TRUMP Y JERUSALÉN: ¿UN AUDAZ O UN DEMENTE?

TrumpJerusalem

Por Marcelo Kisilevski

La decisión de Trump es la corrección de una extraña anomalía: todo país soberano tenía el derecho de fijar su capital, menos Israel. La pregunta no es por si la decisión es correcta, sino por su timing. ¿Qué consecuencias podría tener para la paz con los palestinos y las relaciones con los países sunitas frente al desafío iraní? ¿Puede haber violencia y muertos? Si es así, ¿valía la pena una decisión semejante, que no pasa del terreno simbólico? ¿Trump es un audaz, o un elefante demente en un bazar?

1) LA DECISIÓN DE TRUMP ES LA CORRECTA

Primero, ¿en qué consiste la decisión de Trump? Es una decisión por default: más que hacer algo, es no hacerlo. Una ley del Congreso norteamericano de 1995 ya determinaba que Jerusalén es la capital israelí, y llamaba al Ejecutivo a mudar la embajada a esa ciudad. La ley, eso sí, tenía un apartado al que llaman “waiver”, exención, de hecho una postergación de medio año: si el presidente firma el waiver cada seis meses, la ley no debe ser ejecutada. Tres presidentes, desde entonces, han firmado religiosamente el waiver dos veces por año. Ayer, Trump anunció que dejaba de firmarlo, y que la embajada sería mudada a Jerusalén, por fuerza de la ley de 1995. Eso es todo.

El reconocimiento del presidente Donald Trump de Jerusalén como capital de Israel es la corrección de una anomalía: Israel es el único país soberano que tiene una capital sobre la cual el resto del mundo le dice: “No, no lo es. Es Tel Aviv, y allí pondremos nuestra embajada”. Es una locura. Es como si todo el mundo comenzara a decir que los países, por fuerza de su soberanía, no pueden fijar su capital, y comenzaran a decirle a, digamos, la Argentina, que Buenos Aires no es la capital, sino Rosario. Nunca hubo discusión sobre la soberanía de Israel sobre la parte occidental de Jerusalén. ¿Hay disputa sobre la parte oriental? ¿Qué tiene que ver? El mundo no tiene por qué meterse ni tomar partido: se arreglará en negociaciones. Quien esto firma está a favor de una solución negociada para dar algún tipo de expresión al reclamo palestino de una expresión soberana en Jerusalén, incluida la posibilidad de la fórmula Clinton: “una ciudad, dos capitales, para dos pueblos”. Pero eso no tiene nada que ver con Jerusalén occidental, cuya soberanía es ya reconocida por los acuerdos de cese el fuego de Rhodas en 1949 con Jordania y demás países árabes, y desde entonces por el mundo. Embajadas, parece, fue demasiado para este, y eso es lo extraño.

Jerusalén es la capital, también, de modo efectivo: todas las instituciones de gobierno están allí. ¿Cuál es la idea de colocar una embajada en otro lugar, solo porque el país tiene un diferendo limítrofe? Llevado al extremo, es como si el mundo retirara sus embajadas de Santiago de Chile y de Perú, y las pusieran en Valparaíso y Cuzco respectivamente, solo porque no arreglan sus asuntos limítrofes y/o le dan salida al mar a Bolivia. Más al extremo aún, países que decidan retirar sus embajadas de Brasilia y trasladarlas a Río de Janeiro, porque Brasilia es una capital artificialmente creada; y porque es aburrida, y en Río hay playas y carnaval. Cualquier razón justificar que los países se metan unos en las decisiones soberanas de otros. Pero se meten solo con las de Israel. Raro, ¿no?

Se aduce la sensibilidad de Jerusalén como centro de los tres monoteísmos. ¿El mundo tiene miedo que esta definición cercene los derechos religiosos de los demás credos? Me disculparán, pero en los hechos, la única época en la que hubo y hay libertad de culto es bajo soberanía israelí. En todas las demás épocas ha habido problemas. Por supuesto los ha habido en las épocas musulmanas, la última de ellas la jordana, entre 1949 y 1967, cuando los judíos no podían rezar en el Kotel. El mito de “Al Aqsa está en peligro” es solo eso: un mito urbano, fogoneado desde los años ‘20 del siglo 20 hasta nuestros días. En los hechos, el Waqf (autoridad religiosa musulmana sobre los lugares sagrados) es una especie de isla de soberanía musulmana en Jerusalén, donde la jurisdicción israelí existe, pero no se ejerce.

2) LA DECISIÓN DE TRUMP ES PROBLEMÁTICA

¿La decisión de Trump puede traer problemas? Claro que sí. La discusión no es por la esencia de la decisión, que es justa y correcta, sino por el timing. El presidente de la Autoridad Palestina Mahmud Abbas ya ha “despedido” a EEUU como mediador en el proceso de paz entre Israel y los palestinos. Cabría preguntarse qué proceso de paz había antes de la decisión. Pero no nos confundamos con hechos.

Obama, en mi opinión, tenía mejores chances como mediador “imparcial”: era rechazado por Israel, por percibirlo como propalestino, y por los palestinos, por la tradicional amistad de EEUU con Israel. Su último acto en tal sentido, antes de bajarse del escenario de la historia, fue también decidir “no hacer”, cuando se abstuvo de poner veto a una grave sanción del Consejo de Seguridad de la ONU que calificaba a los asentamientos de toda Cisjordania, incluida Jerusalén, como ilegales. Al mismo tiempo, fue el gobierno norteamericano que más ayuda otorgó a Israel en dinero y armas. Desde esa actitud, tenía más posibilidades de traer a las partes a la mesa de negociaciones. El de su secretario de Estado, John Kerry, en 2014, fue un intento serio. Sin embargo, fracasó estrepitosamente, como tantos intentos anteriores. 

Desde el desastre que les implicó la Intifada de Al Aqsa, desde la muerte de Arafat y su mejora en la calidad de vida a partir de 2005, los palestinos de Cisjordania parecen haber decidido por la vía diplomática o no violenta para tratar con Israel. Ante los sucesivos operativos israelíes en Gaza, el Hamás nunca logró incitar efectivamente a una Tercera Intifada. Los cisjordanos protestaron contra la ocupación, donaron arroz y mantas a sus hermanos palestinos, pero de salir a la calle con piedras, ni hablar. La última ola de atentados con cuchillos y atropellamientos, fue un juego de niños al lado de las verdaderas Intifadas y la era de los atentados suicidas. La pregunta es si eso será cierto también esta vez. En los hechos, los últimos conatos de violencia cisjordana no fueron en los territorios de la Autoridad Palestina sino en Jerusalén oriental, véase el caso de los detectores de metal en la Ciudad Vieja. Allí, los palestinos no están bajo la AP sino bajo Israel, en una relación de amor-odio. Veremos si la parte de odio en la relación se reedita también esta vez, y cuánto dura. Por las dudas, Trump pidió a Israel festejar moderadamente su anuncio, no provocar a las fieras. Y también a los palestinos les pidió llamarse a sosiego, que su anuncio podía constituir buenas noticias también para ellos: sigo apoyando la solución de dos Estados, y los intereses de ambas partes, incluso en Jerusalén, les dijo. Del Monte del Templo, dijo que se llama también “Al-Jaram Al-Sharif“.  

Mientras tanto, en Gaza, Hamás amenaza (cómo no) con violencia, y asegura que “Trump ha abierto las puertas del infierno”. ¿Logrará arrastrar esta vez a los palestinos, que quieren dar una vuelta de página de su era violenta, a una Tercera Intifada? Es dudoso, pero no imposible. Trump ha decidido no dejarse extorsionar. Las amenazas de violencia, o el hecho de que habrá muertos, dice, no debe dictarnos políticas de Estado. Véase la actitud de Trump en el caso norcoreano. ¿Un tipo audaz, dueño de una firmeza sin precedentes en la historia política mundial, o un demente?

Queda por saber qué actitud tendrán, en los hechos, los países sunitas moderados, alineados, en secreto a voces, con Israel y EEUU en contra de su verdadero enemigo, Irán. La decisión de ayer pondrá a prueba la fragilidad o fortaleza de esa alianza. Mi opinión es que la alianza sunita-israelí-norteamericana es mucho más fuerte que cualquier acto simbólico como lo puede ser el traslado de una embajada. Hay muchos intereses, dinero y enemistades atávicas (mucho más atávicas que el antisionismo) puestos en juego. Los egipcios, jordanos y sauditas atacarán verbalmente la decisión, pero no mucho más. El único que parece querer ir más lejos, quizás por no tener hoy por hoy problemas con Irán, es el presidente de Turquía, Recyyp Erdogán, que ha anunciado que esta medida llevaría a su país a romper relaciones con Israel. Veremos cómo sigue eso.

Trump dijo ayer que el repetido no reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel por miedo a que eso aleje la paz se parece al método del loco, que repite una y otra vez la misma actitud esperando consecuencias diferentes. Ese no reconocimiento no ha acercado la paz ni siquiera en un centímetro. A 22 años de la ley del Congreso, y de dar intentar siempre lo mismo esperando resultados distintos, hoy probamos otra cosa.

3) LA DECISIÓN DE TRUMP ES HISTÓRICA

La discusión por la decisión de Trump no es de esencia sino de timing. Seguramente, el mandatario estadounidense está movido por intereses que tienen que ver más con su situación doméstica, ante el peligro de impeachment y destitución, y con distraer la atención de esos problemas, que con un sincero deseo de cumplir promesas electorales a sus votantes. De hecho, dicen sus críticos, es la única promesa electoral, de cientos que formuló en su campaña, que se siente en condiciones de cumplir. Con todo el resto le ha ido muy mal.

Mi opinión al respecto es que eso no le quita ni le saca valor a la decisión. Por un lado, nunca habrá “timings” correctos, porque todos estos asuntos son y serán siempre complejos. Segundo, prácticamente todas las decisiones políticas de peso en el mundo, han estado siempre teñidas de motivaciones espurias, más personales que de fondo. Parece que es así como avanza la historia. Siempre hay coyunturas, situaciones, atenuantes, enfrentamientos personales. Decisiones de Estado que un mandatario toma para esquivar a la justicia (véase Sharón en la Desconexión de Gaza), o para no tener que ir a elecciones, o para superar a un opositor en las internas, o todo tipo de pequeñeces y politiquerías por el estilo. Esta no es la excepción.

Por eso, más que buena o mala para la paz, más que si el timing es valedero o no, más que si es traerá violencia o no, el calificativo más seguro para la decisión de Trump de ayer, es: histórica, y correcta en esencia. Nadie puede predecir el resto.

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Obama y Kerry: el “legado”

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Por Marcelo Kisilevski

Dado que el no veto norteamericano en la resolución del Consejo de Seguridad y el discurso de John Kerry no son útiles a la paz, a este cronista le queda una sospecha irónica para intentar adivinar las verdaderas intenciones de la Administración saliente.

Hay dos planos en el discurso final del Secretario de Estado norteamericano John Kerry, ayer. Uno es el del contenido y otro es el del andamio político/tono/química/timing. En el plano del contenido, nada nuevo. Primero, los principios de la Administración Obama para el arreglo del conflicto entre Israel y los palestinos, que ya vienen de su intento de mediación de nueve meses: 1) Retirada israelí a los límites de 1967 con intercambio de territorios. 2) Dos estados para dos pueblos. 3) Solución justa para los refugiados palestinos. 4) Jerusalén, capital de los dos estados, sin dividirla nuevamente. 5) Necesidades de seguridad de Israel deben ser garantizadas, pero fin a la ocupación.

Segundo, en ese mismo plano del contenido. Kerry echó las culpas sobre Israel, “el gobierno más derechista que supo su historia” y dijo que la política de asentamientos “lleva a un solo estado, que no podrá ser judío y democrático a la vez”. Pero Kerry no habló de la intransigencia palestina. Existe una responsabilidad de la parte débil en el conflicto, y Kerry solo habló de “incitación y violencia”, a la que debe ponerse fin, pero no dijo quién es el responsable por esa incitación, que ocurre de modo brutal en la calle, en las instituciones y en las redes sociales del lado palestino. Tampoco mencionó que la Autoridad Palestina rechazó todas las propuestas de Israel en 2000, en 2008 y la última: la del propio Kerry en 2014, que planteaba lo mismo que dijo ayer. Y lo que es peor: los palestinos nunca ofrecieron ninguna propuesta en lugar de su rechazo. Rechazo y punto. A veces peor: rechazo y violencia. Así no me enseñaron a negociar. Lo cual hace sospechar de la agenda oculta de los palestinos: ¿de verdad buscan dos estados para dos pueblos?

Pero volviendo a Kerry, también agregó que EEUU no fue el que impulsó la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que declara ilegales los asentamientos judíos en Cisjordania.

El problema básico de esa resolución es que el Consejo de Seguridad de la ONU representa el lado jurídico de las relaciones entre los países del mundo, y no puede ser convertido en un foro político cualquiera, como sí lo puede ser la Asamblea General o el Consejo de Derechos Humanos. Las resoluciones del Consejo General son vinculantes. Si bien esta no ordena el desmantelamiento de las colonias ni ordena sanciones, abre ahora las puertas para eventuales acciones concretas contra Israel, por ejemplo demandas en la Corte Internacional de La Haya por supuestos crímenes contra la humanidad, que ahora estarán basadas en este precedente. EEUU era un dique contra este abaratamiento del Consejo General.

Porque lo cierto es que los asentamientos pueden ser injustos, incorrectos, hasta inmorales y no conducentes a la paz. Incluso estratégicamente estúpidos. En ese plano podemos estar de acuerdo. Lo único que no se puede decir de las colonias, en cambio, es que sean “ilegales”.

Pues la ocupación, jurídicamente hablando, ocurrió en Sinaí. Allí existía soberanía previa egipcia. En ocasión de los acuerdos de Camp David, Israel devolvió el Sinaí a Egipto a cambio de reconocimiento y paz. También, mal que les pese a algunos israelíes, existe ocupación en el Golán, y cuando haya paz con Siria -a este paso no se sabe cuándo- se deberá devolver el Golán a Siria, o rentárselo por 99 años tipo Hong Kong.

Pero en Cisjordania y Gaza no había soberanía previa palestina ni de nadie. Existen solo dos territorios en el mundo sin soberanía alguna: la Antártida y Cisjordania-Gaza. Es la ley internacional. Jordania había anexado unilateralmente ese territorio luego de la guerra de 1948 (lo hizo formalmente en 1950, para más datos), una anexión no reconocida internacionalmente -como tampoco es reconocida la anexión israelí del Golán y de Jerusalén Oriental- y la “desanexó” en 1988 cuando la declaración virtual de independencia por Arafat desde Túnez. Por eso, se puede apoyar la entrega de los territorrios a los palestinos, pero no hay devolución. 

Y por lo tanto, no hay ocupación. La hay, ciertamente, en el tipo de relación generada entre el ejército y los habitantes palestinos, pero no en el de la ley internacional. Debe terminarse, claro, pero en el plano de la política. Pues si nos quedamos en lo jurídico, los israelíes tienen tanto derecho a construir casas en los territorios como los palestinos, pues el status jurídico es el de territorios en disputa.  Ese es el plano jurídico, en el que debe moverse el Consejo de Seguridad de la ONU. El carácter de ocupados, para referirse a los territorios, es una calificación política con la que coincide la llamada “comunidad internacional”.

El error de EEUU, por lo tanto, fue dejar que el Consejo de Seguridad abandonara sus funciones de resguardo de la ley internacional y dejarse arrastrar a lo que “la comunidad internacional considera”.

¿Qué buscan estos muchachos?

Ahora bien. En el plano del contexto político: ¿ese es el legado de la Administración Obama en política internacional? A menos que haya otro discurso de una hora y once minutos de John Kerry para cada conflicto en el mundo en el que EEUU metió mano -en general mal- este debía ser el discurso de cierre que resume su gestión. ¿Cuántas horas debió hablar Kerry de Rusia, con sus invasiones a Georgia, a Crimea, a Siria? Quizás quiso centrar los “éxitos” de su gestión solo en el Medio Oriente. Aquí, el rey está más desnudo aun, pues lo que dijo durante tantos minutos no logra ocultar, al contrario, lo que no dijo: el fracaso estrepitoso de EEUU en todos y cada uno de los países donde ocurrieron las mal llamadas “Primaveras Árabes”. Si se dedica una hora y once minutos al conflicto inmobiliario entre Israel y los palestinos, ¿no debería dedicarse varias horas más a Egipto, con el negligente proceso de caída de Mubarak, la debacle con el gobierno de la Hermandad Musulmana y el golpe de A-Sisi, miles de muertes mediante? Por no hablar de Siria, donde huelgan las palabras. El lector haga la cuenta de cuántas horas debería hablar Kerry de Siria.

La pregunta que queda, es qué busca la Administración Obama con su cambio radical de política hacia Israel, más que salir con una imagen de “buscadora de la paz”. No se trata de “abrochar” a la entrante Administración Trump con hechos políticos consumados. Este novato de la política es tan novato, que nada puede atarle las manos. No se sabe si jugará a favor de Israel -o de su actual gobierno- o en contra. Trump es muchas cosas, pero previsible no es una de ellas. Tampoco se trató de “ablandar” a Netanyahu: era de prever el ataque de histeria que invariablemente habría de padecer Bibi, y del antagonismo y mayor endurecimiento que la actitud norteamericana provocaría en el gobierno israelí.

Por eso, dado que su acto de cierre es cualquier cosa menos útil a la paz, lo que queda a este cronista, es una sospecha sarcástica: ¿habrá sido un acto de marketing de Obama y Kerry de su nueva profesión como conferenciantes en universidades y foros internacionales, por suculentas decenas de miles de dólares la pieza, acerca de cómo se hace la paz en Medio Oriente?  Se abre el remate.

 

BALANCE INCOMPLETO 5775: ISRAEL, O… LOS PARANOICOS QUE ISIS E IRÁN PERSIGUEN

Lo que le falta crecer a Herzog. Imagen de un improvisado debate televisivo, que se transformó en ícono de la derrota de Herzog a manos de Netanyahu.

Lo que le falta crecer a Herzog. Imagen de un improvisado debate televisivo, que se transformó en ícono de la derrota del líder de Majané Tzioní (laboristas) a manos de Netanyahu.

Por Marcelo Kisilevski

¿Cuáles son, en Israel y el Medio Oriente, los eventos centrales del año 5775 que termina?

El evento central en Israel del año hebreo que termina es, sin duda, la reelección de Biniamín Netanyahu como primer ministro. Los analistas se esfuerzan por descifrar el secreto de este político, al que no todos quieren, pero que nadie sabe por quién ni cómo reemplazar. En el propio Likud es quizás uno de los más aborrecidos, pero ganó las internas precisamente por no hallar dentro del partido de gobierno un reemplazo apropiado que pudiera ganar en las nacionales.

Finalmente ganó el miedo, una sensación de seguridad que Itzjak Buyi Herzog no pudo ofrecer al ciudadano común. No fue solo la frase de Bibi en Youtube, “los árabes corren masivamente hacia las urnas”, ni los lapsus de los izquierdistas ashkenazíes que acusaron a los “besadores de amuletos”, los religiosos y sefardíes. Estas fueron frases desafortunadas, que revelan que todavía los cortes y las adversidades dentro de la sociedad israelí todavía están vivos.

Pero las amenazas externas, fuertes y rotundas, ayudaron más aún al reelecto premier. Frente a las amenazas de Hamás, desnudadas más que nunca por el fenómeno ISIS, vale la frase inmortal de Woody Allen: “Que uno sea paranoico no significa que no lo estén persiguiendo”. Herzog, además de oponer una alternativa cuerda y de hablar de seguridad y no sólo de economía, deberá todavía trabajar mucho sobre su imagen… si es que sobrevive a las próximas internas laboristas. Muchos votantes dijeron: “Solo Bibi me da una sensación de seguridad”. Otros, tradicionales votantes del Likud, casi se disculpaban: “¿Y a quién otro quieres que vote?” Suena como votar por el mal menor, sobre todo teniendo en cuenta que muchos votantes de Bibi pertenecen a las capas más pobres de la población, que seguirán siéndo pobres gracias a su política. Para Netanyahu, no obstante, fue suficiente.

El gran éxito de las elecciones se lo llevó, sin embargo, la bancada árabe de Ayman Uda, por haber logrado unificar a políticos que van desde la devoción musulmana, a veces rayana en el apoyo al islam radical, pasando por un polígamo, hasta otros diputados árabes que apoyan los derechos de los homosexuales. Se trata de una obra de ingeniería política nada desdeñable, en la que políticos tan dispares entendieron que la unión puede valer la pena para convertirse en la tercera bancada del parlamento israelí.

No podemos olvidar que este es también el año del odio, en el que un jaredí (judío ultraortodoxo) acabó con la vida de Shira Banki, una adolescente de 16 años que participó en una Marcha del Orgullo Gay en Jerusalén, y en que extremistas judíos de ultraderecha religiosa incendiaron la casa de la familia palestina Dawabsha en la aldea Duma, acabando con la vida de Ali, un bebé de un año y medio, y sus padres. Meir Etinguer, sospechoso de pertenecer a una célula terrorista judía presuntamente relacionada con el ataque, dijo desde su lugar de arresto que su grupo seguirá luchando por “crear el Estado de Judea”, un Estado halájico que regrese a las fuentes de la época del rey David.

El año en la región

En el Medio Oriente, las diez guerras ya se han cobrado más de medio millón de vidas y producido cerca de diez millones de refugiados. Cuatro de esos millones, los sirios, tocan hoy a las puertas de Europa, y el cadáver de un niño de dos años tirado en la playa les cuenta a los europeos que el problema ahora es de ellos. En Siria el problema tiene nombre y apellido: Bashar El Assad, al que Rusia e Irán corren esta semana a ayudar abiertamente con armas y tropas. El bloque occidental, liderado por EEUU, deberá responder también a esta realidad.

No es fácil decidir apoyos y leer alianzas. Los rusos y los iraníes buscan la estabilidad de Assad en contra de ISIS, que también es enemigo de EEUU y de todo Occidente. Si “gana” Assad, Irán seguirá a las puertas de Israel. Si gana ISIS, en negociación para aliarse con el Frente Nusra, el Al Qaeda sirio, es el islam radical sunita el que amenazará las fronteras de Israel.

No es solamente ISIS, pero esta organización se terminó de revelar este año como el nuevo reino de la brutalidad a escala mundial. La organización adscribe a la ideología de Rashid Bagdadi, ya muerto, que opinaba que cuanto mayor fuera la crueldad, cuantas más cabezas rodaran, literalmente hablando, más pura se volvería el alma del creyente.

Entre otros males, la institución de la esclavitud ha renacido en todo su esplendor en el universo ISIS. Miles de habitantes del Medio Oriente, en su mayoría otros musulmanes pero también cristianos, son vendidos y comprados en los mercados de Irak y Siria. Y la discusión teológica hoy gira en torno a si le está permitido al hombre musulmán mantener relaciones sexuales con la esclava de su esposa. Y las opiniones en este crucial debate están divididas entre los “sabios” de ISIS…

La organización terrorista ya es no solo la más cruel sino también la más rica del mundo, pues maneja un país de más de diez millones de habitantes, en un territorio que ocupa casi medio Irak y un tercio de Siria, cobrando impuestos y comerciando con petróleo en el mercado negro internacional. La frontera entre ambos países ha desaparecido, y Occidente tendrá que decidir qué actitud tomará ante el nacimiento de un país nuevo autobautizado “El Califato”, que en el camino amenaza con borrar otros dos países miembros de la ONU: Irak y Siria. ISIS ya ha anunciado que su agenda de conquistas incluye Libia, Egipto, Israel-Palestina, Líbano, Jordania y Arabia Saudita. Según la teología de Dar El Islam, aquel espacio imperial árabe que abarcaba las conquistas de Mahoma, los Cuatro Califas Rectos y la Dinastía Omeya, es solo el comienzo. Lo cierto, para el que quiera pensar con lógica, es que ISIS no se detendrá solo, y Occidente tendrá que decidir, aquí también, cuál será su actitud.

Este es también el año del acuerdo entre las potencias occidentales e Irán por el plan nuclear del país de los ayatollas. La discusión sobre el desempeño del premier Netanyahu es una discusión entre políticos israelíes. Queda claro, al final del día, que se trata de un acuerdo sumamente problemático que, como mucho, posterga la adquisición por Irán de armamento nuclear. Los países árabes se oponen tanto o más que Israel al acuerdo, solo lo manifiestan con menos ruido que el premier israelí. Cuando se termine de sellar el acuerdo, las relaciones entre EEUU e Israel se revelarán como vivas, coleando y más fructíferas que nunca para Israel en el plano militar, pues la Casa Blanca y, especialmente, el Pentágono, querrán mimar a Israel en compensación. Mientras Obama sueña con neutralizar la hostilidad de Irán al convertirlo en “un actor relevante para la estabilidad del Medio Oriente”, el líder espiritual iraní, el ayatolla Alí Khamenei, ya anunció que su país seguiría luchando junto a sus aliados para exterminar a Israel, prometiendo que el Estado hebreo dejará de existir “en el lapso de 25 años”.

En todo ese contexto, en medio de un tsunami de islam radical, el gobierno de Netanyahu anuncia que está dispuesto al diálogo sin condiciones previas con la Autoridad Palestina de Mahmud Abbas. Se trataría de un paso inteligente, que acompañaría los esfuerzos de Turquía por mediar en emprendimientos económicos, la tan mentada “Pax económica”, entre ambas partes en conflicto.

Economía y cultura

A nivel socio-económico en Israel, ni las medidas del anterior ministro de Economía, Yair Lapid, ni las elecciones, en las que Bibi prometía en vano hacer descender el precio de la vivienda, parecen lograr reducir el costo de vida, y la brecha entre ricos y pobres aumenta. Doscientas mil familias necesitarán en estas fiestas asistencia de las numerosas ONGs que reparten canastas de comida para la cena de Rosh Hashaná, un aumento significativo respecto del año pasado. Muchos matrimonios jóvenes que viven con sus padres, abren la ventana y miran a otros países donde logren hacer que su salario alcance. El país que más se escucha nombrar como destino migratorio, igual que para muchos sirios, es Alemania.

Sin embargo, Israel sigue siendo meta migratoria para muchos otros grupos, entre ellos, aquellos judíos que ven crecer el antisemitismo en sus países. Uno de ellos, es Francia, pero cada vez aumentan los lugares en el mundo donde circular por la vía pública con kipá puede resultar en una experiencia llena de tensión, por decirlo delicadamente. La “aliá” a Israel motivada en el malestar espiritual más que en el económico, ha crecido en el año que termina. En lo económico, Israel no es un país fácil, pero esto está medido en términos del primer mundo.

Como párrafo cultural, la noticia de este año es el nombramiento de Miri Reguev como ministra de Cultura. Reguev se había hecho famosa como portavoz del ejército israelí durante la Desconexión de Gaza y en la Segunda Guerra del Líbano. A su retiro, se incorporó sin dudarlo al Likud. Desde el principio se manifestó como un “patito feo” de la política israelí, a veces provocativa, siempre polémica. El ministerio de Cultura estaba claramente fuera de su zona de confort. Hoy enarbola con ruido de petardos la bandera de la cultura periférica no ashkenazí, con una agenda declarada de poner a la periferia israelí, tanto social como geográfica, en el mapa de la cultura, aún al punto de recortar significativamente los presupuestos de la cultura hegemónica mainstream, ashkenazí, occidentalizante, de Israel. No es una visión descartable persé. La pregunta que muchos se hacen es entonces por el estilo: ¿hace falta pelearse, para tan noble fin, con la actriz símbolo de la alta cultura israelí, la enorme actriz Guila Almagor y con todos los hacedores de la cultura “telavivense”? ¿Hace falta amenazar con negar presupuestos a producciones artísticas que según su visión política “deslegitiman a Israel”, produciendo titulares y atrayendo fuego innecesario?

Para 5776, cabe esperar un año hebreo con menos enfrentamientos, donde la norma sea la convivencia, la solidaridad y la paz. Que esta no sea una frase de circunstancia. Shaná Tová.

El aggiornamiento palestino: ya tienen su Wikileaks

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Factura por US$ 50.000 a nombre de Yasser Abbas.

Los palestinos cuentan con su propia versión de Wikileaks. Una página de facebook palestina publicó documentos comprometedores de la corrupción de varios funcionarios de la Autoridad Palestina. Según estos documentos, varios altos funcionarios palestinos solicitaron sobornos para cubrir gastos propios o de sus allegados. Entre los implicados en esta filtración embarazosa se encuentra nada menos que Yasser Abbas, hijo del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas. Yasser habría adquirido apartamentos en un lujoso complejo edilicio en Ramallah. Este Wikileaks palestino incluso publicó un recibo por 50.000 dólares a su nombre. Otro funcionario obtuvo dinero público palestino para solventar los estudios universitarios de su hija en Jordania. La revelación de corrupción despierta la ira de los palestinos de la calle, sobre trasfondo de la crisis económica que afecta a la Autoridad Palestina. Otro alto funcionario palestino confirmó a la agencia Associated Press que se trata de documentos verdaderos. La página de Facebook lleva por nombre: “Mahmud Abbas no me representa”.

Ali Saad Dawabsha z”l. No al terrorismo judío

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Por Marcelo Kisilevski

Así como desde este lugar nos esforzamos por denunciar el terrorismo islámico como el gran obstáculo para la paz y el gran desafío que enfrenta el mundo en este siglo, hoy tenemos que denunciar el terrorismo judío.

Es cierto que los casos se cuentan con las manos y, que cuando ocurre, el gobierno y las fuerzas armadas israelíes atrapan a los culpables y la sociedad israelí los repudia con toda la fuerza posible, a diferencia de lo que ocurre con sociedades o gobiernos vecinos. El presidente palestino Mahmud Abbas otorga subsidios a familias de terroristas y bautiza calles en su nombre como si fueran grandes héroes. Eso no podría ocurrir del lado israelí.

Pero todo eso no me importa hoy. No puedo aceptar el terrorismo judío. Tampoco puedo aceptar que se intente desviar el punto de lo “judío” como si no fuera políticamente correcto, porque entonces no podríamos decir tampoco “terrorismo islámico”.

Entendámonos: los terroristas incendiaron la casa del bebé Ali Saad Dawabsha, de la aldea Duma, desde “lo judío”, y desde su forma deforme y pervertida de entender su religión y su identidad de pueblo. Mataron a un bebé palestino e intentaron liquidar a toda su familia, que lucha ahora por su vida, por el solo hecho de ser palestinos. ¿Cuál fue el crimen de Ali?

Como judíos y como israelíes estamos contra el terrorismo judío, que existe. Hace un año fue el adolescente Muhamad Abu Jdir, quemado vivo en los bosques de Jerusalem. Hoy es Ali Saad Dawabsha. Puede que no refleje una realidad masiva, pero hoy, para la familia Dawabsha, es terrorismo total. Para nosotros también.

Es terrorismo fundamentalista judío, y pretende arrogarse la representación de lo judío. Pues no: no me representa. No nos representa. Y no va a desaparecer solo. Si la repetición cíclica de actos terroristas ocurren en el supuesto nombre de Israel, Israel tiene un problema y lo debe enfrentar.

Mientras esperamos que la policía y el ejército atrapen a los terroristas (por suerte y por lo menos, en general es lo que ocurre), y el premier Netanyahu condena y promete hacer justicia como corresponde, hagamos votos por que este execrable crimen nacionalista no dispare una nueva escalada de violencia en una situacion contenida a duras penas.

Me quedo con las lúcidas palabras del presidente del Estado, Reuvén Rivlin, a los medios de comunicación árabes y palestinos: “Nos hemos levantado esta mañana a un día triste. El asesinato de Ali Dawabsha, un bebé que dormía en su cuna, y la herida grave a su familia, su hermano, su papá y su mamá, que lucha por su vida, hirieron el corazón de todos nosotros. Más que vergüenza, siento dolor. Dolor por el asesinato de un pequeño bebé. Dolor porque miembros de mi pueblo eligieron el camino del terrorismo y perdieron forma humana. Su camino no es mi camino. Su camino no es nuestro camino. Su camino no es el camino del Estado de Israel y no es el camino del pueblo judío.

“Lamentablemente, hasta ahora,  creo que hemos enfrentado el fenómeno del terrorismo judío con debilidad. No hemos internalizado todavía que estamos ante un grupo ideológico, decidido y peligroso, que se ha puesto como objetivo destruir los delicados puentes que construimos con tanto trabajo. Creo que, en la medida que entendamos que enfrentamos un peligro esencial para el Estado de Israel, seremos más firmes para enfrentarlo y arrancarlo de raíz”.

Islam radical: trampa de destrucción

Se desprendió de Al Qaeda y mutó: de organización que pone bombas, a un ejército. Conquistan ciudades y han fundado el "Califato". ISIS en acción. Ejecución masiva de efectivos de seguridad iraquíes.

Se desprendió de Al Qaeda y mutó: de organización que pone bombas, a un ejército. Conquistan ciudades y han fundado el “Califato”. ISIS en acción. Ejecución masiva de efectivos de seguridad iraquíes.

El siguiente artículo de Ben Dror Yemini fue escrito durante la tregua de 72 horas destinadas a negociar un cese el fuego permanente. Hoy, viernes 8.8.14, a las 8.00 AM, Hamás y Jihad Islámica reanudaron su ataque contra Israel, por no “acatar” sus demandas, más parecidas a las de un gremio en huelga que a una organización terrorista que ha arrastrado la zona a la guerra y que, habiendo recibido semejante golpe, debería desear desesperadamente la paz. Decenas de cohetes ya fueron lanzados contra las ciudades israelíes. Israel respondió el fuego. Cuando la paz es funcional a Occidente, y la guerra es funcional al islam radical. 

Por Ben Dror Yemini*

Con todo el caos nos olvidamos de una sola cosa: Hamás nos engaña a todos. El objetivo de Hamás no es liberar a los palestinos del bloqueo o de la ocupación. El objetivo, con cohetes y con los túneles del terror, es lo inverso. Si hay algo que saca de quicio a Hamás, es la posibilidad de un acuerdo. Puesto que el acuerdo, a ojos de Hamás, es la legitimación de Israel. Para ello, Hamás debe arrastrar a Israel a enfrentamientos. El resultado es doble: primero, la destrucción contribuye a la deslegitimación de Israel. Segundo, la mera existencia de una entidad jihadista en territorio que Israel ha evacuado persuade a la mayoría de los ciudadanos de Israel que no hay posibilidad de acuerdo. Cuidado. Israel puede caer en la trampa.

Una retirada de Cisjordania puede provocar que Hamás se haga con ella. El congelamiento en las negociaciones también conducirá a la concresión de la pesadilla de un solo estado, y también a la victoria de la estrategia de la deslegitimación. Ambas opciones son peligrosas. Ambas son funcionales a Hamás. ¿Las conclusiones? En el Medio Oriente se escriben en estos días nuevos capítulos. Siria, Libia e Irak se están desintegrando. ISIS (EIIL, el Estado Islámico de Irak y el Levante) se expande. ISIS se ha hecho con una ciudad limítrofe, Arsal, al norte del Líbano. Ya hay ríos de sangre, literalmente hablando: ISIS difundió un video donde exhibe una ejecución en masa y el lanzamiento de los cuerpos al río. Pero el mundo libre se calla. Se niega a entender que el ascenso del islam radical, que incluye a Hamás, es un fenómeno cuya dimensión es como la del ascenso del nazismo.

Lo que no comprende parte de Occidente, lo entiende parte del mundo árabe. Quizás, sólo quizás, esté allí la clave. No es sólo el Egipto del general A-Sissi. Las masas, a diferencia del pasado, no salieron esta vez a las calles para manifestar su apoyo a Hamás. Parte del mundo musulmán -su tamaño aún no queda claro- comienza a internalizar que la Jihad Global es una receta segura para la destrucción y el derramamiento de sangre. El tiempo dirá si se trata de otra ilusión, o quizás de una puerta a una nueva esperanza.

Las lecciones (reales) del pasado

Para entender qué ha logrado Israel, o qué no ha logrado, se debe comparar con enfrentamientos similares entre ejércitos colosales y bien equipados, y alguno de los grupos de la Jihad.

Los norteamericanos salieron de Irak con el rabo entre las patas. La continuación de la historia es conocida: Irak está colapsando. La Unión Soviética luchó durante la mayor parte de la década del ’80 en Afganistán. Luego de una década se retiró quebrada. El Talibán se apoderó del país. Rusia luchó en dos ocasiones en Chechenia, destruyó Grozno, mató a centenas de miles, la mayoría civiles, a pesar de que la población de Chechenia es más pequeña que la de la Franja de Gaza. No hubo allí precisamente una victoria.

 

Podría ser distinto. Hamás gobierna Gaza con puño de hierro para mantener viva la llama de la "resistencia armada" en lugar de desarrollar un país. Hamás en acción: ejecución de un colaboriacionista con Israel, 2012.

Podría ser distinto. Hamás gobierna Gaza con puño de hierro para mantener viva la llama de la “resistencia armada” en lugar de desarrollar un país. Hamás en acción: ejecución de un colaboriacionista con Israel, 2012.

Israel, al contrario de Rusia o EEUU, puede derrotar a Hamás. El precio sería de decenas de miles de muertos. La Franja toda se vería como Faloudja, como Grozno y como Sadjaía. Pero el problema de Israel no es la reacción no proporcional, sino la reacción prudente. La única razón por la cual Israel no va “hasta el final” y derrota a Hamás, es la reacción internacional: el discurso de los derechos humanos al servicio de la Jihad.

Y todavía queda la pregunta: ¿ha conseguido algo este operativo? La Segunda Guerra del Líbano parecía en el verano de 2006 como un fracaso colosal. Una mirada en retrospectiva evidencia que el golpe recibido por Hezbollah condujo a una calma que ya lleva ocho años. El operativo Plomo Fundido en 2009 fue descripto como un “éxito”. “Aprendimos las lecciones del Líbano”, se sostuvo una y otra vez. ¿De veras? Israel no tuvo siquiera un mes de calma desde la Franja, y además recibió un parche en la cara de nombre “Informe Goldstone”. Así que habrá que esperar. Si bien la comunidad internacional limitó el poder de reacción de Israel, la Unión Europea, justamente ella, impulsó la fórmula de “reconstrucción a cambio de desmilitarización”. Es una fórmula excelente. Después de todo, Israel no tiene nada en contra de los habitantes de la Franja. Si Israel logra apalancar hacia esa dirección, el logro de “Margen Protector” será mucho más grande que el de la Segunda Guerra del Líbano.

Antes de “Plomo Fundido”, (el entonces Primer MInistro) Ehud Olmert lanzó la propuesta de paz más audaz de la historia del conflicto. Abu Mazen la rechazó. Pero los hechos no confunden a los fabricantes de mentiras. Un horizonte diplomático, declaman, habría evitado el enfrentamiento. Ojalá. Ojalá el Medio Oriente en general, y el conflicto árabe israelí en particular, se desarrollaran según líeas racionales o intereses nacionales. Si ello fuera así, hace tiempo tendríamos aquí paz. La Franja de Gaza habría sido libre y próspera luego de la Desconexión (retirada unitlateral israelí en 2005). Israel hubiera marchado hacia una nueva Desconexión, con o sin acuerdo, según el modelo gazeño. Pero ello no ocurrió.

Hamás utiliza niños de varias maneras. Los entrena y adoctrina para la guerra en "inocentes" campamentos de verano. Los utiliza para cavar túneles, pues son ideales por su tamaño, 160 niños han muerto en en su construcción. Los utiliza como escudos humanos en batallas como muestra la imagen. Los exhibe de modo cínico cuando mueren por bombardeos israelíes que ellos provocan. Algunos medios comenzaron a entender de qué se trata.

Hamás utiliza niños de varias maneras. Los entrena y adoctrina para la guerra en “inocentes” campamentos de verano. Los utiliza para cavar túneles, pues son ideales por su tamaño: 160 niños han muerto en su construcción. Los utiliza como escudos humanos en combate como muestra la imagen. Los exhibe de modo cínico cuando mueren por bombardeos israelíes que ellos provocan. Algunos medios comenzaron a entender de qué se trata.

También al Hamás se le propuso un horizonte diplomático. El Cuarteto propuso un entendimiento para el fin del bloqueo. Hamás eligió el terorrismo. Invirtió sumas inconmensurables en la industria de la muerte. En lugar de cada uno de los túneles se podían haber construido 6 escuelas, 19 clínicas u 86 viviendas. Cuando se piensa en los inmensos búnkeres construidos debajo de tantos edificios, en las herrerías que fueron confiscadas para fabricar cohetes, en el canal de televisión Al-Aqsa, que se convirtió en un instrumento de propaganda tal que Der Stürmer (el pasquín pro-Hitleriano) al lado suyo es de izquierda, los palabreríos acerca de intereses, horizonte diplomático, bienestar y prosperidad son una quimera. Todo ello no le interesa a Hamás, como no le interesa a Talibán ni a Boko Haram. Ello no significa que no haga falta un horizonte diplomático. No significa que haya que ampliar la empresa asentadora en Cisjordania, que nos lleva a todos a la pesadilla de un solo gran estado. Pero no hacen falta las falsas ilusiones, no nos han servido y no nos servirán.

¿Ha cambiado el rol de los medios?

A raíz de la cobertura de la Segunda Guerra del Líbano escribió un cronista del Spectator inglés: “tomar posición sobre el enfrentamiento entre Hezbollah e Israel en base a los informes de la BBC desde Beirut es como adoptar una postura acerca de la Segunda Guerra Mundial en base a los bombardeos de Dresden tal como fueron filmados por el Departamento de Propaganda de Goebbels”.

¿Ha cambiado algo? Pues bien, han habido amenazas y aprietes. Un periodista italiano, Gabriel Barbati, admitió que puede informar libremente sólo desde fuera de Gaza, cuando está libre de las represalias de Hamás. Radja Abu Dega, que trabaja para un diario francés, tuvo que abandonar la Franja. A pesar de ello, los cronistas de France 24, también la televisión finlandesa y la televisión india, presentaron evidencias, a veces en vivo, de que las denuncias de Israel acerca del uso de población civil y de instalaciones de la ONU eran ciertas. Un cronista de la CNN puso en aprietos en vivo al portavoz de Hamás, cuando le presentó un fragmento en el que éste acusaba a los judíos de utilizar la sangre de niños cristianos. E incluso una cronista de la BBC presentó evidencias, desde las entrañas de Gaza, sobre la utilización de civiles por parte de Hamás. Se trata de buenas noticias. A pesar de todo y después de todo, algo ha cambiado de todos modos.

* Yediot Ajaronot, Suplemento de Shabat, pág. 9, 8.8.14. Traducción: Marcelo Kisilevski

“Margen Protector”: Ahora, la Diplomacia

Barrio de Sadjaía en Gaza. Hamás lo convirtió a Gaza en un gigantesco cuartel militar con civiles dentro. Ahora habrá que hablar de reconstrucción y la gran incógnita es cómo quitar relevancia a Hamás en el proceso que se avecina.

Barrio de Sadjaía en Gaza. Hamás convirtió a Gaza en un gigantesco cuartel militar con civiles dentro, e Israel destruyó varios barrios que eran verdaderos polvorines. Ahora habrá que hablar de reconstrucción, un “Plan Marshall” para Gaza, y la gran incógnita es cómo quitar relevancia a Hamás en el proceso que se avecina.

Hoy 8.00 AM comenzó la tregua de 72 horas durante las cuales Israel y Hamás negociarán los términos del cese el fuego definitivo. La calma quedó “inaugurada” con una última (y ya tradicional) ráfaga de unos 20 cohetes disparados hacia la zona de Jerusalén, llegando incluso hasta Maalé Adumim, al este de la capital. En esa misma ciudad un guardia de seguridad de unos 60 años fue acuchillado por un terrorista palestino que logró darse luego a la fuga. A partir de las 8.00, sin embargo, ambas partes se llamaron a silencio.

Yendo a las tratativas: a El Cairo acudieron delegaciones de Hamás en dos partes: representantes de esa organización en el exterior y reprensetantes de Hamás-Gaza, que son quienes marcan el tono. La delegación gazeña también está compuesta por miembros de la Jihad Islámica. Aparte, se encuentran también represenantes de la Autoridad Palestina de Cisjordania, y también la delegación israelí.

Los palestinos quieren el fin del bloqueo para la entrada de insumos de primera necesidad, incluido material de construcción; la liberación de presos, la construcción de un puerto, de un aeropuerto, y la ampliación de la zona pesquera frente a Gaza. En especial, reclaman a Egipto la reapertura del paso de Rafah, por donde llegaba el dinero proveniente de su financiador principal hoy, Qatar.

Israel, por su parte, ofreció la fórmula de “reconstrucción a cambio de desmilitarización”. Consiste en crear una coalición de los países árabes moderados que fiscalicen y garanticen la estabilidad de un gobierno de unidad al mando de Mahmud Abbas, actual presidente moderado de la Autoridad Palestina. La coalición de garantes incluiría a Egipto, Jordania, Arabia Saudita, la UE, EEUU y la ONU. Egipto e Israel fiscalizarían los pasos fronterizos, pero básicamente se trataría de garantizar que ingrese a la Franja de Gaza todo lo que necesario para reconstruir lo destruido sin que pase por las manos del Hamás.

Egipto anunció a los representantes palestinos que no aceptará debatir acerca de su exigencia de poner en funcionamiento un puerto y un aeropuerto.

Ismaíl Haniye, primer ministro de Hamás, dio a conocer un comunicado desde su escondite, en el que promete a los habitantes de Gaza que la delegación en el Cairo no renunciará a sus exigencias. “La sangre derramada es un depósito en garantía sobre nuestro cuello, y no comerciaremos con ella. El enemigo no logrará en el plano diplomático lo que no pudo conseguir en el campo de batalla”

Haniye agradeció al brazo armado de Hamás y a otras organizaciones que, según él, “derrotaron al ocupante y lo obligaron a batirse en retirada de Gaza y allanaron el camino hacia el levantamiento del bloqueo que pesa sobre la Franja”.

Las FDI, Fuerzas de Defensa de Israel, publicaron datos del operativo “Margen Protector”. Según el informe, 1.768 palestinos resultaron muertos, alrededor de la mitad combatientes; fueron atacados más de 4.700 objetivos militares y terroristas en la Franja de Gaza. Los palestinos dispararon más de 3.300 cohetes y obuses de mortero. 578 cohetes fueron interceptados por Cúpula de Hierro, 116 estallaron en zonas urbanizadas. El ejército reclutó más de 82.000 efectivos de la reserva. 32 túneles terroristas (cavados hacia territorio israelí) fueron neutralizados. 64 soldados y oficiales israelíes perdieron su vida en el operativo. 3 civiles israelíes también murieron producto de los ataques con cohetes y obuses de mortero.

Uno de los fenómenos que se exacerbaron en el mundo en el contexto de esta vuelta de violencia entre Israel y Hamás fue el antisemitismo explícito. En Italia, por ejemplo, anunció la expulsión de su territorio de un imán (sacerdote musulmán) porque durante su prédica en la mezquita donde da servicio, llamó a “exterminar a los judíos, hasta el último de ellos”. El ministro del Interior de Italia, Angelino Alfano, anunció que el imán, Raudi Abed El Bar, de origen marroquí, dio una prédica antisemita, incitando a la violencia y al odio por motivos religiosos.

Israel exige del gobierno de Hungría iniciar acciones penales contra un alcalde que participó en una manifestación en la que fueron ahorcados muñecos con la imagen del premier israelí Biniamín Netanyahu y del ex presidente Shimón Peres. En un video subido a Youtube, se ve al intendente de Erpatak, Mijali Zoltan Oroz, del partido de extrema derecha Iobik, el tercer partido por su poder en Hungría, arengando a la masa  y diciendo que “la dirigencia israelí actúa al servicio del Diablo”. La cancillería húngara condenó sus dichos, y acusó a Zoltan de utilizar lo ocurrido en Gaza para sus fines de incitación a la violencia.