo que sí hace: intentar eliminar una amenaza por medios que son a la vez de represión pero que pretenden a la larga crear una disuasión que sirva de base para seguir -una vez más- negociando formas de convivencia? Ah, no, Israel es un país europeo, fue creado por la mismísima ONU y entiende razones y, por lo tanto, está violando a sabiendas los derechos humanos. Y eso, eso, es mala leche.

Ataque con sorpresa

A eso las 12.30 del mediodía de hoy sonó mi celular, del exterior. Era de una emisora argentina, querían entrevistarme sobre el ataque de Israel a Gaza. Me agarraron desprevenido: era sábado al mediodía, y yo había salido a una pastoral excursión llamada “Casa Abierta” con mi hija y una amiguita, en la que los artistas de Modiín recibían al público en sus casas y mostraban sus trabajos y sus atelieres. El ataque había dado comienzo a las 11.30, después de iniciado nuestro paseo. Compartí mi sorpresa con la productora de la radio,  le confesé que me estaba “desayunando” ella a mí, le conté que me sorprendía paseando y le prometí una buena performance para la próxima.

No fui el único tomado “con los pantalones abajo”, como se dice por aquí. La decisión de utilizar el efecto sorpresa en el bombardeo israelí a Gaza, que ya ha cobrado allí más de 200 muertes, fue parte, esta vez, del plan de acción. Al punto tal que, como explica Roni Daniel, el cronista militar de Canal 2, muchos policías del Hamás realizaban tareas de rutina en lugar de ocultarse como de costumbre en los búnkers.

Antes de iniciado el ataque, el gobierno todavía simulaba vacilar acerca de si anular o no el planeado ataque. Anoche se abrieron los pasos fronterizos, la mercadería abastecía a la Franja de Gaza, y las fuerzas armadas del Hamás trabajaban normalmente en las calles.

En los medios israelíes se explicaba que el gobierno había decidido postergar el operativo hasta que el gabinete de seguridad y el alto mando militar terminaran de coordinar los últimos detalles del operativo. En los hechos, el gobierno había planeado el operativo junto con el alto mando desde el vamos. Mientras el gobierno se mostraba dubitativo, la Fuerza Aérea ya había recibido luz verde para lanzar el bombardeo contra blancos del Hamás apenas el estado del tiempo lo permitiera.

Así como yo no pensé que Israel atacaría en pleno Shabat, los líderes del Hamás también entendieron que Israel no atacaría durante el fin de semana. No por Shabat, precisamente, sino porque la canciller Tzipi Livni había estado en El Cairo, y luego los egipcios habían asegurado que todavía se podía hablar de la reanudación de la “tahadía”, la tregua que había durado 6 meses hasta que el propio Hamás la declaró concluida. En suma, nadie en la Franja de Gaza imaginó que Israel atacaría hoy. Por primera vez, Tzahal sorprendió al Hamás no preparado.

Roni Daniel, del Canal 2, menciona cuatro condiciones de Israel para acceder a un nuevo alto el fuego: 1) Israel no aceptará ningún tipo de disparos desde la Franja de Gaza contra su territorio ni contra sus fuerzas armadas; 2) exige que Hamás retire todo tipo de carga explosiva de la cercanía de la cerca separadora; 3) cese de todo tipo de acciones de sabotaje y terrorismo; 4) cese de todo el contrabando de armas hacia la Franja. Por ahora, no parece que el Hamás vaya a aceptar ninguna de las cuatro condiciones, dice Daniel.

Mientras tanto, y si esto es así, Israel no incluyó entre las condiciones la liberación de Guilad Shalit. Y, fuera de “provocar un duro golpe al Hamás”, Israel no ha planteado hasta el momento objetivos de máxima para este ataque, tal vez para no crear falsas expectativas y fracasos consabidos de antemano.

Lo que queda, mientras las pantallas de tv del mundo se llenan con muertos palestinos, mientras Guilad no vuelve, y mientras más misiles Kassam y morteros palestinos siguen aterrorizando -y hoy matando- israelíes, es el trágico dilema: en este diálogo de sangre entre Israel y Hamás, el ataque era inevitable pero, al mismo tiempo, inútil.

¿Hacia una tercera Intifada?

Vista de Acco, por lo general.

Vista de Acco, por lo general.

Parece que Taufik Jamal, taxista de Acco, actuó con poca inteligencia, pero sin malas intenciones, cuando entró en una calle judía de la ciudad con su coche, ya comenzado el Día del Perdón el miércoles por la noche. Según testigos y gente que lo conoció y publicó, es un hombre maduro, padre de familia a la que mantiene con un taxi, y que asegura que no viajaba rápido ni con música a alto volumen, como lo acusaron. Pero, diga o no la verdad, no es eso lo que importa. Lo verdaderamente importante es que sobre sus hombros podría cargar con el comienzo de una nueva Intifada.

Porque los judíos se enojaron y respondieron a la provocación, intencional o no, con un casi linchamiento. Y los árabes de su barrio, el barrio Wolfsohn, respondieron con disturbios y pedradas. Y los judíos, entonces, no se quedaron atrás, y hoy quemaron una casa árabe. Para muchos judíos, todo esto “demuestra” que “con los árabes no se puede convivir”. Bueno, ok. Pero cuidado, porque para muchos árabes, esto “demuestra” exactamente lo mismo, pero al revés.

Y decir que “ellos empezaron” es infantil. No porque dude o no de que Jamal diga la verdad, ni porque crea o no que su acto fue estúpido pero inocente. De nuevo, eso es irrelevante. Es infantil, porque, primero: si los árabes empezaron, los judíos siguieron; devolvieron con la misma moneda, y en extremo. Segundo y más importante: porque, en ese caso, Jamal no fue más que el emergente de una tensión que ya existía. Y que la tan “emocionante” convivencia entre árabes y judíos en Acco era una ilusión. La pregunta no es quién empezó, sino cómo fue que se desarrolló el odio mutuo que estalló el miércoles.

Está bien que la policía prevenga, que contenga, que arreste. Pero el gobierno tendrá que ponerse las pilas para atacar el problema. Abrir canales de diálogo, no suspender el Festival de Teatro de Acco. Escuchar a los vecinos, resolver problemas concretos, proponer proyectos, generar acuerdos.

Una de las razones por las cuales los árabes israelíes están cada vez más disconformes es por la desigualdad en las políticas de desarrollo, en paralelo con el mensaje democrático del país. Se trata de un mensaje para esquizofrénicos: los árabes son iguales ante la ley, gozan de todas las libertades y tienen 10 diputados en la Knesset, ya hasta un ministro. Pero las zonas industriales, construidas por el estado, y el estímulo a la inversión y el desarrollo, son para los poblados judíos. No hay una sola zona industrial árabe en Israel. Y eso, en paralelo con un proceso de desagrarización y proletarización de la minoría árabe que viene desde la creación del estado. Los sociólogos Horowitz y Lissac lo llamaron “proletarización sin industrialización”. Y eso como ejemplo y síntoma.

El mensaje esquizofrénico funcionaba quizás con los padres y abuelos de los actuales jóvenes árabes, que fueron los derrotados en la Guerra de la Independencia en 1948-49. Sólo podían estar agradecidos de, a pesar de quedar incluidos en el estado vencedor, no fueron expulsados ni, mucho menos, eliminados o sometidos, sino que, para su sorpresa, les fue concedida la ciudadanía y la igualdad legal. Con eso podían darse por conformes.

Pero sus hijos ya nacieron dentro de la democracia israelí. Ellos no perdieron ninguna guerra ni atacaron al naciente estado judío, y comparten, no sólo la igualdad, sino el atrevimiento, la “jutzpá” israelíes. Si el estado es democrático, los árabes de hoy no pagar las culpas de sus padres y abuelos. Si el estado dice que es democrático, que lo sea hasta el final, dicen. Si va a haber nuevos barrios y poblados judíos, que los haya también árabes, si hay ayuda para los estudios para los judíos, que la haya también para los árabes. Aunque más no fuere, con un “ulpán”. Estos son dilemas que el estado no ha resuelto, pero existe el temor de que no sepa, no esté interesado, o no esté capacitado para resolver.

Si hay una buena noticia en todo esto, es que no hay aquí racismo involucrado, sino un dilema no resuelto: la discriminación positiva del pueblo judío visto como minoría perseguida en el mundo en perspectiva histórica, al precio de una discriminación de otra minoría dentro de la actual coyuntura del pueblo judío como poseedor justo de un estado. Confío en que se trata de un gigantesco malentendido. No estoy convencido de las intenciones ni de la inteligencia de los tomadores de decisiones para resolverlo con seriedad.