LOS MAGNÓMETROS FUERON RETIRADOS; EL GUARDIA ISRAELÍ REGRESÓ DE JORDANIA. ¿HABRÁ RELACIÓN?

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O: ¿de qué manera, la ampliación de la crisis al espacio mesoriental más amplio es justamente lo que permitió resolverla?

Luego de una nueva reunión de gabinete ayer, y por recomendación de “todos los organismos de seguirdad”, los magnómetros fueron retirados.

El hecho fue coincidente con el regreso de la delegación diplomática israelí a Israel, luego del ataque sufrido por un guardia por un ciudadano jordano armado con un cuchillo. El guardia mató a su atacante, pero se tuvo que atrincherar luego en la sede diplomática, pues las autoridades jordanas pretendían arrestarlo y juzgarlo por asesinato.

Abdallah, rey de Jordania, habló anoche con Netanyahu, seguramente de ambos temas. También Jason Greenblatt, enviado especial de Donald Trump, visitó al monarca hachemita y conversó con él de las vías para resolver la crisis.

Hoy, como está dicho, ambas situaciones han llegado a buen término, aunque no se ha publicado aún el hecho de algún acuerdo tipo “trueque” entre Netanyahu y Abdallah: magnómetros “out”, guardia de seguridad israelí “in”. Si es como suponemos, el incidente en Jordania, relacionado con los magnómetros, podría haber proporcionado a Israel una escalera para bajarse del alto árbol en el que había trepado.

En el gabinete se decidió que en seis meses se colocarán cámaras mucho más sofisticadas de las que existen hoy en día y, mientras tanto, se engrosará la presencia de efectivos policiales en la zona. Los palestinos, en tanto, dijeron que “la lucha continuará”, ellos sabrán contra qué.

Como lo analizaba para Radio Kan Amós Yadlin, del Instituto Nacional de Seguridad (INSS), no sería la primera vez que Netanyahu retrocede de esta manera. El premier israelí ya tiene experiencia en este tipo de acuerdos con Jordania. En 1997, luego de un atentado suicida doble en el Mercado Majané Yehuda en Jerusalem, Netanyahu envió una misión secreta a Jordania para acabar con la vida de Khaled Mashal, cerebro del atentado y que más tarde sería jefe del brazo político del Hamás.

El ataque fracasó, y los agentes secretos fueron arrestados. El rey de Jordania, Hussein, exigió la liberación del líder espiritual del Hamás, el Jeque Ahmad Yassin, por la liberación de los agentes asesinos fracasados. Netanyahu tuvo que aceptar. Yassin sería eliminado luego por Israel en 2004, pero hoy es un dato menor: las relaciones con Jordania son más importantes.

CONCLUSIÓN: Debido a la fuerte alianza entre Jordania e Israel, el involucramiento de los jordanos tenía que ser una buena noticia. Hoy en día, la alianza estratégica entre Israel y los países árabes sunitas moderados, de la mano de EEUU, todos en contra del bloque que van tejiendo Rusia e Irán, se va consolidando más que nunca, y una crisis de este tipo no es del interés de ninguna de las partes. Por eso, fue justamente la ampliación de la crisis de la Explanada de las Mezquitas y los magnómetros al círculo más amplio de países árabes, lo que habría permitido ponerle paños fríos luego.

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LOS MAGNÓMETROS EN EL MONTE DEL TEMPLO: INFORME Y DEBATE

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“Daremos nuestra vida por Al Aqsa”. Musulmanes rezando en son de protesta fuera de la Explanada de las Mezquitas, pues se niegan a pasar por los magnómetros, custodiados por efectivos israelíes.

Por Marcelo Kisilevski

Ayer, viernes, día de descanso sagrado en el Islam, se produjeron seis muertes: tres palestinos murieron por balas de las fuerzas de seguridad israelíes en distintas manifestaciones en Jerusalén Oriental. Y a la noche, Yosef Salomón, un abuelo de 70 años y sus hijos, Elad (40) y Jaia (46), fueron asesinados por un terrorista en su casa en Jalamish, un asentamiento en Samaria, cerca de Ramallah. La nuera del abuelo se salvó junto con los niños a los que ocultó en otro cuarto. Un soldado de franco, en una casa vecina, escuchó los gritos, llegó a la casa y abatió al terrorista. La esposa de Yosef, de 68 años, sufrió heridas graves y lucha por su vida.

Ayer y hoy, los musulmanes se han negado a pasar por los detectores. Los que asistieron a las cercanías de la explanada, dentro y fuera de la Ciudad Vieja, efectuaron servicios religiosos en las calles y, luego, choques con las fuerzas de seguridad israelíes.

Como respuesta al atentado en Jalamish, el ejército ha decidido “inundar Cisjordania de tropas para dar respuesta a todo intento de ataque terrorista”. El mentado ataque fue del tipo “lobo solitario”, muy difícil de frustrar, por no haber prácticamente posibilidad de hacer inteligencia sobre él. En las fuerzas de seguridad e inteligencia expresaron su preocupación de que en las redes sociales predomina y crece de modo preocupante el discurso incitador a la violencia, temen que haya “atentados de inspiración”, es decir inspirados en el ataque en Jalamish, y explicaron que, a diferencia de otros ciclos de violencia, prácticamente no se registran voces que llamen al sosiego.

Esta noche de sábado continuaron los disturbios, registrándose por lo menos tres heridos palestinos.

El debate en Israel

¿Cuáles son las posturas en Israel acerca de la colocación de los detectores de metales o magnómetros a la entrada del Monte del Templo o Explanada de las Mezquitas?

En contra: los magnómetros se colocaron a raíz del atentado del viernes anterior, en el que dos árabes israelís de Um El Fajem asesinaron en ese mismo lugar a dos policías israelíes de la comunidad drusa. En un proceso de toma de decisión poco claro, en el que el gobierno echa la culpa a la policía y viceversa, se decidió colocar los aparatos para detección de metales. No se consultó con el ejército ni el Shin Bet. A pesar de ser medios de seguridad usuales en centros comerciales, en aeropuertos, y en todo sitio sagrado posible, desde el Kotel mismo hasta la Meca, pasando por la Plaza San Pedro en el Vaticano, no se consultó con el Waqf, la autoridad religiosa musulmana responsable por los lugares santos de esa religión en Jerusalén. Esta forma inconsulta provocó que los musulmanes lo vieran como una imposición o, peor, como un nuevo intento de hacerse con “el dominio de la mezquita de Al Aqsa por la ocupación agresora sionista”. Dentro del gabinete y de las fuerzas de seguridad crecen las voces que llaman a retirarlos y a buscar otra alternativa que satisfaga las necesidades de seguridad. Yoav Galant, miembro del gabinete y ex Jefe de Estado Mayor del ejército, dijo que revisar en check-points a 25.000 musulmanes puede llevar por lo menos cuatro horas. Agrego yo: no es recomendable en sí, ni como espectáculo ante las cámaras de TV del mundo.

A favor: como está dicho, se trata de medios de seguridad habituales en miles de lugares de encuentro público en el mundo, desde centros comerciales hasta los sitios religiosos más importantes. Pero el argumento más inteligente a favor de los magnómetros y en contra de la reacción exagerada de los musulmanes la dio Ben Dror Yemini en el matutino Yediot Ajaronot de ayer. La comparto, aunque su visión vaya más allá de este caso particular.

Cualquier cosa, dice, es interpretada por los musulmanes como “ataque al honor”. “Cuando quien es considerado líder religioso más importante del islam, Yusuf Al Kardawi, llamó a los musulmanes a completar el trabajo de Hitler, no hubo manifestaciones en Occidente. Y cuando se publican caricaturas antisemitas de modo constante en el mundo musulmán, no hay reacciones de ira por parte de judíos. Los musulmanes no son apedreados. No hemos escuchado quejas de “ataque al honor”. Pero cuando se publica una caricatura de Mahoma, o cuando se colocan magnómetros, ¿sí hay ataque al honor? Para Yemini, “hay un problema con los musulmanes: son seres humanos. Son iguales. Pero a veces insisten en que se los trate como a niños pequeños”. Y Occidente, y la izquierda, lo hacen, porque las amenazas y la violencia funcionan. Tratarlos como pequeños, eso es racismo.

Para el columnista, autor de “La industria de la mentira”, sobre los ataques contra Israel en la arena mediática mundial, no se trata de lucha contra la ocupación, sino decididamente de una guerra religiosa. “En un acto televisado por la televisión oficial de la Autoridad Palestina dijo el conductor, hombre del Fatah (de corte laico nacionalista, al menos oficialmente, MK): ‘Nuestra guerra contra los descendientes de monos y cerdos es una guerra de religión y fe’. El actual mufti de Jerusalén, Mujamad Hussein, subió al podio a continuación y leyó los conocidos versículos de incitación al odio, acerca de que ‘la resurrección de los muertos no llegará hasta que combatáis a los judíos’, agregando un llamado a matar judíos”. Esto ocurrió ya en 2012. Por entonces, no había magnómetros.

Yemini denuncia una doble moral al tratar a los musulmanes radicales que así reaccionan, una doble moral bajo el “síndrome de las bajas expectativas”. Es decir, ¿qué se puede esperar de ellos?, se pregunta el iluminado multiculturalista occidental. “No se les puede aplicar criterios occidentales pues su cultura es diferente”. Eso, dice Yemini, se llama racismo, con todas las letras. Existen algunos musulmanes que abren la boca, que se hartaron del racismo que los ve como “buenos salvajes”. Pero son los menos. Algunos lo hacen en los medios árabes regionales. Pero luego, deben vivir en el miedo permanente, cuando no con guardaespaldas.

Cuando esas voces aisladas se conviertan en una corriente significativa, será una gran noticia para el mundo en general y para el mundo musulmán en particular. Y no, ello no tiene nada que ver con la ocupación. Tiene que ver con un racismo por el cual los musulmanes se autoconvierten en inferiores. En tanto y en cuanto este autorracismo continúe, también la inferioridad continuará.

Agrego yo: el mito de “Al Aqsa está en peligro” fue una leyenda pergeñada por el nefasto Mufti de Jerusalén, Hadj Amín El Husseini, ya en los años ’20 del siglo pasado. Cada tantos años, el delirio resurge de las cenizas como el Ave Fénix, costando vidas humanas irrecuperables. Sería hora que el mundo -y los musulmanes lúcidos- ayuden a los musulmanes radicales a madurar, y a rehabilitarse de su propia pesadilla alucinógena. Por su propio bien, y por el nuestro.

Israel aprueba la duplicación de Kalkilia, ciudad palestina, en territorios C

Kalkilia

En azul, Kalkilia. En amarillo, la ampliación planificada, que duplicaría prácticamente la superficie de la ciudad, tomando territorios C, bajo control israelí según Oslo.

El gobierno israelí aprobó hoy la ampliación de la ciudad palestina de Kalkilia, que duplicará su tamaño, y la construcción de 14.000 unidades de vivienda, que darán cobijo a unas 60.000 personas. Así lo acaba de informar el Canal 2 de televisión israelí.

La zona en la que se ampliaría la ciudad, que linda con la ruta de peaje israelí 6, tomaría territorios C, bajo control del ejército israelí, según lo pactado en los Acuerdos de Oslo II. Según el periodista Udi Segal, se trataría de parte de un compromiso asumido por el premier Biniamín Netanyahu ante Donald Trump como parte de gestos de buena voluntad para poner en marcha el proceso de paz.

Los colonos de los territorios pusieron el grito en el cielo, y dijeron que se trataba de “siete veces más viviendas que lo aprobado para los colonos en los últimos años, en una ciudad de la que salieron tantos atentados terroristas contra ciudadanos israelíes”.

El antisemitismo en Chile es lo que aumenta (y no la lucha contra la ocupación)

 

Del muro de Gisela Fischman

Queridos amigos y contactos de FB:
Esta semana 13 jugadores de fútbol del Estadio Israelita jugaron un partido contra los del Estadio Palestino en el Estadio Palestino. Fueron insultados por unas doscientas personas con frases como “judios culeados”, “tus abuelos se quemaron en el horno” y otras más, una peor que la otra. Al final, fueron agredidos físicamente.
Esto está pasando hoy en Chile, no en Europa ni en Israel. El nivel de odio antisemita en las redes sociales chilenas sigue aumentando y sólo he visto reacciones de desaprobación a estos hechos en comentarios de mis contactos judíos.
El resto es silencio.
Si alguien más considera que este tipo de racismo es inaceptable, los invito a manifestar su repudio.

AGREGO YO:

El diario El Mercurio de Chile publicó una solicitada de la Federación Palestina de Chile con el famoso ícono del mapa en el que “los sionistas” van “borrando” a Palestina, en conmemoración de 50 años de ocupación. Además de ser un engaño histórico, no es un llamado a la paz basado en dos estados, sino un llamado a lo mismo que están denunciando pero al revés: borrar a Israel del mapa. No por casualidad la secuencia empieza en 1946 (cuando no había estado israelí NI palestino), no en 1967. Como respuesta, me llegó otra secuencia, que muestra los planes de paz propuestos por Israel, rechazados sistemáticamente por la parte palestina. Para mi gusto, si es una respuesta, podrían haber agregado el mapa de 1947. Aunque lo cierto es que ya ni los palestinos del Medio Oriente van tan atrás, quizás porque les da vergüenza haber tomado tan malas decisiones, una y otra vez. Los palestinos chilenos, que son cristianos (y por lo tanto les debería preocupar más la persecusión de los árabes cristianos en todo el Medio Oriente, incluida la Autoridad Palestina), buscan ser más palestinistas que los palestinos. Pero la historia no se puede falsear esgrimiendo el supuesto derecho a construir narrativas. Las narrativas están bien. La mentira histórica está mal. Pero el problema ahora es el antisemitismo galopante en Chile, y medios importantes como El Mercurio tendrían que evaluar su posición a la hora de vender espacios para mensajes problemáticos.

En las fotos, la publicación en El Mercurio, y los mapas de respuesta.

PalestinaMercurio PropuestasPazRechazadas

Intento de limitar la libertad de expresión política en los claustros académicos israelíes

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Miri Reguev y Naftali Bennet. Netanyahu tendrá que decidir en qué momento dejar de jugar con ellos a quién es más derechista, poner bozales a los Rottweiler en su coalición, y preservar la democracia israelí.

Por Marcelo Kisilevski
¿No están ocurriendo demasiado seguido estos intentos de la derecha por acallar lo izquierdista, lo liberal, lo distinto, en Israel?
 
Uno podía entender que Miri Reguev, ministra de Cultura, vociferara en la apertura del Festival Israel contra el financiamiento estatal de piezas teatrales que muestran desnudos en vivo en escena. Después de todo, es Miri Reguev. Uno puede denunciar, advertir, oponerse, pero no escandalizarse: ya pasamos el umbral de sorpresa e histeria.
 
El problema es cuando el ministro de Educación, Naftali Bennet, le pide al Prof. Assa Kasher redactar un “código ético” para los titulares de cátedra universitarios israelíes, que les prohíba pronunciarse políticamente en sus clases y en sus investigaciones. El informe que redactó Kasher también llama a nombrar un “comité regulador” que revise los dichos de los docentes y “atienda las denuncias de los estudiantes”. Es decir, un cuerpo inquisitorial.
 
Existe un problema en las universidades. La ideología dominante es de izquierda, lo cual no sería problema en sí mismo. El problema reside en que han escuchado voces que indican que quien no responda al tono izquierdo del discurso académico hegemónico, sufre actitudes de marginación, cuando no de persecución política. Eso está mal. 
 
Pero de ahí a prohibir a un docente expresarse políticamente, cuando tantas áreas académicas están ligadas a lo político y, en general, no existe lo no político cuando se trata de lo universitario, hay un trecho. Se ha argumentado: “¿Por qué un profesor de biología tiene que decir que se opone a la ocupación de los territorios?” Respuesta: es improcedente, porque hace perder tiempo a los alumnos respecto del contenido de la materia; dependiendo el contexto, puede ser incluso poco profesional; pero no hay violación a la ética, ni a la moral, ni a la ley, y no puede estar fiscalizado por un “comité de sabios”, so pena de sanciones. ¿Y dónde estará el límite? ¿Quién se arrogará el derecho de fijarlo?
 
¿Los profesores deberán ir a clase con grabadores y con abogados? ¿Y qué dirán Kasher y Bennet cuando empiecen a llegar denuncias contra profesores que defiendan a los colonos o combatan al BDS desde sus claustros?
¿Qué dirá a todo esto el premier Netanyahu? Como republicano de derechas, pero republicano al fin, uno esperaría que acortara las riendas de sus Rottweiler. Hasta ahora, cada vez que Bennet intentó ganarle por derecha, Bibi se vio “obligado” a superarlo, por su obsesión de no se escapen votos hacia su adversario dentro de la coalición. Ocurrió en el caso del soldado Elor Azaria y otros. ¿También aquí huirá hacia adelante?
 
Es cierto: como en tantos otros casos, no es un hecho consumado, aún el Consejo de Educación Superior lo debe aprobar, etc. Por ahora se trata de cacareos sin dientes. Pero la pregunta que me irrita la mañana es: ¿no están ocurriendo demasiado seguido estos episodios cacareantes y preocupantes en Israel?

EL PERIODISTA DAN MARGALIT, DESPEDIDO DE “ISRAEL HAYOM”

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(Noticia ideal para el Día del Periodista, que se festeja en Argentina)

“Mi manutención cayó en defensa de la libertad de expresión”, twitteó Dan Margalit, decano del periodismo israelí. Entre otros affaires, fue quien destapó la existencia de una cuenta en dólares de la esposa de Itsjak Rabin en 1977 (prohibido en esa época), lo que por entonces fue razón para que el premier renunciara.

Si Israel Hayom era y es el diario gratuito abiertamente pro-Netanyahu, pergeñado por el amigo de este, el multimillonario judeo-norteamericano Sheldon Edelson, cabría preguntarse qué hacía Margalit allí desde el primer día, hace 10 años. Su línea anti-Olmert fue funcional al pasquín, pero en los últimos años comenzó a criticar a Bibi, lo cual hablaba bien del pluralismo en ese medio, pero no cumplía su “raisson d’etre”. Su salida era cuestión de tiempo.

También cabría preguntarse por la función de la prensa en una democracia, su relación con el gobierno y con el poder del dinero. ¿No tiene un millonario derecho a abrir un medio en el país (democrático) que quiera y para defender lo que se le cante? Si pone en peligro al principal diario israelí (Yediot Ajaronot), ¿le tiene que importar al Estado, en el que hay libertad de prensa y de empresa? ¿O la prensa tiene una función social, su pureza como canal de pluralismo y exento de ideologismos espurios debe ser defendida lo más posible por los estamenos estatales y ergo, Israel Hayom, un medio creado por capitales extranjeros para defender a un político encaramado desde hace demasiados años en el poder, debió y debería ser prohibido?

Una copa levantada a la salud de Dan Margalit: desacreditado durante muchos años como perrito faldero de Bibi, cae parado de esta, como los gatos, después de haber cobrado suculentamente durante la última década. En tanto, el debate en Israel vuelve a estar al rojo, y tiene a este periodista otra vez en el centro.

Seguir soñando con la Familia Shómrica

Orna

Sobre la presentación del libro “La senda de un sueño – Historia de la Familia Hashomer Hatzair en la Argentina”, de Orna Stoliar.

Por Marcelo Kisilevski

El viernes (31-3-17) estuve en Gaash reencontrándome con amigos y conocidos. A eso fuimos todos, y estuvo espectacular. Más de 300 personas en el moadón javerim del kibutz Gaash, muchos sociales, representantes de todas las promociones de bogrim de Hashomer Hatzair, muchos abrazos, y también nostalgia.

Orna Stoliar es la autora del libro en cuestión, La senda de un sueño – Historia de la Familia Hashomer Hatzair en la Argentina, que no paraba de firmar dedicatorias y de emocionarse. No temía una sala vacía, pero tampoco se imaginó ese lleno total.

En la entrada ya nos esperaba el libro, de factura prolija, diseño actual, y la escritura amena (y en hebreo) de su autora, que incluye también un CD con cientos de fotos y documentos de todas las épocas.*

Conocí a Orna en la redacción de Nueva Sión, por la época de Alfonsín allá y la primera Intifada acá, y nos hicimos amigos, una amistad que me honra. Ella había llegado antes a “la mesa de Nueva Sión“, pero ambos nos incorporamos a la “familia” con algo de retraso. Como lo dijo la propia Orna: “Como muchos de ustedes saben, nunca fui parte de la tnuá… Las circunstancias de la vida me llevaron a la familia después de la edad de tnuá y jativá, cuando el periódico Nueva Sión reanudó sus publicaciones después de la última dictadura militar en la Argentina”.

No lo dijo de autorreferencial, nomás, sino para recalcar que ese hecho le permitió, a la hora de escribir La senda de un sueño,  “mantener cierta perspectiva y encarar la tarea desde una gran empatía, pero también desde una postura constructivamente crítica”.

El libro reúne historias, a partir de documentos, entrevistas, fotografías, de la saga de Hashomer Hatzair en la Argentina desde los años ’20 del siglo pasado, prácticamente hasta nuestros días. Como no se cansan de repetir sus impulsores, una honorable comisión de veteranos de Hashomer, está a mitad de camino entre la investigación académica y la literatura.

Por ejemplo, Yejezkel Shlomi, del kibutz Ramot Menashé, le cuenta a Orna en el libro:

“Los pisos de las salas en el ken ‘Kadima’ eran de madera. Yo había estudiado en un secundario industrial para maestro mayor de obras y por supuesto, entre otras cosas, también aprendimos a colocar pisos de madera.

“Cuando volví del Majón de Madrijim la tnuá me nombró como Rosh Hakén… Fui a visitar el Ken y se me vino el mundo abajo: ¡un madrij había desmantelado el piso madera de una de las salas para encender una medurá (fogón)! Teníamos que encontrar una solución para que se pudiera dar peulá en ese espacio. ¿Qué hacer?

“Busqué por la zona alguna serrería donde se pudiera encontrar tablas de madera para el piso, y ¡oh milagro, encontré! Más me alegré cuando me enteré de que pertenecía a un judío de buen corazón. No dudé un instante y le pedí una donación de maderas para el ken. El hombre aceptó, pero pidió que las lleve yo mismo. (Sigue)

Lirit

“No tenía experiencia como carretero ni como cargador de madera, pero logré alquilar una carreta y un caballo en un establo que había en el barrio. Llegué a la serrería, cargué las maderas, ¡y allá vamos! Por supuesto no até bien las maderas, y durante el viaje se corrieron para atrás, hasta que el peso logró levantar al caballo en vilo en medio de la calle atestada de tráfico. Intentaba bajar al caballo y arreglar las tablas, en medio de los bocinazos de los coches, cuando justo pasa un pariente mío y me dice: ‘¡¿Tu papá te pagó los estudios para que trabajes de carretero?!’

“Después de no pocos esfuerzos llegué al ken y descargué las tablas… y el mismo madrij que había desarmado el piso me ayudó con la restauración, porque le exigí asumir la responsabilidad por sus actos. Unos días después el piso quedó reinstalado y de nuevo se pudo dar peulá en ese jeder”.

Este fue uno de los párrafos que leyó la actriz Lirit Mash en la presentación. El programa artístico se completó con el dúo de folclore argentino de Natán Furmansky y Fernando “Bicho” Naymark, que cantaron como los dioses y animaron a una concurrencia ya animada. Natán, hijo del legendario educador Tata Furmansky (que estuvo presente a sus 92 años e incluso tocó el bombo desde la platea), contó de qué manera su shelíaj lo había sacado de la Argentina durante la dictadura salvándole la vida.

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El dúo de Natán Furmansky y Fernando Naymark. A la izquierda, Orna Stoliar. Al fondo, con papeles: Israel Masch, maestro de ceremonias.

El libro fue escrito en hebreo (se prevé su traducción al castellano, recaudación de fondos mediante) y contó con la iniciativa y el acompañamiento de toda una comisión de ex bogrim de la tnuá: Roni Bujman, Menajem Dekel, Israel Masch (que condujo la velada), Iair Rubin, Shlomo Slutzky y Daniel (Danito) Wengrovski. El proyecto se suma a los libros ya escritos sobre Hashomer en Chile y en Cuba, también escritos por Stoliar. Los “shmutznikim” argentinos no se iban a quedar fuera por mucho tiempo. El flamante libro se presentará próximamente en el Congreso Mundial de Ciencias Judaicas en la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Los discursos hablaron del camino recorrido, un camino de logros, también de los valores, y de la difícil realidad israelí actual, en la que la sociedad se derechiza, y la ocupación no cesa. Y por supuesto se habló del libro, de la necesidad de documentar pero, sobre todo, de contar la historia a los que vienen atrás, de una manera humana y convocante, inspiradora.

En fin, como “acto” fue de lo más divertido. Tan contenta estaba la gente, que los de atrás, como suele suceder en los mejores colegios, no paraban de hablar. Sobre todo, se notó la energía de la Familia Shómrica. Una familia que quiere seguir soñando.

 

*Nota: quienes quieran adquirir el libro, pueden escribirle a Israel Masch a:  chichemasch@gmail.com

 

Mucho publico

Más de 300 personas llenaron al tope el moadón javerim de Gaash.

Vaad

Chicos Hashomer