El número de refugiados en 2013 alcanza su nivel más alto en 20 años

ACNUR advierte que la crisis de Mali, el conflicto en Siria y la inestabilidad en Sudán del Sur, agravan esta situación.

Por Inma López*

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Uno de los campos de refugiados sirios en Turquía, de los casi dos millones que se vieron desplazados por la brutal represión del régimen sirio.

El resultado del informe del primer semestre de 2013 realizado por la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), señala que tan sólo en los primeros seis meses del año, casi 6 millones de personas se vieron obligadas a huir de sus hogares, frente a los 7 millones de todo 2012.(http://www.acnur.es/PDF/Tendencias_Globales_2012_baja.pdf)

El informe refleja que cerca  de 180.000 refugiados provienen de Sudán del Sur, casi dos millones de Siria y más de  400.000 de Mali. ACNUR expone así una situación para la que pide ayuda. “Es difícil ver cifras tan elevadas sin preguntarse por qué hoy en día tantas personas se convierten en refugiadas o desplazadas internasLas organizaciones humanitarias proporcionan una asistencia vital, pero no podemos prevenir o detener las guerras. Esto requiere esfuerzo y voluntad política, que es donde se necesita centrar la atención de la comunidad internacional de manera mucho más concertada“. Son palabras de António Guterres, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados

La ola de conflictos armados que afecta a más de 15 países (http://elpais.com/elpais/2013/12/27/media/1388174643_201224.html) , ha provocado que el número de refugiados también sea el más elevado desde comienzos de los años ’90. Así, casi el 55% de los refugiados provienen de cinco países en conflicto como son Afganistán, Somalia, Irak, Siria y Sudán.

El estudio con datos del primer semestre de 2013 incluye a más de 120 países y abarca tanto refugiados dentro del mismo territorio nacional como externos. En total, se calcula que hay más de 45 millones de refugiados en todo el mundo, siendo Afganistán el país que más genera, con casi dos y millones y medio de personas que han tenido que abandonar su hogar. A su vez, Pakistán es el país que más personas acoge, superando el millón y medio de refugiados.

Con respecto al intento de mejorar esta situación, el secretario general de Amnistía Internacional, Salil Shetty, cree que “al no abordarse eficazmente las situaciones de conflicto, se está creando una clase de segunda categoría de carácter global. Los derechos de quienes huyen de los conflictos están desprotegidos. Hay demasiados gobiernos que cometen abusos contra los derechos humanos en nombre de los controles migratorios, sobrepasando con mucho las medidas legítimas de control de fronteras”.

* Inma López es estudiante de Máster en Periodismo Internacional en UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia), España. 

 

Masiva manifestación de inmigrantes africanos en Israel

POR MARCELO KISILEVSKI

Es por una ley que permite encarcelar sin juicio a los “sin papeles”.

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TEL AVIV. ESPECIAL – 06/01/14

Unos veinte mil inmigrantes africanos de Eritrea y de Sudán manifestaron ayer masivamente en la Plaza Rabin de Tel Aviv para protestar contra el trato que reciben de parte del gobierno israelí. En concreto, el reclamo apunta a una ley que permite que los indocumentados, algunos de los cuales trabajan en varias partes del país, sean detenidos durante un año sin juicio. Marchas similares tuvieron lugar también en la ciudad balnearia de Eilat, en el sur israelí.

En los últimos años, ha crecido el número de quienes el gobierno israelí califica de “infiltrados”, en alusión a los inmigrantes que pasan por la frontera sur con Egipto de modo ilegal. En Israel, existen mecanismos para diferenciar a los inmigrantes que sencillamente vienen en busca de trabajo –a los que les corresponde una visa temporaria– de aquellos cuyas vidas peligran si regresan a sus países en guerra civil. A éstos les cabe el status de refugiados. Sin embargo, muchas organizaciones que atienden a esta población en Israel han denunciado que esos mecanismos no terminan de ser aplicados o que se lo hace de modo arbitrario e insuficiente, dejando a miles en situación de indocumentados.

“Luchamos por nuestra vida”, dijo Barhana, un solicitante de refugio de 24 años proveniente de Eritrea y que está hace cinco años en Israel. “Israel ha violado sus compromisos internacionales y nos trata como criminales cuando, de hecho, muchos de nosotros hemos huido por peligro de muerte”.

Miles de ciudadanos de diversos países africanos viven y trabajan en Israel en status de indocumentados. El gobierno ha habilitado por ley un establecimiento en Jolot, en la frontera con Egipto, del que pueden salir, pero se deben presentar al final del día.

Ello les impide de hecho trabajar, pues para hacerlo deberían viajar durante horas en ambas direcciones.

La mayoría de los inmigrantes trabaja en la industria culinaria, en restaurantes y hoteles, tanto en Tel Aviv como en Eilat. El problema ha provocado que muchos establecimientos debieran cerrar sus puertas, lo que muestra las dimensiones económicas del fenómeno. Sin embargo, los manifestantes enfatizan su carácter de refugiados. “No somos trabajadores, somos refugiados políticos”, rezaban sus carteles.

En septiembre, la Corte Suprema había fallado contra la ley sobre infiltración de extranjeros, por la cual se los podía encerrar sin juicio por tres años.

La Corte determinó que la ley violaba el derecho a la libertad. El gobierno logró entonces hacer aprobar una enmienda reduciendo de tres a uno el lapso de encarcelamiento sin juicio. En las últimas semanas, de los 53.000 solicitantes de refugio, la policía arrestó a 150 que fueron hallados sin poseer visados en regla.

Activistas israelíes acompañaron a los manifestantes, entre ellos la ex diputada laborista Yael Dayán. “Son refugiados y no infiltrados. El gobierno debe permitirles trabajar, ello resolvería buena parte del problema”, sostuvo.

Publicado en Clarín, http://www.clarin.com, 6/1/14