¿Qué preocupa a Israel del acuerdo EEUU-Irán?

Nueva era en la geopolítica mundial: ¿hacia dónde? Secretario de Estado John Kerry y Ministro de Exteriores iraní Muhamad Zarif sellan el acuerdo.

Nueva era en la geopolítica mundial: ¿hacia dónde? Secretario de Estado John Kerry y Ministro de Exteriores iraní Muhamad Yavad Zarif sellan el acuerdo.

Por Marcelo Kisilevski

El acuerdo firmado entre EEUU e Irán en torno al plan de desarrollo nuclear bélico de los ayatollahs no debería disparar reacciones automáticas a favor ni en contra, ni siquiera en Israel.

Los méritos del acuerdo pueden ser pocos, pero significativos, aunque probablemente se inscriben en un plano de largo plazo, un poco abstracto para aquellos que viven en casas dentro del rango de tiro de los misiles Shihab persas, capaces potencialmente de portar ojivas nucleares.

Pero después de treinta y cinco años de enemistad total entre el “Gran Satán” e Irán se ha abierto un canal de diálogo entre este país y el Occidente al que tanto dice odiar. No es poca cosa para un país de corte islámico chiíta, que se ve como portaestandarte de una minoría milenariamente perseguida, largamente colocada entre la espada y la pared. A partir del acuerdo, Irán se puede sentir menos acorralado, más escuchado, menos necesitado de afilar las zarpas.

Irán, además, tiene ahora lo que perder si no cumple su acuerdo. Especialmente en lo que refiere a su economía: 150 mil millones de dólares fluirán directamente a sus alicaídas arcas, y servirán, no solo para seguir bancando sus guerras extranjeras sino para que la angustiada calle iraní pueda dejar de consumir únicamente productos chinos. En el plano interno, fueron las sanciones y sus efectos en el consenso a favor de la Revolución Islámica lo que trajeron a Irán a la mesa de negociaciones.

En un plano geopolítico, Occidente le acaba de decir a Irán que tiene voz e importancia en los procesos mesorientales y mundiales. Eso también es un activo para un país que busca tanto la hegemonía en Medio Oriente como la relevancia y la atención mundiales. Si lo analizáramos psicológicamente como a una persona, llamémosla Imán Alí Jamenei, verdadero mandatario de Irán, deberíamos decir también, el afecto mundial. El perseguido líder no querrá perder tampoco eso.

¿Conteniendo la nueva Guerra Fría?

En el mismo plano, en un contexto en el que se predibuja una nueva proto guerra fría, el acuerdo le coloca paños fríos, al menos por el momento. En efecto, en los últimos años parece perfilarse un nuevo dibujamiento bipolar de las relaciones internacionales. De un lado EEUU y Europa, Israel, todos los países árabes sunitas. Del otro, Rusia, Irán, la Siria todavía bajo la elite alawita, China oteando desde la lejanía económica, algunos países latinoamericanos.

Este dibujamiento tendría dos atenuantes. Por un lado, a Rusia no le dan todavía los números para volver por sus fueros como super potencia, luego de la debacle económica de la Guerra Fría, de la que todavía no se ha recuperado. No puede aún, pero quiere. Sus intervenciones en Georgia y Ucrania, sus amenazas a quienes osen coquetear con el bloque europeo, su exitosa intervención contra un ataque norteamericano en Siria que era inminente, son solo algunos de los pasos dados en esa dirección.

Como segundo atenuante, no se trataría de bloques impermeables, no hay aquí -siempre hasta nuevo aviso- una “cortina de hierro”. Rusia ha firmado últimamente acuerdos para la venta de armas a países árabes, supuestamente en el bando norteamericano. Y EEUU “se habla” con Irán.

Si no queremos volver a una realidad que en varios think tanks de Occidente comienza a ser vista como la “Segunda Guerra Fría”, el acuerdo EEUU-Irán pareciera neutralizar las hostilidades en ciernes. Esto a su vez tiene su reparo: una de las razones para el acuerdo es poder despejar energías para la hostilidad que ambos países comparten contra lo que ya parece ser un tercer polo, indomable tanto para Occidente como para el bloque “pro ruso”: ISIS y sus símiles.

EEUU detesta a ISIS por islamistas radicales desprendidos de Al Qaeda, que infrigiera a los norteamericanos el peor atentado terrorista de su historia. Irán los odia por sunitas. De modo surrealista, allí, en los desiertos de Siria e Irak, ambos pueden formar un frente común.

Además, tanto para EEUU como para Rusia, el nuevo paradigma que instala ISIS es el de pequeños ejércitos que desmembran o ponen en jaque a países establecidos y reconocidos que son parte de la ONU, y es un desafío al que tendrán que dar respuesta. ISIS controla un territorio con diez millones de personas a las que gobierna efectivamente: servicios, impuestos, leyes y comercio internacional, en especial de petróleo en el mercado negro. El Califato, si bien sus fronteras no están fijadas definitivamente, es una realidad, y tanto el bloque norteamericano como el ruso tendrán que rascarse mucho la cabeza para decidir qué política seguir frente a ella. Si la realidad dicta que Siria e Irak ya no existen como los conocíamos, ¿deberá el mundo reconocer al nuevo país? ¿O deberán salir a una guerra total, regidos por el principio de defender a países miembros de la ONU de su desaparición, como lo hizo EEUU frente a la desaparición de Kuwait en 1991?

En este contexto, el acuerdo entre EEUU e Irán busca neutralizar al menos uno de los frentes, reduciendo los decibeles de la inestabilidad mundial, aunque más no sea en el estado de ánimo de la Casa Blanca.

Los reparos de Israel

Si todo esto es así, ¿qué coloca a todo Israel al borde de un ataque de nervios?

Lo primero que llamó la atención en el plano interno israelí fue que, en lugar de condenar la arrogancia de su primer ministro y su negativa a alinearse con el acuerdo, puesto que es una realidad e Israel debiera confiar un poco más en su principal aliado y reparar la confianza casi destruida entre él y Obama, tanto la oposición encabezada por el centro-izquierdista Itzjak Herzog, como los principales medios de comunicación, que tradicionalmente exhiben posiciones de izquierda, esta vez corrieron a Netanyahu “por derecha”.

Herzog incluso se ofreció para iniciar una gira por EEUU para clarificar sobre los peligros de este acuerdo ya firmado, mientras puertas adentro condena el “colosal fracaso” de Netanyahu a la hora de evitarlo.

Yair Lapid, líder del partido Iesh Atid, que actuara como ministro de Economía en el gobierno anterior, embistió contra el juego solitario de Netanyahu: “Nunca dejó que el gabinete en pleno tratara el tema, quiso llevarse todo el crédito. Ahora que fracasó rotundamente, que se lleve toda la responsabilidad”, ataca furibundo en todos los medios posibles.

Los principales analistas de prensa también condenaron la gestión del premier, que no hizo más que crear antagonismos allí donde el sonriente mandatario iraní, Hassan Rohani, ganaba empatía. Pero sobre todo, cargaron las tintas contra el acuerdo en sí.

Pues bien. La preocupación israelí a raíz de este acuerdo se inscribe en dos planos: la capacidad nuclear iraní en sí, y su renovado apoyo al terrorismo internacional.

En el primer plano, el acuerdo convierte a Irán en un “país umbral”, con capacidad para dar un salto a potencia nuclear, con un año de anticipación como máximo, en el momento que decida, ya sea porque quiera violar el acuerdo, ya porque crea que éste no es más relevante, porque considere que Occidente lo ha violado antes, o porque sencillamente caduque al cabo de los años estipulados.

Además, durante los quince años que dure el acuerdo, Irán se convertirá en la niña mimada de los mercados internacionales y será difícil, por no decir imposible, restituir el régimen de sanciones que, de por sí, amenazaba con colapsar. Ya ahora se están firmando preacuerdos entre Irán y numerosos países necesitados del crudo iraní y de su gran mercado, y será muy difícil echarse atrás del acuerdo, por ejemplo en caso de que el mismo no sea aprobado por el Congreso en Washington.

A Israel le preocupa también el hecho de que, más allá de la inspección prevista en el marco del acuerdo, nada se dice de la vigilancia a posibles desarrollos secretos que pueda realizar el régimen iraní. Es decir, ¿qué pasa si Irán viola el acuerdo? Ya en el pasado, incluso el mismo presidente Hassan Rohani se había jactado de cómo “enroscó la víbora” a Occidente en diversas instancias negociadoras. Ante ello, el Mossad israelí, encabezado por su entonces director, Meir Dagán, había sabido tejer alianzas con la CIA, el MI-6 inglés y el BND alemán para investigar y sabotear el programa nuclear iraní a diversos niveles, para cuanto menos ganar tiempo. La sensación en la comunidad de inteligencia es que, con el acuerdo, Israel ha sido dejado solo en ese campo, como también en el de un eventual ataque militar llegado el caso.

Los “agujeros” del acuerdo:

Según lo resume el periodista Ron Ben Ishai en Ynet:

1) Irán no cesa: Irán podrá continuar desarrollando centrífugas avanzadas, con lo cual el lapso de enriquecimiento de uranio se reduce signficativamente.

2) La inspección en instalaciones desconocidas debiera ser “en todo momento y en todo lugar”. En los hechos, las potencias y la Agencia de Energía Atómica deberán avisar a Irán de sus visitas y entregar a Irán pruebas de sus sospechas, es decir: información de inteligencia.

3) Desgaste: el aparato de arbitraje ante cada denuncia de violación es demasiado complejo, y puede llevar meses o años.

4) La central de Fordo continuará funcionando, con sus centrífugas girando en falso hasta que se decida en contrario. Está entre montañas, muy difícil de bombardear.

5) Misiles: Irán podrá seguir desarrollando misiles navegables con un alcance de miles de kilómetros.

6) Después del acuerdo: no queda claro qué impedirá a Irán reiniciar a toda velocidad su carrera hacia la bomba al cabo de los 15 años como máximo que dure el acuerdo.

Irán redoblará su principal exportación: el terrorismo

El segundo plano preocupa todavía más a Israel. El acuerdo comienza por el descongelamiento automático de 150 mil millones de dólares de fondos iraníes que habían sido congelados en bancos del exterior. Ahora, Irán recibirá una inyección colosal de fondos, parte de los cuales serán canalizados hacia la financiación del terrorismo.

Irán ya ha declarado que el acuerdo se refiere solamente al área nuclear, y que, por lo tanto, todo el resto de su política exterior permanece intacto. Y ello incluye la financiación de los grupos terroristas que atenazan a Israel, Hezbollah desde el Líbano y Hamás en Gaza. Ya durante el régimen de sanciones Irán se las había apañado para armar con decenas de miles de cohetes, pertrechos bélicos y entrenamiento profesional a lo que llaman la “resistencia” contra Israel. El Estado hebreo se ha visto en serias dificultades para detener, con todo y bloqueo en Gaza, con todo e incursiones en la frontera sirio-libanesa o en el desierto sudanés, el contrabando de misiles iraníes. Ahora, dicen en Israel, con un Irán vuelto a enriquecer, será una misión imposible.

Irán ya ha puesto sus garras sobre cuatro países del Medio Oriente: Irak, Siria, Líbano y, últimamente, Yemen. No solo Israel manifiesta su nerviosismo frente al acuerdo sino, especialmente aunque sin hacer olas, los países árabes, comenzando por Arabia Saudita, que está interviniendo en Yemen contra las fuerzas chiítas apadrinadas por Irán, y Egipto, que recela de la influencia iraní en Gaza y, por extensión, en la Península del Sinaí.

Lo que viene

El gobierno israelí ve las gestiones de esclarecimiento contra el acuerdo iraní como un intento de “reducir daños”. Entre otros puntos, intentará que la opción militar contra Irán por parte de todo Occidente siga sobre la mesa, como forma de acicate a ese país para que no se le ocurra incumplir el acuerdo.

Estados Unidos por su parte, intenta desesperadamente tranquilizar a Israel, y ya esta semana ha comenzado un verdadero desfile de altos funcionarios de la Casa Blanca, el Departamento de Estado y la Secretaría de Defensa por Jerusalén. Entre bambalinas se negocia un paquete “consuelo” de ayuda militar, venta de aviones que antes habían sido negados, y la estrella del momento: bombas perfora-bunkers capaces de cavar más de 60 metros antes de estallar. Es decir, EEUU sabe que Israel tiene más de una hipótesis de ataque a Irán.

Pero por el momento, Netanyahu se niega rotundamente a negociar por el paquete de ayuda compensatoria, e incluso prohíbe a su Ministerio de Defensa y a su ejército presentar su “lista de compras” al Pentágono. Dar siquiera una apariencia de negociación podría significar una disposición israelí a resignarse al acuerdo.

En el marco de dos meses, el Congreso podría votar contra el acuerdo, lo cual estaría seguido por el veto de Obama, que sería más difícil, por no decir imposible de anular en el Capitolio. Durante estos dos meses, los esfuerzos israelíes por influir en la política norteamericana estarán a full. También Herzog y Lapid estarán allí.

Cuando el periodista de Yediot Ajaronot Najum Barnea le preguntó a un ministro israelí involucrado en la lucha contra el acuerdo, qué ocurrirá si los esfuerzos tienen éxito y el mismo es anulado, el funcionario hizo una pausa, como quien piensa en ello por primera vez.

“No está claro”, dijo el ministro, “quizás el parlamento iraní decida rechazar el acuerdo y correr hacia la bomba. Podría ocurrir que los iraníes decidan, como represalia, violar el acuerdo, pero solo en sus márgenes. El mundo levantará las sanciones, EEUU continuará con ellas. Será un enorme lío”.

Este lío, ¿será bueno para Israel?, insistió Barnea. El ministro no supo responder. “Una lástima”, concluyó el analista. “porque esta pregunta cumplirá un rol central en la lucha por la aprobación del acuerdo”.

Los congresistas norteamericanos querrán saber qué ocurrirá, qué hará Irán, qué hará la Administración y qué harán Israel, Rusia, China, Europa, cómo influirá el rechazo del acuerdo en la guerra en Siria, y si ello no arrastrará a EEUU a otra guerra en el Medio Oriente.

¿Y si la lucha termina en derrota para Netanyahu? ¿El generoso paquete que ahora Obama está dispuesto a ofrecer a Israel en ayuda militar, que le garantiza la superioridad militar en la región, no se reducirá? ¿Israel no arriesga demasiado en una guerra prácticamente perdida contra un presidente en ejercicio?

Fuentes norteamericanas creen ver que Netanyahu mira más allá de la gestión de Obama, que termina dentro de un año y medio, pues está convencido de que el próximo presidente será republicano y mucho más simpatizante con Israel. “Entonces, Bibi será recibido en la Casa Blanca como un héroe y todos sus pedidos serán satisfechos”.

Mientras tanto, el juego en torno al acuerdo EEUU-Irán consistirá en muchos entrevistados israelíes en los medios norteamericanos, un juego de “palo y zanahoria” de Obama a Bibi y, en la política israelí, el intento de la oposición de capitalizar el fracaso de Netanyahu en frustrar el acuerdo. Herzog ya ha desmentido enérgicamente los rumores de que ingresaría en la coalición bajo un gobierno de unidad nacional, y ha llamado a “reemplazar a este gobierno”.

Operativo “Margen Protector”, Día Veintitrés: hechos y análisis

Gaza bajo fuego. Mientras los combatientes de Hamás se ocultan en los túneles, más civiles palestinos mueren en la superficie, y el crédito se va acabando para Israel, que debe terminar la destrucción de los túneles a toda velocidad.

Gaza bajo el humo de los bombardeos. Mientras los combatientes de Hamás se ocultan en los túneles, más civiles palestinos mueren en la superficie, y el crédito se va acabando para Israel, que debe terminar la destrucción de los túneles a toda velocidad.

No hay horizonte de conciliación, no hay cese el fuego a la vista. Esa es la noticia principal del día de hoy. Hamás continuó lanzando misiles y las fuerzas armadas israelíes siguieron efectuando operaciones en terreno ampliado de la Franja de Gaza. Otro incidente de disparo hacia una escuela de la UNRWA, la agencia de refugiados de la ONU, costó la vida de 16 palestinos, entre ellos niños, junto a decenas de heridos. Según un chequeo del ejército, nuevamente se habían producido disparos desde allí o desde un lugar vecino, y el ejército disparó un obús hacia el origen de los disparos.

También se produjo un incidente similar en el mercado de Sudjahía, donde 17 palestinos más perdieron la vida mientras hacían sus compras. 160 más resultaron heridos. Hamás anunció que “la masacre requiere una reacción que hará temblar la tierra”.

Un representante de UNRWA se quejaba amargamente de que “habíamos avisado a los israelíes diecisiete veces sobre la ubicación de la escuela con los refugiados”. La UNRWA también advirtió que ya no tiene capacidad para albergar más desplazados de sus casas, que han superado los 200.000. Según describieron periodistas israelíes, en algunas calles las casas han “sencillamente desaparecido”, y se ven en ellas, muchas veces, palestinos deambulando, sin lugar al cual volver ni dónde albergarse. En total se habla de unos 80 palestinos muertos en el día de hoy, con lo cual la suma pasa la barrera de los 1.300.

Del lado israelí, tres soldados más perdieron la vida cuando revisaban una estructura edilicia, momentos en que hombres de Hamás activaron una carga explosiva oculta allí. Otros 15 soldados resultaron heridos.  La suma de soldados y oficiales caídos sube así a 56, y 144 soldados heridos, en estado de consideración a graves, internados en los diversos hospitales.

Estados Unidos expresó su preocupación por el bombardeo de la escuela de la UNWRA esta mañana. La portavoz de la Casa Blanca dijo que “Estados Unidos está muy preocupado por el hecho de que miles de palestinos no estén seguros en instalaciones de la ONU que sirven de refugio en Gaza, a pesar de haber accedido a los llamados del ejército a evacuarse de sus hogares”. La portavoz agregó que Washington condena también a los responsables de ocultar armamento en las mismas instalaciones.

Ayer Hamás difundió un video que mostraba la incursión por el túnel a Najal Oz, que finalizó con la muerte de cuatro soldados israelíes. La “hazaña” fue presentada como una manifestación épica del poder hamásico. Junto con el video se difundió un discurso de Muhamad Def, el ya legendario architerrorista, jefe del brazo armado de Hamás, oculto hace ya años, huyendo de una segura liquidación selectiva por parte de Israel.

Def dijo que “no habrá cese el fuego a menos que cese la agresión del ocupante y se levante el bloqueo”. Dijo también: “Hemos derrotado al ejército israelí también en la lucha por tierra. El enemigo con su agresión bárbara destruye casas. Nosotros lo hemos derrotado también por tierra”, dijo, aludiendo al único operativo exitoso por medio del túnel hacia Najal Oz. Def agregó: “Los israelíes no vivirán con seguridad hasta que nuestro pueblo viva con seguridad. Nuestras acciones en esta contienda fueron planificadas aún antes de ella. No se trató de reacciones sino de acciones calculadas”. Esto sirve para aclarar el punto a quienes todavía sostienen que los cohetes de Hamás fueron reacción ante el operativo israelí en respuesta al secuestro de los tres adolescentes de Gush Etzion.

El encargado israelí de responderle fue Yair Lapid, ministro de Finanzas, líder de Iesh Atid, en el ala izquierda de la coalición: “Hamás pierde esta contienda. Hemos escuchado el discurso de Muhamad Def, que se oculta porque sabe que está condenado. Esto recuerda a Saddam Hussein, que dijo que les ganaba a los norteamericanos, y luego dejamos de escuchar de él. Llegaremos a él y lo liquidaremos”. En la discusión dentro del gabinete sobre si se debe apuntar a la cúpula de Hamás, un inusitadamente combativo Lapid abogó por “voltear a los líderes de Hamás”, liquidando, además de a Def, también a Khaled Mashal, líder político, y a Ismaíl Haniye, primer ministro de Gaza.

Militarmente, Hamás hace ya tiempo ha dejado de estar en posición de exigir. Pero políticamente, mientras quede un combatiente en pie y civiles a los cuales utilizar como carne de cañón, la organización seguirá huyendo hacia adelante, es decir, subiendo la apuesta el todo por el todo, y declarando victoria con los últimos dos dedos que puedan levantar en forma de “V”. Como lo dijo hoy uno de los líderes de Hamás, Musa Abu Marzuk: “Nosotros ya ganamos. Si Israel se retira, será una victoria contundente para la resistencia. Si sigue avanzando, se empantanará”.

Por eso, por el ahogo económico y el aislamiento político, y por no quedarle nada por perder, Hamás se permite ser intransigente, y no importa cuántas treguas humanitarias declare Israel con los auspicios de Egipto y las Naciones Unidas, menos importa aún cuántos civiles propios hayan de morir: con el video del túnel y las imágenes de civiles muertos, ellos pueden exhibir triunfo, no importa si lo creen o no.

Pero incidentes como el bombardeo de hoy a la escuela de la UNWRA, trágicas negligencias que ocurren en todo operativo por más precauciones israelíes por evitarlas (y aunque en este operativo el ejército fue más eficiente que nunca, es decir: pudo haber sido peor, pero todavía puede serlo) terminan socavando el crédito en tiempo que habían otorgado las potencias a Israel para la lucha contra el Hamás, a la que toda Europa, EEUU y los países árabes moderados consideran una organización terrorista. Los medios en Israel se mostraron preocupados, incluso, de que estos incidentes puedan abrir en el futuro la posibilidad de demandas por crímenes de lesa humanidad contra oficiales puntuales en los marcos internacionales.

Del otro lado, sin embargo, la intransigencia de Hamás en aceptar cualquier cese del fuego que no contemple algunos de sus reclamos, en especial la apertura de los pasos fronterizos, le juega en contra a la organización islámica, pues otorga a Israel el tiempo suficiente para continuar con la detección y destrucción de los túneles terroristas, y seguir en una dinámica que podría írseles de las manos a ambas partes: por el lado de Hamás, podría terminar poniendo fin a su gobierno en Gaza; por el de Israel, el precio de la neutralización de la “ciudad subterránea” construida por Hamás en Gaza será en imágenes de destrucción pero, sobre todo, las de vidas humanas perdidas allí, no importa cuánto se explique que es Hamás el que cínicamente convirtió a la Gaza civil en un bunker y en una gigantesca base militar, tomando a la propia población de rehén.

En Israel la opinión pública apoya mayoritariamente “terminar con lo que se empezó, pues no hacerlo convierte todo en inútil”: entienden que, en el idioma de Medio Oriente, la única manera que Hamás no pueda declarar victoria, para luego rearmarse y volver a reiniciar el ciclo que llevará en un par de años más a la próxima guerra, es destruyendo todos los túneles y todos los reservorios de cohetes. Y que el precio es pequeño comparado con las decenas de miles de muertos que habrá que lamentar en el futuro si la espiral viciosa no se corta aquí.

Luego de un titubeo entre la propuesta mediadora de Qatar, que no contemplaba el tema de la desmilitarización, y la de Egipto, que contempla una tregua durante la cual se negocie, pero en la que Israel pueda seguir atendiendo el tema túneles, Estados Unidos acabó convenciéndose de la postura israelí. “Todo cese del fuego debe garantizar la reconstrucción de Gaza, pero también la destrucción de los túneles”, dijo John Kerry, secretario de Estado norteamericano.

Al término de la reunión de cinco horas del gabinete de Defensa, dijo una fuente del gobierno que el ejército ha recibido instrucciones de “continuar golpeando con toda la potencia a las organizaciones terroristas en Gaza, y continuar con la inutilización de los túneles, e incluso de ampliar su accionar”. Según dijo la fuente a Kol Israel, el ejército dañó severamente un sistema estratégico que Hamás había desarrollado durante años”. Según la fuente, “Israel continuará declarando treguas humanitarias para aliviar a la población, siempre y cuando ello no ponga en peligro a los soldados o la actividad contra los túneles”.

Según fuentes en El Cairo, una delegación israelí arribó a El Cairo para deliberar sobre la propuesta de cese el fuego, y abandonaría Egipto al cabo de unas horas. Según Zihad Najale, segundo del líder de la Jihad Islámica, “no hay por ahora horizonte para los contactos en pos de un alto el fuego”. Según él, las organizaciones palestinas ni siquiera se pusieron de acuerdo en la composición de su delegación a El Cairo, y no está claro cuándo partirá hacia allí”.

Sami Abu Zuhri, portavoz de Hamás, dijo que esa organización “aceptará cualquier invitación a consultas por el cese del fuego”, pero rechazó toda ligazón entre dicha invitación y una tregua de facto. Es que Egipto exige rotundamente: primero comenzar con el alto el fuego humanitario de 5 días y, sólo cuando todas las partes hayan bajado las armas, se podrá comenzar a dialogar por el cese del fuego definitivo.

En el estado actual de cosas, es posible que no medie un acuerdo para poner punto final al operativo. Es posible que Israel retire su ejército cuando considere que éste ha cumplido su misión -pues hoy puede aún fijar las reglas, mañana quizás ya no-, o cuando el Consejo de Seguridad emita una resolución vinculante de retirada israelí, que no sería vetada por Estados Unidos, y que Israel no podrá resistir. En ese caso, Israel sólo podrá presionar para, junto con Egipto, Arabia Saudita y la Autoridad Palestina, que conforman el bloque fuerte pronorteamericano junto con Israel, la construcción de un mecanismo internacional para una especie de “Plan Marshall” para Gaza, que devuelva a Mahmud Abbas el presidente moderado de la Autoridad Palestina al poder, traiga paz y desarrollo para la castigada población de Gaza, y que deje a Hamás y a las demás organizaciones terroristas fuera de la ecuación. Pero se trata de un escenario sin garantías de éxito. Según la experiencia, también podría ocurrir todo lo contrario.

Operativo “Margen Protector”, Día Catorce: info y análisis

Más y más túneles son descubiertos y volados. Sin tecnologías "mágicas", por ahora.

Más y más túneles son descubiertos y volados. Sin tecnologías “mágicas”, por ahora.

El día de hoy amaneció con la noticia de 10 terroristas abatidos cuando salieron de un túnel del lado israelí, aledaño al norte de la Franja de Gaza. Tenían la intención de perpetrar un fuerte atentado terrorista matando y/o secuestrando civiles en alguno de los poblados de la zona. Sus habitantes habían sido llamados por el ejército a permanecer en sus casas hasta que hubo seguridad de que el incidente había concluido. Al mediodía se informó que hay víctimas entre las fuerzas israelíes, pero no se suministraron más detalles. El Shin Bet (servicio secreto interno israelí) había brindado al ejército información precisa acerca de la ubicación de la salida del túnel del lado israelí, ubicado apenas a 700 metros de viviendas del kibutz en cuestión.

El portavoz de Tzahal, Moti Almoz, dijo que el intento de atentado hoy en los poblados al norte de Gaza da cuenta del significado de estos túneles, y que la frustración de este ataque evitó un atentado grave en un blanco militar o civil. Agregó que en los últimos días el ejército puso al descubierto una red subterránea que definicó como una verdadera “ciudad explosiva”, y que todo terreno del que las fuerzas toman control es barrido de túneles. Las estimaciones de inteligencia hablan de más túneles por descubrir.

La nota preocupante es que los túneles son el nuevo desafío estratégico y que Israel, en resumidas cuentas, no sabe dónde se encuentran exactamente. Aún no ha sido terminada de desarrollar una tecnología que los detecte sin necesidad de informantes o de esperar a que terroristas emerjan de ellos del lado israelí y sean avistados por los sistemas de observación. Se escuchan explicaciones acerca de sistemas de detección emparentados con las tecnologías antisísmicas, pero lo cierto es que el ejército enfrenta este peligro de modo bastante “manual”, si  bien con notable éxito en este round contra Hamás. Los túneles han sido la razón fuerte -más que los cohetes, a los que Israel ya ha encontrado la respuesta ultimativa- para la actual incursión terrestre.

El tema de los túneles ya fue probado amargamente por Israel en el caso de Guilad Shalit en 2006, y desde entonces no se ha hallado una respuesta adecuada. Hamás, en tanto, ya ha exportado el knowhow a los jihadistas anti-Assad en Siria y también a Irak. En esos países, según explica el Dr. Yaron Fridman en Ynet de hoy, los túneles amenazan con borrar las fronteras del Medio Oriente y cambiar el equilibrio estratégico en la región -dividida entre islamistas radicales y gobiernos árabes moderados- en el futuro cercano.

En las últimas horas, Hamás lanzó decenas de cohetes hacia la zona de Gush Dan (Tel Aviv y ciudades en derredor) y en todo el sur israelí. Dos fueron interceptados por Cúpula de Hierro en Tel Aviv, otros dos en Ashdod y otro tanto en Ashkelon. Hamás mismo informó que había lanzado cuatro cohetes M75 de fabricación propia. No obstante, desde el inicio del operativo terrestre se ha registrado un descenso dramático en la cantidad de cohetes lanzados desde Gaza.

Sin embargo, se registraron casos de personas afectadas de ataques de pánico, y un cohete impactó en una casa. La familia se hallaba en el cuarto blindado y salieron ilesos. El cohete impactó en la cocina, aledaña al cuarto protegido, y se produjo un incendio, rápidamente apagado por los bomberos.

El ejército israelí, en tanto, continúa bombardeando y atacando diversos barrios de Gaza, en el norte y el sur de la Franja. Los palestinos informan que ya superan los 500 los muertos allí, y más de 3.100 los heridos. Del lado israelí se habla de 18 soldados israelíes muertos y más de 80 heridos, y 2 civiles muertos por impacto directo de proyectiles palestinos.

Egipto informa que Arabia Saudita expresó su apoyo total a la iniciativa egipcia de cese el fuego. La cancillería egipcia informó que el rey saudita dialogó telefónicamente con A-Sisi, el mandatario egipcio, y elogió sus esfuerzos por impulsar un cese el fuego entre Hamás e Israel, aun cuando Egipto está tan preocupado por sus asuntos internos. Éstos no son otros que el enfrentamiento con los Hermanos Musulmanes, de los cuales Hamás es su “brazo palestino”.

Hamás, sin embargo, no está dispuesto a aceptar ningún alto el fuego que signifique volver al “statu quo ante”, es decir, a los mismos entendimientos alcanzados después de Pilar Defensivo en 2012, basados en “no agresión a cambio de no agresión”. Hamás necesita como el oxígeno que respira la reapertura del paso fronterizo de Rafah con el Sinaí egipcio, por donde pasaban no solamente los medios de combate, sino las bolsas de dinero proveniente de Qatar para financiar su aparato burocrático (salarios a más de 40.000 empleados) y restaurar su poder y consenso en la calle palestina gazeña. También pide una salida al Mediterráneo y la pesca libre allí, la apertura de un puerto y un aeropuerto, y el fin de todo bloqueo israelí. Sin ello, Hamás, que llega a este operativo como una verdadera “huida hacia adelante”, enfrenta el fin de su carrera política.

Israel, por su parte, puede ver en la actual situación una oportunidad: aprovechando la furibunda enemistad entre Egipto y Hamás, y los fracasos de Turquía y de Qatar en conciliar salvando a Hamás de estrellarse, así como la total falta de logros de Hamás en la contienda, así como la legitimidad otorgada a Israel en los gobiernos occidentales, el gobierno israelí comienza a exigir el total “desarme de la Franja de Gaza”, anular toda la capacidad destructiva de Hamás, y quizás incluso la devolución de las riendas en la Franja al presidente moderado de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas (Abu Mazen), que también está haciendo gestiones febriles por mediar un alto el fuego. Sólo después de ello, un desarrollo económico racional de la Franja de Gaza, levantamiento del bloqueo israelí y egipcio mediante, para terminar de quitar plafón a las organizaciones terroristas, y romper el círculo vicioso de operativos israelíes cíclicos, tan sangrientos para ambas partes.

Nota al pie: el rumor de secuestro de un soldado fue finalmente desmentido de modo oficial por el ejército israelí.

 

Bibi, el granjero holgazán

El granjero Bibi lo tenía todo. Coalición, casi nada de terrorismo, florecimiento económico. Sólo se olvidó de arreglar ese techo...

Se cuenta de un granjero. En el techo del granero tenía un agujero enorme que, cuando llovía, mojaba la paja, y ponía nerviosa a la vaca y a la cabra que buscaban allí inútil refugio. Su mujer ya estaba cansada de pedirle que arregle el bendito agujero. Cuando había sol, su marido le contestaba: “¿Para qué? Hay sol, no hay problema.” Y cuando llovía: “¿Estás loca? ¿Con esta tormenta?”

Parece que así se han comportado los gobiernos israelíes a lo largo de la historia respecto de los palestinos: los tiempos de terror e Intifadas han sido de defensa y represión, sin lugar a negociaciones de paz, pues hay tormenta. Los tiempos de relativa calma han sido disfrutados sin tomar acciones estratégicas que perpetuaran esa calma.

Veníamos bien

Desde la muerte de Arafat en 2004, la Autoridad Palestina liderada por Mahmud Abbas (Abu Mazen) ha emprendido otro camino que el del bodevilesco líder de la kefía y la pistola al cinto. Junto con su primer ministro, Salam Fayad, Abu Mazen se dedicaba a los problemas de la sufrida calle palestina: sanear la economía, construir una clase media que garantizara una transición democrática; la cultura del tiempo libre comienza a crecer en Cisjordania, e incluso se construye una nueva ciudad: Rawabi. Analistas han sugerido que la nueva ciudad es un intento de comenzar a buscar respuesta al retorno de los refugiados palestinos en el futuro estado.

Los años de relativa calma en Cisjordania desde las últimas elecciones tuvieron que ver con eso, también con la Cerca Separadora y también, en especial, con la cooperación en materia de seguridad entre la policía y los servicios de inteligencia palestinos con sus paralelos israelíes. El terrorismo, en especial a partir del golpe perpetrado por Hamás en 2007, provenía casi exclusivamente desde la Franja de Gaza.

El cisma era no sólo entre dos territorios, Cisjordania y Gaza, sino entre dos paradigmas: el nacionalista laico en el primero, más occidentalizado, y con el que Israel podía hablar, y el fundamentalismo islámico en Gaza, encerrado en su dogma islámico, negador de toda soberanía no musulmana sobre Palestina.

La prueba de esta división casi insalvable se dio en 2009, durante el operativo “Plomo Fundido”: ante el férreo ataque israelí, hubiera cabido esperar el estallido de una tercera intifada en la Margen Occidental, impulsada por el Fatah de Abu Mazen o, quizás, por su líder encarcelado -y que espera pacientemente su retorno del cautiverio- Marwan Bargutti. Sin embargo, nada de esto ocurrió. Fuera de declaraciones de condena “para cumplir”, el liderazgo y la calle palestina en Cisjordania esperaron ansiosos la destrucción del Hamás por Israel.

La reducción del conflicto

A nivel estratégico se abría una oportunidad colosal: la creación de un estado palestino limitado a Cisjordania, para dejar aislada a la Franja de Gaza. La ocasión era estratégica y también colosal por varios motivos.

Primero: el histórico conflicto árabe-israelí se vería reducido nuevamente. Ya en 2002, con el “Plan Saudita”, que contempla siquiera la posibilidad de una “normalización de relaciones” entre todos los países que componen la Liga Árabe e Israel, el histórico conflicto se vería reducido de “árabe-israelí” a “palestino-israelí”. Si se crea un estado palestino en Cisjordania, estaríamos pasando de “conflicto palestino-israelí” a “conflicto Gaza-israelí”.

Segundo: la creación de un estado palestino, y el reconocimiento de sus fronteras seguras y reconocidas, incluido Jerusalem oriental como su capital, implica también, como lo menciona el profesor Shlomo Avineri de la Universidad Hebrea de Jerusalem esta semana en Haaretz, la culminación del delineamiento de las fronteras de Israel, lo cual no ha sido logrado aún en sus 63 años de historia. En el momento de tener fronteras seguras y reconocidas, y Jerusalem occidental sea reconocida como la capital de Israel, las embajadas del mundo “subirán” también a esta ciudad. No sólo los reclamos palestinos -reconocidos y comprendidos por el mundo- comenzarán a llegar a su fin, también los del mundo.

Tercero: es la garantía de la continuidad de Israel como estado judío y democrático. Quienes se oponen a un estado palestino olvidan que la opción es un estado binacional sobre toda la Tierra de Israel (o Palestina) histórica. En tal estado, las opciones serían entre estado democrático -que podría tener mayoría árabe, lo cual implica el fin de la empresa sionista- o estado judío, lo cual es inaceptable, judaica y moralmente hablando, pues implicaría que la futura mayoría árabe no tenga derecho al voto. Sería ni más ni menos que la “sudafricanización” de Israel.

Cuarto: sería dejar de estirar lo que ya se ha convertido, aunque sea a nivel teórico o discursivo, la política de estado de Israel, a saber: dos estados para dos pueblos. Si ya Netanyahu lo había declarado en su Discurso de Bar Ilán, ¿por qué no plasmarlo de una vez?

Pero él mismo ha desperdiciado todos esos años de no terrorismo proveniente de Cisjordania, (hay sol, hay coalición, no hay terrorismo, ¿para qué mover un solo dedo por arreglar ese techo?) y ahora, con el acuerdo de reconociliación entre Fatah y Hamás, nos acercamos a una nueva tormenta.

Dicho sea de paso, se trata de un agujero colateral en el techo: antes no se podía cerrar trato con los palestinos porque no estaban unidos, y por lo tanto no hay un líder que pueda respaldar lo que firma; pero ahora que están unidos tampoco se puede, porque Hamás no reconoce a Israel, no renuncia al terrorismo y porque será una puerta abierta para que Irán hinque sus dientes también sobre Ramallah. Un Bibi histérico recorre el mundo con este mensaje, que lo dibuja como cualquier cosa menos como un líder cuerdo.

Para este fin de semana, los palestinos prepararon un “Día de la Naqba” especial. Ayer viernes ya comenzaron las manifestaciones, convocadas mayormente por facebook, y su punto culminante sería el domingo, donde los organizadores esperan que sea el disparo inicial de una nueva Intifada. Por primera vez en años, manifestantes del Hamás, con todo y banderas, han desfilado por las calles de Hebrón y otras ciudades, con anuencia de la Autoridad Palestina.

Si de frases hechas se trata

A favor del equilibrio, digamos que los palestinos no son mejores. Con mucho esfuerzo -y presión de Obama- lograron que Bibi congelara por diez meses la construcción en los territorios. En lugar de acercarse corriendo a la mesa de negociaciones, la misma Autoridad Palestina de Abu Mazen desperdició todos esos meses reclamando que el congelamiento se extendiera también a Jerusalem. Tácticamente era inútil. Estratégicamente resultó estúpido.

Es cierto, si hablamos de frases hechas: los palestinos no pierden oportunidad de perder la oportunidad. Y que entienden sólo por la fuerza.

La verdad es que Israel también sabe perder oportunidades. Y también, que este país también entiende sólo por la fuerza. Así como la paz con Egipto llegó después de la Guerra de Iom Kipur, vivida como una derrota moral; así como los Acuerdos de Oslo llegaron después de la primera Intifada, la nueva crisis que parece avecinarse entre mayo y septiembre abrirá quizás paso a una paz que será dolorosa.

A nivel de procesos macro, a los tumbos, hacia eso vamos. A nivel micro, parece que los tiempos políticos tardarán un poco, todavía, en madurar. Nos espera por delante lo que pase este fin de semana, quizás una nueva Intifada o un intento, y en septiembre la declaración del reconocimiento al estado palestino en la ONU. Habrá rechazos, habrá violencia, habrá muertos. Israel volverá a ganar la batalla, habrá esfuerzos de esclarecimiento por explicar al mundo que se trató de legítima defensa contra el terrorismo, lo cual será cierto, y luego “perderá” en la negociación.

Pero Israel logrará verla, como lo vio Beguin en 1979, como una victoria. Pues, si todo esto es cierto, implica que Bibi el buen granjero no quiere ni puede ver la imagen completa, y por lo tanto necesita ayuda. Aquí con una Intifada, allí con una declaración en la ONU, más allá con un plan de Obama, que también está al caer.

Quizás, después de este año tórrido, emerjamos al 2012 con el techo arreglado. La pregunta sigue siendo el precio en tiempo, dinero y sobre todo en vidas humanas, que se pagará todavía en el camino.

Obama y el arte de la puesta en escena

Obama 

Me gustó el discurso de Obama. La novedad que trajo no fue su contenido sino su forma. Porque, la verdad sea dicha, Obama no dijo nada nuevo. Lo nuevo estuvo en la manera en que armó la puesta en escena, la dimensión de espectáculo, los días que precedieron, con un impresionante marketing del “Discurso de Obama”, con vistas a la avant premier, que fue presenciada por el mundo entero, y más allá también.

Obama les dijo a todos lo que ya sabían, pero lo dijo de un modo en que todos quedaran contentos. Obama intentó decir a todos lo que esperaban oir, pero no le molestó, tampoco, que todos se pudieran molestar. Ayer me consultaron en la CNN en español, y antes de mi intervensión, un analista peruano de origen palestino se quejaba de que Obama hablara del  fin del terrorismo, siendo que Israel no había cesado la construcción en los asentamientos desde los años ’90, cuando los acuerdos de Oslo. Yo recordé luego, a mi turno, que tampoco los palestinos cesaron con el terrorismo, a pesar de que ello también formaba parte de los mismos acuerdos. Pero eso no era lo más importante.

También los judíos e israelíes se pueden enojar. Obama, por primera vez, equiparó por completo a palestinos con israelíes. Comparó el sufrimiento del pueblo judío de siglos hasta llegar al Holocausto, con el sufrimiento palestino de “las últimas décadas”. Y equiparó el terrorismo palestino con la construcción en los asentamientos, frente a lo que la derecha siempre se ha enojado: “¿Construir casas es lo mismo que matar mujeres y niños inocentes? ¿Cómo amenaza la paz construir lugares donde vivir?”

Pero Obama les estaba diciendo otra cosa, a condición que se lo quiera oir: por primera vez tienen un presidente norteamericano que intenta ser un mediador imparcial en serio, que entiende tanto a unos como a otros, que habla del “Holly Koran” y resucita su segundo nombre, Hussein, pero que mañana visitará Buchenwald, porque no se olvida.

Ahora tienen ustedes dos opciones: o seguir colocados de cara al pasado y quejarse infinitamente, o de convertir el conflicto en problema, y colocarnos todos del mismo lado frente a ese problema en común, y de cara al futuro.

Todos ustedes, les dijo ayer Obama a todas las partes de todos los conflictos en el Medio Oriente, saben perfectamente qué es lo que pueden alcanzar, qué es lo que les corresponde. Todos ustedes, también, saben cuál es el precio que tendrán que pagar por ello, qué es lo que las otras partes esperan de ustedes. Ya lo hemos hablado hasta el cansancio, y de algunas de esas cosas tenemos incluso contratos firmados.

Y aunque esto estaba tan claro, Obama se tomó el trabajo de nombrar una por una a las partes del conflicto, sus necesidades, sus exigencias y sus precios a pagar, pero sin pretensiones de renovar en la información, ni de fundar en El Cairo ninguna “Doctrina Obama”. Con respecto a Israel y los palestinos, prácticamente se trató de una repetición de la Hoja de Ruta.

Ahora, terminó Obama, dejémonos todos de berrinches y de quejas, y hagamos lo que tenemos que hacer, pero esta vez, todos juntos.

Todo ello, repito, a condición que se lo quiera oir, pues se sabe que, si tanta gente desea algo, nada es imposible. Pregúntenle, si no, a Theodoro Herzl. Y para atacar esa dimensión emocional, igual que el dramaturgo frustrado Herzl en aquel 1° Congreso Sionista de 1897, al que montó como si fuera una gala teatral, es que el histriónico Obama armó lo que armó.

Aunque los resultados se verán en la cancha -pero el norteamericano ya trae buenas referencias-, ya no cabe duda de que Obama es un artista del marketing, de la oratoria y de la escena.

Una situación política imposible

Luego de la primera jornada de operativo terrestre, ya tenemos un soldado muerto. Será hora de empezar a pensar en el “día después”. Mientras tanto, sigue la entrevista que me hiciera Guillermo Lipis para la Agencia Télam. La nota publicada la posteé ayer, acá van mis respuestas completas.

– ¿Cómo se entiende esta escalada de violencia mutua?
-Yo pondría el punto de partida en una situación políticamente imposible creada entre Israel, los palestinos y EE.UU., en ocasión de las últimas elecciones generales en la ANP. George W. Bush presionó a Israel para permitir participar en ellas al Hamás. Éste triunfó en los comicios, pero no abandonó su plataforma, ante lo cual, tanto Bush como Israel y el presidente palestino Abu Mazen les negaron el traspaso del poder. De la mano del Cuarteto impusieron  4 condiciones para reconocer su gobierno: el reconocimiento del derecho a la existencia de Israel, la renuncia al terrorismo,  el cese de los misiles Kassam y el respeto de acuerdos internacionales preexistentes. Tanto la imposición de estas condiciones a un cuerpo soberano y democráticamente electo, como practicar lo contrario a estos principios por parte del Hamás, es calificable de antidemocrático y violento. Nadie puede adjudicarse en este triste episodio mayores virtudes democráticas. Se trataba de la primera vez que un partido gana las elecciones, se quejaba Ismail Haniyeh, y no se le entregan las riendas de las fuerzas armadas. Sobrevino el golpe y con esas “fuerzas armadas” Hamás copó de modo violento y criminal la Franja de Gaza, continuó con el terrorismo contra civiles del estado vecino, lo que a su vez arrastró a Israel al bloqueo, lo cual generó un endurecimiento de la “resistencia” del Hamás, que pone el punto de partida de toda esta secuencia en otro lugar, a saber, en la mera existencia de Israel.  Entre la miopía de Estados Unidos en insistir en la participación electoral de una organización que niega todos los principios democráticos, los dilemas defensivos de Israel que derivan en operativos violentos cíclicos, y el cinismo de Hamás que no duda en provocar estas “crónicas de operativos anunciados” a costa de arriesgar a sabiendas la seguridad de su propia gente, creo que las responsabilidades están bien repartidas entre todos los actores, tanto los fuertes como los débiles. 
 
– Hay analistas que opinan que el conflicto de Medio Oriente no puede ser comprendido desde la cultura occidental. ¿Usted cree que el problema además de político es que existe una mirada diferente de la vida y la muerte?

-Indudablemente existe una mirada diferente acerca de la vida y la muerte. La que se fue desarrollando en el paradigma del fundamentalismo islámico retoma la idea del martirio coránico, que veía la muerte en batalla como la más sublime de las muertes. Pero el Corán no ordenaba provocar guerras sólo para poder morir de esa manera, aunque sí sostenía el concepto de soberanía islámica. De algún modo, el Hamás está imponiendo a su sociedad una visión de que la muerte está por sobre la vida, que no es una prescripción original del Islam, para el que el ideal sigue siendo la vida y no la muerte, sino un desarrollo reciente derivado. Y ello a pesar que en el Islam siempre han ido unidas religión y política, pero no a este punto. La prueba está en la agenda declarada del Hamás, que no acepta la creación de un estado palestino junto a Israel, sino en lugar de Israel. No obstante, hay que subrayar que ello ocurre en el plano político, religioso e ideológico colectivo. En el plano personal, a la hora de la verdad, el padre y la madre palestinos lloran a sus hijos muertos exactamente igual que los israelíes.

-¿Qué condiciones deberían darse y no están sucendiendo para que israelíes y palestinos se entiendan?

-Esta pregunta toca ya a la ideología u opinión de cada uno. Hay quienes dicen que Israel debe retirarse de los territorios y dejar a los palestinos decidir su propio destino. Pero Israel ya salió de la Franja de Gaza y la decisión de Hamás fue, en lugar de construir un estado, continuar el estado de guerra contra el enemigo retirado, lo que generó el bloqueo israelí. Lo subrayo porque hay quienes afirman que Israel se retiró, pero cerró la “puerta de la cárcel y tiró la llave”, cosa que es decididamente falso, las cosas ocurrieron al revés. Del otro lado, hay quienes dicen que, ante esta situación, no queda más remedio que destruir al Hamás e imponer por la fuerza el dominio del Fatah. Queda la sensación de que la imposición de un modelo político a otro pueblo es tan inefectiva como el dejar hacer, por lo menos en el campo de los resultados y por lo menos en este caso, en el que estoy convencido de que Israel está ante una organización con la que, por su propia definición, no se puede dialogar. Queda el plano de los sueños, el de la visión. Personalmente comparto la del presidente Shimón Peres: a mí también me gustaría ver un estado palestino laico y democrático conviviendo en paz con Israel. Me gustaría ver a Israel y al mundo occidental inyectando capitales y know-how para convertir a ese nuevo estado en un pequeño Hong Kong, de modo tal que el fundamentalismo y la guerra dejen de ser un interés palestino. Me gustaría ver la táctica israelí de represión virar hacia una de “progreso inducido”, de modo que paradigmas como el del Hamás pierdan terreno por decantación. Sólo que las visiones y las utopías son ingenuas, por lo menos hasta que se concretan…

– ¿Qué sucede con los partidos y los movimientos pacifistas israelíes?

– El frente de izquierda Meretz, apuntalado para estas elecciones por refuerzos de figuras intelectuales, ha declarado su apoyo con reservas a este operativo. De alguna manera se ajusta a mi opinión de que, puntualmente, con misiles llegando a tantos lugares del territorio soberano israelí, no quedaba más opción que realizar un operativo. Pero en mirada más abarcativa, la estrategia a largo plazo debe ser otra. Y los mismos izquierdistas israelíes que hoy apoyan, miran muy de cerca lo que ocurre en el terreno, denunciando crímenes de guerra o demandando el fin de las operaciones y la investigación de lo actuado. Los más pacifistas reclaman el fin total de las acciones y el diálogo con el Hamás. En mi opinión olvidan que tal diálogo, con la mediación egipcia, sí existió, pero por ahora fracasó. También creo que habrá, a la larga, que volver a intentar dialogar con esa organización.

– ¿Existen interlocutores válidos del frente palestino? ¿Quiénes son, por qué no tienen peso específico a la hora de una negociación definitiva?

-Tiendo a creer que no, por dos razones sencillas. Una es que también los palestinos están en un proceso político de recambio, por un acuerdo de rotación presidencial pactada con Hamás a partir de las últimas elecciones. Hasta ahora el presidente Mahmud Abbas (Abu Mazen) ha logrado postergar dicha rotación, que se tenía que concretar en estas semanas. Por otro lado, Abu Mazen sufre de debilidad política y militar, y no puede de ningún modo imponerse, ni por las urnas ni por la fuerza, al poder acumulado por Hamás. Éste, por su lado, no es ni tampoco desea ser ese interlocutor.

– ¿Hay interlocutores del lado israelí en este momento a sabiendas del próximo recambio de primer ministro?

-El panorama tampoco es alentador del lado israelí, aunque ello sea más coyuntural. Recién el 10 de febrero se realizan elecciones, y hasta entonces, sigue gobernando interinamente Ehud Olmert, que ya ha presentado su renuncia, disparando la contienda comicial. En ese carácter, Olmert carece de plafón para cerrar tratos, tanto constitucional como políticamente. A partir de la asunción del próximo premier, la historia será otra. La historia desde los Acuerdos de Oslo ha demostrado que todo nuevo mandatario ha debido atenerse, tanto a los pactos ya firmados, como a las dinámicas marcadas por las alianzas e intereses internacionales, a saber, las presiones provenientes de EE.UU. y Europa, por las que tanto gobiernos de izquierda como de derecha han negociado, a regañadientes o no, nuevas concesiones y avances en el proceso de paz. Así es de suponer que ocurrirá también en 2009, marcado además por el inicio de la era Obama. Pero se trata de un escenario posible, no de una profesía, ni siquiera de una apuesta, que es lo último que se debe hacer cuando se habla del Medio Oriente.

Qué habrá votado Lacey Schwartz

Lacey en la revista American Jewish Life. La foto es de Sam Norval.

Lacey en la revista American Jewish Life. La foto es de Sam Norval.

Con el triunfo de Barack Obama, el rompe-estereotipos del siglo, me acordé de Lacey Schwartz, una chica norteamericana, judía, y negra.

La conocí en junio, en el Encuentro ROI 2008 en Jerusalem, donde 120 jóvenes judíos innovadores de todo el mundo se reunieron al amparo de la Fundación Schusterman para hacer networking en pos de sus comunidades judías. Cada uno tenía un proyecto. El de ella era una película sobre su historia, sobre trasfondo del fenómeno de los judíos negros en Estados Unidos.

El padre y la madre de Lacey son blancos, pero su mamá tuvo un affair con un negro, y a los 18 años de edad de Lacey, decidió revelárselo, no sin que medien presiones de su parte. Porque su niñez fue algo complicada, todos los chicos le preguntaban qué era, si blanca o negra, y ella lo resolvía diciendo: judía. Pero en algún momento ya no alcanzó. En el College, el formulario de inscripción preguntaba la raza (tema aparte si los hay) y ella decidió mandarles su foto, que decidan ellos. Hoy es abogada y productora de cine. Por lo que vi, es muy buena.

Obviamente puedo adivinar qué votó Lacey en estas elecciones. Pero se me ocurrió reflexionar sobre el ser judío, el ser negro, y los procesos de cambio, que son tan lentos pero se dan. Acá en Israel hablaron de qué pasaría si un etíope llegara a postularse para Primer Ministro. Hay políticas de empowerment con la comunidad etíope, y hay un aumento, dicen, en el número de esos estudiantes en las universidades, pero todavía va a llevar tiempo.

La película que está produciendo Lacey se llama “Out of the box”. Necesita fondos. Pongan Lacey Schwartz en Google y entérense más. Acá va el trailer de la película.